El histrionismo beatle

La gran juerga no puede considerarse como tal si las notas de Don´t let me down no suenan al siguiente día, después de la borrachera o la decepción amorosa. Es difícil saber si es la potente voz de John Lennon, el piano nostálgicas del también llamado quinto beatle, Billy Preston o la agonizante sensación de afección emocional que se viven en los gritos de Paul al fondo de la melodía. Por cualquier punto que se le vea podríamos decir que se trata de la más representativa canción del cuarteto que nos deja un gran sabor de infelicidad ante la extrañeza y bárbaro complejo de desaire y soledad que sólo puede significar un rompimiento amoroso.

Escuchando bien esta melodía, no por melosa, sino por su tono dramático-vivencial, podríamos decir que en el fondo se percibe el talento creativo de George Martin y su absoluta tendencia teatral, que le caracterizó en muchos de los trabajos del cuarteto de Liverpool.

Si algo tenía Martin además de músico, era su inclinación hacia el guionismo musical. Se necesita saber coordinar una historia no sólo para hacer una canción, sino una obra de teatro, un programa de televisión, editar un libro y hasta crear una historia personal. Cuenta la leyenda que cuando Brian Epstain conoció a los Beatles, quedó sorprendido por el humor de la banda. Ese mismo punto, se dice que también cautivó a George Martin cuyo trabajo como productor de canciones de teatro le había dejado en claro que todo músico tuviera no tanto carisma, pero sí al menos un poco de histrionismo.

Actuar las canciones es algo que caracteriza al teatro musical, pero el cómo Martin lo llevó a la integración de las composiciones de los Beatles ha sido hasta ahora una parte que, en lo personal, define la tendencia musical de los cuatro de Liverpool. La música beatle combina el talento musical, la apreciación vital y la actuación; esta es una de la claves para comprender la producción del cuarteto y la frescura que el diletante encuentra no sólo en una simple tonada, sino en un verdadero escenario que evoca los tiempos más clásicos de la Belle Epoque francesa (Girl, Rubber soul, 1965), del teatro de Shakespeare (I am the walrus, Magical mistery tour, 1967) o incluso del cabaret neoyorquino (Honey pie, The Beatles, 1968) o del folklore campirano estadounidense (Rocky Racoon).

(Girl)

Is there anybody going to listen to my story
All about the girl who came to stay?
She’s the kind of girl
You want so much, it makes you sorry
Still you don’t regret a single day

(Rocky Racoon)

Now somewhere in the Black Mountain Hills of Dakota
There lived a young boy named Rocky Raccoon
And one day his woman ran off with another guy

(Honey pie)

She was a working girl
North of England way
Now she’s hit the big time
In the U.S.A.
And if she could only hear me
This is what I’d say.

Tres ejemplos de historias que podrían ser actuadas mientras la letra se pasea por la música.

No podríamos hablar sólo de canciones, sino de verdaderas obras teatrales las cuales son actuadas en la entonación. Este indicio actoral podemos encontrarlo en el que es considerado como el mejor álbum de los 500 más influyentes en la historia del rock (según la revista Rolling Stones). Esto es, en el Club de los corazones solitarios del sargento pimienta (Sargent peppers lonely hearts club band). Desde el inicio de la canción nos estamos enfrentando no a un concierto sino a una puesta en escena que da mucho a la imaginación y más al deleite acústico. Casi pueden verse los domadores de leones, los trapecistas y hasta los malabares de los comediantes.

It was twenty years ago today
Sgt. Pepper taught the band to play
They’ve been going in and out of style
But they’re guaranteed to raise a smile
So may I introduce to you
The act you’ve known for all these years
Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

El gran show comienza después de eso. Las fanfarreas advierten la presencia del maestro de ceremonias diciéndole al público que lo único que tienen que hacer es sentarse y disfrutar el espectáculo. Una tonada-presentación se apodera del ambiente al estilo de la más auténtica muestra circense Barnum & Bailey Circus. Ni qué decir de la portada, la luminaria de personajes son una sinfonía de cómicos, actrices e intelectuales que han conmovido al mundo de manera magistral.

No es de extrañar que la música de los Beatles despegue la imaginación de los oyentes, pues fue hecha para ver escenas mentales o ¿tal vez incursionar en ese juego mental al que se refería el mismo John Lennon en Mind games?

 

A Hard Day´s Night, una película de culto.

En 1964 la beatlemanía estaba en su punto más alto, The Beatles habían conquistado Europa y parte de Asia; en febrero de ese mismo año llegaron a Estados Unidos en donde los jóvenes de ese país quedaron impactados ante su talento y su música. Para principios de marzo el grupo comenzó con la filmación de su primera película que llevaría el titulo de A Hard Day´s Night, con guión de Alun Owen y bajo la dirección de Richard Lester, el filme se convirtió en todo un éxito a nivel global. La producción corrió a cargo de Walter Shenson y la distribución por parte de la compañía United Artist, la premier se llevó a cabo en el Pavilion Theatre de Londres el 6 de julio de 1964 y no sólo fue un fenómeno en taquilla, sino además la crítica especializada la ovacionó en su momento y a través de los años se ha colocado como una de las mejores piezas de la cinematografía mundial.

Si tecleamos el nombre de la película en el sitio de Rotten Tomatoes, encontramos que ésta tiene un 98% de aceptación por parte de los críticos de cine y un 89% por parte de los visitantes a la página web. Mientras que la calificación promedio de los usuarios del Internet Movie Data Base es de 7.7; todo esto nos demuestra que A Hard Day´s Night no pasa desapercibida para los cinéfilos sean o no seguidores del grupo.

Para el crítico de cine, el norteamericano Danny Peary, el primer filme de The Beatles mereció un sitio en su obra Cult Movies (Gramercy Books) al lado de películas como Citizen Kane, Pink Flamingos, Casablanca, El Topo,The Rocky Horror Picture Show, Enter The Dragon y Vertigo entre muchas otras ¿Qué fue lo que el escritor encontró de valioso en la película para estar en su lista?¿Por qué después de muchos años, desde el momento en fue estrenada en las salas cinematográficas, aún la seguimos gozando como la primera vez que la vimos?

Revisemos algunos puntos que, para Danny Peary, son destacables de A Hard Day´s Night y que la convierten en una película de culto. Primeramente afirma que la obra de The Beatles fue una verdadera y agradable sorpresa en los sesentas. “Una brisa cautivadora y un disfrutable film que fue hecho en un periodo triste en la cinematografía. Un éxito de taquilla que se convirtió en un suceso artístico”.

La trama de la película, encomendada a Alun Owen, es muy sencilla, trata acerca de cómo vive el grupo un día “común” con cientos de fanáticas enardecidas persiguiéndolos y el cómo preparan un show en un estudio de televisión, mientras van solucionando algunos problemas que se les van presentando. Para dirigir la película se eligió a Richard Lester, quien fuera de Inglaterra no era conocido, que para ese momento tenía obras como It´s Trad Dad (1962) y Mouse on The Moon (1963), además de trabajar en varios programas para la televisión. Peary explica que “Lester tenía una reputación por ser inventivo, por entregar trabajos sólidos en el tiempo establecido y sabía usar presupuestos bajos. Por lo que fue elegido para dirigir A Hard Day´s Night en blanco y negro con una duración de filmación de siete semanas y con una inversión de $580,000”.


Pero con respecto al trabajo artístico de Richard Lester, el autor de Cult Movies, asegura que al director se le dio toda la libertad creativa en la película por lo que “él decidió combinar su propio método de trabajo, que desarrolló al trabajar en comerciales y series de televisión, con múltiples estilos de cineastas que admiraba y siempre quiso imitar”.

En un análisis de esos estilos, que menciona Peary en su texto, que son importantes de destacar tenemos parte de la creatividad de Lester en la secuencia de Can´t Buy Me Love, cuando ellos salen a correr y brincar por un campo, “entonces notamos que jala la cámara por lo alto en los aires y los filma como si fuera Busby Berkeley, Lester registra el concierto de The Beatles como un programa para la televisión, cuando de repente hace un acercamiento al público y observamos a las fans gritando y llorando con lo que la película da un giro a documental. Luego los captura subiendo a un helicóptero como aquella secuencia final de La Dolce Vita (1961) de Federico Fellini. En la cinta encontramos rastros de Michealangelo Antonioni, Mack Sennett, Charles Chaplin, Buster Keaton y otros más. Una escena será abstracta, la siguiente absurda, la que sigue realista, otra puede parecer un ejercicio de cinema vérité. Por otra parte tenemos momentos de parodia, momentos de sátira y momentos de pura tontería. La semitrama del guión, de Alun Owen, lleno de ilógica es el perfecto vehículo para el loco método de Lester”.

Danny Peary asevera que algo que diferencia a A Hard Day´s Night de otras películas de rock and roll de la época es que los personajes de éstas trataban de jóvenes que se la pasaban toda la obra convenciendo a los “cuadrados” y a la gente mayor de que su música y actitud eran subversivas. Pero Richard Lester permitió ver a The Beatles como eran realmente, crear un retrato de su comportamiento. “Los podemos ver jugando cartas (aunque sus managers no se los permiten), fumar, perseguir colegialas, tomar, mirarse vanidosamente en los espejos, son como espinas a los lados de las figuras de autoridad que prefieren irse de fiesta a responder la correspondencia enviada por sus seguidoras. Lester nunca los glorifica, ni los defiende y su música no es manipulada por personajes ásperos. El director los coloca en situaciones naturales: fiestas, conferencias de prensa, ensayos. Simplemente prende la cámara y los deja ser ellos mismos”.

En muchas de las secuencias podemos ver a The Beatles apoyándose unos a otros en una fuerte amistad, como si fueran “los cuatro mosqueteros de Lester”. Otra situación que resaltó el director inglés en A Hard Day´s Night fue la actitud profesional y la seriedad con que el grupo siempre trató con su música, esto fue algo que Lester y Owen quisieron enfatizar en la película. “Una y otra vez cuando las presiones del mundo querían llevarse lo mejor de ellos, The Beatles agarraban sus instrumentos y antes de que lo notaras se encontraban sonriendo, tomaban el control y sus pilas se recargaban; cuando interpretaban canciones como I Should Have Known Better, If I Fell, And I Love Her, Tell Me Why y She Loves You, su alegría al cantarlas y tocarlas realmente se contagiaba”.

Para Danny Peary A Hard Day´s Night es el triunfo de una generación. Un film, que a pesar del tiempo, sigue vigente y se ha consolidado como una joya del cine de culto. Una obra cinematográfica beatle que en su momento el crítico de cine, Andrew Sarris, la consideró como “el Ciudadano Kane de los musicales de rocola. La brillante cristalización de diversas partículas de película pop, rock and roll, cinema vérité, de Nouvelle vague (la nueva ola francesa de cine de los 50s) y del estudio de la espontaneidad”.

 

 

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.

Ringo Starr ¡Cámara, Acción!

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Ringo Starr es considerado, dicho por expertos en el tema musical, uno de los mejores bateristas de todos los tiempos,. Su aportación con The Beatles es más que extraordinaria con lo que se ha convertido en materia de estudio e influencia para músicos actuales. Pero otra de las facetas del carismático beatle se ha dado dentro del llamado Séptimo Arte en donde, a diferencia de su ex compañeros de grupo, él tiene un buen repertorio en cuanto a películas realizadas como actor, ya sea como actor protagónico o secundario.

La primera vez que Ringo se colocó frente a una cámara para actuar (e interpretarse a sí mismo como un personaje) fue en el año de 1964, bajo la dirección de Richard Lester en la cinta de The Beatles, A Hard Day´s Night, en donde curiosamente él terminó por ser quien acabó robando la simpatía del público. Por lo que para 1965 en su segunda película, Help, nuevamente bajo la batuta de Lester, Ringo fue quien portó el peligroso anillo ceremonial que era objeto de persecuciones por parte de un grupo religioso que deseaba acabar con su vida. Con el cuarteto de Liverpool la última vez que vimos a Ringo como actor fue el filme televisivo Magical Mystery Tour de 1967, ya que en Yellow Submarine (1968) de dibujos animados, el baterista no prestó su voz y sólo lo vemos hacia el final de la película, junto con sus compañeros, en una muy breve aparición. En Let It Be (1970) Ringo no se asume como personaje al tratarse de un documental acerca del grupo en los estudios de grabación. Cabe aclarar que aunque en todas las películas de The Beatles, Ringo siempre fue Ringo, sabemos que en realidad, aunque quizá él fuese así en la vida real, al final tenía que seguir un argumento destinado a la ficción de la película.

Después de terminar con las gira en 1966, John Lennon fue el primero en trabajar en una película, How I Won The War (1966), sin los otros tres Beatles. Pero para el año de 1968 el director y actor Christian Marquand convocó a Ringo para darle vida a un personaje secundario en el film Candy, protagonizado por le hermosa actriz sueca Ewa Aulin que fue acompañada de un reparto de lujo en donde figuraron también actores como Richard Burton, Marlon Brando, James Coburn, Anita Pallenberg y Walter Matthau entre otros. En 1969 tuvo un papel importante como co protagonista en la cinta The Magic Christian (en México llevó por título Orgía Dorada) dirigida por Joseph McGrath y estelarizada por el famoso actor inglés Peter Sellers. Aquí Ringo interpreta el personaje de un vagabundo que es adoptado por millonario (Sellers) con el que probará que el dinero puede comprarlo todo.

Cabe destacar que en estas películas Ringo Starr trabajó muy bien, sin ser un estupendo actor, su simpatía hizo que destacara en cada escena en la que actuó. En 1971 colaboró en la surrealista obra de Frank Zappa llamada 200 Motels, en donde también salió su amigo y colega Keith Moon, baterista de The Who. Es ese mismo año Ringo acompañó al actor Tony Anthony en la cinta Blindman, un spaguetti western, dirigido por el italiano Ferdinando Baldi, que se desarrolló en México. Para 1973 trabajó en el melodrama That´ll Be The Day el cual tuvo un tibio recibimiento por parte de la prensa y los seguidores del músico. Hasta este momento la crítica cinematográfica había sido benevolente hacia el ex beatle, pero con la película, producida por Apple, Son of Dracula (1974), no lo fue. La cinta recibió reseñas negativas pese a que aparecían Ringo y Harry Nilsson. Pero esto no determinó que la carrera cinematográfica de Starkey se detuviera. El director Ken Russell (el mismo que llevaría a la pantalla grande la ópera rock Tommy) ofreció un papel pequeño a Ringo para el film Lisztomania (1975) en donde le dio vida al Papa.


En la comedia Sextette de 1978, dirigida por Ken Hughes y estelarizada por Mae West (una de las actrices que aparecieron en la portada del álbum Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band) y Timothy Dalton, Ringo contó con una pequeña participación al igual que Keith Moon y Alice Cooper que también salieron a cuadro. En la década de los ochentas Ringo Starr tuvo el rol principal en la divertida comedia The Caveman (1981) dirigida por el director de programas televisivos Carl Gottlieb. En esta producción el ex beatle compartió créditos con la actriz Shelley Long y con Dennis Quaid. El rodaje se realizó en México y fue durante éste en donde conoció a su actual esposa Barbara Bach.

En 1986 apareció brevemente en la película To The North of Katmandu, película estelarizada por Barbara Bach y Max Boyle. Después de esta producción el líder de la All Starr Band no volvería a aparecer como actor de cine hasta un filme llamado Saint Street del 2012, dirigido por Rob Diamond, en donde tiene un papel muy discreto interpretando a un indigente.

Hasta el momento Ringo Starr no ha vuelto a participar en ninguna película que se haya exhibido en salas cinematográficas. Cabe mencionar que el músico tiene en su historial, como actor, muchísimas participaciones en programas y películas para televisión, así como apariciones en cintas documentales, conciertos filmados o en cintas en donde se interpreta a sí mismo. Sin duda alguna Ringo Starr es el beatle que tiene más proyectos fílmicos y televisivos que sus otros compañeros.

FILMOGRAFÍA CON THE BEATLES
1. A Hard Day´s Night (1964) Director: Richard Lester.
2. Help! (1965) Director: Richard Lester.
3. Magical Mystery Tour (1967) Director: The Beatles.
4. Yellow Submarine (1968) Director: George Dunning
5. Let It Be (1970) Director: Michael Lindsay- Hogg

FILMOGRAFÍA SIN THE BEATLES (RINGO COMO ACTOR)
1. Candy (1968) Director: Christian Marquand.
2. The Magic Christian (1969) Director: Joseph McGrath.
3. 200 Motels (1971) Director: Tony Palmer, Frank Zappa.
4. Blindman (1971) Director: Ferdinando Baldi.
5. That´ll Be The Day (1973) Director: Claude Watham.
6. Son of Dracula (1974) Director: Freddie Francis.
7. Lisztomania (1975) Director: Ken Russell.
8. Sextette (1978) Director: Ken Hughes.
8. Caveman (1981) Director: Carl Gottlieb.
10. To The North of Katmandu (1986) Director: Terence Ryan
11. Saint Street (2012) Director: Rob Diamond.

PELÍCULAS EN DONDE SALE COMO ÉL MISMO.
1. The Concert For Bangladesh (1972) Director: Saul Swimmer.
2. Born to Boggie (1972) Director: Ringo Starr.
3. The Last Waltz (1978) Director: Martin Scorcese.
4. The Kids Are Alright (1979) Director: Jeff Stein.
5. Give My Regards to Broad Street (1984) Director: Peter Webb.
6. Water (1986) Director: Dick Clement.

En cuanto a programas y películas de televisión sus participaciones son muy extensas pero podemos destacar estos programas:
1. Thomas & Friends (1984- 1986). Fue el Narrador.
2. Shining Time Station (1989). Su personaje fue Mr. Conductor.
3. Sabrina The Teenage Witch (1998). Interpretó a un Momia.

También prestó su voz para series de dibujos animados como The Simpsons y Powerpuff Girls.
Según el registró que lleva el sitio Internet Movie Data Base, Ringo Starr tiene, contando películas y programas de televisión, 45 créditos como actor. Mientras que apariciones como él mismo posee 223 apariciones y como director tiene 3 proyectos hechos (Magical Mystery Tour ’68, Born to Boggie ’72 y Ringorama ‘ 03).
Así que bien podríamos pasar muchas horas viendo películas y series de televisión en donde Ringo Starr ha salido como actor, ya sea como protagonista, personaje secundario o sombra que pasa.

 

 

 

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.

Give My Regards To Broad Street, Paul y su fallida película.

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Paul McCartney comenzaba de muy buena manera la década de los ochentas. Inició con el lanzamiento del álbum McCartney II en 1980, dos años después editó Tug of War y al siguiente lanzó Pipes of Peace, obras a las cuales les fue bien con la crítica y el público en general. En 1984 el ex beatle se aventuró a escribir y a producir un ambicioso proyecto fílmico, nos referimos a la película Give My Regards To Broad Street, cinta de la que se esperaba mucho y al final resultó una realización completamente fallida.

El rodaje arrancó en noviembre de 1982; la labor de dirección le fue asignada a Peter Webb, el cual hasta ese instante había trabajado como director en episodios de programas televisivos como Whose Baby?( 1973), Shadows (1976), The Tomorrow People (1978) y The Sooty Show (1978), pero en cine realmente no tenía la experiencia y quizá tampoco el peso necesario para poder contradecir las ideas de un guión mal estructurado por parte de McCartney quien además de escribir la historia, él llevaba el papel principal de la misma. Para conformar el reparto de la cinta, se llamó al actor Bryan Brown (al que después veríamos en Cocktail de 1988, al lado de Tom Cruise), a la comediante Tracey Ullman (quien años después tendría su exitoso programa de variedades de donde saldrían The Simpsons), al experimentado histrión Ralph Richardson y para complementar la plantilla se llamó a Ringo Starr y a su esposa Barbara Bach, Linda McCartney y al actor Ian Hastings.

La trama de la película gira en torno al momento en que a Paul McCartney le avisan del extravío de unas cintas de grabación, que le fueron encargadas a un ex convicto (interpretado por Hastings), quien desapareció súbitamente y temen que éste haya decidido volver a las andadas y robarlas para vendérselas a los piratas. Sumado a esto, le anuncian a Paul que sólo tienen todo ese día para encontrarlas y no poner en peligro a la compañía quien está amenazada por un malvado empresario, por lo que McCartney realizará toda una odisea mágico-musical y detectivesca para hallarlas y resolver la crisis en la que están metidos. Así como en su momento el primer filme de The Beatles, A Hard Day´s Night (1964), se suponía que era un día común y corriente en la vida del grupo, adornado con secuencias graciosas y grandes canciones, todo dirigido con maestría por Richard Lester, Give My Regards To Broad Street falla al presentarnos una jornada del ex beatle en la que se le presenta un conflicto serio, con escenas inconexas mezcladas con videoclips que sólo interrumpen la historia, la cual por cierto, se vuelve predecible. Paul McCartney nunca aterriza su historia y cuando más o menos comienza a hacerlo la envuelve de situaciones vanas, como aquellas filmaciones de videos musicales o el largo ensayo en el estudio, que rompen con el conflicto que nos mostraba en un principio. Ningún personaje tiene peso en la historia, ni el mismo McCartney que desde un principio se diluye y no sabemos si está viviendo una situación cómica o melodramática. Por momentos sobreactúa y en otros se ve desganado.

Cuando el filme fue estrenado en Estados Unidos el 23 de octubre de 1984, el desaparecido y prestigiado crítico de cine estadounidense Roger Ebert comenzó su reseña diciendo: “Es usual ver una película y comprar el disco de la banda sonora, pero con Give My Regards To Broad Street, podemos saltarnos el primer paso e irnos directo a comprar el álbum”. Ebert señala que los largos interludios musicales en la película carecen de significado alguno, como aquel en donde vemos a McCartney y a sus amigos en un picnic victoriano adornado con una nueva versión de Eleanor Rigby. Finalmente el crítico afirma que lo único de valor es la música y ver a Paul y a Ringo tocando juntos en un estudio, en donde podemos apreciar también la presencia de George Martin, son los momentos mejor realizados de esta “no película”.

En el plano musical, ese del que Roger Ebert menciona que es lo único que vale la pena en el filme, la obra cuenta con canciones en ese momento nuevas (No More Lonely Nights, No Values, Not Such a Bad Boy), clásicos de The Beatles (esas bellas interpretaciones de Yesterday, Here There and Everywhere, For No One, Eleanor Rigby, The Long and Winding Road) y de Wings (Silly Love Songs, Band on The Run), así como éxitos de sus dos álbumes previos (Ballroom Dancing, So Bad, Wanderlust). Pero la mayoría de los temas musicales están editados como escenas independientes a la obra, no hay una correlación entre la trama y ellos, lo cual los hace intrascendentes dentro de la película.

Quizá  Give My Regards to Broad Street jamás sea una referencia a las grandes obras de la cinematografía mundial, ni siquiera podemos afirmar que es un desastre tipo Magical Mystery Tour (1967) porque el filme de Peter Webb es tan anodino que ni siquiera merece comparación alguna; lo único cierto es que podemos verla como una obra que nos deleitará el oído y al final nos confortará saber que Paul McCartney ya no actuará más allá de los cuatro minutos que duran sus videoclips.

Como dato curioso, la película derivó en un video juego de 8 bits para las computadoras Commodore 64 y la Sinclair ZX Spectrum, desarrollado por la compañía Argos Press Software bajo la licencia de la 20th Century Fox y de MPL Communications, este juego al igual que la película nos presentaba una situación sencilla. Podíamos jugar con un carrito, en donde viajaba el propio Paul, el cual salía de los estudios de Abbey Road y tenía que recorrer varios lugares de Londres para encontrarse con diferentes personajes y completar misiones, por supuesto sin estrellar el vehículo porque al hacerlo nos regresaba al punto de inicio. Una vez logrado el objetivo sonaba el tema de No More Lonely Nights. Al igual que el filme de Give My Regards To Broad Street, el video juego tampoco fue un éxito.

 

 

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.