Rock

The Kinks, la perversión se viste de rock

Para 1964 no se podía hablar de otra cosa que la llegada a Norteamérica del cuarteto que haría historia mundial, The Beatles. El país del Tío Sam pasaba momentos de luto después del asesinato de su presidente más joven que había tenido la nación, John Fitzgerald Kennedy, unos meses antes, el 22 de noviembre de 1963. Pero la llegada de los cuatro melenudos oriundos del puerto más importante del Reino Unido, Liverpool, daría un respiro a su juventud que paso a paso estaba dejando al olvido a su Rey Elvis y sería testigo del nacimiento de una época con otros “monarcas” que encabezaban otra invasión después de 350 años después: La Invasión Inglesa. Y ésta vez no sería con ejércitos armados sino con algo mucho más esencial: La Música.

Claro, no se podría hablar de aquella invasión sin hablar de John, Paul, George y Ringo, pero tampoco dejar de mencionar que aquella invasión estaba compuesta por una serie de grupos  (algunos de ellos productos de la cuadrilla del empresario Brian Epstein que manejaba a The Beatles) llegados de la tierra de Enrique VIII como lo fueron Cliff Richards, The Shadows, The Dave Clark Five, Cilla Black, Gerry and The Pacemakers, The Animals, Lulú, The Who, Cream, The Yardbirds, The Hollies, Herman´s Hermits y por supuesto sus Satánicas Majestades, The Rolling Stones. 

Pero ésta vez nos ocuparemos de una banda muy significativa de ésta Ola Inglesa nacida en los suburbios de Londres: The Kinks

 Una banda singular de los barrios obreros londinenses.

Hacia el norte de la capital británica se vislumbran barrios que alguna vez fueron hogares de trabajadores del carbón y que hoy en día son suburbios de clases medias altas, así en Huntingdon Road, East Finchley sobre la calle de Denmark Road, se vio nacer a los ocho hermanos de la familia Davies de donde dos de ellos, Ray y Dave formarían a The Kinks, después de haber sido educados en un ambiente familiar apegado a la música, sobre todo al Jazz y al Rythm and Blues, ritmos que vestían las reuniones más amenas de los sábados por la noche.

A los hermanos Ray y Dave les hacían cosquillas las manos por empezar a tocar algún instrumento y fue a través del ritmo muy juvenil y local, el Skiffle, que a la mayoría de los chavitos de secundaria les era muy pegajoso y rítmico sobre todo por la facilidad que les daba por armar grupos para animar sus fiestas ya que sólo se necesitaba un palo de escoba montado sobre una cubeta metálica y un cordón de cortina a manera de bajo, una tabla de lavar y una o dos guitarras ¡Y se armaba el toquín! Esa era su vida en la William Grimshaw Secondary Modern School donde empezaron a tener una fama en las fiestas escolares y luego ya en Pubs y auditorios presentándose como el Ray Davies Quarter con su hermano Dave, Pete Quaife y John Start.

Como dato curioso, uno de los vocalistas que llegaron a echar la paloma en alguno de los Pubs fue nada más ni nada menos que el escocés Rod Stewart que había abandonado su trabajo de enterrador en un cementerio para dedicarse a la música, formando su grupo The Moonrakers que le haría mucha competencia al cuarteto de los hermanos Davies.

Después de un tiempo, Ray decidió abandonar el cuarteto para irse a estudiar a la Hornsey College of Arts para estudiar diversas ramas del arte como el dibujo, la escultura y el cine. Pero sin lugar a dudas fue la música que envolvió de nueva cuenta sus anhelos y volvió a unirse a otras bandas hasta que se hizo el reencuentro con sus ex camaradas del cuarteto, pero esta vez con el nombre de The Pete Quaife Band una vez recorrido el Soho londinense bordeando los ritmos del Jazz y el Rythm and Blues.

Recorrer esos rumbos de donde salieron varios grupos como The Birds o incluso los mismísimos Rolling Stones, le valieron adoptar varios nombres al grupo para irle dando personalidad y estilo hasta llegar a nombrarse casi en definitivo como The Ravens. Sin embargo, una vez llegado el momento de adquirir un representante como lo fueron Grenville Collins y Robert Wace y otros que se contrataron como Shel Talmy y Arthur Howe—el mismo que llevaba la representación de The Beatles—tuvieron que pensar en un nuevo nombre que atrajera a un determinado público y de ahí salió, ya, en definitiva, el nombre de The Kinks.

Esta nomenclatura era una derivación de la palabra kinky que en el argot de los bares y pubs del Soho quiere decir “retorcido” o “pervertido” (Kinkiness) para definir algo extraño y erótico a la vez apegado a las chicas que rondaban esos lugares. Ray se negó rotundamente al nombre por considerar que la identificación del grupo se apegaría a conductas extrañas pero al final parecía un apego más al plural de kings, los “reyes” para un público más abierto y poco conocedor de lenguajes del bajo mundo lo que sucedió a nivel internacional.

El primer contrato discográfico.

Gracias a los buenos contactos que tenía Arthur Howe se logró que PYE Records tomaran el contrato de The Kinks. PYE fue una de las seis casas productoras que habían rechazado a The Beatles así que no dejaron perder la oportunidad de creer en este grupo. Así lo mismo sucedió con DECCA que fue la primera en rechazar a los de Liverpool y tomaron el contrato para los Stones.

El primer sencillo fue ni más ni menos que un cover de Long Tall Sally éxito que dio a Little Richard una de sus mejores interpretaciones. Superado este cover por The Beatles, insistieron en material propio con You Still Want Me qué empezó a tener buena aceptación y dando a conocer un estilo muy propio de los hermanos Davies. Aunque no consiguió un buen panel de ventas a pesar de ser un número muy aceptable, PYE los amenazó con terminar el contrato si no conseguían mejores números de ingresos a la casa disquera en su tercer sencillo.

El martes 4 de agosto de 1964 se lanzó, quizás el número más identificable de éste grupo inglés, You Really Got Me que lograría casi de inmediato el primer lugar en las listas de la Gran Bretaña también gracias al impacto directo que logró al presentarse en vivo en aquel famoso programa de la televisión británica de los sesenta, Ready Steady Go! No tardó en lograr estar en el Top Ten de los Estados Unidos importados por Reprise Records.

El rasgueo de la guitarra daba un poderío de energía muy propio de la Gibson Epiphone de Ray dando ya un estilo definitivo a la imagen del grupo.

Para entonces The Kinks tenía, por lo pronto, sus miembros definitivos, encabezados por los hermanos Ray y Dave en las guitarras, Mick Avory en la batería—a veces suplantado por Bobby Graham en algunas grabaciones—Pete Quaife en el bajo—también suplantado por John Dalton en años posteriores, el fabuloso tecladista Nicky Hopkins, que sería también músico con The Rolling Stones, Leon Russell y Joe Cocker. Otros músicos que acompañaron al grupo en el bajo, voces y teclados fueron John Gosling, Andy Pyle, Gordon John Edwards, Jim Rodford, Ian Gibbons, Bob Henrit y Mark Haley.

El grupo salió por primera vez de gira por Australia y Nueva Zelanda llenando auditorios con un buen número de fans. Sin embargo, daban una imagen muy propia a su nombre por algunos problemas debido a la tensión en el grupo, sobre todo entre Dave Davies y Mick Avory en donde llegaron a golpearse frente al público. Después dirían que se trataba de un número especial del show. Aún así fueron canceladas varias presentaciones en Estados Unidos que los identificaban como provocadores de disturbios.

Un segundo éxito se vislumbraba en su serie de sencillos y sería la canción See my Friends que daría un toque místico oriental por primera vez con un sitar antes que la afamada Norwegian Wood de The Beatles de su álbum Rubber Soul  en ese mismo año de 1965. Fue concebida por Ray durante esa gira cuando estaban en Singapur viendo cómo unos pescadores al terminar su jornada diaria se acercaban a cantar entre los amigos como una forma de ritual para acabar sus labores. Quizás haya sido un punto de inspiración para Lennon cuando compuso su versión con un sitar más preciso tocado por George Harrison. Ray no estuvo tan de acuerdo a la producción de éste nuevo proyecto Kinda Kinks que tendría, sin embargo, muy buena aceptación.

Para finales de 1965, Davies dio un giro más evolutivo en sus composiciones. Empezó a hablar sobre conceptos de la sociedad que atañían a los jóvenes, personajes idiosincráticos de las esferas del mood de la clase alta muy ejemplificados en la canción A Well Respected Man (Un hombre respetable que en México la harían famosa Los Hitters). Aquí con la participación de Nicky Hopkins en los teclados para la nueva placa Kinks Kontroversy, que también tendría otra aportación con cierto sentido country como lo fue Sunny Afternoon para el álbum Face to Face.

 Para ese mismo álbum presentarían un clip promocional para su creación Dead End Street donde hablan de la precariedad en los barrios obreros de Londres y cómo enfrentan el final de sus días, todo esto llevado de forma tragicómica hacia el final.

 Vinieron otros éxitos que cobraban buenos réditos en el Top Chart inglés como fue Waterloo Sunset basado, según los críticos de la época, en un romance que se llevaba debajo de los puentes del río Támesis entre dos amantes que era la historia de los actores Terence Stamp y Julie Christie, lo cual después Ray Davies negaría diciendo que solamente se trataba de su hermana y su novio.

Nuevos cambios, estilos y decadencia.

En el verano de 1967 apareció el álbum Something Else by The Kinks con uno de los éxitos escritos por Dave Davies, junto con su hermano Ray, como lo fue The Death of a Clown dentro de la misma saga de personajes grises y tristes de la sociedad inglesa, muy dada en sus composiciones que incluso, aún interpretada por The Kinks, sirvió para también ser un sencillo como solista.  Un estilo que ya daba una línea cercana al music hall y al country que no logró un impacto tan fuerte ante otros éxitos del Chart. Sin embargo, no renunciaron a sus experimentaciones en estudio y dejar a un lado las giras, incluso seguir tomando el curso de lo individual como continuó haciéndolo Dave con su álbum Susannah’s Still Alive.

El trabajo en estudio trajo un nuevo sencillo que muy lejos de estar en las listas de popularidad fue la rola que hipnotizó por un cierto tiempo a John Lennon, Wonderboy. Un concepto que no abandonaba ese estilo tan suburbano adquirido por The Kinks que ya marcaba para muchos de sus críticos como el final de su carrera.

Sus giras tenían ya una clasificación para pequeños auditorios, cabarets y pubs donde tenían la mayoría de sus adeptos. Llegaron a iniciar un tour con The Herd la banda de Peter Frampton que tenía ya un camino de varios éxitos, pero al grado incluso de opacar a The Kinks cuando su público, cansado y aburrido del estilo de éstos últimos, les pedían a gritos la aparición de The Herd.

Days.

A mediados de 1968, aguerridos como siempre sin importar las olas de críticas, los hermanos Davies graban un nuevo sencillo que definitivamente los sacaría de ese pasmo en el que habían caído. Aparece en el mercado Days, una interpretación más melódica subiendo en los listados del Melody Maker entre los primeros 15 lugares.

Tiene su aparición The Kinks are the Village Green Preservation Society un trabajo nada despreciable con su número Startruck que no tuvo aparición en los tops de ese año aunque el álbum fue considerado como lo merjorcito de esos primeros meses del 69. Otros críticos lo detallaron para catalogarlo como el disco más original del grupo.

Los esfuerzos hacia finales de ese año de 1969 los llevó a considerar varios cambios como la salida de Quaife del grupo para iniciar otro proyecto musical y regresar al público norteamericano para llegar a tocar en los ya emblemáticos lugares como el Whiskey a Go Go y el Filmore East, lugares donde se consolidaron grupos como The Doors, Jimi Hendrix, Cream, Janis Joplin. Así de esa manera volvieron a la carga con su nuevo álbum Lola versus Powerman and the Moneygoround Part One sobresaliendo el tema principal, Lola que hablaba sobre el encuentro confuso con un travesti cuya letra causaría una serie de censuras en Inglaterra por añadir la palabra Coca-Cola por cuestiones comerciales y otro tanto por las cuestiones homosexuales.

Los 70 y la vuelta de tuerca para the Kinks.

Los siguientes años fueron de cambios poco afortunados pero no menos interesantes para la formación de los hermanos Davies. Preservation 1 y Preservation 2 fueron dos proyectos que daban una vuelta de tuerca al asunto musical. Se convirtieron en dos sendas obras teatrales musicales con un personaje satírico representado por Mr. Flash, un antihéroe interpretado por el mismo Ray Davies.

El concepto como grupo de rock cambiaría y esto llevó a un declive brutal para los ánimos de Ray quien tuvo que soportar el abandono de su mujer y sus hijos, lo que hizo que en el último concierto que ofrecieran, él anunciara que abandonaba a la banda, con lo cual cayó en una profunda depresión e intento de suicidio.

Una vez recuperado volvieron a mitad de la década recreando programas para la cadena de televisión Granada Tv con un proyecto titulado The Kinks present a Soap Opera (The Kinks presentan una telenovela) donde vuelven a su estilo de sátira al recrear un personaje, un cantante de rock que se convierte en un tipo “normal” trabajando en una oficina de nueve a cinco.

Para 1977 vuelven al ámbito comercial con Sleepwalker que obtiene varias críticas favorables con el regreso del estilo que tuvieron al principio de su carrera con un toque más actual de esa época.

En 1980 logran un disco grabado en vivo One of the Road con uno de sus éxitos que logran colocar bien, Celluloid Heroes, con el que obtienen buenas calificaciones, no tanto por la crítica, sino por sus seguidores que se reencuentran con ellos y junto también con la nueva generación que los identifica por ese álbum, pero incluso también por los covers que les hicieron grupos como The Pretenders, The Jam y The Knack para éxitos como el ya representativo You Really Got Me también interpretado por Van Halen.

Give the People What They Want.

Cuando ya poco se sabía de ésta agrupación en las recientes generaciones en 1981 aparece un álbum que recobra lo que ya venían haciendo. Den a la Gente lo que Quiere es el título de ésta placa que lanza un sencillo que vuelve nuevamente las miradas a The KInks: Destroyer.con ciertos pasajes que nos recuerdan a You Really Got Me.

Un nuevo álbum, State of Confusion, expulsa el éxito Come Dancing que sobrepasa incluso a éxitos como Tired of Waiting For You y es uno de aquellos números aplicables a la década de los ochenta.

El largo adiós.

Fueron varios intentos de regresar a la escena discográfica, aunque muy dignamente se podía reconocer su legado al rock. Pasos entre disqueras, querellas entre ellos mismos que hicieron cambios entre los varios músicos que fueron entrando y saliendo. El pleito entre los mismos hermanos Davies, carreras en solitario y sus últimos álbumes: Word Of Mouth (1984), Think Visual (1986) y Phobia (1988).

Las giras se fueron espaciando pero eran más bien actuaciones como artistas invitados o en la participación en festivales masivos, como en Glastonbury donde Ray dedicó su presentación a Pete Quaife, fallecido el 23 de junio de 2013.

Lo mismo presentaciones personales de Ray ya con The Kinks disueltos, pero saliendo por la puerta grande cuando fueron aceptados en el Salón de la fama del Rock’n Roll.

Sin duda habrá mucho en las memorias de Ray Davies y otra de su hermano Dave donde tendrán mucho de qué hablar de esa épica década de los sesenta que los vieron nacer y brillar y su relación con todos aquellos grupos que formaron la llamada Ola Inglesa.

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Luis Carlos Pichardo

He escrito para varias publicaciones de distinta índole como ha sido las ya desaparecidas revistas Sonido y Conecte dedicadas a la música rock. Actualmente me dedico a trabajar en la industria cinematográfica en producciones tanto de series para televisión, cine y comerciales como gerente de producción y locaciones.

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