Rock progresivo Rock Psicodélico

Syd Barrett: La Locura De Un Diamante

“El camino a casa siempre es el más largo”
Syd Barrett

Eso fue lo que les dijo Roger Keith Barrett a sus compañeros del grupo Geoff Mott and the Mottoes caminando rumbo al hostal donde se hospedaban después de haber tocado en un bar londinense. Y sí. Su regreso en muchos años fue extendidamente largo.

Por aquel entonces, a los 16 años, con escasos recursos pudo construir su primera guitarra eléctrica y era un asiduo aficionado de los clubes de blues en el bajo Soho londinense donde conoció a Dave Gilmour, un guitarrista reconocido en ese ámbito y que le enseñaría a plasmar sus primeros acordes y arreglos de ese género tan solicitado. Corría el año de 1960.

Se estrenaba dentro de la orfandad de padre lo que hizo recluirse en aquella habitación de su casa en Cambridge Inglaterra, su ciudad natal y donde se inspiraba no solo para sacar algunos temas de blues, sobretodo de aquel par de bluseros que admiraba singularmente, Pink Anderson y Floyd Council, sino también componer, lo que denotaba su gran habilidad para poner letra y música a sus creaciones como también su creatividad en la pintura que lo había hecho notable en la escuela secundaria donde había sido condiscípulo de Roger Waters justo ahí en la Cambridge High School.

Roger había construido otro grupo, The Abdabs, junto con Nick Mason, Rick Wright y Bob Klose. Klose estaba más entrado en el Jazz por lo que causó polémica dentro del grupo y decidió por salirse. Fue así que Waters, bajo la recomendación de su amigo Gilmour, decidió que Roger Keith Barrett, ya conocido simplemente como Syd, entrara al grupo sustituyendo a Klose y tocara la guitarra. Fue así que Roger pasó a tocar el bajo en la alineación.

Roger Waters no dudó en la capacidad creativa de Barrett, y eso lo corroboró cuando escuchó aquella composición que había hecho con su primer grupo, Effervescing Elephant, en donde ya vislumbraba un manejo de las letras bajo una rítmica ingeniosa sobre ésta alegoría sobre la supremacía que ejerce un paquidermo en la selva.

Aquí adelanto una versión que hizo el mismo Barrett en su disco homónimo que sacó como solista en 1970 rescatando aquella primera composición, acompañada de una animación realizada por Yoan Hervo.

Poco tiempo después el grupo tenía ya un proyecto de creación propia por lo que empezaron por cambiarle el nombre, The Pink Floyd Sound en homenaje a estos bluseros que comenté al principio y que fueron fuente de inspiración para Barrett. Esperando que su material fuera aprovechado al máximo, se acercaron a Thomsan Private Record Company, un estudio de grabación ubicado en un sótano de una casa en Hamel Hampstead, dedicado a capturar a grupos experimentales no comerciales pero que mostraban determinada calidad musical de vanguardia en competencia de los grupos y cantantes en boga del top ten y los billboards.

Fue así que grabaron sus dos primeras canciones, Lucy Leaves, una versión de “Gloria” de Them, al mejor estilo de rock y para el lado B una composición de Slim Harpo I’m the King Bee, un blues de Slim Harpo donde ya se demuestra la incipiente y bien construida guitarra de Barrett.

Escuchemos este par de números de su primer sencillo de The Pink Floyd Sound de 1965.

No fue sino hasta octubre de 1966 cuando hicieron su primera aparición como tal agrupación en el Roundhouse de Londres ya inscritos en el círculo de la psicodelia, concepto creado por Humphry Osmond, psiquiatra británico que experimentaba con fármacos psicoactivos y que fue promovido por el escritor filósofo Aldous Huxley al ser provisto de mescalina, el componente activo del ácido lisérgico, el LSD y que lo llevara a escribir su ensayo “Las puertas de la percepción”. Y esto fue decisivo en la vida de Barrett que lo llevó a esos caminos sin retorno aun dentro de su genialidad. Ahí varios grupos tuvieron esa inspiración dentro de esa corriente como The Byrds y The Yardbirds que ya mostraban esa mística en su sonido.

Para entonces las sociedades de la década de los sesenta mostraban ya un interés hacia las drogas, como lo era el ya mencionado LSD, la marihuana y las anfetaminas, que le dieron esa opción a Barrett como un vehículo para manejar su sensibilidad pero a la vez una serie de problemas en su conducta con los demás. No era ya extraño verlo en un programa televisivo, como relata Roger Waters cuando en el momento de entrar al aire él se quedaba pasmado frente a las cámaras sin articular un solo músculo y palabra alguna. O hacer una serie de movimientos de mímica al estilo de Marcel Marceau sin motivo alguno en los conciertos a los que acudían.

Una de las canciones de vanguardia que compondría Barrett y que le diera esa marca al grupo fue Interestellar Overdrive donde ya empezó a utilizar otros elementos musicales para esa interpretación de una pieza completamente instrumental y que sirviera como parte del soundtrack del film de Peter Whitehead, “Tonite let’s all make love in London” en la misma línea de la vanguardia experimental que reunía a muchos artistas conceptuales, entre ellos a Yoko Ono.

1967 se consideró el punto de partida para la “generación del amor” como se le empezó a considerar a las sociedades jóvenes que buscaban en éstos rubros, tanto de la música, las drogas, la pintura, los happenings, el rechazo a la guerra, el amor libre como parte sustancial de la contracultura. De ahí que el grupo, ya simplemente nombrado como Pink Floyd extiende su espectro musical hacia esa vanguardia psicodélica y lanza su primer sencillo ya bajo el sello de EMI con lo cual lanzan su primer sencillo Arnold Lyne composición hecha por Syd Barrett que habla sobre un tipo perverso que hurtaba ropa íntima femenina de colegialas para usarlas él como un travesti. El segundo sencillo del grupo es See Emily Play que crea un sustantivo éxito lo que produce la entrada a los estudios de Abbey Road.

Justo fue el cúmulo de temas apropiados para ser elegidos a lanzar su primer LP en los momentos cuando en el estudio 2 de Abbey Road The Beatles grababan las sesiones del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band.  Fue así que, comandados en la cabina de controles por Norman Smith, el mismo ingeniero de The Beatles en sus inicios en Abbey Road que originan esa placa titulada The Piper at the Gates of Dawn, memorable en todos los sentidos como un emblema propio de la psicodelia y significativa en la obra de Syd Barrett.

Añadidos al álbum como Interestellar Overdrive otros tracks son muy significativos en las composiciones de Barrett como Flaming que muestra la versátil instrumentación y armonías vanguardistas.

Los problemas con las drogas estaban ya minando la personalidad de Syd. Sus constantes ausencias en las sesiones de grabación así como en las presentaciones en vivo, hizo que recurrieran a solicitar otro guitarrista pensando incluso en gente como Jimmy Page y Jeff Beck. Pero fue David Gilmour el elegido, por haber sido amigo de tiempo atrás de Roger Waters, para sustituir a Barrett. Sin embargo, no quisieron sacarlo totalmente del grupo, ya que al igual que Brian Wilson de los Beach Boys, sólo quedaba como compositor y arreglista en sesiones de grabación por un problema de inestabilidad nerviosa, Syd se mantuvo bajo esa posición en los estudios y quizás cuándo su sobriedad y temple se lo permitiese actuaría en algunas presentaciones, lo cual hizo en cinco ocasiones como las únicas dónde actuó junto a Gilmour.

Al inicio de 1968 Syd se presentó a los estudios de Abbey Road para darles varias piezas compuestas por él, a lo que Waters, ya lidereando a Pink Floyd, sólo escogió una, Jugband Blues donde habla de su expiación como ser humano ante una sociedad incomprensible y alejada, situación que Syd buscaba en su compleja espiritualidad abstraída y fragmentada por el LSD. Otros temas fueron rechazados como fue Vegetable Man y Scream Thy Last Scream para lo que sería el segundo trabajo para un LP para Pink Floyd, A Succesful of Secrets.

Y aquí les presento una prueba de lo que se perdió esta institución del rock (lo cual Waters se culpa por haberla excluído de la primera edición de ésta placa) en una versión alterna de las tomas que hicieron en esas sesiones de A Succesful of Secrets.

Y ¿por qué no? aquí va el otro tema expulsado de la placa original donde Syd se describe como tal, “Un hombre vegetal”. Algunos la han catalogado como la versión de I´m the Warlus de John Lennon.

Syd Barrett salió del grupo conectándose con varios gurús que lo volviesen de nuevo a la realidad pero con poca fortuna. Su introspección lo hizo volver a la música y es en 1969 cuando recurre a EMI para realizar una placa en solitario. Y es así cuando con una “pequeña ayuda de sus amigos” Gilmour, Waters y el productor Malcolm Jones realiza The Madcaps Laughs con la también colaboración del grupo The Soft Machine, de donde podemos seguir viendo su obra tan personal en piezas como You Wouldn’t You Miss Me (Dark Globe)”.

Gilmour apostó por poner los temas en crudo en su gran mayoría a petición del mismo Barrett lo que dejó plasmado todos esos textos tan llenos de sublimidad que dibujaban la personalidad de Syd. Pero también la búsqueda en otros autores como James Joyce al musicalizar su poema Golden Hair.

David Gilmour tuvo que sacar algunos temas muy a pesar de lo bien construidos como fue el caso del Bob Dylan Blues por cierto muy elogiado por el mismo señor Zimmerman.

Para 1970 Syd nuevamente le hace una llamada a Gilmour para decirle que tenía otro material para lo que sería su segundo LP en solitario, el cual, así simplemente lo tituló Barrett de donde extraemos tracks como Waving My Arms In The Air.

Barrett tuvo una regular aceptación, aunque la crítica fue un tanto benévola con esa placa por el contexto de sus letras y una buena producción de Gilmour y Richard Wright. Sus intentos de seguir creando lo llevaron a construir un grupo efímero, Stars, con el cual tuvo algunas presentaciones sin mayor éxito. Posteriormente David Bowie lo llamó para hacer algunas colaboraciones juntos en un disco del mismo Bowie donde sólo es notable su tema de If You Go. Aunque le dio crédito en las sesiones Barrett se fue desapareciendo del ambiente musical aun cuando sus canciones seguían siendo valoradas por muchos, incluyendo por supuesto por sus ex compañeros de Pink Floyd.

Su presencia en la música fue dejando pocas huellas a no ser por los álbumes compilatorios, apoyados siempre por Gilmour, como en The Peel Sessions, álbum producido por John Peel para la BBC 1 donde presenta compilaciones de varios cantantes y grupos.

Salió también la placa Opel con varios temas compuestos desde 1967 a 1970, al igual que hasta 1993 sale el compilatorio más completo Crazy Diamond – The Complete Syd Barrett bajo el sello de EMI.

Pero fue en 1975 cuando Syd se apareció en los estudios de Abbey Road en el momento en que Pink Floyd grababa lo que sería su álbum Wish You Were Here. Era un hombre extraño, nadie lo reconoció cuando entró al estudio. Obeso, rapado y sin cejas no podía ser aquel Syd Barrett con el que habían trabajado años antes. Su mente estaba dispersa, aunque no dejaba de dar señales de una mente creativa y propositiva. Felices por el encuentro programado pero sorprendidos por la apariencia de Barrett, le mostraron el demo de una canción dedicada a él: Shine On You Crazy Diamond. Pero, así como llegó se fue. No volvieron a ver aquel que construyó a Pink Floyd desde sus inicios y que le había dado el espacio y el tiempo dentro del campo de la experimentación, la vanguardia para constituir al grupo por excelencia en el rock progresivo.

Su ida por la vida lo llevó a instalarse de nuevo en casa de su madre en Cambrigde de donde regresó caminando 80 kilómetros desde Londres hacia 1988. Su complicada salud estaba marcada por el llamado síndrome de Asperger que lo señalaba en sus actitudes autistas, esquizofrenia y bipolaridad que lo llevaron a un aislamiento donde no se pudo separar del alcohol y las secuelas que le dejó el ácido lisérgico, aunado a una codependencia a ciertos fármacos.

Syd falleció el 7 de julio de 2006 en su casa de Cambridge a causa de la diabetes mellitus y otras complicaciones que mencioné arriba.

Un homenaje que será sin duda una de las canciones que ha hecho historia dentro del rock, Wish You Were Here, título del álbum memorable de Pink Floyd dedicado a ese Diamante loco que fue Roger Keith Barrett.

Y antes de despedir esta colaboración les dejo las entrevistas que les hicieron tanto a Roger Waters como a David Gilmour sobre Syd Barrett.

 En espera de sus siempre amables e interesantes comentarios nos vemos en la próxima.

Y no lo olviden:

BEATLES 4EVER!!!!

Comparte

Luis Carlos Pichardo

He escrito para varias publicaciones de distinta índole como ha sido las ya desaparecidas revistas Sonido y Conecte dedicadas a la música rock. Actualmente me dedico a trabajar en la industria cinematográfica en producciones tanto de series para televisión, cine y comerciales como gerente de producción y locaciones.

1 comentario

Click aquí para comentar

Comenta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Derechos Reservados

Recibe lo más reciente en tu correo

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a ElCirculoBeatle.com y recibir notificaciones de nuevas entradas.

LO PUBLICADO

Los autores de ECB

Aldo Flores

Arturo Espinosa

Bernardo Suárez

LUIS CARLOS PICHARDO

Marco Antonio Brito

Miguel Brito

Tere Chacón
A %d blogueros les gusta esto: