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Senjutsu, Iron Maiden y la épica metalera

Han pasado más de 40 años desde que Iron Maiden asombró al mundo con un sonido pesado, en donde la potente voz de Paul Di´Anno se acompañaba de las guitarras de Dave Murray y Dennis Stratton, además con la base rítmica, de la cual se encargaba el bajista Steve Harris y el baterista Clive Burr, creaban canciones que se volvían clásicos en el género del metal, así mismo de tener como figura central al famoso personaje de Eddie que es parte fundamental de la estética en el diseño de las portadas y de los shows en vivo . Pero fue en 1982 para el tercer álbum, The Number Of The Beast, que la banda cambió de vocalista, Bruce Dickinson, aunque la alineación original ya se había modificado con la entrada del guitarrista Adrian Smith que sustituyó a Dennis Stratton, con lo cual siguieron los éxitos.  Ahora Iron Maiden sorprende con su decimoséptimo  disco de estudio llamado Senjutsu, una obra, con temas bien elaborados musicalmente, muchos de ellos sobrepasan los diez minutos de duración, en la cual el grupo explora y experimenta con estilos que incorpora para elaborar una obra diferente a lo que nos tenían acostumbrados, estamos ante la madurez de Iron Maiden, esa misma que ha sido forjada desde hace algún tiempo.

Senjutsu marca el regreso de Iron Maiden luego de seis años desde la publicación del álbum Book Of Souls (2015). Las grabaciones comenzaron en París, Francia, a principios del 2019 bajo la producción de Kevin Shirley, quien ha trabajado con el grupo desde hace varios años. En el sitio oficial de la banda, Steve Harris explica: “Elegimos grabar de nuevo en Guillaume Tell Studio en Francia, ya que el lugar tiene un ambiente relajado. La configuración es perfecta para nuestras necesidades; el edificio solía ser un cine y tiene un techo muy alto, por lo que hay un gran sonido acústico. Grabamos este álbum de la misma manera que hicimos con The Book of Souls, ya que escribíamos una canción, la ensayábamos y luego la poníamos de inmediato mientras todo estaba fresco en nuestras mentes. Hay algunas canciones muy complejas en este álbum que requirieron mucho trabajo para conseguirlas exactamente como queríamos que sonaran, por lo que el proceso fue a veces muy desafiante, pero Kevin (Shirley) es excelente para capturar la esencia de la banda y creo que valió la pena el esfuerzo. Estoy muy orgulloso del resultado”.

De alguna manera el álbum a través del título (Senjutsu que es una palabra japonesa que se puede traducir como táctica y estrategia) nos hace pensar que estamos ante una obra conceptual en la cual las canciones se unen para relatarnos una historia, incluso la portada, diseñada por Mark Wikinson, que nos muestra a Eddie (la mascota del grupo) personificado como un guerrero samurái, nos da esa impresión, pero Bruce Dickinson lo niega y asegura:  “Seamos realistas, hemos saqueado algunas culturas a lo largo de los años con Eddie, tuvimos un  Eddie maya y hemos tenido uno de ciencia ficción. Hemos tenido un monstruo espacial Eddie, un Eddie egipcio, una momia Eddie. De hecho, tuvimos a Eddie con una espada samurái en el EP Maiden Japan, pero eso fue hace años y años. La banda siempre ha sido bastante popular en Japón, que es un lugar bastante exótico con una historia samurái muy rica. Pero la mayoría de las canciones no están relacionadas”.

Sejutsu contiene diez cortes, escritos por Bruce Dickinson, Steve Harris, Adrian Smith y Janick Gers, repartidos en un álbum doble, que inicia con precisamente con el tema Senjutsu, una historia épica que nos coloca en la perspectiva de una guerrero, quien junto a sus compañeros, pelea por defender a su país de sus enemigos que llegan de  diferentes direcciones e intentan romper el muro que protege el lugar. Una marcha metalera en donde con la melodía nos va llevando desde un punto en la batalla hasta su catarsis (Tengo que luchar ahora por el orgullo de la dinastía en juego. Los invasores se repelen desde el norte. Mantén alejados a los nómadas que vinieron de las llanuras. Pastizales del norte inundados de todos ellos bloqueando las tribus que invaden desde el sur de nosotros. Ahora bajo asedio, tienes la fuerza real para sostenerlos ahora .Hay que creer que podemos repelerlo, lucharemos hasta el último hombre. Honra a nuestros muertos para que nunca peleen en vano).

Aunque no sea una obra conceptual la siguiente canción, Stratego, continúa con el tema de la guerra visto como un juego de mesa, del cual Dickinson dice: “Stratego es un juego de mesa. Nunca lo he jugado, pero es algo parecido al ajedrez. Estaba buscando un poco y descubrí que Stratego se basaba en un juego de mesa francés del siglo XIX. Ese juego se basó en algo llamado ajedrez militar. El ajedrez militar japonés, a su vez, es un juego llamado shogi. Los personajes son básicamente piedras planas con caligrafía japonesa en ellas, cada una denota un guerrero de alguna descripción. Tienes un lado negro y un lado blanco, pero es completamente posible que los personajes cambien de lado. No sólo eso, sino que también pueden transformarse en un personaje diferente. Es un juego de estrategia y táctica, pero también de traición e intriga”. La melodía de la canción es fuerte y rítmica la cual nos recuerda viejos clásicos de Maiden.

Writing on The Wall, tercer track, con una letra sencilla nos habla de una sociedad de un posible futuro en ruinas,  en donde “todo lo que queda de lo que fuimos es en lo que nos hemos convertido. Una vez nuestros imperios gloriosos, pero ahora el imperio se ha ido. Los muertos nos dieron tiempo para vivir y ahora nuestro tiempo se acabó”. La canción nos recuerda la canción Run To The Hills que refiere a la conquista del “hombre blanco que llegó cruzando el mar para llevar dolor y tragedia a las tribus” del nuevo continente, en donde los nativos pelearon y perdieron por lo que tuvieron que correr para ocultarse en las colinas. Temática que de alguna manera es tratada en el corte Lost In a Lost World que refiere a un mundo que dejó de existir, con un inicio con guitarras acústicas de lo cual el vocalista del grupo afirma que es algo de influencia de Moody Blues y Pink Floyd, pero sólo dura poco porque luego “un demonio aparece y nos golpea con un mazo y luego te lleva en un viaje a un mundo fantástico que ha dejado de existir”.

A lo largo de la obra nos encontramos con cada tema que, si bien no son parte de un álbum conceptual,  de alguna manera están ligados a través de temáticas que tienen que ver con pasiones humana, entre ellas la guerra, con personajes, llenos de virtudes y defectos, que nos llevan por momentos épicos, en donde el heroísmo toma tintes trágicos. Days of The Future Past contiene esa fuerza que nos remite a lo hecho en sus primeros álbumes, con Dickinson, con una letra inspirada en el comic de DC, Constantine, personaje que lidia con lo sobrenatural en una eterna batalla maniqueísta entre el cielo y el infierno (Mi alma retorcida todavía arde en llamas. Escuchen, ángeles, escuchen mi llamada. Padre testigo de mi caída, entre las lineas del pecado y el dolor. Camino por la tierra ahora condenado de nuevo). Luego continuamos con The Time Machine que musicalmente crea una atmósfera dramática para ese hombre que posee una máquina del tiempo.

Para el segundo disco nos presentan cuatro temas que inician con Darkest Hour, una pieza que está basada, en parte, en la película del mismo nombre del año 2017, que trata acerca de Winston Churchill y su decisión de enfrentar a los nazis. La tragedia llega con Death Of The Celts, que comienza con una guitarra tipo power ballad, pero poco a poco se transforma en una melodía fuerte, con estilo celta que pareciera un juglar, con la portentosa voz de Dickinson,  para narrar una batalla más en contra de los enemigos (Señor por encima de mi espíritu dice la muerte no es orgullosa, ni más ni menos, el poder de mi alma será libre. Líbranos a la victoria). The Parchment y Hell on Earth dan un gran cierre al álbum. Temas bien elaborados, con alrededor de diez minutos de duración, que nos demuestran el oficio del grupo, con las guitarras de Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray que nos ofrecen riffs y solos que se entrelazan con la batería de Nicko McBrain y el bajo de Steve Harris.  Senjutsu es una ejemplo de cómo un grupo puede experimentar sin traicionar su estilo, cosa que Iron Maiden ha logrado.

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Arturo Espinosa

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.

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