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John Lennon

Querido John

“Dear John: Don’t be hard on yourself
Give yourself a break
Life wasn’t meant to be run
The race is over, you’ve won””.
(“Querido John: No seas duro contigo mismo
Date un respiro
La vida no estaba destinada a correr.
La carrera ha terminado, has ganado ′′)
“Dear John”, John Lennon

 

Si hay una constante en la obra de Lennon, más allá de toda crítica posible acerca de su manera de vivir y de lo que expresaba en sus letras, es su brutal honestidad. Esa posibilidad de replegarse sobre sí mismo para poner en letra y música los sentimientos más crueles, descarnados y también los más dulces y tiernos. La posibilidad de expresar esa contradicción, sumado a un talento musical innato y difícil de igualar, le ha significado luego de su trágico final, el tránsito de artista único a leyenda. Como sostiene su hermanastra Julia Baird, Lennon no escribió una autobiografía porque para eso estaban sus canciones. En reiteradas ocasiones, incluso, Lennon afirmó no poder escribir en tercera persona ya que no le resultaba fácil contar historias. También sostuvo que esa particularidad a la hora de la creación, lo había distanciado en el estilo compositivo de su socio McCartney. Si se sentía defraudado por el gurú Maharishi respondía con “Sexy Sadie”; si en medio de un momento político y social se encontraba confundido respecto a la forma de abordarlo, decía “Revolution”, y cantaba cosas del estilo de: “We all want to change the world. But when you talk about destruction, don’t you know that you can count me out” (“Todos queremos cambiar el mundo. Pero cuando hablas de la destrucción, sabes que no puedes contar conmigo”). Si se levantaba esperanzado en la humanidad gritaba “All you need is love”(“Todo lo que necesitas es amor”), o nos invitaba a “Imagine” (“Imagina”). Si atravesando la terapia del grito primal experimentaba el abandono y la soledad, desgarraba su voz en “Mother” (“Madre”) para hablarle con crudeza: “Mother, you had me. But I never had you. I wanted you. You didn’t want me. So I, I just got to tell you: Goodbye” (“Madre, me tenías. Pero nunca te tuve. Te quería. No me querías. Así que yo, sólo tengo que decirte: Adios”) Y seguidamente gritar como un niño abandonado, que vuelva. Y si la separación de Los Beatles le significaba una frustración, un eslabón más en una cadena de desilusiones personales, repetía “I dont belive…” (“No creo”) como una letanía en “God. The dream is over” (“Dios. El sueño terminó”). Todo esos Lennon fue Lennon.

Doble fantasía

La ansiada vuelta al ruedo que significó el lanzamiento en 1980 de Double Fantasy no generó al principio, el éxito en ventas esperado. Éxito que logrará tras su trágica muerte en diciembre de ese año a manos del psicópata Mark David Chapman. Podrían esgrimirse algunas razones posibles acerca de la no tan anisada recepción de la vuelta de Lennon a la música en 1980, en ese trabajo puntual y luego de medio lustro de reclusión familiar. Justo tras un momento de gran profusión compositiva. Recordemos el éxito de Imagine entre otros álbumes y sus dos presentaciones en el Madison Square Garden: el concierto benéfico One to One (Uno a uno) en 1972 (Puede consultarse en este sitio:  https://elcirculobeatle.com/one-to-one-john-lennon-y-el-concierto-benefico ). Y su colaboración con el de Elton John en el cual participó como invitado en 1974, luego  de su largo “fin de semana perdido” (También en este sitio: https://elcirculobeatle.com/elton-john-y-john-lennon-una-apuesta-un-concierto-una-historia-de-amor ). Tal vez la vuelta de un Lennon reconvertido, con ganas de comenzar de nuevo (“Starting over”), con un tono nostálgico y romántico, de padre (la bella canción dedicada a su hijo “Bautiful boy -Darling boy-“ “Hermoso chico -Querido  niño”)   y un casi constante homenaje a Yoko Ono (“Woman” –“Mujer”, “Dear Yoko” –“Querida Yoko”) distaba del ídolo ácido y mordaz de su etapa Beatle. Algunas huellas de esa etapa pueden rastrearse en un tema como “Watching the weels” (“Mirando las ruedas”). Allí con la ironía que lo caracteriza afirma:

“I’m just sitting here watching the wheels for round and round. I really love to watch them roll- No longer riding on the merry-go-round. I just had to let it go” ( Sólo estoy parado aquí mirando las ruedas girar y girar. Realmente me encanta ver sus giros. No más viajes en el trenecito de la felicidad. Es solo que ya lo dejé ir”)

Tal vez otro momento del álbum donde emerge el Lennon rocker, más cercano a los tiempos de Abbey road sea “I´m Losing you” (“Te estoy perdiendo”). Una canción al estilo de rock lento con un puente de reminiscencias beatlescas.

En la última entrevista que brinda a la revista Rolling Stone, Lennon detalla que: “Un imbécil escribió algo acerca de mí hace poco, un artículo que apareció en la portada de la revista Esquire (se refiere al artículo de Laurence Shames, titulado “John Lennon, Where Are You?” de 1980. En el texto Shames dice: “Yo buscaba al Lennon bocón, el que podía ofender a todo mundo sin la necesidad de un plan. Mi Lennon era un payaso amargado, un hombre que incurría en equívocos extravagantes y con una increíble capacidad de recuperación, un bebé grandote… El Lennon que encontré se había convertido en un empresario de cuarenta años de edad que no hace sino ver la televisión, que tiene 150 millones de dólares en el banco, con un hijo al que adora y una esposa que intercepta sus llamadas telefónicas… ¿Es cierto todo esto, John? ¿Te has dado por vencido?”). Este tipo pasó 20 meses mirando los hechos y los pecados cometidos, mientras yo grababa un disco. ¿De qué carajos está hablando? (…) ha pasado todo este tiempo buscando una imagen que él mismo fabricó. Al final se molestó mucho porque no la encontró. Estos críticos han fabricado muchas ilusiones en torno a los artistas, es como una forma de idolatría. (…) Yo no puedo ascender otra vez. La gente solo quiere héroes muertos, quieren a Sid Vicious, a James Dean. A mí no me interesa ser un maldito héroe muerto”

Continuando en un rastreo de razones posibles, el disco presentaba un puñado de composiciones de Yoko quien aspiraba a un lanzamiento (o relanzamiento) musical, aprovechando el halo de figura estelar de su marido. Pero, parecía que el mundo no era el mismo que John había dejado allá a principios de lo setenta, los tópicos, los ritmos, los géneros, Y además ya no había espacio para las experimentaciones sonoras y las conceptualizaciones que la misma Ono había incursionado cuando formaba parte del movimiento vanguardista Fluxus en los sesenta. Visto a la distancia, sin embargo, el álbum ha logrado a partir de las distintas “revisitaciones”, un brillo particular. Y algunas de las composiciones de Lennon (claro está) son especialmente recordadas. Pero en ese afán de superar el primer momento y la recepción no tan auspiciosa, “John Lennon se puso a componer. Sí, en ese piano empotrado de su salita de estar, en su apartamento de los Dakota. John le decía a su productor discográfico, a Jack Douglas, y al propio Geffen, asfixiado por su inversión, que no se preocuparan. Tenía como unas diez canciones nuevas para un musical en Broadway que se iba a llamar ‘La balada de John y Yoko’, como la canción de los Beatles de 1969, cuando se casaron en Gibraltar”, sostiene Ruiz en un artículo del diario El mundo.

En el reportaje ya citado para Rolling Stone, el periodista Jonathan Cott le pregunta por sus nuevas canciones (Recordemos que fue realizado tres días antes de su asesinato) y Lennon responde: “He regresado para retomar lo único que conozco a fondo: la actitud menos pretenciosa posible… esta vez sin experimentación, porque me dio gusto poder hacer las cosas tal y como solía hacerlas en el pasado”.

Lamentablemente, esos proyectos quedaron truncos. Yoko guardó algunas de esas grabaciones. Incluso, no cedió todas a la reunión cumbre de los tres Beatles sobrevivientes en 1994, cuando decidieron conjurar la voz de Lennon y volver a hacer resurgir la magia de los cuatro para la Anthology. En esa oportunidad, Yoko les acerco algunas grabaciones precarias pero que consideraba con potencial para ser regrabadas:  ‘Free as a bird’ (“Libre como un pájaro”), la bella y conmovedora ‘Grow old with me'(“Envejece conmigo”), ‘Real love’ (“Amor real”) y una cuarta que intentaron grabar pero que no pudieron terminarla por el resurgimiento del viejo conflicto entre McCartney y Harrison. Se trataba de ‘Now and then'(“Ahora y entonces”).

Mientras tanto, Yoko guardó ‘Pop is the name of the game’ (“Pop es el nombre del juego”), ‘Dear John’ (“Querido John”) y ‘You saved my soul’ (“Tu salvaste mi alma”). Ruiz, en el artículo citado, sostiene que Yoko no quería dar a conocer especialmente esta última canción, porque sugería que Lennon se había “cristianizado”. La canción, fuera de ese contexto, parce una confesión de amor para Yoko. En ese clima, Lennon escribe “Dear John”, una canción autocompasiva en la que reconoce haber llegado al final del camino. Dando golpes secos a su guitarra acústica y con su clásica voz ronca, deja un registro de ese estado

De ese mismo momento creativo, que se data como el 10 de noviembre de 1980 a poco del final, existe otra bella melodía: ‘Help me to help myself'(“Ayúdame a ayudarme”). Allí expresa que es duro seguir vivo y habla incluso, de la persecución de un ángel exterminador. Escuchar, ahora a la distancia y luego de los hechos efectivamente ocurridos, causa cierto estupor. Sin embargo, se trata de una maravillosa melodía. No sería la primera vez que Lennon pida ayuda. Ya lo había hecho en 1965 cuando se encontraba incómodo en una vida aparentemente acomodada. En ese momento gritó: Help!

El lunes 8 de diciembre de 1980. en los Record Plant Studio de Nueva York, John y Yoko graban, la que sería la última canción “Walking on Thin Ice” (“Caminando sobre el hielo delgado”). Con los créditos atribuidos a Yoko Ono, el tema saldra a la venta en enero de 1981.

Por suerte, esas bellas melodías compuestas para ese proyecto del musical de Broadway y guardadas celosamente, salieron a la luz en distintos momentos. “Help me to help myself”, por ejemplo, fue incluida por Yoko Ono en una reedición de Double Fantasy. La voz de John, el “hombre de ningún lugar” parece seguir susurrando austera, cruel y honesta desde algún lugar.

 

Buenos Aires, 4 de septiembre de 2021.

Fuentes:
Cott, J. (2010) “John Lennon: The last interview”. En Rolling Stone 23 de diciembre de 2010. En línea: https://www.rollingstone.com/feature/john-lennon-the-last-interview-179443/?fbclid=IwAR3nNnqqZRI9QT_pEC6mxiTDgPI7VxyECq_zmX3TVMVBLzh2XHoKID9RUN4

Ruiz, J. (2014) “La última canción de John Lennon”. En El mundo. Madrid. 8-1-2014. En línea: https://www.elmundo.es/cultura/2014/01/08/52cc255e22601dcb028b4589.html

 

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Bernardo Suárez

Investigador en el Instituto de Artes del Espectáculo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y autor del libro "Discurso humorístico. Una mirada desde la Polifonía enunciativa a los textos de Les Luthiers" . Dos de sus inquietudes y pasiones son el humor y la música.

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