Muchas veces relacionamos a ciertos músicos del rock, pop o blues, con un instrumento determinado, pero no sólo basta el instrumento por sí mismo (que puede ser guitarra, bajo, batería, teclados, saxofón, violín, etc), sino que además tienen ciertas características que los vuelven iconos. Podemos mencionar a Eric Clapton o Bruce Springsteen  con sus guitarras Fender (uno con modelos Stratocaster en especial en color negro y el otro con Telecasters Squire), Brian May con su peculiar guitarra color rojo que el mismo construyó en su adolescencia y llamada Red Special, Slash con su Gibson Les Paul, Charlie Watts con su batería Gretsch, Eddie Van Halen con su Fender a la que llamó Frankie o el mismo BB King que bautizó a su amada guitarra Gibson como Lucille.

En el caso de The Beatles también los ubicamos, a cada uno de ellos, con una marca de instrumentos (sobre todo en los primeros años de la beatlemanía, lo que décadas después se aprovecho por la empresa Harmonix para hacer unas replicas para el videojuego Rock Band) en donde asociamos a John Lennon y George Harrison principalmente con guitarras Rickenbacker y Gretsch, a Ringo Starr con su batería Ludwig y a Paul McCartney con su bajo Höfner. Por supuesto que a lo largo de su historia utilizaron más instrumentos conforme su música fue evolucionando. En el caso de Paul McCartney el tuvo varios bajos, entre ellos Rickenbacker, pero sin duda los Höfner, en forma de violín, son con los que más lo identificamos. En el caso de uno de estos bajos de McCartney nos llegó una historia que resulta tan extraordinaria que podría ser parte de una película o novela de detectives.

Gracias a un grupo de fans detectivescos comprometidos con la búsqueda de la verdad (de los cuales existen muchos en varias partes del mundo y que con el uso de la tecnología, redes sociales y la ociosidad se ponen a investigar y resolver diversas situaciones de carácter criminal, político o social) se formó una iniciativa llamada The Lost Bass Project, con su sitio oficial www.thelostbass.com, que reunió a más de un centenar de personas que se pusieron a indagar el paradero del bajo Höfner 1961 500/1 que desapareció en el año de 1972 en un presunto robo.

De acuerdo con la página se explica que la búsqueda inició en 2018 pero no avanzaron con sus indagaciones y ni siquiera tenían datos definidos. Cinco años después, el 8 de octubre del 2023, The Lost Bass Project informó que en un principio se pensó que el instrumento había sido robado de las oficinas  de The Beatles en 3 Saville Row, al final de las sesiones Get Back en enero de 1969, pero nadie estaba seguro de este hecho. Fue en mayo del 2023 cuando al grupo de detectives aficionados se unieron los periodistas Scott y Naomi Jones, así como Nick Wass que es un ejecutivo de Höfner y experto en el bajo de Paul, quienes se encargaron de organizar la investigación y utilizar a los medios de comunicación para ayudar a buscar el famoso bajo desaparecido. Luego de una nota publicada en el periódico The Telegraph la noticia se volvió viral y fue retomada por los medios de todo el mundo, con lo que el proyecto de búsqueda del bajo recibió miles de emails con información o para simplemente dar su apoyo.

Al revisar los más de seis mil correos electrónicos recaudados notaron uno en particular que llamó su atención y el cual dio un giro a la investigación. El ingeniero de sonido Ian Horne, quien trabajo junto a Trevor Jones en la etapa de Wings, narró un hecho asombroso ya que aseguró que el bajo fue sustraído de una camioneta en el área de Ladbroke Grove, en Londres. De acuerdo a Horne, que también colaboró con Ian Dury and The Blockhead y Madness, explicó:

“Estaba trabajando con Wings, era su ingeniero de sonido, cuando robaron el bajo de un camión alquilado. En 1972, Paul McCartney se estaba preparando para su primera gira por el Reino Unido y Europa con Wings, y la banda estaba grabando su segundo álbum, Red Rose Speedway. Habíamos alquilado un camión para trasladar el equipo (guitarras y amplificadores) a varios estudios de grabación y espacios de ensayo en todo Londres. Una noche, después de un largo día, llegamos a Notting Hill, donde vivía Trevor, y decidimos estacionar el camión allí para pasar la noche”.

Continúo el relato ofreciendo más detalles:

“Sabíamos que había un candado enorme en las puertas traseras, pero cuando me levanté por la mañana y vi la camioneta, con el candado roto tirado en la carretera, supe que eran malas noticias. Miré dentro y el bajo, junto con otra guitarra y dos amplificadores Vox AC30, habían desaparecido. Inmediatamente sospechamos que las personas que vivían en Ladbroke Grove y sus alrededores eran los responsables. Una o dos personas que vivían cerca sabían que trabajábamos para Paul, por lo que habrían sabido que existía la posibilidad de que el kit en la parte trasera del camión perteneciera a McCartney. Fuimos de puerta en puerta preguntando a la gente si habían visto algo o si sabían algo, pero nadie dijo una palabra”.

Horne y Trevor Jones denunciaron ante las autoridades el ilícito el 11 de octubre de 1972. Ellos trataron de buscarlo en el barrio pero no hallaron a nadie que pudiera darles algún informe, por lo que no les quedó más remedio que decírselo a Paul McCartney, quien vivía en Cavendish Avenue. “Entramos en la habitación y se lo dijimos a Paul. Nos dijo que no nos preocupáramos y conservamos nuestros trabajos. Es un buen hombre, Paul. Trabajé para él durante seis años después de que desapareció el bajo. Pero he cargado con la culpa toda mi vida”, recordó Ian Horne.

A lo largo de los años se supo la noticia del robo del bajo de Paul, por su parte en una nota, escrita por Isabella Kwai, del New York Times se detalla que el instrumento lo adquirió en una tienda de música en Hamburgo, Alemania, en 1961. Se retoma una declaración que el exbeatle ofreció en 1993 para la publicación Guitar Magazine en donde dijo: “Compré mi violín bajo en la tienda Steinway del centro de la ciudad .Y una vez que lo compré, me enamoré. Para ser un bajo pequeño y ligero, tiene un sonido muy rico”. Incluso McCartney hizo referencia al bajo perdido y a algunos robos más de objetos beatle que van a parar a manos de coleccionistas privados, en su video de 1989, My Brave Face.

The Lost Bass Project tuvo considerables avances en sus indagaciones y el 18 de noviembre del 2023 informaron que existían buenas noticias en la investigación. Seguidamente de una búsqueda en archivos públicos y entrevistar a inquilinos del lugar se supo que el bajo fue vendido por el caco a una persona de nombre Ronald Guest, quien fue propietario del pub Admiral Blake, y este quedó en manos de su familia por todo este tiempo.

Para el 2024 por fin se divulgó que el bajo Hofner Violín Höfner 1961 500/1 se había recuperado. En redes sociales un joven de 21 años,  Ruaidhri Guest, publicó fotos del bajo que había estado en posesión de su familia y el cual entregaron amablemente. Nick Wass viajo de Alemania a Inglaterra para autentificar el bajo, que aún conservaba su estuche original. Posteriormente al hacer las pruebas pertinentes se determinó que si era el bajo robado, Con esto The Lost Bass Project entregó el instrumento a su legítimo dueño, Paul McCartney, que publicó a través de su sitio oficial una feliz declaración con lo que se dio carpetazo a este peculiar caso:

14 DE FEBRERO DE 2024

Tras el lanzamiento del proyecto Lost Bass del año pasado, el bajo Höfner 500/1 de 1961 de Paul, que fue robado en 1972, ha sido devuelto. La guitarra ha sido autenticada por Höfner y Paul está increíblemente agradecido a todos los involucrados.

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