Rock

Los diez grandes discos del Rock Progresivo (2da Parte)

El Rock progresivo se fue dando primordialmente entre finales de la década de los 60 y 70 pero evolutivamente alcanzó las dos décadas siguientes con vertientes hacia el glam rock, el hard rock y el metal rock y otros géneros divergentes como el Gotham, que fueron dando manifestaciones a muchas agrupaciones e incluso solistas. De ellos podríamos hablar de varios grupos como Dream Theatre, Strawbs, Gentle Giant, Nektar, Supertramp, Motorphsyco, Enslaved y en México a grupos como Chac Mool, La Gorgona o Decibel.

El sentido “progresivo” se le fue dando en función a la introducción de nuevos instrumentos electrónicos e incluso acústicos, como lo hemos visto en el anterior artículo con sus respectivos ejemplos, así como el concepto en sus letras más profundas como un nivel literario acercado hacia la poesía lírica abarcando temas que viajan entre la fantasía, la ficción, el universo, las formas, los encuentros, los personajes y seres místicos e incluso monstruosos; elementos etéreos y materiales jugando entre las notas que descifran contactos entre la vida y la muerte. “Progresivo” porque el Rock mismo se produce hacia adelante, en progresiones, investiga, busca, encuentra y desencuentra.

Aquí en esta columna que dedico a los 10 más representativos de éste género, son aquellos a los que me avoco como los clásicos que marcaron una significativa huella que se dio para enmarcarlo y que tuvo su declive ante la comercialización de otros géneros de mayor digestión rítmica y conceptual a partir de los 80 y 90. Y es por ello que doy continuación a los siguientes 5 discos básicos y de mayor representatividad del Rock Progresivo.

AQUALUNG / JETHRO TULL

Fue el cuarto disco de la banda inglesa originaria de Blackpool que ya había demostrado su capacidad versátil en géneros como el folk rock, el hard rock y el blues siempre lidereado por el flautista de origen escocés, Ian Anderson.

Han recorrido varias etapas desde aquel 1967 hasta el 2014. Sin embargo, lo que se le considera como su etapa dorada es a partir de 1969 hasta 1979, diez años en donde se caracterizan sus principales obras y conciertos muy representativos por Europa, Canadá, Japón y los Estados Unidos.

La banda tuvo un buen número de músicos que acompañaron a Anderson durante varios años y alternando en algunas grabaciones como conciertos en vivo. Para éste álbum se significaron músicos como el guitarrista Martin Barré, el bajista Jeffrey Hammond, Clive Bunker en la batería, John Evan en los teclados e Ian Anderson en la flauta transversa, guitarra acústica y voz principal. Todos bajo la producción del mismo Anderson y Tony Ellis su gran amigo y partícipe de la banda posteriormente.

El arte de la portada, basado en fotografías tomadas por la esposa de Anderson, Jeannie, tiene una reminiscencia hacia ciertas experiencias de Ian cuando tuvo un exceso de dosis de ácido lisérgico, cuando amaneció en un barrio muy oscuro en los bajo puentes, donde pudo convivir con vagabundos y ancianos abandonados en el alcohol y de ahí que se inspiró para volcar toda esa vivencia conceptualizándolo en éste álbum.

Fue grabado en los estudios de Island Records en Londres de diciembre del 1970 a febrero de 1971, justo hace 50 años. Publicado bajo el sello de reprise records para Estados Unidos y Chrysallis Records en el Reino Unido. El disco, a diferencia de los otros álbumes, muestra una línea más acústica pero justo el éxito Aqualung que alcanza el lugar número 3 en el chart del Melody Maker, muestra esa variedad entre un rock fuerte, energético con tonos que van tomando líneas que nos remontan a un Bach o a un Hendel de pronto. Sin duda, abre una puerta a otras sensibilidades más complejas y no deja de ser un ejemplo básico del Rock Progresivo.

Escuchemos pues a continuación en su versión original a Aauqlung, un éxito del grupo sin precedente.

HOT RATS / FRANK ZAPPA

Segunda placa de Frank Zappa como solista y considerado como uno de los mejores discos de rock progresivo, pero donde se conjuga el jazz y variantes experimentales, tanto en sus notas como en la instrumentación aplicada en ésta grabación.

Su simplicidad recreada por dos músicos, Zappa como principal guitarra, bajo de ocho cuerdas y percusiones y Ian Underwood en el piano, órgano, clarinete, saxofón y flauta transversa, no se queda ahí como un dueto sino la cantidad de músicos adicionales de bastante importancia y fama que prestaron su talento para recrear este disco.

Y así lo vemos en esta formidable lista, tan inédita en las grabaciones de aquel entonces como a continuación se las presento:

  • Capitan Beefhart – voz en “Willie the pimp”
  • Jan Luc Ponty – violín en “It must be a Camel”
  • Max Bennett – bajo en “Willie the pimp”, “Little Umbrelas” y en “The Gumbo Variations”
  • Shuggie Otis – bajo en “Peaches en regalía”
  • Ron Selico – batería en “Peaches en regalía”
  • Paul Humphrey – batería en “Son of Mr. Green Genes” y “The Gumbo Variations”

Grabado entre julio y agosto de 1969 y publicado el 10 de octubre de ese mismo año bajo el sello de Bizarre/reprise records. Lo antecedía el álbum Mothermania que hizo con su grupo Mothers of Invention.

Les presento a continuación Peaches en regalía que encabeza el lado A de ésta placa y que en lo personal me produjo un parteaguas en la música que entonces escuchaba en mis años de secundaria.

TALES FROM THE TOPOGRAPHIC OCEANS / YES

Regresando de nuevo al grupo Yes, superando a sus anteriores y exitosos discos como Close to the Edge (del cual escribimos en la primera parte) y el mismísimo The Yes Album, Jon Anderson nos lleva a un entorno sumamente espiritual en cuatro escrituras sástricas (de Shastra, vertiente de las escrituras védicas y budistas) de acuerdo al libro Autobiografía de un Yogi de Paramahansa Yogananda gurú hinduista que llevó el Yoga a occidente bajo el método del Kriya Yoga que llevó a muchas personas a la meditación trascendental a través de la práctica de ésta disciplina físico-espiritual.

Jon Anderson explica que al estar leyendo a Yogananda durante las giras de su disco Yessongs, tuvo una serie de encuentros en sus lecturas que lo llevaron a revelaciones que solo a través de la música podría explicar y explicarse al mismo tiempo. La magnificencia de tantas revelaciones lo llevaron a recrear, no cuatro canciones como tal, sino cuatro obras en dos discos que van de los 18:35 minutos a los 21:37. Para los representantes del sello Atlantic pareciera algo muy pretencioso, sin embargo, una vez terminado, obtuvo una mención de oro para el mismo disco antes de su publicación.

Para Rick Wakeman, el principal tecladista de la banda, fue una exageración por parte de Jon Anderson lo que provocó su salida del grupo para iniciar su carrera en solitario, pero años después tuvo una reconciliación y entendimiento de la misma obra. El nombre de inicio sería Tubulargraphic Oceans en función al sentimiento entre el agua y la tierra con su vaso comunicante de acuerdo a la teoría del físico Fred Hoyle que sostenía que el universo es tubular. Pero Anderson recordaba junto con Howe, que mientras asentaba sus lecturas en el avión que los conducía en sus giras, el recorrido visual desde los cielos a la tierra lo conllevó más a un concepto topográfico, lo cual quedó así al final para titular al álbum.

Se presentaron las cuatro obras en dos vinilos presentando una obra por lado en funda doble. Considerado como la obra cumbre de Yes, apreciado por su buena producción, aunque también criticado por la inaccesibilidad de sus contenidos, difíciles de entender a la primera.

Los invito a ponerse cómodos para disfrutar la primera obra del disco 1 The Reavealing Science of God (Dance of the down) en su versión original en 20 minutos y 25 segundos de duración.

THE SNOW GOOSE / CAMEL

Camel, grupo británico creado a partir del grupo The Phantom Four por los hermanos Andrew e Ian Latimer en 1964. De ahí se desprende Andrew para formar otros grupos como The Brew con Doug Ferguson y Andy Ward. El recorrido de grupos llega hasta 1971 donde junto con Phil Goodhand graban el título I think I’ll write a song mueve a construir el título ya entonces como Camel.

Su álbum homónimo de debut lanzado en 1973, Camel, obtiene poco éxito. Sin embargo, con el tiempo se convertiría en uno de sus trabajos más representativos. Temas como Slow Yourself Down o Never Let Go, así como números instrumentales como Arubaluba o Six Ate, fueron perfilando el sonido de la banda. La exigencia y falta de éxito comercial les lleva a romper con su discográfica, tras lo cual recalan en Decca, con la que permanecieron durante los diez años siguientes.

El grupo como otros perfilados al rock progresivo tuvo varios miembros permanentes y temporales para acudir a grabaciones o presentaciones en vivo. Pero entre sus inicios destaca quizá uno de sus mejores álbumes: The Snow Goose, (1975) que llevó a realizar una regrabación en el 2005 a 30 años de distancia por su gran calidad y trascendencia evolutiva de la banda al ser, entonces, la tercera placa en producir en su carrera discográfica.

Concebido como una obra conceptual a diferencia de su disco anterior, Mirage, basada en la obra del escritor estadounidense Paul Gallico y fue considerado como uno de los pilares del rock progresivo.

Ahí encontramos una liga muy cercana entre la literatura fantástica y las composiciones de Andrew Latimer como es la obra de Tolkien The Lord of the Rings, que tuvo un éxito en 1967, año de su publicación. De ahí, Latimer partió para crear más temas conceptuales como lo es en ésta placa, Se recrean varios panoramas fantásticos y reales a la vez; lugares inhóspitos y misteriosos, personajes decadentes con historias en sus vidas, ambientes abrazantes que dibujan entornos de ensueño y características mágicas.

Se grabó en enero de 1975 a publicarse en el mes de abril de ese año bajo el sello de Decca records. Producido por David Hitchcock. Interpretado por Andrew Latimer guitarras eléctricas, acústicas y slide, flautas y voces. Peter Bardens teclados, piano y órgano. Doug Ferguson, bajo y Andy Ward batería.

Rescato para ustedes uno de los principales títulos del disco Rhayader.

WISH YOU WERE HERE / PINK FLOYD

Noveno disco de la banda más importante del rock progresivo. Otra obra grabada en los estudios de Abbey Road en Londres, adquiere una metáfora en sí mismo, ya con un grupo compactado por David Gilmour, Roger Waters, Nick Mason y Richard Wright.

El concepto tiene los mismos orígenes de The Dark Side of the Moon que revisamos en la primera parte, pero ya no en los mandos en consola por Alan Parsons que ya había decidido formar su propio proyecto, The Alan Parsons Project y producido por el mismo grupo, Pink Floyd. Los alcances tendrían una sorpresiva ascendencia tanto en su instrumentación como en la formación conceptual que nos daba sin duda el extrañamiento de unos de sus fundadores, Syd Barrett. Y esas sesiones no fueron la excepción para extrañarlo, sino que contaron con su presencia, una visita al estudio 2 de Abbey Road que sorprendió a todos, aunque también impactados por su aspecto físico con varios kilos de más y sin pelo.

Se estaba dando una invocación increíble, a palabras de Waters, donde relata que varios de los temas estaban inspirados (consientes o no) en las obras primigenias de Barrett y otras en somero homenaje hacia él. Nadie lo había invitado, se presentó confundiendo a medio mundo instalado en el estudio. De pronto, este hombre en cuestión, obeso y hasta las cejas rasuradas, estaba ahí como un ángel inspirador, un espíritu que daba continuidad al trabajo de Floyd. Era el, el mismo Syd Barrett.

Waters decía que títulos como Echoes, Welcome to the machine y Have a cigar, pertenecían a una inspiración de las reminiscencias que había dejado Barrett. No era casualidad. Lo sabían. La obra de mayor profundidad (Wish you were here sería el tema principal y de gran éxito) sería Shine on your crazy diamond que bien podría haber sido el título central de la placa y que parecía estar dedicado al desaparecido amigo-entonces- Syd, pero a palabras de Gilmour, no lo era. El inconsciente jugaba rudo de pronto.

Para este título, Shine on… se utilizaron varias multipistas para recrear ambientes y Waters decidió partir en dos el tema para introducir otros dos más cortos y terminar con el tema principal. La instrumentación no varió demasiado a diferencia de The dark side… como fueron los teclados VCS3, pero también la introducción de músicos como fue el violinista de jazz Stephan Grapelli y Yehudi Menuhin. Dick Perry, talentoso saxofonista dio sus notas para Shine on… Otra de las innovaciones fue para el comienzo de los acordes de Wish you were here salidos de la radio del auto de Gilmour, con un fragmento de la sinfonía número 4 de Tchaikowsky para luego alguien daba giro al dial del radio hasta aparecer los primeros acordes del tema.

La portada, ya establecida como un clásico, significa a dos hombres de “negocios”, uno representando a Pink Floyd vendiendo su alma a otro en medio de llamas representando al vacío. Grabado de enero a julio de 1975 y publicado el 12 de septiembre de ese año bajo el sello de Harvest / EMI.

Para finalizar este tema, escuchemos Shine on your crazy diamond en su versión original del álbum Wish you were here.

Y así doy por terminado este apasionante tema de la semana, no sin antes agradecerles sus comentarios que me hicieron por la primera parte de ésta columna y lo cual seguiré agradeciendo y respondiendo poco a poco sus aclaraciones y comentarios.

Y recuerden:

BEATLES 4EVER!!!!

 

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Luis Carlos Pichardo

He escrito para varias publicaciones de distinta índole como ha sido las ya desaparecidas revistas Sonido y Conecte dedicadas a la música rock. Actualmente me dedico a trabajar en la industria cinematográfica en producciones tanto de series para televisión, cine y comerciales como gerente de producción y locaciones.

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