John Lennon The Beatles

John y Yoko, la entrevista de Playboy 1

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El mismo día en el que el álbum Double Fantasy terminó de ser grabado, John empezó a darle una serie de entrevistas al periodista David Sheff que serían publicadas en dos partes en la revista Playboy; la primera en su edición de diciembre de 1980 y el resto en la primera de 1981.

La consolidación de estas sesiones, que se llevaron a cabo a lo largo de tres semanas del mes de septiembre de 1980. no fue fácil:

Había una gran posibilidad de que esta entrevista nunca se realizara. Cuando mis contactos con la organización Lennon-Ono empezaron, uno de los asistentes de Ono me habló y me preguntó de manera seria: “¿Cuál es tu signo?”. Aparentemente, la entrevista dependía de la interpretación de Yoko de mi horóscopo así como muchas de las decisiones comerciales de los Lennon dependieron de las estrellas. Ya me estaba imaginando explicándole el editor de Playboy: “Lo siento, pero mi luna está en Escorpión, la entrevista fue cancelada”. Claramente, estaba fuera de mi control. Así que di mis datos: “Diciembre 23, 3 p.m., Boston”. Gracias a mi buena estrella la llamada entró y la entrevista estaba tentativamente aceptada. Y pronto me encontré en Nueva York, pasando a través de las rejas siniestras y de numerosos puntos de chequeo en el edificio de los Lennon, el famoso edificio de departamentos Dakota en la parte oeste de Central Park, en donde la pareja habita y en donde Yoko Ono inicia sus labores a las 8:00 en punto, cada mañana.

David Sheff

Sin embargo, el resultado fue sencillamente espectacular. A continuación las palabras que John y Yoko le dedicaron al mundo una vez que estuvieron listos para retomar su imagen pública y presentar un nuevo producto musical.


Traducción: Tere Chacón.PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Playboy: El rumor está en pleno: John Lennon y Yoko Ono están de regreso en el estudio, grabando de nuevo y por primera vez desde 1975, cuando desaparecieron de la vida pública. Empecemos contigo, John, ¿qué has estado haciendo?

Lennon: He estado horneando pan y cuidando al bebé.

Playboy: ¿Con que proyectos secretos escondidos?

Lennon: Eso es lo que todos me han preguntado en los últimos años. “Pero, ¿qué mas has hecho?”. A lo cual yo contesto: “¿Bromeas?”. Porque el pan y los bebés, como lo sabe cualquier ama de casa, son un trabajo de tiempo completo. Después de preparar el pan siento que he conquistado algo. Pero mientras veo que se comen el pan, me pregunto por qué no me premiaron con un disco de oro o me hicieron caballero o algo.

Playboy: ¿Por qué te volviste un amo de casa?

Lennon: Fueron muchas razones. Había estado bajo obligación o contrato desde que tenía 22 años y hasta después de cumplir 30. Después de esos años, eso era todo lo que conocía. No era libre. Estaba enjaulado. Mi contrato era la manifestación física de estar en prisión. Fue más importante encararme a mí mismo y encarar la realidad que continuar una vida de rock ‘n’ roll y seguir bajo los caprichos de tus actuaciones o de lo que el público opina de ti. El rock ‘n’ roll dejó de ser divertido. Decidí no tomar las opciones estándar de este negocio, ir a Las Vegas y cantar tus éxitos, si tienes suerte, o ir al infierno, que es a donde Elvis se fue.

Ono: John era como un artista que es muy bueno dibujando círculos. Se mantiene en eso y se convierte en su propio sello. Tiene una galería para promoverlo. Y el año siguiente, hará triángulos o algo así. No refleja su vida de ninguna manera. Cuando haces lo mismo por 10 años, obtienes un premio por haberlo hecho.

Lennon: Obtienes el gran premio cuando te da cáncer y has estado dibujando círculos y triángulos por 10 años. Me había convertido en un artesano y podría haber continuado siendo un artesano. Respeto a los artesanos, pero no me interesa convertirme en uno de ellos.

Ono: Sólo para probar que no puedes ir prodigando las cosas.

Playboy: Están hablando de discos, claro.

Lennon: Claro, sacarlos en serie porque eso se esperaba de mí, porque mucha gente saca álbumes cada seis meses porque se supone que deben hacerlo.

Playboy: ¿Se refieren a Paul McCartney?

Lennon: No sólo a Paul. Pero yo había perdido la libertad inicial del artista al volverme un esclavo de la imagen que supone lo que el artista debe hacer. Muchos artistas se matan debido a eso, ya sea a través de la bebida, como Dylan Thomas o a través de la locura, como Van Gogh, o a través de enfermedades venéreas, como Gauguin.

Playboy: La mayoría de las personas hubieran seguido sacando el producto. ¿Cómo pudiste vislumbrar la salida?

Lennon: La mayoría de las personas no viven con Yoko Ono.

Playboy: ¿Y eso qué significa?

Lennon: La mayoría de las personas no tiene una compañera que les diga la verdad y que rehuse vivir con un artista mierda, en lo cual soy bastante bueno. Puedo estropearme y estropear a todos a mi alrededor. Yoko: esa es mi respuesta.

Playboy: ¿Qué hizo por ti?

Lennon: Me enseñó la posibilidad de una alternativa. “No tienes que hacer esto”. “¿De veras? ¿No tengo que hacerlo? Pero–pero–pero–pero…”. Claro que no fue así de simple y no lo entendí en una noche. Se necesito de un refuerzo constante. Salirse es mucho más difícil que continuar. He hecho ambos. Con base a las exigencias y a los calendarios entregué discos de 1962 a 1975. Salirme me parecía más para alguien de 65 años, cuando ya se supone que no deben existir y se les envía fuera de sus oficinas (toca tres veces en el escritorio con los nudillos): “Tu vida ha terminado. Es tiempo de jugar golf”.

Playboy: Yoko, ¿cómo te sentiste cuando John se convirtió en un amo de casa?

Ono: Cuando John y yo salíamos, la gente se acercaba y preguntaba: “John, ¿que estás haciendo ahora?” pero nunca me preguntaban a mí porque, como mujer, no se supone que haga algo.

Lennon: Mientras yo limpiaba los desechos del gato y alimentaba a Sean, ella se sentaba en cuartos llenos de humo con tres hombres vestidos con trajes de tres piezas que no podían abotonar.

Ono: Yo manejé el negocio: los antiguos negocios -Apple, Maclen (la compañía de grabación y publicación de The Beatles, respectivamente) así como las nuevas inversiones.

Lennon: Tuvimos que enfrentarnos a los negocios. Este era otro caso en el cual o le pedíamos a alguien que viniera a resolvernos los negocios o lo hacíamos nosotros. Los abogados ganaban un cuarto de millón de dólares por año sólo por sentarse en una mesa y comer salmón en el Hotel Plaza. Muchos de ellos ni siquiera se veían interesados en resolver los problemas. Cada abogado tenía un abogado. Cada Beatle tenía a cuatro o cinco personas trabajando. Así que sentimos que teníamos que ocuparnos de esa parte del negocio y manejarla antes de empezar a manejar nuestra propia vida. Y el único de los dos que tenía el talento o la habilidad de manejarlos a ese nivel era Yoko.

Playboy: ¿Tenías experiencia en asuntos comerciales de esas proporciones?

Ono: Aprendí. La ley ya no es un misterio para mí. Los políticos no son un misterio para mí. Ya no me siento asustada por el sistema. Al principio, mi propio contador y mi propio abogado no podían manejar el hecho de que yo les decía qué hacer.

Lennon: Existía una actitud respecto a que ésta es la esposa de John, pero por supuesto, ella no puede estar realmente representándolo.

Ono: Un abogado le enviaba cartas a los directores pero en vez de enviármelas a mí, se las enviaba a John o a mi abogado. Te sorprendería saber cuánto me ofendieron de manera inicial. Se reducía a “Tú no sabes de leyes, no puedo hablar contigo”. Y les dije: “Muy bien, entonces háblame de una manera en que pueda entenderlo. Yo también soy directora”.

Lennon: No podían soportarlo pero tenían que hacerlo porque ella es la que nos representa (se ríe). Todos son hombres, ¿sabes? grandes y gordos, hombres de vodka, hombres de gritos, como perros entrenados, entrenados para atacar todo el tiempo. Recientemente, ella hizo posible que ganáramos una buena suma de dinero que los benefició a todos ellos y pelearon y pelearon para evitar que lo hiciera porque era su idea y era mujer y no era profesional. Pero lo hizo y uno de los tipos le dijo: “Bueno, Lennon lo hace de nuevo”. Pero Lennon no tenía nada que ver en eso.

Playboy: ¿Por qué están regresando al estudio y a la vida pública?

Lennon: Inhalas y exhalas. Nos sentimos con ganas de hacerlo y tenemos algo que decir. También, Yoko y yo hemos intentado varias veces hacer música juntos, pero eso fue hace mucho tiempo y la gente tiene aún la idea de que The Beatles fueron algo sagrado y que no deberían salir de su círculo. Fue difícil para ambos trabajar en ese entonces. Creemos que la gente ya ha olvidado o ha crecido, así que podemos hacer una segunda incursión al lugar en donde ella y yo estamos juntos, haciendo música -simplemente eso-. No es como si yo fuera un príncipe místico y maravilloso del mundo del rock ‘n’ roll que tiene sus escarceos con la música acompañado de esta dama dragón oriental, la cual fue la imagen que dio la prensa antes.

Playboy: Algunas personas te ha acusado de jugar con los medios. Primero te recluyes, después hablas de manera selectiva con la prensa porque va a salir un nuevo álbum tuyo.

Lennon: Eso es ridículo. La gente siempre ha dicho que John y Yoko harían cualquier cosa por publicidad. En el artículo de Newsweek (29 de septiembre de 1980) dice que el reportero nos preguntó: “¿Por qué te enterraste?” Bueno, ella nunca lo preguntó de esa manera y yo nunca me enterré. Sólo deje de hablar con la prensa. Tiene que se divertido. Me llamaba a mí mismo Greta Hughes o Howard Garbo en ese periodo. Pero aún así los chismes nunca cesaron. Nunca le dejamos de hablar a la prensa pero parecía que se escribía más de nosotros cuando no hablábamos con la prensa que cuando sí lo hacíamos.

Playboy: ¿Cómo te sientes en relación a toda la prensa negativa que, en todos estos años, ha atacado a Yoko, tu dama dragón, como le dices?

Lennon: Ambos somos personas sensibles y nos lastimaron mucho. No pudimos entender por qué lo hicieron. Cuando te enamoras y alguien te pregunta: “¿cómo puedes estar con esa mujer”, tú dices: “¿qué quieres decir?”. Yo estoy con esta diosa del amor, el complemento de toda mi vida. ¿Por qué dicen eso? ¿Por qué quieren aventarle piedras o castigarme por estar enamorado de ella? Nuestro amor nos ayudó a sobrevivir estos ataques pero algunos de ellos fueron muy violentos. Hubo algunas pocas veces que casi nos derrotan pero pudimos sobrevivir y aquí estamos (ve hacia arriba). Gracias, gracias, gracias.

Playboy: ¿Pero qué hay del cargo de que John Lennon está bajo el hechizo de Yoko, bajo su control?

Lennon: Bueno, esa es basura. Nadie me controla. Soy incontrolable. El único que me puede controlar soy yo, y eso es apenas posible.

Playboy: Aún así, mucha gente lo cree.

Lennon: Escucha, si alguien me va a impresionar, ya sea un Maharishi o una Yoko Ono, llega el momento en que el emperador no tiene ropa. Llega un punto en el cual yo voy a ver. Así que a todos aquellos que están afuera pensando que tengo la lana sobre mis ojos, bueno, eso es un insulto para mí. No porque piensen menos de Yoko, ya que ese es su problema. ¡Lo que yo piense de ella es lo que cuenta! Por que, chíngate hermano y hermana, no sabes qué es lo que está pasando. No estoy aquí por ti. ¡Estoy aquí por mí, por ella y por el bebé!

Ono: Por supuesto, eso es un insulto total para mí.

Lennon: Bueno, tú has sido siempre insultada, mi querida esposa. Es natural.

Ono: ¿Por qué me debería molestar en controlar a alguien?

Lennon: Ella no me necesita.

Ono: Yo tengo mi propia vida.

Lennon: Ella no necesita a un Beatle. ¿Quién necesita a un Beatle?

Ono: ¿La gente cree que soy tan controladora? John duró dos meses con el Maharishi. Dos meses. Debo de ser la mejor del mundo porque he estado con él durante 13 años.

Lennon: Pero la gente lo dice.

Playboy: Ese es precisamente nuestro punto. ¿Por qué?

Lennon: Quieren atenerse a algo que nunca tuvieron, en primer lugar. Cualquiera que proclame que tiene algún interés en mí como artista individual o como parte de The Beatles no tiene entendimiento alguno de nada de lo que he dicho si no puede darse cuenta de por qué estoy con Yoko. Y si no lo pueden ver, no pueden ver nada. Sólo se están masturbando… podría ser cualquiera. Mick Jagger o cualquier otro. Déjenlos que se masturben con Mick Jagger, ¿Ok? Yo no lo necesito.

Playboy: El apreciará eso.

Lennon: Yo absolutamente no lo necesito. Déjenlos perseguir a Wings. Que se olviden de mí, que vayan tras Paul o Mick. Yo no estoy aquí para eso. Si eso no es aparente en mi pasado, lo estoy diciendo en negro y verde junto con todos los senos y los culos de la página 196. Vayan a jugar con los otros muchachos. No me molesten. Vayan a jugar con los Rolling Wings.

Playboy: ¿Tú…?

Lennon: No, espera un momento. Quedémonos aquí un segundo, a veces no puedo dejar ir las cosas. (Está parado, subiéndose al refrigerador) ¡Nadie dijo nunca nada relacionado con que Paul me había hechizado o que yo lo había hechizado a él! Nunca pensaron que era anormal en esos días, dos tipos juntos o cuatro tipos juntos. ¿Por qué nunca preguntaron el por qué no nos separábamos? ¿Me pregunto por qué están solos tanto tiempo? Estuvimos más tiempo juntos en los primeros días que John y Yoko: los cuatro dormíamos en el mismo cuarto, prácticamente en la misma cama, en el mismo camión, vivíamos juntos noche y día, ¡comíamos, cagábamos y orinábamos juntos! ¿Me entiendes? ¡Hacíamos todo juntos! Nunca nadie dijo nada sobre qué estábamos bajo un hechizo. Tal vez dijeron que estábamos bajo el hechizo de Brian Epstein o de George Martin (el primer manager y el primer productor de The Beatles, respectivamente). Siempre habrá alguien que te haga algo. Ya sabes, están felicitando a los Stones por estar juntos 112 años y preguntándose al mismo tiempo por qué siguen juntos. ¿Qué no pueden estar solos? ¿Tienen que estar rodeados de un grupo? ¿Está el pequeño líder asustado de que alguien lo apuñale por la espalda? Esa será la cuestión. Esa será una cuestión importante. Van ver a los Beatles y a los Stones y todos ellos son reliquias. Los días en que todas las bandas sólo estaban integradas por hombres serán archivados en carretes de cintas. Estarán enseñando fotos de un tipo con lápiz de labios contoneando su culo y los cuatro tipos con maquillaje negro en sus ojos tratando de parecer sexy. Eso será una broma en el futuro, no una pareja cantando juntos o viviendo y trabajando juntos. Está bien a los 16, 17 ó 18 años tener compañeros hombres e ídolos, ¿OK? Es tribal y es parte de las pandillas y está bien. Pero cuando continúas haciéndolo a los cuarenta, significa que todavía tienes 16 años en la mente.

Playboy: Empecemos por el principio. Cuéntanos la historia de cómo el príncipe místico y maravilloso conoció a la dama dragón oriental.

Lennon: Fue en 1966 en Inglaterra. Alguien me dijo sobre un “evento”, sobre una artista japonesa avant-garde que llegaba desde los Estados Unidos.

Estaba yo viendo en la galería y vi una escalera y me subí a ver por un catalejo que estaba en la parte superior de la escalera -te sentías como tonto- y sólo decía “Yes”. Ahora, en ese tiempo, todo lo avant-garde era destrozar un piano con un martillo y romper una escultura y ser anti-, anti- anti- anti. Todo era un asunto negativo y aburrido. Y sólo ese “Yes” me hizo quedarme en la galería llena de manzanas y clavos. Había un letrero que decía “Clava un Clavo” así que pregunté: “¿Puedo clavar un clavo?” pero Yoko dijo que no ya que el show no abriría sino hasta el siguiente día. Pero vino el dueño y le susurró: “Déjalo, es un millonario, podría comprarlo”. Así que tuvieron esta pequeña plática y ella finalmente dijo: “Ok, puedes clavar el clavo por cinco chelines”. Así que el culo astuto le dijo: “Ok, te daré cinco chelines imaginarios y clavaré un clavo imaginario”. Y así fue como nos conocimos. Ahí es donde nuestras miradas se encontraron, ella lo sintió, yo también, y como se dice en las entrevistas que damos, el resto es historia.

Playboy: ¿Qué sucedió después?

Lennon: Por supuesto, yo era un Beatle pero las cosas habían empezado a cambiar. En 1966, justo antes de conocernos, yo había estado en Almería, España para hacer la película How I Won The War. Me hizo mucho bien estar lejos. Fueron seis semanas. Escribí Strawberry Fields Forever ahí, por cierto. Me dio tiempo para pensar por mí, lejos de los demás. Desde entonces, había estado buscando algún lugar donde ir, pero no tenía el valor de realmente salirme y encaminarme y dejarlo todo. Pero cuando me enamoré de Yoko, supe, Dios mío, esto es diferente a todo lo que había conocido antes. Esto es otra cosa. Esto es más que un disco de hits, más que un disco de oro, más que nada. Es indescriptible.

Playboy: ¿Hubo conexión entre enamorarse de Yoko y el querer dejar a The Beatles?

Lennon: Como ya lo dije, ya había empezado a querer irme, pero cuando conocí a Yoko fue para mí como cuando conoces a tu primera mujer. Dejas a los cuates en el bar. No vuelves a jugar futbol. No juegas pool o billar. Tal vez algunos tipos lo hacen en la noche del viernes o algo así, pero una vez que encuentran a la mujer, los muchachos dejan de tener interés en estar con sus cuates de la escuela. “Esas campanas nupciales están separando mi antigua pandilla“. Nos casamos tres años después, en 1969. Ese fue el final de los muchachos. Sólo que estos muchachos eran muy famosos y no sólo eran los muchachos del barrio en el bar. Todo el mundo estaba molesto por eso. Nos aventaron mucha mierda. Mucho odio.

Ono: Aún ahora, acabo de leer que Paul dijo: “Entiendo que quiera estar con ella, pero ¿tiene que estar con ella todo el tiempo?”.

Lennon: Yoko, ¿tienes que seguir cargando esa cruz? Eso fue hace años.

Ono: No, no, no. Lo dijo recientemente. Lo que quiero decir es que, lo que sucedió con John fue como irse a la cama con este tipo que me gustó y de repente, en la siguiente mañana, veo a estos tres familiares políticos ahí parados.

Lennon: Yo siempre pensé que había algo entre líneas en la canción Get Back de Paul. Una vez estábamos en el estudio grabándola y cada vez que él cantaba la línea “Get back to where you once belonged“, se le quedaba viendo a Yoko.

Playboy: ¿Estás bromeando?

Lennon: No, pero tal vez él diga que estoy paranoico.

(La siguiente porción de la entrevista fue con Lennon solo)

Playboy: Este tal vez sea el momento de hablar de esos “familiares políticos”, como lo dice Yoko. John, se te ha preguntado mil veces esto, pero ¿por qué es tan impensable que The Beatles quieran juntarse de nuevo para hacer música?

Lennon: ¿Quieres que regresemos a mis días de la preparatoria? ¿Por qué debemos regresar 10 años para ofrecerte una ilusión que yo se que no existe? No puede existir.

Playboy: Entonces olvida la ilusión. ¿Qué tal sólo hacer buena música de nuevo? ¿Le das crédito a The Beatles por hacer buena música?

Lennon: ¿Por qué deberían dar más The Beatles? ¿No lo dieron todo en 10 años? ¿No se dieron a sí mismos? Eres como el típico fan que ama y odia que dice: “Gracias por todo lo que hiciste por nosotros en los sesenta, ¿me darías otra oportunidad? ¿Sólo un milagro más?”.

Playboy: No estamos hablando de milagros, sólo de buena música.

Lennon: Cuando Rodgers trabajó con Hart y después con Hammerstein, ¿piensas que se debió haber quedado con uno en lugar de trabajar con el otro? ¿Debieron Dean Martin y Jerry Lewis haberse quedado juntos porque a mí me gustaba como era cuando estaban juntos? La idea Beatle completa era hacer lo que querías, ¿no? Toma tu propia responsabilidad.

Playboy: Esta bien, pero regresando a la música, ¿no estás de acuerdo que The Beatles crearon el mejor rock ‘n’ roll que se ha producido?

Lennon: No estoy de acuerdo. The Beatles, verás… estoy demasiado involucrado en ellos de manera artística. No puedo verlos de manera objetiva. No puedo escucharlos de manera objetiva. No estoy satisfecho con ningún chingado disco de The Beatles. No hay un sólo disco de ellos que yo haría de nuevo -incluyendo todos los discos de The Beatles y todos mis discos como solista-. Así que no puedo ponderar lo que son The Beatles. Cuando yo era un Beatle pensaba que éramos el mejor grupo pop o algo así. Pero me pones esas canciones hoy y quiero rehacer cada una de ellas. No existe una sola… Escuché Lucy In The Sky With Diamonds en el radio anoche. Es abismal, ¿sabes? La canción es simplemente terrible. Quiero decir, es buena, pero no fue hecha de la manera apropiada, ¿me entiendes? Pero ese es el viaje artístico, ¿no? Eso es por lo que continúas adelante. Pero regresando a tu pregunta original sobre The Beatles y su música, la respuesta es que hicimos algunas cosas buenas y otras malas.

Playboy: Mucha gente siente que ninguna de las canciones de Paul como solista se ha equiparado con las canciones que hizo como Beatle. ¿Piensas tú honestamente que cualquiera de tus canciones -de los discos de la Plastic Ono Band- tendrán la huella permanente de Eleanor Rigby o Strawberry Fields?

Lennon: Imagine, Love y esas canciones de la Plastic Ono Band se equiparan a cualquier canción que escribí cuando era un Beatle. Ahora, tal vez te tomará 20 ó 30 años en apreciarlas, pero el hecho es que si las ves entonces, te darás cuenta que son tan buenas como cualquier cosa que fue hecha en algún momento.

Playboy: Parece como si trataras de decirle al mundo: “Sólo fuimos una buena banda que hizo buena música” mientras que el resto del mundo dice: “No fue sólo buena música, fue la mejor”.

Lennon: Bueno, si fue la mejor, ¿que?

Playboy: Así que…

Lennon: ¡No puede volver a ser! Todos hablan de algo bueno que terminó como si se acabara el mundo. Pero cumpliré cuarenta cuando esta entrevista salga. Paul tiene 38. Elton John, Bob Dylan, todos somos relativamente jóvenes. El juego no ha terminado. Todos hablan en términos del último disco o del último concierto de The Beatles, pero Dios mediante, habrán otros cuarenta años de productividad. No estoy juzgando si I Am The Walrus es mejor o peor que Imagine. Eso lo deben juzgar otros. Yo lo estoy creando. Yo lo creo. No me paro atrás y juzgo.

Playboy: Sigues diciendo que no quieres regresar 10 años, que hay demasiado que ha cambiado. ¿No sientes que sería interesante, no cósmico sino interesante, juntarse, con todas sus nuevas experiencias, y combinar sus talentos?

Lennon: ¿No sería interesante traer a Elvis de regreso a su periodo con Sun Records? No lo se. Pero estoy contento con escuchar sus discos de esa época. No quiero sacarlo de la tumba. The Beatles no existen y nunca más podrán existir. John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Richard Starkey podrían montar un concierto, pero nunca serían The Beatles cantando Strawberry Fields o I Am The Walrus de nuevo porque ya no tenemos 20 años. No podemos ser ellos de nuevo ni lo puede ser la gente que nos escucharía.

Playboy: ¿Pero no eres tú el que le está dando demasiada importancia? ¿Qué tal si fuera sólo por diversión nostálgica? ¿Cómo una reunión de ex alumnos de una escuela?

Lennon: Yo nunca fui a las reuniones de ex alumnos. Mi política es “Fuera de la vista, fuera de la mente”. Esa es mi actitud en cuanto a la vida. Así que no tengo romanticismo sobre cualquier parte de mi pasado. Pienso en el pasado en términos de placer o en términos de lo que me ayudó a crecer psicológicamente. Esto es lo único que me interesa sobre el ayer. No creo en el ayer, por cierto. Tú sabes que no creo en el ayer. Sólo me interesa lo que hago hoy.

Playboy: ¿Y qué hay de la gente de tu generación, los que sintieron que un cierto tipo de música -y espíritu- murió cuando The Beatles se separaron?

Lennon: Si no entendieron a The Beatles y la década de los sesenta, entonces, ¿qué demonios podemos hacer por ellos ahora? ¿Tenemos que dividir el pescado y el pan para las multitudes de nuevo? ¿Tendremos que ser crucificados otra vez? ¿Tenemos que caminar en agua de nuevo porque una pila de tonto no lo vieron por primera vez o porque no lo creyeron cuando lo vieron? Tal vez por eso están pidiendo: “Bájate de la cruz. No entendí todavía la primera parte, ¿puedes hacerlo de nuevo?”. De ninguna manera. No puedes regresar a casa. No existe.

Playboy: ¿Piensas que el clamor para una reunión de The Beatles ha muerto?

Lennon: Bueno, escuché algunas cosas de The Beatles en el radio el otro día y oí “Green Onion”… no, “Glass Onion”, ¡no me acuerdo de mis propias canciones! La oí porque era una canción rara…

Playboy: Esa fue la que contribuyó al mito de “Paul McCartney está muerto” debido a la línea: “la morsa es Paul”.

Lennon: Sí. Esa línea fue un chiste, ¿sabes? Esa línea fue escrita en parte porque me sentía culpable porque estaba con Yoko y sabía que finalmente estaba seco y elevado. En una forma perversa, fue una manera de decirle a Paul: “Toma esta migaja, toma esta ilusión, toma esta línea, porque te voy a dejar”. De todas maneras, es una canción que no tocan regularmente. Cuando una estación de radio ofrece un fin de semana de Beatles, usualmente tocan 10 canciones: A Hard Day’s Night, Help!, Yesterday, Something, Let It Be… tú sabes, hay mucho material de calidad pero sólo escuchamos 10 canciones. Así que el DJ dijo: “Quiero agradecer a John, Paul, George y Ringo por no reunirse de nuevo y echar a perder algo bueno”. Pensé que era un buen signo. Tal vez la gente ya está entendiendo.

Playboy: Además de los millones que te han ofrecido para un concierto de reencuentro, ¿que te pareció la generosa oferta de $3,200 para que aparecieran juntos en el programa Saturday Night Live hace unos años?

Lennon: Ah, sí. Paul y yo estábamos juntos viendo el programa. El estaba de visita en nuestro departamento del Dakota. Lo estábamos viendo y casi les caemos en el estudio, sólo como broma. Casi nos vamos en taxi para allá pero en realidad estábamos muy cansados.

Playboy: ¿Cómo fue que Paul y tú estaban viendo la televisión juntos?

Lennon: Ese fue un periodo en el cual Paul venía constantemente con una guitarra. Lo dejaba entrar pero finalmente le dije: “Por favor, háblame antes de venir. Ya no estamos en 1856 y pararse en la puerta ya no es lo mismo. Sólo háblame antes”. Se molestó por mi comentarios pero no se lo dije en mal plan. Lo que le quise decir es que me estaba encargando del bebé todo el día y tenía que lidiar con un tipo que aparecía en la puerta. Bueno, de regreso a esa noche, él y Linda llegaron y yo estaba sentado viendo el programa y Paul dijo: “Ja! ¿No sería divertido ir?”. Pero no fuimos.

Playboy: ¿Fue esa la última vez que viste a Paul?

Lennon: Sí pero no fue mi intención.

Playboy: Te preguntamos porque siempre hay mucha especulación sobre si los fabulosos cuatro son enemigos a muerte o los mejores amigos.

Lennon: Ni uno ni otro. No he visto a ninguno de los Beatles por no se cuánto tiempo. Alguien me preguntó sobre qué pensaba del último álbum de Paul y yo comenté que parecía que Paul estaba deprimido y triste. Pero después me di cuenta que no había escuchado el álbum completo. Escuché una canción, el hit Coming Up, que pienso que es una buena pieza. Después oí alguna otra que sonaba como si él estuviera deprimido. Pero no sigo su trabajo. No sigo a Wings. No me importa lo que Wings esté haciendo o qué está haciendo el nuevo álbum de George o lo que está haciendo Ringo. No me interesa, no más de lo que estoy interesado en lo que están haciendo Elton John o Bob Dylan. No es insensibilidad, es sólo que estoy muy ocupado viviendo mi propia vida para estar siguiendo lo que la otra gente hace, sea The Beatles o la gente con la cual fui a la escuela o la gente con la que tuve relaciones intensas antes de conocer a The Beatles.

Playboy: Además de Coming Up, ¿que opinas del trabajo de Paul desde que dejó a The Beatles”?

Lennon: Siento cierta admiración por cómo Paul empezó de cero, formando una nueva banda y tocando en salones de baile pequeños porque eso es lo que quería hacer con The Beatles. Quería que regresáramos a los salones de baile y que experimentáramos eso de nuevo. Pero yo no lo hice. Ese fue uno de los problemas, de cierta manera, que él quería volver a vivir todo o algo, no se lo que era. Pero en cierta forma admiro que se haya bajado de su pedestal… ahora ya regresó a él de nuevo, pero hizo lo que quería hacer. Eso está bien, únicamente no es lo que yo quería hacer.

Playboy: ¿Y qué hay de su música?

Lennon: The Long And Winding Road fue su última bocanada de aire. Aunque en realidad no he escuchado nada suyo.

Playboy: Dices que no has escuchado el trabajo de Paul y que no has hablado con él desde esa noche en tu departamento…

Lennon: Hablar realmente con él, no, esa es la palabra operativa. No he hablado realmente con él en 10 años. Debido básicamente a que no he estado con él. He estado haciendo otras cosas y él también. Tú sabes, el tiene como 25 hijos y como 20 millones de discos en el mercado, ¿cómo podría gastar su tiempo en platicar? Siempre está trabajando.

Playboy: Hablemos del trabajo que hicieron juntos. En términos generales, ¿cuanto contribuyó cada uno de ustedes al equipo formado por Lennon-McCartney?

Lennon: Bueno, podrías decir que el aportó una ligereza, un optimismo, mientras yo siempre me iba por la tristeza, la discordia, un cierto dejo de tristeza. Hubo un periodo en el cual yo no escribí canciones pero Paul las escribió y yo sólo aporte puros gritos de rock ‘n’ roll. Pero, por supuesto, cuando pienso en algunas de mis propias canciones –In My Life o algunas anteriores como This Boy– yo estaba escribiendo la melodía con el mejor de ellos. Paul estaba capacitado, tocaba muchos instrumentos. Decía: “¿Por qué no cambias eso? Has incluido esta nota 50 veces en la canción”. Tú sabes, agarraba una nota y me la llevaba todo el tiempo. Por otra parte, yo era el que sabía hacia donde ir con una canción, una historia que Paul había empezado. En muchas de las canciones mi aportación fue el “ocho intermedio”, (1) el puente.

Playboy: ¿Por ejemplo?

Lennon: Por ejemplo, Michelle. Paul y yo estábamos hospedados en algún lugar y el caminó y tarareó los primeros acordes, con las palabras, tú sabes (empieza a cantar un verso de Michelle), y dice: “¿Hacia dónde sigo?”. Yo había estado escuchando a la cantante de blues, Nina Simone, que cantaba algo como “I Love You” en una de sus canciones y me hizo pensar en el ocho intermedio para Michelle (y canta): “I love you, I love you, I l-o-ove you…“.

Playboy: ¿Cuál era la diferencia en términos de componer la letra?

Lennon: Yo siempre la tuve más fácil con las letras, aunque Paul es un letrista muy capaz que no piensa que lo sea. Así que no le busca por ahí. Más que enfrentar el problema, lo evita. Hey Jude es un buen conjunto de letras. Yo no contribuí a la letra ahí. Y un par de líneas que ha sacado me indican que es un buen letrista. Pero no lo ha llevado a ningún lado. Aún en esos días, no nos preocupaba la letra siempre y cuando la canción tuviera un tema vago, ella te ama, el lo ama, todos se aman. Era el gancho, la línea y el sonido lo que buscábamos. Esa es aún mi actitud pero no puedo dejar las letras solas. Todavía tengo que hacer que tengan sentido al ser aisladas de las canciones.

Playboy: ¿Cuál es un ejemplo de una letra en la que tú y Paul hayan trabajado juntos?

Lennon: En We Can Work It Out, Paul hizo la primera mitad, yo hice el ocho intermedio. Ahí tienes a Paul escribiendo: “We can work it out/We can work it out“, bien optimista y tú sabes, yo todo impaciente: “Life is very short and there’s no time/For fussing and fighting, my friend….”.

Playboy: Paul cuenta la historia y John hace filosofía.

Lennon: Claro, Bueno, siempre fue así. Yo era así antes de The Beatles y después de The Beatles. Siempre pregunté por qué la gente hace cosas y por qué la sociedad era como era. No sólo la acepté por lo que aparentemente estaba haciendo. Siempre vi debajo de la superficie.

Playboy: Cuando hablas de que trabajaban juntos en una letra de un sencillo como We Can Work It Out, se da por entendido que tú y Paul trabajaron de manera más compenetrada de lo que has admitido en el pasado. ¿No has dicho que tú escribiste la mayoría de canciones de manera separada a pesar de poner los dos nombres en la autoría de las canciones?

Lennon: Si, estaba mintiendo (se ríe). Eso fue cuando me sentía resentido así que sentí que hacíamos todo separados. Pero de hecho, muchas de las canciones que hicimos fue de cara a cara.

Playboy: Pero muchas de ellas fueron hechas por separado, ¿no?

Lennon: Sí. Sgt. Pepper fue idea de Paul y recuerdo que trabajó mucho en ella y de repente me llamó al estudio, dijo que era tiempo de escribir algunas canciones. Con Pepper teníamos la presión de sólo tener 10 días y pude sacar Lucy In The Sky y Day In The Life. No nos comunicábamos demasiado. Y después, eso fue lo que hizo resentirlo. Pero ahora entiendo que sólo fue el mismo juego competitivo todo el tiempo.

Playboy: Pero el juego competitivo fue bueno para ustedes, ¿no?

Lennon: En los primeros días hacíamos un récord de 12 horas o algo así, ya que querían un sencillo cada tres meses y teníamos que escribir en el cuarto de hotel o en una camioneta. Así que la cooperación era funcional así como musical.

Playboy: ¿No piensas que tal cooperación, la magia entre ustedes, es algo que falta en tu trabajo desde entonces?

Lennon: Nunca he sentido la pérdida. No quiero sonar negativo, como si no necesitara a Paul, porque cuando él estaba ahí obviamente funcionaba. Pero no puedo… Es más fácil decir lo que yo le di que lo que el me dio a mí. Y el diría lo mismo.

Playboy: De manera rápida y mientras estamos en el tema de las letras y tu resentimiento en contra de Paul, ¿qué te hizo escribir How Do You Sleep?, que dice: “Esos locos tenían razón cuando dijeron que habías muerto” y “Lo único que hiciste fue Yesterday/Y desde que te fuiste, sólo eres Another Day“?

Lennon: (Sonríe) Tú sabes, no me sentía tan vicioso en ese tiempo. Pero usaba mi resentimiento en contra de Paul para crear una canción, pongámoslo de esa manera. El vio que la canción obviamente se refería a él y la gente me siguió preguntando sobre eso. Pero también hubo referencias en su álbum antes del mío. El es tan obscuro que la gente no se dio cuenta, pero yo las escuché. Y pensé, bueno, yo no soy obscuro, yo voy directo al punto. Así que él lo hizo a su manera y yo lo hice a la mía. Pero en relación a la línea que mencionaste, sí, pienso que de alguna manera, a Paul se le murió la creatividad.

Playboy: A lo que estamos llegando es a que tú dices que lo que has hecho desde The Beatles se mantiene bien, ¿pero no sería posible que con todos ustedes se de el caso de que el total de la creatividad sea mejor que las partes?

Lennon: Yo no se si lo puedas entender: cuando The Beatles tocaron en los Estados Unidos por primera vez, tocaron a la manera artesanal. Quiero decir que ya eran manos viejas. La frescura se había ido de nuestras interpretaciones hace mucho tiempo. En el mismo respecto, la creatividad para componer nos había abandonado a Paul ya mí a la mitad de los sesentas. Cuando escribíamos juntos en los primeros días era como el inicio de una relación. Mucha energía. En el periodo de Sgt. Pepper y Abbey Road la relación ya había madurado. Tal vez si hubiéramos seguido juntos, muchas cosas interesantes habrían salido, pero no hubiera sido lo mismo.

Playboy: Vamos con Ringo. ¿Qué opinas de él musicalmente?

Lennon: Ringo era una estrella por derecho propio en Liverpool antes de que lo conociéramos. El era un baterista profesional que cantaba e interpretaba y tenía su tiempo y además estaba en uno de los grupos más importantes de la Gran Bretaña, pero especialmente en Liverpool, todo esto antes de que tuviéramos un baterista. Así que el talento de Ringo hubiera salido de alguna u otra manera. No se en qué hubiera terminado, si en la actuación, como baterista o como cantante, no lo se, pero hay algo en él que implica proyección y el hubiera destacado con o sin The Beatles. Ringo es un muy buen baterista. No es técnicamente bueno, pero creo que la forma de tocar de Ringo está desvalorada tal como está la de Paul con el bajo. Paul fue uno de los bajistas mas innovadores. Y la mitad de las cosas por las que está pasando ahora es consecuencia directa de su periodo con The Beatles. Es un egomaniaco sobre todo lo que se relaciona con el, pero siempre fue modesto en relación a su forma de tocar el bajo. Creo que Paul y Ringo están al nivel de cualquier músico de rock. Ninguno de nosotros podía leer su música. Ninguno podía escribirla. Pero como músicos puros, como seres humanos inspirados para hacer ruido, son tan buenos como cualquier otro.

Playboy: ¿Y qué opinas de la música solista de George?

Lennon: Creo que All Things Must Pass fue buena. Sólo que era muy larga.

Playboy: ¿Cómo te sentiste en relación a la demanda que perdió George que decía que My Sweet Lord es una copia de la canción de las Shirelles (sic), He’s So Fine?

Lennon: Bueno, el camino directo a ella. El sabía lo que estaba haciendo.

Playboy: ¿Estás diciendo que plagió de manera consciente la canción?

Lennon: El debió haberlo sabido. El es inteligente. De hecho, es irrelevante, sólo vale a nivel monetario. Podía haberle cambiado un par de acordes a la canción y nadie lo habría notado, pero la dejó ir y pagó el precio. Tal vez pensó que Dios le daría chance. (A la impresión de esta entrevista, la corte ha encontrado a George culpable de plagiar de manera “subconsciente” la canción pero no ha dictado sentencia sobre los daños).

Playboy: De hecho, no has mencionado mucho a George en esta entrevista.

Lennon: Bueno, el libro de George, I, Me, Mine me lastimó así que este mensaje va para él. El sacó un libro de su vida en donde, por omisión, señala que mi influencia en su vida es absolutamente nula. En su libro, que claramente está diseñado para mostrar sus influencias en cada canción que escribió, recuerda cada músico o guitarrista de poco valor que conoció en los años subsecuentes, pero yo no estoy en el libro.

Playboy: ¿Por qué?

Lennon: Porque la relación entre George y yo fue aquella de un seguidor joven con alguien mayor. El tiene tres o cuatro años menos que yo. Es una relación amor-odio y creo que George todavía resiente que yo haya sido el papá que dejó el hogar. El no estaría de acuerdo con lo que te estoy diciendo, pero es lo que yo siento al respecto. Yo me sentí lastimado. Me dejó a un lado, como si yo no existiera. No quiero ser tan egocentrista, pero el fue un discípulo mío cuando empezamos. Yo ya era un estudiante de arte cuando Paul y George estaban aún en la secundaria (equivalente al highschool en los Estados Unidos). Existe una vasta diferencia entre estar en la preparatoria y estar en la universidad y yo ya estaba en la universidad y ya tenía relaciones sexuales, ya bebía y hacía muchas cosas. Cuando George era un muchacho nos seguía mucho a Cynthia, mi primera novia que después fue mi esposa, y a mí. Salíamos de la escuela de arte y él estaba afuera como ahora están todos esos muchachitos en la reja del Dakota. Recuerdo el día en que llamó para pedir ayuda para Taxman, una de sus mejores canciones. Le di algunas líneas para ayudarlo con la canción porque eso fue lo que pidió. No fue con Paul porque Paul no lo hubiera ayudado en ese periodo. Yo no quería hacerlo. Pensé: oh, no, no me digas que ahora tengo que hacer el trabajo de George. Es suficiente con hacer mis cosas y las de Paul. Pero porque lo amaba y no quería lastimarlo cuando me llamó esa tarde y dijo: “¿me ayudarías con esta canción?”, me mordí la lengua y le dije que sí. Había sido por mucho tiempo John y Paul y él había sido mantenido afuera porque no era un compositor sino hasta ese momento. Como cantante, sólo le dejábamos una canción de cada álbum. Si escuchas los primeros álbumes de The Beatles, las versiones inglesas, él sólo tenía una canción. Las canciones que él y Ringo cantaban al principio eran las canciones que eran parte de mi repertorio en los salones de baile. Yo solía escoger las canciones para ellos de mi repertorio, las más fáciles de cantar. Así que estoy ligeramente resentido por el libro de George. Pero no me malinterpretes. Aún amo a esos tipos. The Beatles terminaron pero John, Paul, George y Ringo seguirán.

Playboy: ¿No trabajaron los cuatro Beatles en una canción que escribiste para Ringo en 1973?

Lennon: I Am The Greatest. Fue una frase de Muhammad Ali, por supuesto. Era perfecta para que Ringo la cantara. Si yo dijera, I Am The Greatest (Soy el Más Grande), todos lo tomarían muy en serio. Nadie se molestaría si Ringo la cantara.

Playboy: ¿Disfrutaste tocar con George y Ringo de nuevo?

Lennon: Claro, excepto cuando George y Billy Preston empezaron a decir: “Formemos un grupo, formemos un grupo”. Me dio pena cuando George me empezó a preguntar a mí. El estaba sólo disfrutando la sesión y el ambiente era bueno pero yo estaba con Yoko. Tomamos tiempo de lo que estábamos haciendo. El sólo hecho de que ellos pudieran pensar que yo podría estar en un grupo de hombres sin Yoko… Aún seguía en sus mentes.

Playboy: Sólo para terminar con tu tema favorito, ¿que hay de la sugerencia de que los cuatro pusieran aparte sus sentimientos personales y se reagruparan para dar un gran concierto de caridad, algo que realmente fuera benéfico?

Lennon: No quiero tener nada que ver con esos eventos. He sido beneficiado hasta la muerte.

Playboy: ¿Por qué?

Lennon: Porque siempre hay fraudes. No he interpretado para mis propias ganancias desde 1966, desde la última vez que actuaron The Beatles juntos. Cada concierto desde entonces, Yoko y yo lo hicimos por beneficencias específicas excepto por uno en Toronto que fue una remembranza del rock ‘n’ roll. Cada uno de ellos fue un desastre o un fraude. Así que ahora le damos dinero a quien queremos. ¿Has oído hablar del diezmo?

Playboy: Es cuando das un porcentaje fijo de tu dinero.

Lennon: Sí. Lo voy a hacer, sólo que de manera privada. No me vas a enclaustrar en el negocio de salvar al mundo en el escenario. El show siempre es un desastre y los artistas siempre salen mal.

Playboy: ¿Pero qué hay del concierto de Bangladesh, en el cual tocaron George y otras personas, como Dylan?

Lennon: Bangladesh fue caca.

Playboy: ¿Te refieres a todos los cuestionamientos sobre a dónde fue el dinero?

Lennon: Claro. Ni siquiera puedo hablar de eso porque todavía es un problema. Tendrás que checar con Mamá (Yoko) porque ella sabe los vericuetos de eso, yo no. Pero fue un fraude. Así que olvídalo. Todos ustedes que están leyendo esto, no se molesten en enviarme basura del tipo “ven y salva a los indios, ven y salva a los negros, ven y salva a los veteranos de guerra”. Cualquiera que yo quiera ayudar será ayudado a través de nuestro diezmo, que es el diez por ciento de lo que ganamos.

Playboy: Pero eso no se compara con lo que un promotor, Sid Bernstein, dijo que podrías ganar dando un concierto televisado a nivel mundial, tocando separados, como individuos o juntos, como The Beatles. El estimó que ustedes podrían ganar 200 millones en un día.

Lennon: Eso fue un comercial para Sid Bernstein escrito con sentimentalismo judío e interpretación y lágrimas, hincado en una rodilla. Fue Al Johnson. Ok. Así que no lo creo. Ok.

Playboy: Pero el hecho es, 200 millones para un país pobre de Sudamérica…

Lennon: ¿En dónde dice que The Beatles deben darle 200 millones a Sudamérica? Estados Unidos le ha dado billones a lugares como ese. No significa nada. Después de que se han comido la ayuda, ¿qué hacen? Es un círculo. Puedes dar tu dinero para siempre. Después Perú, después Harlem, después la Gran Bretaña. No hay un concierto único. Tendríamos que dedicarnos el resto de nuestras vidas a una gira mundial de conciertos y yo no estoy listo para eso. No en esta vida.

(Ono se vuelve unir a la conversación)

Playboy: Hablando de tu riqueza, el New York Post dijo recientemente que admitiste valer más de 150 millones, y….

Lennon: Nunca admitimos nada.

Playboy: El Post dijo que sí.

Lennon: Lo que diga el Post….. ok, somos ricos, ¿y qué?

Playboy: La pregunta es, ¿cómo puede eso convivir con tus filosofías políticas? Se supone que ustedes son socialistas, ¿no?

Lennon: En Inglaterra sólo puedes ser dos cosas: o estás en el movimiento obrero o en el movimiento capitalista. O te vuelves un súpermillonario Archie Bunker si estás en la clase en la que yo estoy, o te vuelves un socialista instintivo, lo que yo era antes. Esto significaba que yo pienso que la gente debe conseguir dentaduras postizas y cuidar su salud y todo lo demás. Pero aparte de eso, yo trabajé por dinero y yo quise ser rico. Así que, qué demonios… si es una paradoja, entonces soy un socialista. Pero no soy nada. Lo que solía hacer era sentirme culpable sobre el dinero. Por eso lo perdí, ya fuera por darlo o por permitirme a mí mismo que me jodieran los llamados managers.

Playboy: Cual sea tu política, has jugado al capitalismo muy bien, invirtiendo tus ganancias de The Beatles en propiedades, acciones…

Ono: No se niega que aún vivimos en un mundo capitalista. Creo que con el fin de sobrevivir y cambiar al mundo tienes que cuidarte a ti mismo primero. Tienes que sobrevivirte a ti mismo. Yo solía decírmelo, soy la única socialista viviendo aquí. (Se ríe). No tengo un centavo. Todo es de John, así que yo estoy limpia. Pero yo estaba usando su dinero y tuve que enfrentar tal hipocresía. Solía pensar que el dinero es obsceno, que los artistas no tenían que pensar acerca del dinero. Pero la sociedad cambia y hay dos caminos a seguir: a través de la violencia o a través del poder del dinero dentro del sistema. Muchas personas en los sesenta se escondieron y se involucraron en bombazos y en otro tipo de violencia. Pero ese no es el camino, definitivamente no para mí. Así que para cambiar el sistema -aún si te vas a convertir en un alcalde o algo así- necesitas dinero.

Playboy: ¿Hasta que punto juegas el juego sin quedarte atrapado en él -dinero, por el gusto del dinero, en otras palabras-?

Ono: Hay un límite. Probablemente sería paralelo a nuestro nivel de seguridad. ¿Me entiendes? Quiero decir seguridad emocional también.

Playboy: ¿Han llegado ya a ese nivel?

Ono: No, todavía no. No se. Podría ser.

Playboy: ¿Quieres decir 150 millones? ¿Es éste un estimado exacto?

Ono: Yo no se cuánto tenemos. Se vuelve tan complejo que necesitas 10 contadores que trabajen contigo por dos años para averiguar cuánto tienes. Pero digamos que nos sentimos más cómodos ahora.

Playboy: ¿Cómo han escogido invertir su dinero?

Ono: Para hacer dinero tienes que gastar dinero. Pero si vas a hacer dinero debes hacerlo con amor. Yo amo el arte egipcio. Me aseguro de obtener todo lo egipcio, no por su valor, sino por su poder mágico. Cada pieza contiene cierto poder mágico. También con casas. Sólo compro las que nos gustan, no las que la gente dice que son una buena inversión.

Playboy: Los periódicos lo hicieron ver como si ustedes dos estuvieran comprando el litoral del océano Atlántico.

Ono: Si vieras las casas, entenderías. Se han convertido en una buena inversión pero no son realmente una inversión hasta que las vendes. No queremos venderlas. Cada casa es una marca histórica y son muy hermosas.

Playboy: ¿Usan todas sus propiedades?

Ono: La mayoría de la gente tiene el parque para ir y para correr. El parque es enorme. Pero John y yo no podemos ir al parque. Así que tenemos que crear nuestros propios parques.

Playboy: Escuchamos que son dueños de 60 millones en vacas lecheras, ¿es esto cierto?

Ono: No lo se. No soy una calculadora. Ni sigo los números sino la excelencia de las cosas.

Lennon: Sean y yo nos fuimos por un fin de semana y Yoko vendió esta vaca y me la pasé bromeando al respecto. No la habíamos visto por días, se dedicó todo el tiempo a esto. Pero después leí el periódico y decía que la había vendido por un cuarto de millón de dólares. Sólo Yoko pudo haber vendido una vaca en esa cantidad. (Risas).

Playboy: Para una artista, tu forma de hacer negocios me parece sobresaliente.

Ono: Sólo estaba jugando ajedrez. Amo el ajedrez. Hago todo como si fuera un juego de ajedrez. No sólo a nivel del juego Monopolio, sino que es más realista. El ajedrez es más conceptual.

Playboy: John, ¿realmente necesitas tantas casas en el país?

Lennon: Son buenos negocios.

Playboy: ¿Por qué alguien necesitaría 150 millones? ¿No estarías perfectamente contento con 100 millones? ¿o un millón?

Lennon: ¿Qué sugieres que haga? ¿Dar todo y caminar por las calles? Los budistas dicen: “Deshazte de las posesiones de la mente”. Deshacerme de todo el dinero no lograría eso. Es como The Beatles. No podría salirme de The Beatles. Es una posesión que aún está en mí, ¿no? Puedo salirme de una casa o de 400 casas pero no voy a poder escapar.

Playboy: ¿Cómo te escapas entonces?

Lennon: Toma tiempo deshacerse de toda esta basura que he estado cargando y que influía en la manera en la que pienso y en la manera en la que vivo. Tuvo mucho que ver con Yoko, que me mostró que aún esta poseído. Me fui físicamente cuando me enamore de Yoko pero mentalmente me tomó 10 años de pelear. Aprendí todo de ella.

Playboy: Lo haces sonar como si fuera una relación de maestra-alumno.

Lennon: Es una relación de maestra-alumno. Eso es lo que la gente no entiende. Ella es la maestra y yo soy el alumno. Yo soy el famoso, el que se supone que sabe todo, pero ella es mi maestra. Ella me enseñó todo lo que se. Ella estuvo ahí cuando yo estaba en ningún lugar, cuando era el hombre de ningún lugar (nowhere man). Ella es mi Don Juan (en referencia al indio Yaqui de Carlos Castañeda). Eso es lo que la gente no entiende. Estoy casado con el chingado Don Juan, es la parte fuerte del asunto. Don Juan no tiene que reírse. Don Juan no tiene que ser encantador. Don Juan sólo es. Y lo que suceda alrededor de Don Juan es irrelevante para Don Juan.

Playboy: Yoko, ¿cómo te sientes de ser la maestra de John?

Ono: Bueno, él tenía mucha experiencia cuando me conoció, el tipo de experiencia que yo no tenía, así que aprendí mucho de él. Es en ambos sentidos. Tal vez es que yo tenía la fuerza, la fuerza femenina. Porque las mujeres la desarrollan, en una relación. Creo que las mujeres realmente tienen la sabiduría interior y que la llevan mientras que los hombres tienen la sabiduría de lidiar con la sociedad ya que ellos la crearon. Los hombres nunca desarrollaron la sabiduría interior, no tuvieron tiempo. Así que la mayoría de los hombres dependen de la sabiduría interior de la mujer, ya sea que lo expresen o no.

Playboy: ¿Es Yoko la gurú de John?

Lennon: No, un Don Juan no tiene seguidores. Un Don Juan no sale en los periódicos y no tiene discípulos y no hace proselitismo.

Playboy: ¿Cómo te ha enseñado ella?

Lennon: Cuando Don Juan dijo… cuando Don Ono dijo: “¡Salgan por que no están entendiéndolo!”, era como ser enviado al desierto. Y la razón por la cual ella no me aceptaba de nuevo era porque yo no estaba listo para regresar. Tenía que arreglar las cosas dentro de mí. Cuando estuve listo para regresar, ella me dejó entrar. Y eso es con lo que vivo.

Playboy: Hablas de la separación.

Lennon: Sí. Nos separamos a principios de los setenta. Ella me sacó. De repente estaba yo sólo y a la deriva en medio del universo.

Playboy: ¿Qué sucedió?

Lennon: Bueno, al principio pensé ¡hurra!, ¡hurra!. Tú sabes, la vida del soltero. ¡Hurra!. Pero después desperté un día y pensé; “¿Qué es esto?”. ¡Quería irme a casa! Pero ella no me dejó. Por eso estuvimos separados 18 meses en lugar de 6. Nos hablábamos por teléfono todo el tiempo y yo le decía: “No me gusta esto, me estoy metiendo en problemas, me gustaría ir a casa, ¿por favor?”. Y ella contestaba: “No estás listo para regresar a casa”. ¿Y qué es lo que dices? Bueno, de regreso a la botella.

Playboy: ¿Qué quería decir ella con eso de que no estás listo?

Lennon: Ella tiene sus formas, ya sean místicas o prácticas. Cuando ella decía que no estaba listo, simplemente no estaba listo.

Playboy: ¿De regreso a la botella?

Lennon: Trataba de esconder mis sentimientos en una botella. Sólo estaba loco. Fue el fin de semana perdido que duró 18 meses. Nunca había bebido tanto en mi vida. Traté de ahogarme en una botella y fue de los bebedores más grandes del negocio.

Playboy: ¿Cómo cuales?

Lennon: Como Harry Nilsson, Bobby Keyes, Keith Moon. No podíamos salir de eso. Estábamos tratando de matarnos. Creo que Harry lo sigue intentando, pobre tipo… Dios te bendiga, Harry, dondequiera que estés. Pero yo estaba tratando de salirme de eso porque alguien se iba a morir. Bueno, pues fue Keith. Era algo así como, ¿quién se va a morir primero? Desafortunadamente ese fue Keith.

Playboy: ¿Por qué esa auto destrucción?

Lennon: Por mí, fue por estar lejos. No lo pude soportar. Ellos tenían sus propias razones y era algo así como “ahoguémonos todos juntos”. Desde donde yo estaba sentado se veía así. Matémonos pero hagámoslo como Errol Flynn, tú sabes, al estilo macho, al estilo masculino. Me da vergüenza recordar ese periodo porque me hice tonto a mí mismo, pero tal vez fue una buena lección para mí. Así es como me sentía. Expresa exactamente el periodo completo. Por alguna razón, siempre me imaginé a Sinatra cantando eso. No se por qué. ¿Estas escuchando, Frank? Necesitas una canción que no sea parte de nada. Aquí hay una para ti, los arreglos musicales y todo está ya hecho. Pero no me pidas que te la produzca.

Playboy: Ese ha de haber sido el periodo en que los periódicos escribieron que Lennon corría por toda la ciudad con un Tampax en su cabeza.

Lennon: Las historias se exageraron demasiado, pero… estábamos todos en un restaurante, bebiendo, no comiendo, como es usual en esas reuniones y yo fui al baño y ahí me encontré un Kotex nuevo, no un Tampax, en el excusado. Y ¿conoces el truco antiguo de ponerse una moneda en la frente y que ésta se queda pegada? Yo andaba un poco elevado y lo tomé y me lo pegué. Y ahí se quedó. Salí del baño y tenía un Kotex en la frente. Como si fuera una gran cosa. Todos se rieron y después se cayó, pero la prensa lo exageró.

Playboy: ¿Por qué corriste a John, Yoko?

Ono: Hubieron muchas cosas. Soy el tipo de mujer que siempre avanza, hay una canción en nuestro álbum nuevo sobre eso. Más que lidiar con los problemas en las relaciones, yo siempre seguí adelante. Por eso soy una de las pocas sobrevivientes como mujer. Las mujeres tienden a adentrarse más en los hombres, pero yo no.

Lennon: Yoko ve a los hombres como asistentes… con varios niveles de intimidad, pero básicamente asistentes. Y éste va a orinar. (Sale).

Ono: No tengo comentarios al respecto. Pero cuando conocí a John, las mujeres para él eran básicamente la gente de alrededor que lo servía. El tenía que abrirse a sí mismo y enfrentarme, y yo tenía que ver por lo que estaba él pasando. Pero… pensé que tenía que continuar adelante porque estaba sufriendo al estar con John.

Playboy: ¿Por qué?

Ono: La presión del público, ser la que separó a The Beatles y la que hizo imposible que regresaran. My arte también sufrió. Pensé que quería librarme de ser la Señora Lennon y que sería buena idea que el se fuera a Los Angeles y me dejara sola un tiempo. Hace tiempo, cuando John era un Beatle, nos quedamos en un cuarto y John y yo nos fuimos a la cama y la puerta estaba cerrada pero no con llave. Uno de los asistentes de los Beatles entró y le habló como si yo no estuviera ahí. Fue explosivo. Yo era invisible. La gente alrededor de John me veía como una amenaza terrible. Hasta escuché que habían planes para matarme. No de los Beatles pero de la gente que los rodeaba.

Playboy: ¿Cómo te afecto saberlo?

Ono: La sociedad no entienden que las mujeres también pueden ser castradas. Yo me sentía castrada. Antes, yo estaba bien, gracias. Mi trabajo no vendía mucho, podría haber sido más pobre, pero tenía mi dignidad. Pero lo más humillantes es que te vean como un parásito. (Lennon regresa y se reintegra a la conversación).

Lennon: Cuando Yoko y yo empezamos a hacer cosas juntos ofrecíamos conferencias de prensa y anunciábamos lo que estábamos haciendo, vamos a usar bolsas o lo que fuera. Y antes de una conferencia de prensa, un asistente de los Beatles, que estaba en el nivel más alto de los asistentes, se le acercó a Yoko y le dijo: “No tienes que trabajar. Tienes suficiente dinero ahora que eres la Sra. Lennon”. Y cuando ella se quejó conmigo yo no pude entender de qué me estaba hablando. “Pero este tipo…”, le dije, “el es el buen Charley, o quien sea… Ha estado con nosotros 20 años…”. El mismo tipo de situación se dio en el estudio. Ella le decía al ingeniero: “Me gustarían más agudos, mas bajos” o “Hay demasiado de eso que está poniendo” y ellos me veían y me preguntaban, “¿Qué opinas, John?”. En esos días ni siquiera yo me daba cuenta. Ahora se de qué habla. En Japón, cuando pedí una taza de té en japonés, vieron a Yoko, y le preguntaron, “¿Quiere una taza de té?” en japonés.

Ono: Así que algunos años de ese tipo de cosas te vuelve masculina. Siempre he sido más macho que la mayoría de los hombres, en cierto sentido. Siempre he sido la que se gana el pan porque siempre quise la libertad y el control. Y de repente, estoy con alguien con el que no puedo competir al nivel de ganancias. Finalmente, no pude enfrentarlo, o decidí no enfrentarlo ya. Hubiera tenido la misma dificultad aún si no me hubiera involucrado con…. ah….

Lennon: John. El nombre es John.

Ono: Con John. Pero John no era John. Era también su grupo y la gente a su alrededor. Cuando digo John, no sólo es John…

Lennon: John. J-O-H-N. Viene de Johan, creo.

Playboy: ¿Así que lo corriste?

Ono: Sí.

Lennon: Ella no tolera a los tontos aunque esté casada con uno.

Playboy: ¿Cómo fue que finalmente regresaron?

Ono: Empecé a darme cuenta que John no era el problema. John era una buena persona. Era la sociedad la que se había sobrepasado. Nos reímos de eso ahora, pero empezamos a salir de nuevo. Quise estar segura. Estoy agradecida por la inteligencia de John….

Lennon: Editores, entiendan eso…. ¿captaron esto último?

Ono: Por haber sido lo suficientemente inteligente para saber que ésta era la única manera en la cual podíamos salvar nuestro matrimonio, no porque no estuviéramos enamorados pero porque ya era demasiado para mí. Nada hubiera cambiado si yo hubiera regresado a ser la Sra. Lennon de nuevo.

Playboy: ¿Y qué sí cambió?

Ono: Fue bueno para mí hacer lo mío y volver a tener mi dignidad sobre lo que estaba haciendo Y fue bueno saber qué necesitaba él, el cambio de roles que era tan bueno para él.

Lennon: Y aprendimos que es mejor para la familia si ambos trabajamos por ella. Ella lleva los negocios y yo juego el papel de madre y esposa. Volvimos a poner en orden nuestras prioridades. La prioridad número uno es ella y la familia. Todo lo demás gira alrededor.

Ono: Es difícil darse cuenta. En estos días, la sociedad prefiere a la gente soltera. Las motivaciones son a divorciarte o a separarte o a ser soltero o a ser gay, lo que sea. Las corporaciones quieres solteros, trabajan mas duro si no tienen compromisos familiares. No necesitan angustiarse si no llegan temprano a casa o durante los fines de semana. Lo que le dicen a las mujeres que se acercan a los 30 años es que si no tienen un bebé en los próximos años, tendrán problemas, nunca serán mamás y nunca estarán realizadas en ese sentido, y….

Lennon: Sólo Yoko tenía 73 años cuando tuvo a Sean. (Risa)

Ono: Así que en lugar de que la sociedad desmotive el tener hijos, ya que son importantes para la sociedad deberían promover el tenerlos. Es la responsabilidad de todos. Pero es difícil. Una mujer tiene que negar a su matriz si quiere tener éxito. Parece que sólo las clases privilegiadas pueden tener familia. Actualmente, sólo son los McCartney y los Lennon.

Lennon: Todos los demás se vuelven consumidores de trabajo.

Ono: Y después Big Brother decidirá, -odio usar el término Big Brother-.

Lennon: Demasiado tarde, ya lo grabaron. (Risa)

Ono: Pero, finalmente la sociedad…

Lennon: Big Sister, ¡esperen a que llegue!

Ono: La sociedad dejará los roles de los hombres y las mujeres. Los bebés nacerán en tubos de ensayo e incubadoras.

Lennon: Entonces es Aldous Huxley.

Ono: Pero no tenemos que seguir ese camino. No tenemos que negar a ninguno de nuestros órganos.

Lennon: Algunos de mis mejores amigos son órganos.

Ono: El nuevo álbum….

Lennon: De regreso al álbum, muy bien…

Ono: El álbum pelea esas cosas. Los mensajes son un poco pasados de moda: la familia, las relaciones, los niños.


(1) – La tercera sección contrastante de ocho barras de una canción pop de 32 barras. El ocho intermedio se conoce también como puente.


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Tere Chacon

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas... Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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