George Harrison

Aquí llega George

Try to realise it’s all within yourself
No one else can make you change
And to see you’re really only very small
And life flows on within you. And without you”.
(“Trata de darte cuenta de que todo está dentro de ti mismo
Nadie más puede hacerte cambiar
Y para ver que eres realmente sólo muy pequeño
Y la vida fluye dentro de ti. Y sin ti”)

 

Tímido, parco, callado, irónico, “the quiet Beatle”(el beatle tranquilo), el menor del grupo; al principio ocultándose detrás de las personalidades de Lennon y McCartney, pero luego metiéndose como una cuña en medio de la sociedad compositiva. La carta de acceso del pequeño Harrison a los Quarrymen, esa sociedad embrionaria que daría como resultado The Beatles, fue su capacidad de ejecución del instrumento. Como comenta McCartney (Scorsese, 2011), el argumento para convencer a Lennon de incluirlo pese a su corta edad era su posibilidad de realizar un “solo” en la guitarra. El mismo Harrison agrega que termina enseñándole acordes a Lennon que por ese entonces, y por su práctica con el banjo, no utilizaba todas las cuerdas de la guitarra. A partir de un estilo personal, mezcla de ryhtm and blues, country, skiffle, sus solos a veces cuidados y otros no tanto, suman un aporte original al sonido Beatle. De a poco y como muestra de la solidaridad que reina en esa primera etapa, al igual que Starr, Harrison tiene su set en medio de los conciertos. En esas oportunidades se transforma en la primera voz de alguna pieza, en principio algún cover, de alguno de sus intérpretes favoritos. Como punto importante a destacar es su performance del rocanrol “Roll over Beethoven”, un éxito del año 1956 del músico norteamericano, Chuck Berry. Este tema coloca a Harrison en el proscenio del escenario ya que ocupa a su vez, el rol de la voz líder y además interpreta el solo de guitarra. Sin embargo, el pequeño George se ira abriendo paso, no sin dificultad, a la sombra de dos de los más grandes compositores de la música contemporánea del siglo XX. Pero, creemos también que tamaño desafío resultó la energía necesaria y motivadora para que Harrison se sume a la usina compositiva, y brindara algunas de las más bellas creaciones en The Beatles. En otras oportunidades hemos abordado cuestiones vinculadas con el estilo y la forma de componer tanto de Paul (https://elcirculobeatle.com/los-suenos-de-paul) como de John (https://elcirculobeatle.com/nada-va-a-cambiar-mi-mundo-el-maravilloso-mundo-de-john ), e incluso de ambos (https://elcirculobeatle.com/la-fundacion-sonora-de-liverpool-is-in-my-ears-and-in-my-eyes ). Ahora nos detendremos a observar la forma en que ese pequeño gigante, de menor a mayor y con humor, búsqueda y talento, mucho talento, se hizo un lugar en medio de la famosa dupla.

Piensa por ti mismo

A nivel compositivo, Harrison aparece con un primer tema “Don´t bother me” (“No me molestes”,1963), ubicada en el álbum With the Beatles (Con los Beatles). La letra parece dar cuenta de situaciones personales que atravesaba por ese entonces, pero la composición significa en sí: “un ejercicio para ver si podía componer una canción”. (Rolling Stone, 2013: 20). Sus próximos temas aparecerán dos años más tarde en 1965. En esas composiciones, por ejemplo “If a needed someone” (“Si necesito a alguien”) o “You like me too much” (“Me gustas mucho”) en el álbum Help! (Ayuda), o “Think for yourself” (“Piensa por ti mismo”), que se encuentra en el trabajo, Rubber soul (Alma de goma), Harrison parece ubicarse en un estilo cercano al pop. Pero, así como se embarcará en búsquedas existenciales que lo llevarán primero a probar con la ingesta de ácidos hasta que finalmente recale en la meditación trascendental, su música parece aventurarse también en la búsqueda y la experimentación. Una aventura que podría definirse también como la búsqueda de una voz propia que pugna por aparecer en medio de los estilos de Lennon y McCartney que van definiéndose en cada disco con mayor claridad. Esa búsqueda lo lleva al lejano oriente, y parece ser en la música indostaní donde finalmente termina hallándola. Su relación con Ravi Shankar le abre un mundo de sonidos, no solamente a partir del aprendizaje de nuevos instrumentos como el sitar, sino también en las escalas, armonías y el mantra. Harrison afirma, a propósito de la composición de “My Sweet lord” (“Mi dulce señor”, 1970), que Los mantra son un sonido místico vibratorio encerrado en una sílaba. Tiene ese poder, es hipnotizante, muy bonito. Lo cantaría durante años. Una vez lo cante tres días sin parar conduciendo por Europa. Te quedas como hipnotizado. Llegas a un nivel sutil que te hace sentir muy bien y no quieres parar. (Scorsese, 2011).

En el período que comprende la grabación de Revolver (1966) y The White álbum (El álbum blanco, 1968), Harrison compone temas con armonías orientales donde incluye todo tipo de instrumentación propia de este estilo. Quedan como testigos de esa etapa grandes composiciones como “Within You Without You” (“Dentro y fuera de ti”, 1967), o “The inner light” (“La luz interior”, 1968). Luego, confesará que más allá de su intención por incursionar en este estilo de música, no cree que pueda ir más lejos de donde ha llegado, y decide entonces volver a los orígenes y cambiar el sitar nuevamente por la guitarra. Si bien comienza su período de más calidad compositiva, se observa que su paso por la música hindú cambia notablemente su estilo. Es así que aparece la bella “While my guitar gently weeps” (“Mientras mi guitarra llotra suavemente”) en donde se percibe claramente esa transformación. También el registro del ninguneo que sufre a la hora de la grabación, la queja de que sus compañeros no lo toman en serio, y la invitación a su amigo Eric Clapton para participar de la grabación, demuestran que el tercero en discordia comienza a resultar una competencia cercana. Al respecto, Harrison relata que “Al día siguiente estaba yendo en auto por Londres con Eric Clapton y le pregunté: ¿qué haces hoy? ¿por qué no vienes al estudio y tocas en una canción mía?”. (Rolling Stone, 2013: 95). La sorpresa de Clapton, quien por ese entonces formaba parte de Cream, fue mayúscula; en efecto, será el primer músico por fuera de la banda que toca en uno de sus discos. El solo que realiza y que busca asimilar el llanto de una guitarra, resulta una de las características distintivas del tema.

Algo en su forma de moverse

En los últimos discos de Los Beatles, el nivel de Harrison parece acercarse al de la dupla compositiva. Particularmente su tema “Something” (“Algo”, 1969) que se edita en Abbey Road, logra finalmente ocupar el lado A de un sencillo y termina por consagrarlo como compositor de jerarquía. Harrison había comenzado el proceso creativo durante la grabación de The White album, en 1968. El primer verso: “Something in the way she moves. Attracts me like no other lover” (“Algo en la manera que se mueve. Me atrae como ningún amante”) se basa en la letra de un tema de James Taylor, joven artista que por ese entonces había sido descubierto por los mismos Beatles y contratado por Apple. Su cancion se llamaba “Something in the way she moves”. El detalle paradójico es que Taylor se había basado, a su vez, para componer este tema en “I Feel Fine” (“Me siento bien”), de Lennon y McCartney. “Something” resulta una balada que parece construir su dulzura en el avance cromático y sin grandes sobresaltos armónicos. Justamente la contra melodía propuesta como una pequeña sección para el medio de la canción quiebra toda posibilidad de monotonía. También contiene uno de los solos más logrados por Harrison. Un testigo narra de esta manera ese momento:

La única complicación se presentó cuando George Harrison anunció que quería rehacer el solo de guitarra (…) el problema era que sólo quedaba una pista, y la necesitábamos para la orquesta. La única solución era que lo tocara en directo, al mismo tiempo que la orquesta, para poder grabarlos simultáneamente en la misma pista (…): «Muy bien, hagamos eso». Había que tener agallas y mucha confianza para aceptar un desafío semejante. George tendría que tocar correctamente el solo hasta el final, sin pinchazos (…) consiguió tocar el complicado solo con facilidad. (Emerick y Massey, 2014: 288).

La particularidad del solo es que construye otra melodía sobre la misma armonía del tema. Este es un recurso utilizado por algunos músicos de jazz como Louis Armstrong quien, al llegar el momento de improvisar con su trompeta, lo hacía siguiendo una línea melódica distinta a la expuesta por el tema principal. Cabe destacar la brillante performance de McCartney realizando una línea armónica en el bajo y la precisa actuación de Starr en la batería a base de cortes y redobles.

Pero hay algo más que es importante destacar en el estilo de Harrison. A mediados de los sesenta, Harrison incorpora la técnica de “slide”; dispositivo que consta de un cilindro de vidrio o metal que, colocado en un dedo, permite el deslizamiento por las cuerdas. Esta técnica fue desarrollada originariamente por los guitarristas de blues del Misisipi; para ello disponían de herramientas más rudimentarias como pedazos de metal, vidrio y hasta cuchillos para tocar las cuerdas de acero de sus guitarras. La guitarra slide será un sello distintivo de Harrison durante su etapa solista y quedará marcada en solos como los de “My sweet lord”, Give me love (Give me peace on earth) (“Dame amor [Dame paz sobre la tierra], 1973), “Cheer down” (1989) o hasta en “Handle with care” (“Trátalo con cuidado”, 1988) con Los Traveling Wilburys, entre tantos otros. Veamos desarrollar la técnica en “Cheer down”. Si bien la traducción literal podría referirse como “Desanimado”, Harrison toma el concepto de una expresión que usualmente solía decir su esposa, Olivia Arias, y cuyo significado sería “No te hagas problema” o “Tómalo con calma”.

En el último encuentro de los tres Beatles en el marco del proyecto “Anthology”, “Antología” (1995), y para “Free as a bird” (“Libre como un pájaro”), tema que dejara grabado en forma precaria Lennon, Harrison realiza un solo en el que parece querer representar el trino de un ave.

En abril de 1969, en medio de los múltiples problemas económicos en que los Beatles se encontraban envueltos a raíz de los manejos de Apple corps, Harrison decide alejarse para tomar un poco de aire. Es así como recala en la casa que su amigo, Eric Clapton, tiene en Surrey. Mientras caminaba con el jardín portando una de las guitarras de Clapton, ve asomarse el sol. Había transcurrido un duro invierno y ese signo anticipaba la primavera. Ese hecho inspiró al Beatle en ascenso a componer en ese momento Here comes the sun. Una canción brillante y optimista que se sostiene en una tonalidad mayor. El tema sería grabado en julio de ese año por tres Beatles (George, Paul y Ringo). Lennon se encontraba convaleciente a raíz de un accidente automovilístico. A partir de unos arreglos que Harrison había hecho para el tema “Badge” (“Insignia”, 1968) que Clapton grabó con Cream, especialmente el puente de la canción surge el cuerpo de lo que será Here comes the sun.

Como dato saliente y paradójico, cuando la música de Los Beatles llega en 2015 a la plataforma Spotify, la canción más escuchada no resulta ser ninguna de la famosa dupla compositiva, sino “Here comes the sun” (“Aquí llega el sol”) de George Harrison. Pueden realizarse muchas conjeturas acerca de los motivos de esa elección. Podríamos decir que se trata de una composición simple pero luminosa; creada con brillo en su lírica, ubicua y esperanzadora, que es acompañado por los arreglos orquestales. En síntesis, una producción que transmite el sentido de un sonido fresco y melodioso, que se presenta con una asombrosa actualidad. Imaginemos que estamos caminando por un jardín, puede ser el de la casa de Eric Clapton en Inglaterra, y que el sol comienza a ascender hasta iluminar nuestro rostro. Entonces, escuchemos esta bella composición.

Referencias:

Emerick, G. y Masey H. (2014) El sonido de Los Beatles. Memorias de su ingeniero de grabación. Buenos Aires, Indicios.
Rolling Stone (2013) The Beatles. La guía definitiva, disco por disco. Buenos Aires, La Nación.
Scorsese, M. (2011) George Harrison. Living in the material world. (Documental) HBO, Reino Unido.

Buenos Aires, 12 de abril de 2021.

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Bernardo Suárez

Investigador en el Instituto de Artes del Espectáculo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y autor del libro "Discurso humorístico. Una mirada desde la Polifonía enunciativa a los textos de Les Luthiers" . Dos de sus inquietudes y pasiones son el humor y la música.

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