Paul McCartney The Beatles

El difícil arte de ser Paul McCartney

El trayecto por la beatlemanía empieza así; primero descubres la música de Paul, John, George y Ringo. Enseguida, la escuchas continuamente y adquieres todo su catálogo musical. Después te das cuenta que sólo quieres saber más y haces lo necesario para obtener cualquier información relevante de ellos (principalmente vía internet), la cual terminas devorando en un tiempo récord.

Cuando finalmente entiendes que esto todavía no satisface tu interés por saber más ya que lo que existe en línea es inexacto y contradictorio en su mayor parte, buscas la bibliografía oficial, la escrita por quienes interactuaron de alguna manera con este objeto de tu interés y le dedicas la mayor parte de tu tiempo.

Posteriormente, te empapas de toda la bibliografía no oficial, la que incluye muchas obras de chartalanes y únicamente por el placer de obtener alguna información relevante no incluida en las versiones convenientemente aprobadas por esos cuatro. No siendo esto suficiente, buscas y casi te memorizas todas las entrevistas y declaraciones que The Beatles dieron a la prensa y a los medios de comunicación desde la primera parte de la década de los 1960 y hasta el momento.

¿El resultado inevitable? El fanatismo inicial se desvanece y se convierte en el entendimiento de los rasgos humanos de cuatro músicos con un talento extraordinario que convivieron varios años. Y solo entonces es posible decir, con todas las bases, conocimiento y fundamento válido, que no hay otra banda en la historia musical que haya alcanzado los logros de The Beatles.

Que este párrafo previo sirva para captar historia real que en ningún momento demerita talento musical.

El muy talentoso Paul McCartney fue, dentro de su grupo, tanto un elemento muy valioso a nivel musical como una fuente de problemas y resentimientos para el resto de sus integrantes.

Consciente de su gran talento y sabiéndose merecedor de lo mejor, Sir Paul ha generado los mejores dividendos para sí mismo desde la década de los 60. El 1 de octubre de 1962, junto con John, firmó un contrato privado con NEMS Enterprises, la empresa de Brian Epstein, en el cual se estableció que, además de los ingresos que percibían por las presentaciones en vivo y por los discos que grabarían, los dos compositores del grupo compartirían el 50% de las regalías generadas por cada canción. A George y a Ringo no se les informó sobre el mismo y Paul declaró años después que él y John habían decidido no incluir a George, un compositor en ciernes en ese periodo. Lamentablemente para el equivocadamente llamado Beatle Tranquilo, con el paso del tiempo y con la inclusión de cada vez más composiciones suyas en los discos del grupo, el contrato no se modificó.

Siete años después y a sugerencia de su suegro Lee Eastman, Paul adquirió a espaldas de John 150 mil acciones de la compañía que manejaba su música, Northern Songs, con la idea de protegerse ante la reciente nominación de Allen Klein, el 3 de febrero de 1969, como representante de John, George y Ringo. La reacción de John al enterarse no sólo fue agresiva sino definitiva; su amistad con Paul terminó de enfriarse.

La década de los 1970 también dieron para más problemas. En medio de demandas legales internas, John atacó duramente a Paul por medio de la prensa y sus canciones por adelantarse a dar por terminado al grupo de manera pública cuando él había sido el primero en querer irse. Paul, por su parte, contestó la agresión con música y con la pequeña ayuda de sus amigos en los medios de comunicación.

Desde su trinchera, George invitó a John a formar parte del Concert for Bangladesh. A John, no a Yoko. Aceptando inicialmente la oferta y, después, rechazándola a partir de una fuerte pelea con su mujer, John empezó a ignorarlo, asestándole así el golpe que le que faltaba para que George apenas lo mencionara en su autobiografía I Me Mine, publicada en 1980.

Y después… después asesinaron a John.

El shock inicial dio para una tregua que incluyó colaboraciones musicales y más apoyo para impulsar la carrera de Ringo que, para esos momento, iba en franca picada.

Sin embargo, el romance duró poco. Las hostilidades volvieron a surgir a finales de 1985 cuando Yoko, George y Ringo descubrieron que, como parte de la negociación para regresar a la disquera Capitol en los Estados Unidos, Paul había conseguido para sí mismo un punto porcentual (1%) adicional sobre las regalías de las ventas de los discos de The Beatles, un porcentaje que los demás dejaron de percibir por casi tres años. Las indignadas llamadas telefónicas que se suscitaron entonces derivaron en una demanda conjunta de George, Ringo y Yoko en contra de Paul.

Dos años después, en los últimos meses de 1987, los tres Beatles y Yoko recibieron la noticia de que el grupo sería inducido al Salón de la Fama del Rock and Roll en enero del siguiente año.

Habiendo recibido miles de veces la pregunta “¿The Beatles se reunirán de nuevo?” y previendo que el público asistente a la ceremonia estaría ansioso por ver, después de más de 18 años, a los tres Beatles restantes reunidos en un solo escenario, Paul se comunicó con Yoko, Ringo y George. A los tres les solicitó lo mismo: que retiraran la demanda. Ninguno aceptó. A pesar de lo anterior, se confirmó la presencia de todos a la ceremonia.

El 20 de enero de 1988 un representante de Paul ingresó al área de prensa de uno de los salones del Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York unos minutos antes del inicio de la ceremonia de inducción. Sin decir palabra alguna, le entregó a cada periodista presente el siguiente texto:

Me hubiera gustado ir a la cena y recoger mi premio pero, después de 20 años, The Beatles siguen teniendo diferencias comerciales que yo esperaba se hubieran resuelto para este momento. Desafortunadamente, nada se ha solucionado así que me sentiría un completo hipócrita saludando y sonriendo junto a Harrison y a Starr en una reunión falsa.

Paul McCartney

A George, Ringo y Yoko les avisaron justo antes de subir al escenario junto con Sean y Julian Lennon. Ninguno pudo disimular del todo su enojo ante el micrófono:

Ringo: Éramos cuatro en esa banda y parece que ahora solo quedamos George y yo, Yoko, Sean y Julian.

George: Todos sabemos por qué John no está aquí… y todos solíamos amarlo mucho y todos solíamos amar a Paul mucho.

Yoko: John hubiera venido esta noche, ¿saben? Él hubiera venido.

La serie The Beatles Anthology, con la participación de los que en ese momento eran llamados The Threetles, salió al mercado a mediados de los 1990 en lo que resultó ser un acuerdo comercial que los benefició económicamente: confirmó la supremacía de Paul a nivel riqueza, permitió que George se recuperara de malos tratos comerciales realizados en los últimos años y le garantizó a Ringo una vejez sin sobresaltos.

George Harrison falleció en el 2001. Por su parte, Paul y Ringo siguen activos.

Y muy poco ha cambiado.


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Tere Chacon

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas... Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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