The Beatles

Brian & Dizz, cuando el amor mata

En octubre de 1964, a Brian Epstein le fue presentado un joven veinteañero estadounidense de cabello oscuro y de nariz respingada. Se llamaba Dizz Gillespie y su esperanza era convertirse en cantante o en actor. O en los dos.

“Hay algo especial en él,” comentó Brian después del encuentro. “Algo a lo que no puedo asignarle un nombre”.


Dizz Gillespie en el 2011

Gillespie llegó a ser tan especial que en menos de un mes dejó de tener deudas. Brian además se encargó personalmente de que recibiera dinero constante para sus gastos, le asignó un sueldo semanal de 50 libras por parte de NEMS y le compró un guardarropa nuevo.

Siendo el representante de artistas más poderoso del mundo, literalmente, y manejando a grupos como The Beatles, Gerry and the Pacemakers, Billy J. Kramer and the Dakotas y Cilla Black, no tuvo problema alguno para agregar el nombre John “Dizz” Gillespie a su catálogo de artistas de 1965, para sorpresa del personal que laboraba con él. Con un nuevo amor, la vida le sonreía en todos los aspectos.

Sin embargo, la luna de miel no duró tanto como hubiera querido. Para marzo de 1965 y viviendo ya juntos, Brian descubrió que el coctel diario que ambos ingerían cada noche, compuesto de cognac y estimulantes, ponían a Gillespie muy violento. Una noche su furia llegó a tal nivel que amagó a Brian por el cuello con un cuchillo mientras le extraía la cartera de la bolsa de su pantalón, saliendo rápidamente de su departamento para no volver.

Seis meses después la depresión que provocó esta ruptura en Brian se volvió obvia para todos los que lo rodeaban. Su bajo peso, rostro desencajado, adicción incontrolable a los estimulantes y constantes cambios de humor preocuparon hasta a su madre, Queenie. Lejos estaba Brian de imaginar que pronto habría una esperanza.

Ésta finalmente se concretó en marzo de 1966. Desde Estados Unidos, Gillespie empezó a buscar a Brian nuevamente y cada vez más de manera insistente. Le marcaba a su oficina y a su casa y para Brian la tentación de volver a ser amado como sólo aquel lo hacía lo hizo doblar las manos; contestó finalmente su llamado. Le hizo saber que viajaría a los Estados Unidos acompañando a Cilla Black que se presentaría en el Persian Room del Plaza Hotel de Nueva York y que, si deseaba verlo, él estaría esperándolo.

Nat Weiss, el abogado de NEMS en Estados Unidos y gran amigo de Brian, que además tenía una pésima opinión de Dizz, se ofreció a recibirlo en su oficina dado que Brian temía que pudiera hacer algo enfrente de sus artistas que lo avergonzara. El diálogo que sostuvieron fue breve y conciso.

– Amo a Brian. No quiero nada de él, sólo quiero verlo.
– ¡Excelente! Es excelente porque no vas a obtener nada de él y no lo vas a ver. Te quiero lejos de Brian.
– Bueno, entonces de ser así, Brian tiene mucho dinero. Si él realmente quiere que me mantenga lejos podría… yo podría tener un coche para irme.

Al reportar el encuentro, Weiss se encontró con la sorpresa de que Brian estaba de acuerdo en darle lo solicitado. Y a pesar de que le advirtió de que el señor regresaría por más, el representante de The Beatles no cedió. Si Dizz quería un coche, tendría un coche.

Y sí, las cosas no terminaron ahí. Durante el último concierto de The Beatles, el 29 de agosto de 1966 en San Francisco, Brian decidió no presentarse para dedicarle el día completo a Dizz. Se habían reencontrado, eran felices y hasta habían pasado el día completo jugueteando en la alberca del hotel.

Nuevamente Weiss fue testigo de este encuentro.

– Ha cambiado.
– No ha cambiado. Deshazte de él.
– No lo entiendes, él me ama en serio.

Exasperado, el abogado se llevó a Brian a cenar en lo que The Beatles llegaban al hotel después de su presentación. Le urgía distraerlo y encargarse personalmente de que regresaran a Inglaterra al día siguiente sin mayor contratiempo y, más todavía, sin compañías indeseables.

A su regreso al hotel descubrieron que Gillespie se había llevado los portafolios de ambos. El de Brian, un Samsonite1, contenía los contratos de la gira de The Beatles por Estados Unidos, barbitúricos de uso ilegal, 20 mil dólares en efectivo y, sí, el diario personal en donde registraba sus encuentros románticos.

Brian regresó devastado a Inglaterra junto con The Beatles. Por su parte, el abogado Weiss que dejó de menospreciar a Gillespie para empezar a odiarlo, se negó a olvidar el asunto del robo tal como se lo había rogado Epstein. La nota de “rescate” que Dizz les había hecho llegar establecía la suma de 10 mil dólares para que estos fueran regresados intactos a la oficina del abogado en Nueva York.

Ya sin la presión de tener a Brian suplicando por la integridad de su amado, Weiss hizo las cosas como se debieron haber hecho desde un principio. Contrató a un detective privado para localizar al joven prófugo, lo contactó y lo citó en una estación de trenes para la entrega de los portafolios. Acto seguido, dio aviso a la policía.

El arresto de Dizz fue visto por Brian como una traición a su amistad por parte del abogado Weiss. Alejado del que consideraba su mejor amigo y preso de una depresión ya insuperable, fue internado en el hospital Priory de Roehampton en los primeros meses de 1967 en donde se mantuvo tantas semanas que hasta escuchó la primera impresión del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band en su cuarto del hospital. Nunca se recuperó.

Brian Epstein fue encontrado muerto el 27 de agosto de 1967 en su recámara de la residencia ubicada en el número 24 de Chapel Street, Belgravia, Londres. El certificado médico estableció que la causa de su muerte fue una sobredosis de Librium y Triptizol combinada con alcohol.

El cuerpo de Brian es sacado de su residencia en un ataúd

Este hombre, tan adepto a organizar las vidas y las carreras de otros, nunca se pudo organizar ni a sí mismo ni a su corazón2.

Y sólo tenía 32 años.


1 – El portafolio Samsonite de Brian fue subastado por 3,437.50 libras en mayo de 2019 por Henry Epstein, su sobrino. Entra aquí para ver las fotos de esta joya invaluable.

2 – La autora de esta columna, que desde 2004 ha escritos cientos y cientos de textos relacionados con The Beatles, su historia, música y legado, confiesa que sólo han existido dos ocasiones a lo largo de estos 16 años en las cuales, al redactar, le ha sido imposible contener copiosas y gruesas lágrimas de profunda tristeza: en esta columna y en la que hoy presento para tu consideración. Ésta es, sin más, la historia de alguien que anheló profundamente ser amado y que nunca lo logró.

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Tere Chacon

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas... Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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