Historias de vidas disolutas.

Reseña del libro de Sergio Marchi, 2014, “Room Service, La escandalosa vida de las estrellas”. Argentina, Editorial Planeta, 448 páginas. (*).

Antes de comenzar esta brevísima reseña, les explico el porqué de este título. El rock siempre ha tenido una injusta mala fama. Como parte del showbiz, sus noticias estruendosas son más notables que las de otras disciplinas y, por lo tanto sus historias negras se conocen más rápido. Podemos encontrar excesos, conductas inapropiadas, violencia y hasta escándalos de todo tipo en cualquier otra disciplina humana. El boxeo, la pintura, la medicina, el deporte…inclusive el mundo de la política NO está exento de comportamientos que salen de las normas establecidas por una sociedad.

Existen factores que al mezclarse producen un cóctel atómico y como he dicho, estos factores no son propios de una disciplina específica: grandes sumas de dinero. Fama. Sexo. Drogas. Las revistas y los tabloides de chismes generan grandes ganancias con estas historias negras, donde el mundo de la música es más susceptible, más vendible, menos peligroso para ventilar. Adicionalmente, las malas conductas erigen seres mitológicos, que llaman la atención del público y elevan las ventas. Este último factor sí es más común en el mundo de la música que en otras áreas.

Confieso que prefiero el audio en lugar del guion íntimo de los músicos. Al final del día al escuchar una pieza o al cantar su letra, la orientación sexual del autor o sus urgencias cotidianas no son relevantes.

Comencemos con nuestro programa de “espectáculos”.

¿Qué músicos serían capaces de poner en los créditos de su producción discográfica a su dealer?

Fleetwood Mac, en sus buenos tiempos.

“De acuerdo con la leyenda, la cocaína consumida fue tanta que el grupo quería darle un crédito a su dealer en el disco. El hombre les hizo el favor de morirse antes de que saliera -la obra-”. (*)

De Fleetwood Mac se puede decir muchas cosas pero, lo cierto es que las relaciones amorosas entre sus integrantes habrían inspirado una telenovela mexicana.

Por otro lado, teledramón el protagonizado por el baterista de los Stones, el más calladito de todos, que se vio envuelto en un problema grave al relacionarse con una chica de trece años llamada Mandy Smith (Bill Wyman la sacaba 38 años de diferencia). Pero eso no es todo….. su hijo adolescente se casó con la mamá de Mandy, creando un escándalo doble.

“El hijo de Bill Wyman casi termina como el suegro de su propio padre, que estaba de novio con la hija de su mujer. Una ensalada galáctica.” (*)

Y si hablamos de comedias de enredos, el libro también menciona que los Beatles no eran unos santos; “Cuando Mick Jagger le contó a Lennon que Ringo Starr había encontrado a su mujer en la cama con George Harrison, y que a su vez, la mujer de Harrison estaba viviendo con el mejor amigo de éste, Eric Clapton, Lennon puso sus brazos al cielo y exclamó “¿Dónde estuve todos estos años?”. (*) (Gran frase de humorismo muy a la Woody Allen).

Sí, el mismo Lennon quien en completo estado de ebriedad, en un restaurante, fue al baño y regresó a su mesa con una toalla femenina en la cabeza, preguntándole a la mesera: “¿quién soy?”. Y así fue como el compositor de Imagine salió por piernas del establecimiento. Lennon durante su estadía en Los Ángeles tuvo dos compañeros de juerga: Ringo Starr y Harry Nilsson, a los que se sumaba Keith Moon.

“Las cosas se rompen”. Keith Moon”

“Como payaso, su historia esconde un lado siniestramente triste: este hombre se divirtió hasta morir queriendo divertir a los demás, lo que también es una forma de buscar afecto.”

Keith Moon, ese lunático que siempre buscó llamar la atención, con extraños actos al desnudarse en algún restaurant o en alguna fiesta. Tiempo después comenzó a aparecer disfrazado de nazi o de buzo, o de mujer según le apeteciera. Épico el embrollo que causó Keith en el Holiday Inn de Michigan debido a una celebración. Él y los invitados terminaron bailando desnudos sobre las mesas, aventándose pedazos de pastel. Cuando llegó el cuerpo de seguridad, comenzaron a perseguir al baterista de The Who quien huyó de la escena como Dios lo trajo al mundo….pero solo por unos minutos porque regresó dentro de un lujoso Lincoln Continental al que quitó el freno de mano e hizo zambullir en la alberca. Así fue como recibió una prohibición de por vida para jamás alojarse en la famosa cadena hotelera.

Los desmanes y las adicciones de Keith Moon siempre fueron en aumento así como su refinado arte de romper televisiones en los hoteles. Se dice que siempre cargaba con metros de cable de extensión para poder arrojar los aparatos aún funcionando desde la ventana de su cuarto hacia el vacío.

Moon ingreso varias veces en instituciones psiquiátricas y de rehabilitación que jamás le funcionaron. Keith se quedó dormido y emigró a la luna.

 

Las grandes bolas de la envidia.

Jerry Lee Lewis, un pianista y cantante con talento siempre se vio envuelto en fuego. Primero abandonó a su segunda esposa para casarse con su prima de trece años. Divorcios y matrimonios ad nauseam y fuerte relación con la envidia. Jerry Lee Lewis no toleraba el ascenso meteórico de Elvis. No se explicaba -y nunca lo logró-, cómo si él era tan habilidoso en el piano, cantaba bien, y componía, en cambio la fama mundial de Elvis no dejaba de subir.

“Una noche de 1976, después de una borrachera tremenda, (Lewis) se subió a su auto con un arma en la mano y manejó hasta Graceland, la mansión de Elvis Presley.” Ahí fue detenido. (*)

“ ¿Qué otra cosa hizo Elvis además de tomar drogas? Lo único que yo hice fue tomar whisky. ¿Qué quieren? ” (*) Jerry Lee Lewis.

Llama la atención una sección dedicada a Robert Frip, quien al igual que Frank Zappa no consumían drogas y no permitían que sus acompañantes lo hicieran.

“En la primavera de 1972 observé por primera vez el uso calculado de las drogas para controlar y dirigir a los músicos, protagonizado por un manager. Dos de los tres músicos manipulados se transformaron en adictos, y el tercero en apenas un consumidor competente. ” (*) Robert Fripp.

El libro de Sergio Marchi, relata también con detalle el fenómeno de las groupies y su influencia en el mundo del rock. De hecho Frank Zappa armó una banda con groupies y hasta lanzó un disco con ellas cantando a coro. El grupo se llamó Girls Together Outrageously.

La grabación contó con la excelente guitarra de Jeff Beck y contenía letras bastante sarcásticas que narraban la vida de estas mujeres. Extraño y malo el disquito.

“Las groupies son luchadoras por la libertad en la vanguardia de la revolución sexual”. (*) Frank Zappa

El libro también repasa las intimidades de Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, James Brown, Sid Vicious, Freddie Mercury, Syd Barret, Bowie, Richards, Ozzy, Charly Garcia, Amy Winehouse y más. Casi toda la información ya se conocía en otras fuentes pero reunida en un solo volumen hace de esta obra, una ensalada del escándalo muy ad hoc a lo que Vargas Llosa describe en su libro epónimo como La Cultura del Espectáculo.

“Mi apariencia es la de un banquero que enloqueció”. Elton John”

“Dulces pequeños trece”