Una voz dorada

La pianista y cantante volvió a nuestro país.

Nadie abrió la puerta para que la luna bajara al escenario del Auditorio Nacional. Ella se presentó sin introducción alguna, deslumbró y cautivó a sus seguidores.

 

Pasados casi veinte minutos después de las ocho de la noche comenzó a escucharse la voz de la oriunda de Canadá, tierra de grandes músicos (Óscar Peterson-me pongo de pie-, Neil Young, Leonard Cohen, Joni Mitchel, Maynard Ferguson; o figuras como Michael Bublé, Bryan Adams, Avril Lavigne, Celine Dion, entre otras).

Diana Krall regresa a México con nuevo disco bajo el brazo: “Turn Up the Quiet”, deliciosa selección para la marca Verve de temas clásicos, bajo la producción de Tommy LiPuma (fallecido el año pasado), quien dejó esta obra como su último trabajo. En esta producción Krall fija su atención en composiciones tranquilas, más relajadas, acompañada de una sección de cuerdas que teje una atmósfera verdaderamente íntima.

 

La ganadora de ocho premios Grammy y nueve álbumes de oro entre muchos otros reconocimientos, se observa emocionada y titubea al saludar a su público. Escoltada por Anthony Wilson en la guitarra (quien ha tocado con McCartney, Willie Nelson, Al Jarreau, Diane Schuur, Barbra Streisand); Stuart Duncan en el violín (músico experimentado de sesión quien ha tocado con Marl Knopfler, Robert Plant, Dolly Parton); Robert Hurst en el bajo y Karriem Riggins en la batería, la Krall baraja las partituras que descansan sobre su piano mientras hila las clásicas de su repertorio.

¨Deed I do”, “Blue Skies”, la maravillosa versión de “Night and Day” del Cole Porter; “Temptation” de Tom Waits, “Isn´t It Romantic”, “A case of You” de Joni Mitchel, “Moonglow”…”This dream Of You” de Dylan, en una versión fantástica, cada palabra casi era susurrada con pasión, “The look Of Love” la clásica de Bacharach –de la cual aquí también les dejo la versión original para la película Casino Royale-; una de Jobim;…”Let´s fall in Love”, “East of the Sun and West of the Moon”…qué más se puede pedir.

 

La manera de “decir” de Krall es insuperable: el color de su voz, el fraseo, la intensidad y su respiración la convierten en una gran intérprete. Algunas notas son más que cantadas, susurradas y bellamente entrecortadas. Su piano puntual y con swing es el marco preciso para su voz.

 

“Sway”, del yucateco Luis Demetrio y Pablo Beltrán Ruiz, la cual conocemos aquí como “¿Quién será la que me quiera a mi? un estándar ya de la música mundial”. “Bésame Mucho” y el público corea para despedir a la brillante luna blanca de manos largas, quien sonríe y agradece la lealtad de sus seguidores.

 

Para Morgana Laguardia Varela, con mucho cariño; gracias por la invitación.

 

 

La versión original de hace algunos ayeres…..la interpretación de la Krall es insuperable. El buen jazz nos gratifica con nuevas visiones de clásicos ya consagrados.

 

 

 

 

 

 

 

 

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1 Comment

  1. Christian

    Yo estuve ahí. La que cantó de Jobim se llama “Corcovado”. Y no cantó “Blue Skies”.

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