Clasificación:

En el corrido fue para muchos el principal medio por el cual la gente podía enterarse de los hechos que ocurrían en su localidad o muy lejos de ella. Los temas fueron variados, y aunque el corrido permite que se cante casi cualquier tema, hubo temáticas más recurrentes.  Con base en Mendoza, tomo algunos títulos temáticos para trazar una lista que permita conocer más o menos cuáles eran los ejes temáticos que interesaban a los compositores y a su auditorio.

Históricos: Anteriores y posteriores a 1850 hasta el gobierno del general Porfirio Díaz.

Revolucionarios: Abarcan 20 años, en los que figuran los sucesos de Francisco I. Madero en Ciudad Juárez, la toma de Zacatecas por Villa, la muerte de Emiliano Zapata y la Guerra Cristera.

Políticos y de carácter lírico: Reflejan la ideología de los hombres que pueden terminar de manera trágica o no.

Fusilamiento: Aquellos que hablen acerca de las ejecuciones en el paredón.

Valientes: Esos hombres que sobresalieron por sus hazañas; desafiaron peligros, persecuciones y hasta a la muerte.

Bandoleros: Bien podría emparentarse con la clasificación de los valientes, la diferencia es que éstos son rebeldes al gobierno y no tienen los rasgos distintivos de los anteriores: la fe religiosa, la confianza en su equino, en las armas y su buena puntería.

Parricidios, maldición y fatalidad: Son éstos los que llevan una carga moral, pues muestran las consecuencias de la violencia, la embriaguez, la altanería.  También cuentan sobre corazonadas que cambian el rumbo del destino.

Dos animales, tópico y estructura:

En los corridos hay muchos elementos repetitivos, cuya importancia radica no tanto en la ornamentación de la imagen, como en la carga simbólica que representan. Como ejemplo de ello, está la figura del caballo.  Aurelio González se refiere al caballo “como complemento característico que subraya la imagen de gallardía y valor o arrogancia y osadía del héroe.”

¿Y qué otro animal podría ser más frecuente que el caballo? El equino cobra un papel tan importante como el mismo Zapata, Heraclio Bernal o de cualquier otro hombre al que se refiera la narración.  Para entender la importancia del caballo hay que dejar de mirar con recelo a la historia, tomar en cuenta que debido a las condiciones geográficas el caballo llegaba a ser un arma quizás más poderosa que las mismas carabinas.  Eso puede explicar por qué se asocie al caballo con la valentía y el valor.

Por otro lado, está la expresión “vuelva vuela palomita”, una de tantas que hace un llamado a un ave en específico; generalmente aparece al principio o al cierre del corrido.  Las aves son muy frecuentes en los corridos, y tratando de retomar la problemática comentada en la primera parte de este artículo, podría decir que se debe a una influencia prehispánica: “Los cantares están compuestos con un vocabulario especial que se basa en términos como pájaro, flor, canción, compañero, corazón, mano y príncipe”.    Mendoza añade que estas partes tienen una función de ruego, de petición, y deja ver que se encuentra comúnmente al final del corrido. Sin embargo, afirma que su origen es hispánico y como ejemplo cita el romance carolingio de don Claros de Montalbán.

No obstante, se ha encontrado que la idea de “la palomita” sí puede contener un eco prehispánico y no la influencia española. Los antiguos pobladores atribuían a los términos mencionados ciertos verbos, y bien podrían encajar en la ideología temática del corrido: “florecer, reverdecer, llegar, esparcir, llorar, buscar, esperar, anhelar, irse y morirse.” Sobre todo, los últimos términos son muy recurrentes en los corridos.

Otro aspecto también constante se da al inicio, que generalmente comienza saludando y pidiendo el permiso del público para cantar  o, también, pidiendo la atención de los oyentes.  En la mayoría de los corridos es prioritario informar el lugar y la fecha del suceso que van a contar: “Los corridistas no se ajustan mucho a las fechas históricas ¡Qué importa!” .  En buena medida María y Campos tiene razón, pues a la gente le interesaba el qué, quiénes, dónde y cómo. Además, que eran sucesos que tenían presentes, frescos en un sentido temporal.   Pero si la Historia quisiera acercarse a estas composiciones como medio de investigación, se toparía con ciertas dificultades, porque a esta disciplina más que el contenido temático, le importa el cuándo, dónde y en qué momento.

Precisamente el contenido del corrido es lo que despierta el interés popular, de ahí deriva su función.  El pueblo, como hemos visto, seguía a estos hombres para que le narrasen, le contaran y le informaran.  Ya sea por entretenimiento o por un interés informativo.  Y es ésta la función principal del corrido: informar.  Hay que decir que el gusto por el corrido  no era exclusivo de los jornaleros y campesinos, también se oía entonar algún estribillo a soldados.

Variantes:

El corrido, aun en nuestros días, no es un género estático; una vez que su difusión fue ganó terreno, fue adoptado por distintas regiones y posteriormente adaptado a sus ritmos, costumbres e ideales.  Una de las variantes más importantes es la bola suriana, surgida en Morelos y Guerrero.  Aunque algunos investigadores sugieren que se trata de dos géneros diferentes; al respecto, Alberto Lira Hernández menciona que las bolas son composiciones sureñas, mientras que los corridos “y las tragedias” pertenecen al norte. De cualquier manera, ambos géneros cantan las dichas y desventuras de los hombres y sus situaciones.

La bola suriana se distingue de entre todas las variantes porque es invariable en su estructura.  Generalmente, como mencioné en la parte primera, los corridos están compuestos en octosílabos, versos de ocho sílabas. La peculiaridad de la bola es que mezcla versos de doce sílabas con versos de ocho, aunque con orden y jerarquía.

 

Los corridistas, tal vez sin proponérselo, hicieron de su canto un espejo, el cual devolvía como imagen la identidad del pueblo.  En el caso específico del sur, la bola les daba no sólo unidad, sino también reforzaba la creación de un sistema de valores y prioridades que los identificaba.

Marciano Silva, corridista de la región del sur, había revivido luchas que ya eran parte del pasado y otras que irían determinando el futuro: La Independencia, la Reforma de Juárez y, por supuesto, el Plan de Ayala, documento que importaba sobre todo a los originarios de Morelos, principalmente a los zapatistas.

En tiempos más recientes la aparición del narcocorrido patenta tanto  la recurrencia y la predilección de un género que además se modifica, como también la necesidad expresiva.  Se cuentan las historias de los capos, que ahora toman el lugar de los héroes y caudillos, a ellos se les canta, se les llora e incluso se les honra, de modo que del corrido se mantiene lo épico, lo narrativo y lo lírico.  Aunque censurado, el narcocorrido  es sólo una muestra de la evolución de un género que, según lo que hemos ido anotando, surgió en el siglo XIX, heredero de una tradición aún más tardía que bien puede situarse, en el específico caso de la tradición hispánica, en los viejos romances medievales.

REFERENCIAS:

Catherine Héau. “El corrido y la bola suriana: el canto popular como arma ideológica y de identidad” en Estudios sobre las culturas contemporáneas. 

Alberto Lira Hernández. El corrido y las imágenes icónicas de la revolución mexicana: Francisco Villa y Emiliano Zapata.

Vicente T. Mendoza.  El corrido mexicano. 

Armando María y Campos La Revolución Mexicana a través de los corridos populares.

Aurelio González.  “El caballo y la pistola: motivos en el corrido” en  Revista de literaturas populares.