No sólo beatles

Tras la huella del corrido mexicano (Parte 1)

 

En mil novecientos veinte,
señores tengan presente…

La cultura popular posee rasgos que la caracterizan como un conjunto, pero dentro del cual sobresalen distintas peculiaridades que abren paso a la ruptura de una generalización del término “cultura popular”. Al interior de este término, variado en sus tantas expresiones populares, está el corrido, cuya manifestación abarca un ámbito folclórico muy amplio. No sólo se difunde entre determinados grupos sociales, también se extiende ampliamente por vastas zonas geográficas; cada una de ellas ofrece al corrido sus propias cualidades regionales. Por lo tanto, el corrido ofrece nuevas variantes que hacen más grande el panorama de este género, lo cual contribuye a la continuación de éste, así como a su preservación.

En las siguientes publicaciones indagaremos el origen, definición, difusión, musicalidad, clasificación, tópicos, estructura y variantes o, por decir de otro modo, trataremos de responder ¿qué es el corrido?, ¿cómo llegó a nosotros?, ¿qué hace corrido a un corrido?, ¿a dónde tiende, en la actualidad, este género?

DEFINICIÓN Y ORIGEN:

Los cantos o composiciones populares son comunes en todas las sociedades.  Y en este sentido, el corrido mexicano es un valioso representante de la sociedad mexicana.

Establecer una fecha con precisión no es del todo posible o, por lo menos, no es tarea fácil; sin embargo, podemos fijar un lapso supuesto.  Desde luego que tal criterio no se elabora partiendo de especulaciones, sino que se fundamenta a partir de la documentación disponible.  No obstante, hay que tener siempre presente que en un principio la documentación es escasa. ¿Por qué? Bueno, pues porque los corridos iban de la mano con la oralidad. No todos sabían leer, mucho menos escribir; pero la mayoría sí podía escuchar, cantar, memorizar y difundirlo.

Vicente T. Mendoza, un especialista en el tema, indaga, indaga tanto hasta que logra situar el origen del corrido a mediados del siglo XIX, durante las guerras de Religión y Fueros[1], lo anterior a este momento, para él, sólo son brotes de algo que fructificará después.

¿Qué son estos brotes? Coplas “satíricas de índole política o religiosa”, pero que no tienen las características para que sean considerados corridos; éstas serán expuestas posteriormente.  En su Breve antología de poesía mexicana. Impúdica, procaz, satírica y burlesca, Juan Domingo Argüelles incluye “Epitafio”, que bien puede acercarnos a conocer  esos “brotes”.

Aquí yace el gachupín
que vino de Santander.
Como vino a hacer rico,
nada más vino a joder.

Por otro lado, Armando de María y Campos califica de brotes a los mensajes que fueron escritos durante el último siglo de la colonia, y dedicados a Cuauhtemoctzin. Más o menos cercanos a los que ejemplifica la coplita anterior.

Ambos autores concuerdan en una época parecida: el final de la colonia y los albores de la guerra de Independencia[2].  Sin embargo, la problemática surge no tanto del cuándo, del por qué y del quién: ¿por qué surge?, ¿con influencia de quién?. A partir de estas preguntas, las  propuestas se dividen y cada opinión demuestra su afinidad, por un lado hispanófila, y por otro, nacionalista indigenista.

Hasta ahora la definición más elaborada, comentada y refutada es la de Vicente T. Mendoza, textualmente dice:

El corrido es un género épico-lírico-narrativo, en cuartetas de rima variable, ya asonante o consonante en los versos pares, forma literaria sobre la que se apoya  una frase musical compuesta generalmente de cuatro miembros, que relata aquellos sucesos que hieren poderosamente la sensibilidad de multitudes; por lo que tiene de épico deriva del romance castellano y mantiene normalmente la forma general de éste, conservando su carácter narrativo de hazañas [] Por lo que [tiene] de lírico, deriva de la copla y el cantar, así como de la jácara.[3]

Un aspecto no menos interesante es que considera que la jácara heredó al corrido el énfasis en el machismo, la cual era un romance o poema con versos de ocho sílabas (octosílabo) cada uno.

Es fácil darse cuenta que Mendoza atribuye al corrido un origen directo hispánico, la definición la supedita a la del romance español.   Con una  postura contraria a ésta, María y Campos trata de deslindar el  corrido del romance español, por lo que responde que:

Los naturales de esta tierra conservaron en su corazón el eco de los cantares antiguos [] compusieron, mitad recuerdo de los cantares primitivos, mitad influencia del romance español [] Con esto quiero establecer que no creo que el corrido mexicano nazca de sangre española. [4]

Tanto a Mendoza como a María y Campos se le suman otros autores que apoyan una de las dos tesis; y también  están los que se muestran en un punto intermedio, como Catherine Héau. Ella piensa que el corrido “Pertenece [] a la misma familia de géneros narrativo-musicales que caracterizan a toda cultura oral en cualquier país que se considere… [El parentesco] entre el corrido [] y el romance [no indica] una dependencia genética.”[5] Héauh también comenta algo que podría hacer caer uno de los argumentos de Mendoza[6]: Que el octosílabo constituye la métrica apta para la memorización.[7]

Y podría no se tan descabellado lo que dice.  Pensemos, por ejemplo, en una canción infantil como “Doña Blanca”:

Do-ña blan-caes-tá cu-bier-ta
de pi-la-res de-o-roy-pla-ta…

Situando las respectivas reglas para medir los versos, nos damos cuenta que, en efecto, son ocho sílabas, ¿de eso dependerá entonces que podamos, a pesar de los años, retener esta canción?  Algo podría ser cierto. Bien pensado, muchas de las canciones populares en español son octosilábicas….

 

Lo cierto es que hubo un momento en que las dos culturas, hispánica e indígena, se homogeneizaron, y cada una aportó algo de sí a la otra, pero, sin duda, la influencia hispánica fue la que se impuso; comenzando por el idioma.

Un aspecto que considero importante es la labor hecha por Vicente T. Mendoza a este tema; se ha dado a la tarea de focalizar los corridos como un “género literario”.  No me parece una consideración errónea, creo que todas las composiciones populares tienen su propia visión creativa y estética, y no por ello deben caer en desprestigio.  El trabajo del investigador es completo, recupera diversos corridos, los trascribe,corrige sintaxis y forma y, cuando los clasifica como género literario permite que se analicen desde una perspectiva un poco más erudita.  De manera que la estilística se vuelve más importante que los sucesos históricos.[8]En otras palabras, es importante lo que narran, pero también lo es saber qué elementos utilizan para narrarlo y cómo lo hacen.

Aunque el trabajo de Mendoza es relevante, debo confesar que no estoy totalmente de acuerdo en algunos aspectos.  En cuanto a la transcripción y clasificación se refiere, me parece que al manipular los corridos transforma la identidad popular, lo cual también dejar ver que, de alguna manera,  demerita la obra popular, de lo contrario, no intervendría en su forma, aunque hay que decir que siempre es necesaria e inevitable la intervención del compilador.  Además, creo que analizar el corrido bajo una visión estilística exclusivamente, no es de lo más óptimo. El corrido nace en el pueblo y es destinado para éste, entonces, para entenderlo debe comprenderse la expresión popular pura y atender más que a la estilística a la Historia.[9]

Las posturas del tema han sido expuestas, y creo que con esto ya podemos rescatar el origen y la definición que, para mi criterio, están implícitas en la problemática.

Sin duda el corrido es un género épico-lírico-narrativo de tradición oral  con una influencia hispánica en cuanto a las formas métricas, lo cual es muy lógico puesto que el español fue el idioma heredado.  Y probablemente la influencia prehispánica se halle en algunos tópicos, como el valor ante la muerte y “la palomita”, una figura recurrente en los corridos.  Pero como  bien dice  Alfonso  Montelongo: “es indudable que la visión prehispánica [] determinó la novohispana y mexicana, pero de la poesía náhuatl no quedan rastros perceptibles en el corrido mexicano.”[10]

No se conocen corridos pertenecientes a la lucha independentista; probablemente los hubo pero fueron poco difundidos y nulamente documentados.  Lo más cercano es el trabajo de Guillermo Prieto, quien sin saberlo, componía con la forma del corrido.  Aquellas composiciones que narran eventos de la Independencia fueron elaboradas posteriormente.  El primer corrido, fechado en 1878, es el de Macario Romero.[11]

 

Sin embargo, es durante la Revolución Mexicana cuando el corrido adquiere un auge en la sociedad que hasta entonces no se había visto, de tal manera que, en contraste con sus antecedentes, son los corridos revolucionarios los más difundidos, conocidos y, por lo tanto, los más documentados.

Se sabe que el primer corrido de la revolución maderista-la cual dio origen a todas las demás- fue dedicado a Aquiles Serdán, al que se considera como el primer mártir revolucionarios.  A partir de ese momento, los corridos surgen al ritmo y con el mismo impacto que tienen las pugnas revolucionarias.

 

Referencias:

[1]Vicente T. Mendoza.  El corrido mexicano.  XIV

[2]Armando  de María y Campos  señala que durante la Independencia no hubo corridos; los que aluden a este tema fueron compuestos después.

[3]  Vicente T. Mendoza.Op.cit.. IX

[4] Armando de María y Campos.  La Revolución Mexicana a través de los corridos populares.  p.20

[5] Catherine Héau. “El corrido y la bola suriana: el canto popular como arma ideológica y de identidad” en Estudios sobre las culturas contemporáneas.  p. 99

[6] Se sustenta en la métrica para justificar el directo linaje español en el corrido.  Aunque comenta que una diferencia entre el romance y el corrido es que el primero se encuentran más intervenciones de diálogos.

[7] Catherine Héau. “El corrido y la bola suriana: el canto popular como arma ideológica y de identidad” en Estudios sobre las culturas contemporáneas.  p. 105.

[8] Catherine Heau ahonda más en el artículo “Para discutir sobre el corrido”

[9] Existen muchas antologías que contienen los corridos que aquí mencionaré.

[10] Alfonso Montelango. “El corrido mexicano y la poesía náhuatl” en  Biblioteca de México.  p.31

[11] Armando de María y Campos.  La Revolución Mexicana a través de los corridos populares.  p.33

Aketzaly Moreno

Aketzaly Moreno (Ciudad de México, 1992) Es egresada de la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Poeta espiritista, médium de la literatura y amante de Stravinsky. Ha publicado breves comentarios en torno a la poesía en la revista La llama azul. Aparece en la antología Historias de sexo, conspiración y muerte (Ediciones Texto e Imagen, 2017). Realiza espectáculos escénicos para acercar la música y la poesía a los niños.

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