Rock progresivo

So What?! & InFinite – Deep Purple Parte 3

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    “No sabemos cuanto tiempo seguiremos tocando. Supongo que la dignidad jugará un papel”. Ian Paice

    Para George Harrison, Rubber soul y Revolver eran tan similares que podían considerarse Volumen I y Volumen II. Algo parecido sucede con Now what?! e InFinite, aunque según Paice trataron de diferenciarlos. Su sonido y espíritu son similares. Comparten la producción de Bob Ezrin, con su característico sonido aséptico, concisión de ideas y control absoluto. Ezrin es uno de esos productores-managers que se meten en todo. Ciertamente ha tenido un impacto decisivo en estos discos, a veces bueno, a veces no tanto, pero en general para bien.

    InFinite inicia con Time for bedlam, que presenta una de muchas pequeñas novedades: Gillan salmodiando sobre una sola nota, en ritmo libre, parafraseando, no sé qué tan conscientemente, el género recitativo del canto Gregoriano. Y es que, como músico inglés y brevemente niño cantor, tiene que haberlo escuchado. Después estalla un enérgico hard rock.

    En Hip boots Deep Purple hace lo que tantas veces hicieron los Beatles: reinterpreta un género tradicional a su manera. En este caso yo hablaría de un “hard rock and roll”. La canción es breve para el grupo, menos de 3:30 (para los estándares actuales quizás es un poco larga), con solos buenos pero un poquito de trámite, y cambios de compás del verso al coro.

    All I got is you es una diatriba furiosamente mordaz de algún sujeto metido en una pésima relación. Según Glover, era una canción humorística que acabó siendo bastante maligna. La frase central lo dice todo, y hay que entenderla de la peor manera posible:

    “Tú me tienes a mí, pero todo lo que yo tengo eres tú.”

    Gillan y Glover aclaran que la frase es una broma habitual de Paice, y este comenta que puede ser la segunda o tercera oración que aporta en cincuenta años. Es básicamente un rock pesado algo blues, muy Mark 8, curiosamente híbrida. Después de una intro tranquila, de casi un minuto, entra la voz sobre un inusual bajo “caminante”. Hay pequeños interludios que recuerdan mucho a aquel rock sicodelia de finales de los sesentas. Y un solo de sintetizador, trabajado sobre un cambio de ritmo, que nos mete al prog por un momento.

    One Night in Vegas es una estrafalaria historia real, aportada por Airey, pero muy afín con el espíritu francachela de Gillan. Un hombre amanece casado con una desconocida en Las Vegas, y resulta que el matrimonio dura para siempre. De nuevo hard rock and roll híbrido, con pequeños interludios inquietantes de Airey, que salen deliberadamente del estilo. La pieza, basada en Freddie King, es quizás “un poco demasiado” breve. Ya mencionamos la tendencia de Ezrin de terminar algunas canciones prematuramente. Aunque queda un poco como borrador, funciona bien al ser una canción ligera. Así que no hay problema, pero más adelante lo habrá, igual que en el disco anterior.

    Get Me Outta Here se basa en un riff de Roger Glover sobre una enorme batería retumbante. El swing de Paice es magnífico. Glover nos dice que pensaba tanto en We Gotta Get Out Of This Place de The Animals, como en el actual estado del mundo, del que a veces quieres escapar. La canción trata de alguien que, sin saber cómo, ha pasado de vivir entre parranderos a vivir entre criminales, y no sabe cómo salir de ahí. Es molesto que Gillan intercale frasecitas en español, que en el contexto tienen un dejo racista. Quizás haya que sumarle puntos a la necedad del señor Gillan.

    Volviendo a la  música,  The surprising  es rock progresivo en el sentido más amplio, con una mezcla de estilos precisamente sorprendente. Comienza sobre un macabro ambiente de Airey, y es la tercera pieza con este carácter que menciono en estos artículos. Gillan y Glover no se repiten en su enfoque para las letras de estas canciones tétricas. Ahora se trata de una pesadilla, donde un demonio se aparece a un hombre y le dice “ven conmigo” y lo invita a mirar “cosas que deberías ver”.

    La voz entra después de la intro, sobre un acompañamiento country blues que nos comprueba lo que Morse ha dicho alguna vez: “musicalmente  yo hago  muchas cosas diferentes”.  Ahora la melodía de Gillan se ubica en el mismo estilo, y cuando el demonio se lo lleva, comienza un admirable viaje instrumental de Don Airey, en un estilo postromántico, con resonancias a Enid. El protagonista está rememorando su pesadilla, y entonces aparece un ángel que le dice “ven conmigo”. Lo interesante es que la letra, escrita a posteriori, justifica admirablemente el viaje musical. En este sentido, es una de las mejores letras del grupo en muchos años, y esta es una de las mejores canciones de InFinite.

    También es muy interesante el video oficial, pues contiene referencias a toda la discografía de Deep purple: la caja con el nombre de Mandrake root, el libro de Taliesyn,  los rostros en la montaña de In rock, el cometa de Fireball, el fuego de Smoke on the water de Machine Head, las burbujas de Who do we think we are, las velas de Burn, el pegaso de Stormbringer, la copa con carmín de Come taste the band, , que cae y se rompe… justo cuando el grupo se desintegró en los setentas.

    Luego el logo de Perfect strangers, , los dragones de The Battle rages on, la puerta iluminada de House of blue light, el dibujo de micrófono de Purpendicular, la bola de cristal de Slaves and Masters, el clavadista de Abandon, una caja de Bananas, el personaje ondulado de Rapture of the Deep. La inscripción en el barco “Infinite 1968 – ?!” es una manera de decir que esta historia es un viaje sin fin.

    La siguiente pieza, Johnny’s band, se basa en Richard Berry. Y la referencia no está en el solo de guitarra, como afirma Glover, sino en el mismísimo riff, el cual cambiaron lo suficiente para evitar problemas legales. Muy rhytm and blues, conducida sobre todo por Steve Morse. Buena pieza, pegajosa, amena y divertida, sobre la clásica historia de un grupo de rock que batalla, triunfa, se desbanda, es olvidado y vuelve a reunirse entre vientos de nostalgia. Sin duda hay algo de espejo por aquí…

    Top of the world se basa en una historia real de Gillan. Después de una gran borrachera, termina en una azotea con la chica más bella del universo, sintiéndose un rey en la cima del mundo, haciendo el amor y alimentándose de néctar y ambrosía bajo las estrellas. En la mañana despierta con la boca llena de arroz, entre cucarachas, junto a una desconocida que no se parece a sus visiones, y termina diciendo que desde entonces no le gustan las alturas. Lo más interesante es que toda la escena del despertar no es cantada, sino presentada en forma de narración, sobre un acorde estático. Otra de esas pequeñas novedades. ¿Cuando había Gillan narrado algo en un disco?

    Birds of prey es la mejor pieza de InFinite. Podría estar en cualquier disco de Purple sin desmerecer. Es una crítica de Gillan al armamentismo, como antes lo fueron Child in time o Men of war. Y es también, ahora sí, la víctima grave de una mala tijera del productor. En el documental From here to infinite podemos escuchar una edición mucho más larga de las tomas del solo de guitarra. La evidencia no deja lugar a dudas. Después del gran acierto de alentar a Morse a renunciar al virtuosismo veloz, Ezrin, con sus ediciones finales, no solo debilita el impecable sentido melódico del guitarrista, sino que nos entrega una versión comparativamente insatisfactoria. He realizado una edición propia restituyendo lo excluido, y el impacto es muy grande.

    Pero aun sin lo que podría haber sido ese solo final, la pieza brilla. Inicia con un riff extraño e inusual, entra la voz procesada con cierta distorsión, y continua pasando de un tema a otro, con un solo de órgano “robótico”, transiciones, cambios de atmósfera, y lo que podría haber sido un impresionante cierre a cargo de Morse. Es el Deep Purple progresivo que aun logra atraparnos.

    InFinite concluye con Roadhouse blues, de los Doors, otro punto de contacto con Now What?! Es un cover sencillo y espléndido, con Paice en gran swing, Glover en su habitual solidez sobria, la armónica de Gillan de regreso, Morse en onda ZZ Top y Airey con un buen piano rocanrolero… un poquito sobrado de pedal para quienes gustamos de la sequedad de Richard y Jerry. Más que nunca, el rock and roll y el rhytm and blues se encuentran en los cimientos de Purple. Es notable que un cover llano y espontáneo termine siendo tan interesante. Sabroso, energético, con auténtico feeling.

    Aquí concluye la reseña de Now what?! e InFinite. Otra banda clásica se acerca a su final. El primer gran ciclo histórico del rock se está cerrando. Terminamos con algunas conclusiones para los tres artículos que ha abarcado este tema:

    1) Los músicos sabemos que la longevidad profesional de un cantante es  significativamente menor que la de un instrumentista. Gillan está en buena forma. Aunque no es cierto que su falsetto esté “intacto”, es notable que cante todo en el tono original (recordamos que Dio bajaba algunas canciones hasta dos tonos completos). No debería ser necesario aclarar que hay distancia entre el “bien” de hoy y el “extraordinario” de hace 50 años, pero para la crítica y algunos fans esto es extrañamente difícil de entender. Es incomprensible que la vejez deba justificarse.

    Habiendo dicho esto, es cierto que al mermar las facultades es necesario hacer ajustes. Gillan suena bien en estudio, pero su voz nunca había sido tan retocada como en InFinite. Y sobre todo, en vivo se le ve extenuado. Si no piensa retirarse, debe bajar el ritmo y cuidar su desempeño. El tipo parece terco y egocéntrico, y es de pensarse esto le cueste un trozo de ego.

    Es buena señal que al fin esté excluyendo lo que ya no puede cantar. Y no hablamos de Child in time, sino de Highway star, Speed king, la versión larga de Strange kind of woman, y hasta Space Truckin. Dispone literalmente de decenas de piezas que ajustan en su rango de barítono.

    2) Por favor, olvídense de Blackmore. Morse tiene más años totales en DP que Ritchie. Esta formación tiene una trayectoria, un sonido y un repertorio propio. 20 años deberían bastar para olvidar a tu novia. Morse suena excelente, pero sólo él sabe lo que le cuesta, y cuánto tiempo pueda hacerlo.

    3) Paice está en gran momento. Sólo llegamos a oírlo mejor en aquellos años de los Marks III y IV, cuando alcanzó su pico absoluto. Glover y Airey, sin exagerar, están en el mejor momento interpretativo de su carrera. Estos tres van a seguir dando de qué hablar, con o sin DP.

    4) El retiro de deep Purple parece cercano, y con todo el prestigio que se niega a muchos que lo merecen… y que se otorga a muchos que no lo ameritan. Pero aclaremos que para este tipo de agrupaciones “retiro” se refiere básicamente a las giras mundiales. El 90 por ciento de los músicos de rock clásico siguen activos a nivel local.

    Algunos links interesantes referentes a InFinite

    Deep Purple y The Long Goodbye Tour

    Roger Glover habla del último disco de Deep Purple

    Roger Glover’s track-by-track guide

    Próximamente ¡tema nuevo!

    Jaime Uribe

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