The Beatles

Ringo, John, Paul y George… el origen

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    En estricto orden de llegada al mundo…
    Richard Starkey, niñez y adolescencia

    Fue un niño frágil: peritonitis que derivó en un coma prolongado a los seis años y tuberculosis a los trece; una educación precaria dado su gran retraso en los estudios, un padre ausente y una madre trabajadora. El niño Richard Starkey no se la pasó muy bien en sus primeros 17 años de vida.

    Hijo de Richard Starkey y Elsie Gleave, Richard nació el 7 de julio de 1940. Richard y Elsie se habían conocido en una pastelería en donde ambos laboraban y eran asiduos visitantes a los centros nocturnos de Liverpool.

    La llegada de su único hijo, el pequeño Ritchie, cambió las cosas. No pudiendo ya tener la vida nocturna a la que estaban acostumbrados, el matrimonio empezó a irse en picada, lo que culminó con su divorcio cuando el niño tenía tres años. Richard regresó en pocas ocasiones a ver a su hijo y éste pronto lo olvidó.

    Para salir adelante en su nueva vida como madre soltera, Elsie consiguió trabajo como mesera en un bar local. Contaba con la ayuda de los papás de su ex-esposo, quienes cuidaban al pequeño durante las noches.

    Inscribió a Ritchie en 1945 en la Escuela para Infantes St. Silas pero su educación se vio truncada un año después cuando, repentinamente, se le reventó el apéndice y tuvo que ser operado de emergencia. La cirugía no tuvo éxito y derivó en peritonitis. El niño entró en coma y así se mantuvo durante diez semanas, tiempo en el cual a Elsie le fue informado en tres ocasiones que su hijo no amanecería vivo al día siguiente. Para sorpresa de sus doctores, la naturaleza sólida del futuro baterista de The Beatles triunfó y el niño se reincorporó a sus estudios sin mayor entusiasmo después de haber permanecido casi un año en el hospital.

    El estar retrasado casi dos años escolares y ser el alumno mayor de su generación pronto lo aburrió. Frecuentemente se iba de pinta y, dado que vivía con su mamá en Dingle, un barrio en donde abundaban las pandillas, pronto se aficionó a no asistir a la escuela. A los ocho años, Richard no sabía leer ni escribir y su mamá tuvo que recurrir a una joven vecina, Marie Maguire, para que le enseñara lo básico en casa durante las tardes.

    Inició la secundaria en la Dinglevale Secondary Modern School a los once años en donde su desempeño fue deficiente. Ni siquiera cursó el tercer grado; enfermó de tuberculosis y tuvo que ser internado nuevamente. Esta ocasión fue peor dado que la enfermedad se complicó y lo mantuvo durante dos años en el hospital.

    Viendo que el alta no sería inmediata, el personal médico que lo atendía lo invitó entonces a formar parte de la banda del hospital, una idea que entusiasmó a su madre y a su nuevo esposo, Harry Graves, así como a sus abuelos paternos quienes le llevaron al hospital una armónica, una mandolina y un banjo. Nada le impresionó… y es que Ritchie había descubierto las percusiones que se encontraban en el aula de ensayo del hospital y nada le interesaba más que tocarlas.

    Richard Starkey abandonó el hospital donde permaneció internado durante dos años cuando tenía 15, consciente de que regresar a la escuela no tenía ya sentido por lo que buscó un trabajo. Se desempeñó como mensajero en los Ferrocarriles Británicos y como barman en un ferry que navegaba entre Gales y Liverpool. Después, a los 17 años, ingresó como aprendiz de ingeniero a la empresa Henry Hunt & Son. Ahí encontró, entre sus compañeros de trabajo, a Roy Trafford que se interesaba en la música skiffle. Para esta época, su padrastro le regaló su primera batería que le fue muy útil para organizar junto con Roy un grupo musical integrado por empleados de la compañía que amenizaba las horas de comida dentro de la empresa.

    Durante dos años participó como baterista en varios grupos locales sin dejar de trabajar en Henry Hunt & Son. Pronto adquirió una nueva batería y se compró un coche. A los 19 años se integró al grupo de Alan Caldwell que recientemente había adoptado el nombre artístico de Rory Storm. Con Rory Storm And The Hurricanes, Richard vio un gran cambio en su vida por el alto número de presentaciones que tenía la banda; la tirada de Rory era dejar de tocar skiffle e iniciar con fuerza con el nuevo ritmo de moda: el rock and roll. Fue por este tiempo que le pidió a Richard que cambiara su nombre a uno que sonara mejor en escena. Éste no la pensó mucho: por su afición a usar anillos se puso Ringo y acortó su apellido a Starr.

    Dado que la banda empezó a realizar giras, Ringo pronto entró en la disyuntiva que definiría su futuro: trabajaba tiempo completo como aprendiz de ingeniero o se dedicaba de lleno a la música. Sus padres y novia Geraldine lo presionaron para que no dejara un empleo seguro. Confiado, decidió lo contrario: sería baterista profesional el resto de su vida. Se enfrentó a sus papás y rompió el compromiso de matrimonio con su novia.

    De 1960 a 1962, Rory Storm And The Hurricanes se convirtió en una banda muy popular: realizó varias giras en la Gran Bretaña y se presentó en el Club Kaiserkeller de Hamburgo, en donde los shows se intercalaban con otro grupo de Liverpool que estaba gozando de mucho éxito en esa ciudad alemana: The Beatles. Fue también el baterista de Tony Sheridan en el Top Ten Club.

    Para agosto de 1962 Ringo se sentía desmotivado. Su estancia con Rory Storm And The Hurricanes había empezado a aburrirlo dado que el grupo únicamente se basaba en el repertorio que había montado y no había nuevas propuestas. Y fue justo en ese momento cuando recibió la llamada de John Lennon: The Beatles necesitaban un nuevo baterista dado que Pete Best sería despedido pronto del grupo.

    John Lennon, niñez y adolescencia

    “El noventa por ciento de las personas en este planeta, especialmente en su parte occidental, nacieron de una botella de whisky un sábado en la noche… Noventa por ciento de nosotros fuimos accidentes” – John Lennon.

    John Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940 en el Hospital Oxford Street de la Ciudad de Liverpool, Inglaterra. Es común escuchar que su nacimiento se dio durante un bombardeo en la ciudad dado que el mundo se encontraba en plena guerra aunque, en realidad, el siguiente ataque que Liverpool resintió se daría hasta el 16 de octubre.

    Hijo de Julia Stanley y Alfred Lennon, John jamás supo lo que era pertenecer a una familia estable. Su padre, también conocido como Fred, fue un marinero mercante que viajaba constantemente. Nacido en 1912, Fred era un huérfano que había crecido en el orfanatorio Blue CoatSchool y que, por haber sufrido raquitismo de niño, sólo alcanzó los 1.60 metros de estatura. A pesar de lo anterior, su carácter alegre y su facilidad de palabra lo volvieron muy popular entre las mujeres y le permitieron desempeñarse bien como mesero en embarcaciones mercantes.

    Conoció a Julia Stanley, la menor de cinco hijas de una familia conservadora de clase media y fue su amigo y confidente durante 10 años en los cuales el contacto entre ambos fue escaso debido al trabajo de Fred. Por su parte, Julia era una mujer atractiva, coqueta, atrevida y con un singular gusto por molestar a sus padres o hermanas con su actitud desenfadada ante la vida, algo que John heredaría.

    La idea de unirse en matrimonio vino de Julia que consideró divertido hacer algo que escandalizaría a su familia y no vio riesgo en casarse con alguien que, finalmente, estaría casi siempre ausente. Fred, un tanto asombrado por su atrevimiento, aceptó y la pareja se casó en el Registro Civil de Bolton Street el 3 de diciembre de 1938. Su luna de miel consistió en ir al cine esa tarde y en la noche cada quien se regresó a su casa.

    Julia descubrió en enero de 1940 que estaba embarazada. Viviendo aún en la casa de sus padres, ésta aceptaba la constante protección de su hermana mayor, Mary Elizabeth (conocida como Mimi en la familia) y le permitió involucrarse en la educación del niño. Dos años después, se cambió con el pequeño John a un departamento financiado por Mimi. Por este tiempo recibió una carta de Fred en donde, preocupado por su esposa, le pedía que viviera la vida y se divirtiera ya que el mundo estaba en guerra y él ya estaba resintiendo las consecuencias de este conflicto bélico.

    Julia le tomó la palabra. Se embarazó de un soldado irlandés y, para evitarse problemas con Fred, dio en adopción a la niña. Un año después, sin importarle ya las consecuencias, se fue a vivir con Bobby Dykins, mesero del Hotel Adelphi de Liverpool. La pareja tuvo dos hijas.

    La nueva vida de Julia le impidió seguir teniendo al pequeño John a su lado. Por un lado Dykins no quería educar al hijo de otro hombre y, por otro, Mimi no había podido tener hijos por lo que le fue muy fácil cederle a su hermana una obligación que le estorbaba frente a las ya adquiridas.

    John debutó así, a los 6 años, en el mundo de los adultos. Mimi y su esposo George Smith le dieron el hogar que tanto necesitaba y su tía, una mujer conservadora y de costumbres rígidas, se esmeró en controlar todo el ambiente que lo rodeaba. Esto incluyó prohibir las visitas de su mamá aunque, en julio de 1946, tuvo que ceder ante la solicitud de Fred que había llegado para llevarse a John de vacaciones a Blackpool.

    Estas vacaciones marcaron el resto de la vida del pequeño John. En realidad, la idea de Fred era escapar con el niño a Nueva Zelanda y ofrecerle una nueva vida. Lamentablemente, Julia se enteró y llegó para llevarse al niño con ella. Enfrascados en una fuerte discusión, la pareja decidió que lo mejor para el niño era vivir con su mamá aunque poco le duró el gusto a John. Apenas regresaron a Liverpool, Julia lo llevó nuevamente a la casa de Mimi. Pasaron años antes de que volviera a verla de manera constante.

    Mimi Smith inscribió al niño en la Primaria Dovedale en agosto de 1946. Obviamente, su desempeño escolar fue siempre deficiente. John se convirtió en el niño que molestaba a cuando compañero se le acercaba, el que ponía los apodos más crueles, explotaba cuetes en los buzones de los vecinos, le bajaba la ropa interior a sus compañeras explotando en carcajadas y hacía bromas telefónicas anónimas aterrorizando a los receptores con amenazas de muerte. John Lennon fue el niño que las mamás de sus compañeros odiaban y que se burlaba de todos y de todo. No era para menos: había pasado por varias figuras paternas, había sido tomado como un estorbo por su mamá y se le había obligado a escoger entre su padre y su madre… la que finalmente lo pasó a alguien más apenas la había favorecido.

    Un niño que carga tanto dolor sólo tiene un recurso: refugiarse en sí mismo y crear un mundo alterno. El niño John Lennon, que dibujó desde su primer año de primaria en todos sus cuadernos monstruos y caricaturas y que sufría de una severa dislexia, se encontró con que podía crear alucinaciones en donde visualizaba un mundo lleno de luz. “Estoy loco o soy un genio” fue su razonamiento, uno que lo perseguiría el resto de su vida.

    Un pequeño acordeón fue su primer instrumento. Después, un compañero de escuela le enseñó a tocar la armónica. La dominó rápidamente.

    En la secundaria Quarry Bank las cosas empezaron a mejorar para John. Más seguro de sí mismo y de que era diferente de los demás, le pidió a su madre, a quien había vuelto a frecuentar, que le comprara una guitarra. La idea molestó a Mimi pero entusiasmó a Julia quien le regaló una guitarra española y le enseñó a tocarla con los acordes que ella había aprendido cuando su padre le dio clases de banjo. Julia no había perdido su toque juvenil y era fiel entusiasta del rock and roll que empezaba a inundar las frecuencias de radio locales. Madre e hijo compartían el gusto por Elvis, Bill Haley y más.

    En 1955 y siendo más dueño de sus sentimientos, afrontó la muerte de su Tío George, perdiendo así su real figura paterna, una que buscaría el resto de la vida en sus héroes personales. El descubrimiento de nuevos cantantes de rock and roll y la posibilidad de emularlos lo sacó adelante. Presionó a su tía para que le comprara una guitarra mejor. No fue fácil, pero Mimi finalmente cedió: “La guitarra puede ser un buen hobby, John, pero nunca podrás vivir de ella”, le hizo saber. Años después, un grupo de Beatlefans de los Estados Unidos mandó grabar esta frase en una placa metálica y se la hicieron llegar a Mimi.

    Dado que imitar a los artistas estadounidenses no era fácil ni barato, John, como muchos de sus compañeros, se inclinó a interpretar skiffle, un género que se apoyaba en el ritmo rocanrolero que se obtenía al tallar tablas de lavar y acompañar su sonido con guitarras, bajo y batería. Para 1957 formó su primer grupo al que llamó The Blackjacks. La banda pronto cambiaría su nombre a The Quarry Men en honor a la escuela de donde sus elementos habían egresado. Tres meses después el grupo ya había conseguido vender una fecha.

    El 6 de julio de 1957 se llevó a cabo la fiesta anual de la Iglesia St. Peter de Liverpool en la cual se coronaba a una reina y que culminaba con la presentación de artistas locales. The Quarry Men se presentaron cuatro veces ese día siendo las primeros dos shows a las 4:15 y 5:45 p.m. y nuevamente a las 8:45 y 10:00 p.m. Al final de la primera tanda, un vecino de John, Ivan Vaughan se acercó al grupo. Venía con su compañero de escuela Paul McCartney a quien había invitado a verlos. Paul elogió el desempeño del grupo aunque no dejó de comentar que John tocaba la guitarra de manera incorrecta y que le había cambiado la letra a la canción Come Go With Me. No pasó mucho tiempo antes de que alguien le pasara una guitarra y empezó a mostrarle a John cómo se tocaba realmente Be-Bop-a-Lula. Sólo 15 días después, Paul recibió la invitación de unirse a The Quarry Men.

    John todavía perdería a su madre Julia en un accidente un año después y tocaría con Paul y George en su grupo en numerosas ocasiones antes de que The Beatles llegaran a ese nombre y obtuvieran fama mundial.

    Paul McCartney, niñez y adolescencia

    Para traer un gran talento musical al mundo se necesitan varios factores y la gracia de los Dioses de la Música. De inicio, es necesario que los interesados no sean unos jovencitos que aún no saben qué quieren de la vida. Después, es importante que ambos hayan vivido más de 30 años pensando que en su destino no estaba el casarse y, por lo mismo, se hayan concentrado en sacar adelante su oficio con atención total. Además, se requiere facilidad para transmitir valores y principios para una buena vida con el fin de encauzar a los hijos que nunca se pensó que llegarían. Para terminar, es suficiente con que uno de ellos vibre con la música y entienda que enriquece el existir.

    James (Jim) McCartney nació el 7 de julio de 1902 en Everton, Liverpool. Hijo de Joe y Florence McCartney, Jim sufrió un accidente a los seis años que provocó que uno de sus tímpanos reventara y lo dejara de por vida con una deficiencia en el oído. A pesar de lo anterior amaba la música y a los diez años de edad consiguió ser aceptado en el Teatro Royal como ayudante en general, un empleo que desempeñaba después de sus clases y que le permitió aprender por sí mismo a tocar el piano.

    A los catorce años, el diligente joven ingresó a la compañía algodonera A. Hannay & Company. Para 1930 era ya el vendedor estrella de la compañía que se encargaba de las ventas internacionales lo que le permitió un tiempo libre para formar la banda Jim Mac’s Jazz Band. Pronto, el grupo se convirtió en una de las atracciones principales de los salones de baile de Liverpool.

    A los 37 años, Jim McCartney era un hombre soltero con un trabajo estable, una gran pasión por la música y sin mayor expectativa de cambios en su vida. Esto, hasta un día de 1940 en el cual visitó a su recién casada hermana, Jin, y se encontró con que ésta tenía una huésped temporal: la enfermera Mary Patricia Mohin. Jim y Mary no tuvieron mucho tiempo para platicar; esa misma noche las fuerzas del Tercer Reich bombardearon la ciudad y ambas parejas tuvieron que resguardarse en el sótano de la casa permaneciendo ahí toda la noche. No volvieron a separarse después de ese momento.

    Nacida el 29 de septiembre de 1909 en Fazarkerly, Liverpool, Mary Mohin tuvo una infancia tranquila hasta que quedó huérfana de madre a los diez años. Su padre, Owen Mohin, contrajo nupcias poco después con una irlandesa de nombre Rose que no fue bien aceptada por Mary y sus tres hermanos. Por lo mismo, la futura madre de Paul McCartney abandonó el hogar paterno y se fue a vivir con una tía.

    A los catorce años ingresó al Hospital Alder Hey de Liverpool como asistente de enfermera y con base en trabajo arduo llegó a ser jefa de enfermeras en el Hospital Walton. A los 30 años y con 14 años de servicio en el nosocomio, Mary era considerada como una solterona por la conservadora sociedad provinciana inglesa.

    Jim McCartney y Mary Mohin se casaron el 15 de abril de 1941 en la Iglesia Católica St. Swithin de Liverpool. Poco tiempo después Jim perdió el trabajo encontrando después lugar en una fábrica de aeronaves. En sus ratos libres se desempeñaba como bombero.

    Su primer hijo, James Paul, nació el 18 de junio de 1942 en el Hospital Walton, el lugar en donde su mamá trabajaba. Por su parte, Jim no podía encontrar la estabilidad laboral. Nuevamente desempleado, encontró trabajo en el departamento de limpia de la ciudad como inspector. Mary, por su parte, cambió de puesto dentro del hospital y empezó a realizar visitas a domicilio.

    Peter Michael, el segundo hijo de la pareja, nació en enero de 1944 trayendo júbilo a la familia pero dejando a Mary con una severa inflamación en los senos de la cual le fue muy difícil recuperarse. La familia McCartney tuvo que cambiarse entonces a una casa más grande en Knowsley Estate para poder vivir cómodamente. Varias mudanzas más vendrían antes de llegar a la casa ubicada en el número 20 de la calle Forthlin Road, en Allerton, actualmente propiedad del Consejo Histórico Nacional de la Gran Bretaña y considerada como patrimonio de la cultura inglesa.

    James Paul McCartney fue un niño travieso con un talento poco común que le permitía zafarse de cualquier problema: un gran sentido de la diplomacia y un manejo muy adecuado de su imagen. Ambas cualidades le servirían muy bien el resto de su vida.

    Para alegría de Mary McCartney, sus dos hijos aprobaron el muy temido Examen 11+ que se aplicaba en la Gran Bretaña a quienes deseaban realizar estudios superiores. Esto le dio a la Sra. McCartney una tranquilidad muy anhelada: sus hijos podrían asegurar su futuro convirtiéndose en maestros, una profesión muy respetada y sólida.

    Así, apenas cumplió 13 años, Paul fue admitido en el prestigiado Liverpool Institute. Pronto se convirtió en el más popular de sus compañeros y fue votado por ellos para el puesto de líder de clase obteniendo privilegios tales como el pasar lista y realizar mandados para sus maestros. Su vida escolar y familiar aparentemente era la de cualquier otro muchacho de su edad. Aparentemente…

    Mary McCartney murió inesperadamente el 31 de octubre de 1956, dos días después de una operación de emergencia en la cual se le realizó una mastectomía. Había pasado años sufriendo dolores en los senos sin confiárselo a nadie y, peor aún, aprovechando su puesto de enfermera para automedicarse. No tuvo tiempo de despedirse de sus dos hijos: Paul de 14 y Mike de 12.

    Jim hizo lo que pudo con sus dos hijos en su nuevo papel de viudo. Siguió trabajando, aceptó el apoyo de sus hermanas Jin y Mill en cuidarlos en ciertas tardes de la semana y empezó a buscar cómo sacar a Paul y a Mike adelante. Poco a poco la familia recobró su vida habitual y Paul recibió de manos de su papá una trompeta.

    Ahí descubrió la música.

    El año de 1957 fue uno que cambió la vida de Paul McCartney. Después de recibir una trompeta de manos de su papá, vio que aunque era un instrumento completo, no le permitía cantar. Y es que este adolescente acaba de descubrir el rock and roll y con él, una adicción a la música que jamás lo abandonó.

    Se hizo de una guitarra Zenith y aprendió los primeros acordes. Pronto la cambió por una de más valor que, aunque sólo tenía dos cuerdas, fue suficiente para disparar su talento. A partir de ese momento Paul no soltó la guitarra en momento alguno: tocaba en la mesa, en el baño, en la sala y hasta en el jardín.

    Convenció a su hermano para participar en el Concurso Nacional de Talento con sede en Liverpool. Presentándose como The McCartney Brothers, Mike sufrió un ataque de pánico escénico mientras Paul cantó Bye Bye Love y Long Tall Sally.

    Pronto Paul se asociaría su compañero su escuela, Ian James. Ambos adolescentes de 15 años recorrían los barrios de la Ciudad de Liverpool en sus bicicletas cargando sus guitarras en la espalda y buscando lugares en donde tocar.

    Su apariencia física también sufrió un cambio. Se dejó crecer el cabello y adoptó una imagen de rocanrolero que no le hizo gracia alguna a su papá. El niño dócil que siempre deseaba complacer a sus padres se estaba transformando en un joven que luchaba por encontrar su lugar en la vida.

    Conoció en esta época en el camión que lo llevaba a la escuela a George Harrison. De 14 años de edad, a George también le tocaba una ruta de más de media hora hacia el Liverpool Institute en donde cursaba dos niveles inferiores al de Paul. A diferencia de éste, George tenía dos hermanos mayores que lo habían ayudado a aprender guitarra y pronto los dos adolescentes intercambiaron sus conocimientos del instrumento.

    A principios de julio de 1957, su amigo Ivan Vaughan lo invitó a la fiesta de la Iglesia de St. Peter en Woolton. Cada año, la parroquia organizaba un festival para conseguir fondos y en éste se presentaban grupos musicales. En el programa figuraba el grupo The Quarry Men de John Lennon que se presentó en cuatro horarios distintos durante el día.

    El futuro bajista de The Beatles no dejó hacerle saber ese día al líder de The Quarry Men que no se sabía la canción que había cantado y que los acordes que hacía en la guitarra eran incorrectos. A John le impresionó que alguien dos años menor que él pudiera corregirlo y, más aún, supiera cómo afinar una guitarra.

    Unos días después Ivan le llevó un recado a Paul de parte de John: éste lo invitaba a formar parte de su grupo. Sin pensarlo demasiado, Paul aceptó.

    George Harrison, niñez y adolescencia

    George es el único Beatle cuya niñez transcurrió en lo que se entiende como una familia “estable”. Un padre, una madre y tres hermanos mayores formaron parte del entorno de sus primeros años y entre todos contribuyeron a que su infancia transcurriera en un ambiente de amor y apoyo.

    Hijo de Harold Harrison y Louise French, George logró lo que muy pocas personas: conmover a su adusto padre hasta las lágrimas desde el momento en el que nació. Un hombre serio y pragmático, a Harold se le inundaron los ojos de lágrimas cuando vio por primera vez a su cuarto y último hijo: el bebé George era su copia fiel.

    Harold y Louise se casaron el 20 de mayo de 1930 teniendo apenas 21 y 19 años respectivamente. La vida en Inglaterra entre guerras mundiales no era fácil para una pareja tan joven y, por lo mismo, Harold se vio obligado a trabajar como marinero mercante para poder mantener su nuevo hogar. Louise, por su parte, se desempeñaba como vendedora en una tienda de comestibles de Liverpool.

    Un año después recibieron a su primera y única hija: Louise. Harold, su segundo hijo, nació en 1934 y el tercero fue Peter, en 1940. Con ellos, la pareja dio por completada una familia que era difícil de mantener dado que la nueva guerra había iniciado. Nunca pensaron que todavía faltaba alguien para completar la familia Harrison.

    No se salvaron de las malas épocas. Para 1936, Harold había dejado su oficio en el mar e intentó en vano encontrar una nueva labor en Liverpool. Buscó durante más de un año un trabajo estable para sacar adelante a sus hijos. Al no encontrarlo, la familia dependía por completo del trabajo de Louise que se reducía a 40 chelines por mes. Para fortuna de todos, en 1937 Harold fue contratado como conductor de camiones públicos y, con ello, los Harrison encontraron un poco más de tranquilidad económica.

    Louise descubrió que estaba embarazada nuevamente en el segundo semestre de 1942. A pesar de no haber sido planeada, la familia completa aceptó con amor la llegada de un nuevo miembro. George Harold llegó al mundo a las 23:42 horas del día 24 de febrero de 1943 y no el 25 de febrero como se ha repetido hasta el cansancio en las biografías oficiales y no oficiales de The Beatles. Aún el mismo George creyó durante muchos años que esa había sido su fecha de nacimiento dado que su familia le celebraba su cumpleaños los días 25.

    El niño George Harrison pronto probó ser excepcional. Inteligente, inquieto e independiente, a los tres años era ya capaz de hacer mandados para su mamá yendo a una tienda cercana a comprar víveres y sin necesidad de llevar una lista de artículos a comprar. Era el niño favorito de todos los vecinos que siempre lo saludaban, gozaba de un gran sentido del humor y se le conocía por su generosidad con los indigentes y el gran amor que le tenía a los animales. “El hijo ideal”, dijo una vez Louise sobre su último vástago.

    Harold y Louise Harrison inscribieron a su hijo menor a la Primaria Dovedale. Ahí mismo, a tres niveles superiores, el niño John Lennon hacía que sus compañeros vieran su suerte con sus incesantes travesuras. Sin embargo, ese no era el momento de encuentro entre dos futuros Beatles y George llevó a cabo sus estudios primarios con calificaciones buenas pero no sobresalientes; hacía lo necesario para aprobar pero le aburrían los estudios. Su gran sentido de la independencia y rebeldía ante cualquier imposición que considerara fuera de lugar lo hizo meterse en algunos problemas con sus profesores.

    Concluyó con calificaciones aceptables su primaria y fue admitido en el prestigiado Liverpool Institute en 1955. “Ahí inició la obscuridad así como mis frustraciones”, comentaría en una entrevista años después. “El Liverpool Instititute era un verdadero dolor en el cuello, lleno de maestros sin capacidad para enseñar”. El único momento grato del día era el camino a la escuela en autobús, en donde intercambiaba conocimientos musicales con Paul McCartney, alumno de la misma escuela que estudiaba en un grado superior.

    El último año de preparatoria fue el peor de todos. La directiva del Instituto le entregó una carta dirigida a sus padres. En ella se establecía que George reprobaría todas sus materias y no recibiría su certificado de estudios. Atemorizado ante la reacción de Harold y Louise, el joven simplemente quemó la carta. Una segunda misiva indicaba que no había ya más para él que repetir el año escolar. Ante esto, no tuvo más que confesarle a sus padres su fracaso como estudiante. Harold, furioso y desilusionado, le hizo saber que su única opción sería tomar un trabajo de tiempo completo.

    El desmotivado joven aceptó ingresar como aprendiz de electricista a la tienda departamental Blackler’s de Liverpool. El trabajo era aburrido, los días largos y la paga se reducía a una libra y media por semana. Lo único que interesaba entonces era la hora de la salida, el momento perfecto para regresar a casa y tocar su guitarra.

    George mostró interés en la música a partir de los 12 años. Louise le compró una guitarra de segunda mano que tenía el brazo sujeto al cuerpo de la misma únicamente por un tornillo grueso. Pronto el tornillo se zafó e, incapaz de arreglarla por sí mismo, la arrumbó en un closet. Un año después la recordó y le pidió a su hermano Peter que la arreglara. George inició así un frenético aprendizaje de los acordes básicos, tocando en todo momento y hasta que los dedos le sangraban. Se frustraba enormemente cuando uno no salía y sólo practicaba hasta conseguirlo cuando escuchaba las alentadoras palabras de su mamá: “Conseguirás dominar la guitarra, George. Sólo sigue intentándolo”.

    Louise Harrison le regaló a George una segunda guitarra, una Hofner President. El apoyo materno constante lo motivaba a no desistir y a los 14 años, éste se veía a sí mismo tocando ante multitudes. Un día buscó al dueño del Club British Legion para pedirle una audición para su grupo. El adolescente brincó de la alegría cuando le concedieron su petición: la audición sería antes de la presentación de un grupo ya contratado para amenizar la noche.

    Rápidamente George reclutó a su hermano Peter y a su amigo de la infancia Arthur Kelly así como a dos vecinos más. Con el nombre The Rebels, los jóvenes se presentaron a la audición con solo dos canciones montadas y, para su sorpresa, se enteraron de que el grupo principal había cancelado su presentación por lo que el evento de esa noche era suyo. Al gerente del British Legion poco le importó que la banda solo tocara dos canciones; el público disfrutó la música skiffle que estaba tan de moda en ese momento.

    Este inicio exitoso en la música no calmó sus inseguridades. George sentía que no era tan bueno como otros guitarristas de la escena musical de Liverpool y se quejaba ante las dos personas en las que más confiaba: su mamá y su amigo Paul McCartney. La primera siempre lo animaba a no renunciar y a redoblar esfuerzos. El segundo sencillamente lo invitó a una presentación de su banda The Quarry Men.

    De esta manera, en febrero de 1958 y con 15 años de edad, George fue a ver al grupo. Le impresionó el líder John Lennon, que desplegaba en el escenario una actitud ruda y descarada. A John le gustó el dominio de George de la guitarra y su tendencia a interpretar canciones de rock and roll, un género que estaba substituyendo al skiffle y que John sentía que predominaría en los siguientes años.

    George inmediatamente tomó a John como un hermano mayor: lo seguía a todas partes, lo acompañaba cuando salía con su novia Cynthia y asistía a todos los eventos de The Quarry Men. John no tuvo de otra: invitó a George a formar parte del grupo un mes después y con él, agregó el elemento perfecto: uno que se distinguía por practicar hasta el cansancio lo que se necesitara y que además se sentía deslumbrado por ser parte de una banda que, seguramente, tenía un futuro brillante.

    Tere Chacon

    Titular de El Círculo Beatle.

    Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas… Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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