Querido John… la carta de Paul

En 1991, Neil Aspinall y George Harrison buscaron a Yoko Ono. Directamente le pidieron canciones inéditas de John a las cuales se les podría agregar instrumentación y más voces.

Casi tres años después, a principios de enero de 1994, Paul le habló personalmente a Yoko para confirmar la solicitud. Y dado que a éste le tocaría presentar la próxima inducción de John Lennon al Salón de la Fama del Rock & Roll, Yoko accedió entregarle unos cassettes con música de su esposo.

La señora Ono declararía después: “Yo no disolví a The Beatles pero me tocó eso, ¿sabes? Y ahora estoy en una posición en donde puedo reunirlos y no quisiera entorpecer eso. Fue una situación que el destino me brindó”.

Las cintas de dos cassettes que Yoko le entregó a Paul el 19 de enero de 1994 contenían las canciones Free As A Bird (1977), Real Love, Grow Old With Me y Now And Then (1980). Dos de ellas formaron parte de la serie The Beatles Anthology cuya primera parte salió al mercado en 1995.

Y tal vez este gesto fue consecuencia de una nueva era en la relación de Paul y Yoko en la cual la competencia, las demandas y los enojos habían quedado atrás para ambos recibir un gran regalo de parte del otro. Paul recibió las cintas y Yoko recibió el discurso con el cual se hizo oficial la inducción de John Lennon como artista solista al salón de la fama en donde los grandes talentos musicales a nivel global son admitidos y reconocidos.

Éstas fueron las palabras de Paul de 1994, ante los asistentes a la ceremonia de inducción y ante el mundo:

Traducción: Tere Chacón.PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Querido John,

Recuerdo cuando nos conocimos, en Woolton, en la fiesta de la iglesia. Era un hermoso día de verano; entré y te vi en el escenario. Y estabas cantando Come Go With Me, de los Del-Vikings pero no te sabías la letra así que la inventaste. “Ven conmigo a la penitenciaría” no está en la letra.

Recuerdo cuando componíamos nuestras primeras canciones juntos. Íbamos a mi casa, a la casa de mi padre y fumábamos té Typhoo con la pipa que mi padre guardaba en un cajón. No nos ayudó mucho pero nos puso en camino.

Queríamos ser famosos.

Recuerdo las visitas a la casa de tu mamá. Julia era una mujer muy guapa, muy hermosa. Tenía el pelo largo y rojo y tocaba el ukelele. Nunca había visto a una mujer que pudiera hacer eso. Y recuerdo haberte enseñado los acordes de guitarra porque tocabas los del ukelele.

Y después, en tu cumpleaños 21, uno de tus parientes ricos en Edimburgo te regaló 100 libras así que decidimos ir a España. Nos fuimos en aventón desde Liverpool y llegamos hasta París en donde decidimos quedarnos una semana. Ahí nos cortó el pelo un tipo llamado Jurgen y ese terminó siendo el “corte estilo The Beatles”.

Recuerdo presentarte a mi compañero George, mi compañero de escuela, y meterlo en la banda cuando tocó Raunchy en la parte superior de un autobús. Estabas impresionado. Y conocimos a Ringo, que había estado trabajando toda la temporada en el campamento de Butlin. Era un profesional experimentado pero la barba tenía que desaparecer. Y así fue.

Más tarde obtuvimos un concierto en el Cavern Club en Liverpool que, oficialmente, era un club de blues. Realmente no sabíamos ninguna pieza de blues. Nos encantaba el blues, pero no sabíamos ninguna pieza, así que presentábamos diciendo: “Damas y caballeros, éste es un gran número de Big Bill Broonzy llamado Wake Up Little Suzie”. Y nos pasaban pequeñas notas: “Esto no es el blues, éste no es el blues. Esto es pop”. Pero seguimos adelante.

Y luego terminamos de gira. Un tipo llamado Larry Parnes fue quien nos dio nuestra primera gira. Recuerdo que todos nos cambiamos los nombres para esa gira. Yo me cambié el mío a Paul Ramon, George se convirtió en Carl Harrison y, aunque la gente piensa que tú no te cambiaste el nombre, creo recordar que fuiste Long John Silver durante toda la gira. Se termina otro mito.

Después nos íbamos de gira en una camioneta y hasta tuvimos el tipo de noche en donde el parabrisas se rompió. Íbamos en la autopista de regreso a Liverpool. Estaba helando por lo que tuvimos que acostarnos uno encima del otro en la parte trasera de la camioneta, creando un sándwich Beatle. Llegamos a conocernos. Éstas fueron las formas en que nos conocimos.

Llegamos a Hamburgo y conocimos a gente como Little Richard, Gene Vincent… Recuerdo que Little Richard nos invitó a su hotel. Miró el anillo de Ringo y dijo: “Me encanta ese anillo”. Nos dijo: “Tengo un anillo así. Podría darles un anillo así”. Así que todos nos fuimos al hotel con él. (Nunca obtuvimos un anillo)

Volvimos con Gene Vincent a su cuarto de hotel una vez. Todo iba bien hasta que abrió el cajón de su mesa de noche y sacó un arma. Dijimos “Er, tenemos que irnos, Gene, tenemos que irnos”. ¡Nos salimos rápido!

Y luego vino Estados Unidos, Nueva York, en donde conocimos a Phil Spector, las Ronettes, las Supremes, nuestros héroes, nuestras heroínas. Y más tarde en L.A. conocimos a Elvis Presley durante una gran velada. Vimos al chico en su territorio de origen. ¡Fue la primera persona que vi con un control remoto de televisión! ¡Era todo un héroe!

Y después, Ed Sullivan. Queríamos ser famosos, nos estábamos haciendo realmente famosos. Me refiero a conocer a Mitzi Gaynor en Miami.

Más tarde, después de eso, grabamos en Abbey Road. Todavía recuerdo haber tocado Love Me Do. Cantaste oficialmente Love Me Do pero porque tocaste la armónica, George Martin repentinamente dijo a la mitad de la sesión: “¿Podría Paul cantar la línea ‘Love Me Do’?”. La línea crucial. Todavía puedo escucharlo hasta el día de hoy; tú cantabas “Whaaa whaa” y yo “Love me doo-oo”. Eso era arrojo, amigo.

Recuerdo haber hecho la voz a Kansas City, bueno, no pude entenderlo bien porque es difícil. Ya sabes, gritar a todo lo que da. Bajaste del cuarto de controles, me llevaste a un lado y me dijiste: “Puedes hacerlo, solo tienes que gritar, puedes hacerlo”. Así que gracias. Gracias por eso. Lo logré.

Recuerdo haber compuesto A Day In The Life contigo así como la pequeña mirada que intercambiamos cuando escribimos la frase “I love to turn you on”. Sabíamos lo que estábamos haciendo. Una pequeña mirada furtiva.

Después de eso había una chica llamada Yoko. Yoko Ono. Se presentó en mi casa un día. Era el cumpleaños de John Cage y dijo que quería conseguir los manuscritos de varios compositores para dárselos y que quería uno tuyo y mío. Así que le dije: “Bueno, por mí está bien pero tendrás que ir a ver a John”.

Y lo hizo…

Después de eso monté un par de grabadoras Brennell que usábamos y te quedaste despierto toda la noche grabando Two Virgins. Pero ustedes decidieron la foto de la portada, nada tuve que ver yo.

Y después de esas llamadas telefónicas que te hice, el placer para mí después de que terminaron esos problemas de negocios por los que pasamos, fue realmente reunirnos de nuevo y volvernos a comunicar. Y la alegría de escucharte decir que en ese momento horneabas pan y cómo jugabas con tu bebé Sean. Eso fue muy bueno para mí porque me dio algo a qué aferrarme.

Entonces ahora, años después, aquí estamos. Toda esta gente. Aquí estamos, reunidos, para agradecerte por todo lo que significas para todos nosotros.

Esta carta viene con amor de tu amigo Paul.

John Lennon, lo has logrado. Esta noche estás en el Salón de la Fama del Rock & Roll.

Dios te bendiga.

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas… Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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