El poderoso impacto de Tabaquería de Álvaro de Campos o Fernando Pessoa en la música de cabaret

Si hubo un rayo que partió en dos un mundo y el impacto de éste hubo también de perdurar, como caída interminable, ocurrió en 1928 y  fue nombrado Tabaquería. Álvaro de Campos, heterónimo  de Fernando Pessoa, uno de los poetas portugueses fundamentales del siglo XX, dejó para la humanidad un poema de largo aliento, que es de una belleza y profundidad enormes.

Quien lea los siguientes versos y permanezca imperturbable, es porque está muerto:

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo

La obra de Pessoa  ha sido traducida a muchas lenguas, y su efecto se ha hecho notar no sólo en discretos lectores.  La música argentina, nacionalizada mexicana, Liliana Felipe dio a conocer en 1999 un trabajo titulado Tabaquería de Fernando Pessoa. No se trata sólo de una musicalización del poema, más bien es una interpretación de éste, en tanto que, como hace un director al tener una partitura, Liliana Felipe hace una lectura del poema y en torno a éste incorpora el piano, la percusión, los vientos y las voces que, en su mayoría, más que leer el poema, lo cantan, por lo tanto, éste adquiere otro ritmo, uno muy distinto al que dirige la lectura.  Sin embargo, al final del disco, la actriz portuguesa  Maria do Céu Guerra da lectura al poema.

En la versión de Liliana Felipe se reconoce el estilo de la compositora, que tiende siempre a ritmos del tango, el danzón y la música de cabaret, en medio de modestos acentos irregulares, repentinas voces que así como aparecen se marchan, silencios, una intimidad casi oscura y una especie de diálogo entre los vientos y el piano que, en conjunto, da forma a cierta armonía que caracteriza la obra de Liliana Felipe.

Podemos creer que la versión de Liliana Felipe es una abominación para la obra de Pessoa y “darnos golpes de pecho” por algo que pudiera parecer  un “sacrilegio”, es válido no estar de acuerdo; también podemos encontrar méritos en la propuesta y, por el contrario, mirarla con buenos ojos, lo cual no me parecería del todo erróneo, puesto que Liliana Felipe no se dedica a componer música desechable. No obstante, lo que no se puede negar es que trabajos como éste no sólo funcionan como homenajes, sino también demuestran el impacto que una obra puede tener en quien la lee y la interioriza, así como lo que puede producir.  Este trabajo, además de estar bien hecho, siguiendo los parámetros estéticos de la compositora, ha permitido que muchas personas lleguen a la obra de Pessoa.  Y una vez ya estando ahí, se vuelve garantía quedarse para siempre.

(Come chocolates, niña:

¡Come chocolates!

Mira que no hay más metafísica en el mundo que la de los chocolates.

Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.

¡Come, niña sucia, come!

¡Si yo pudiera comer chocolates con la misma verdad con que tú los comes!

Pero yo pienso y, al quitarles el papel plateado, que es de estaño,

Arrojo todo al suelo, como tiré la vida.)

 

Referencias:

Las citas de los versos los extraje de la edición bilingüe de Fernando Pessoa Poemas (Antología), con la traducción de  Miguel Ángel Flores, en la edición Letras Vivas.

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1 Comment

  1. Donal

    excelente información te hace imaginar lo que lees

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