Murió Alberto Cortez, su recuerdo en una crónica de sus conciertos

Murió Alberto Cortez, el amigo, el ambientalista musical que siempre nos inculcó el sembrar un árbol, el que amó a “callejero” su fiel amigo canino, el consejero de Mariana y el que le cantó a los tres Pablos más importes de la historia. Su paso por la vida nunca fue en vano, fue siempre conocido por abordar en sus canciones las cosas simples de la vida.

Las presentaciones de Cortez eran mágicas y excepcionales como aquella ultima en Durango aquel 15 de Octubre de  2016 dentro del Festival Revueltas y que recordamos  ahora…

…Dicen que en el  pedir está el dar y desde hace tiempo, los duranguenses pedíamos a los dioses del olimpo  y  la cultura la presencia del más grande poeta musical de estos tiempos, un hombre que con su sola  voz  puede enamorar  y lo ha hecho a través muchas generaciones, el  “Cortez” de la música, el Alberto que con sus palabras ha logrado capturar la esencia de los corazones enamorados,  tristes y  hasta  ebrios por un que  seguimos  queriendo.

Día previo a su presentación, el maestro  como muchos le dicen de cariño se dio tiempo para charlar con los medios, no puede decirse que fue una rueda de prensa , se rompieron formalidades y sonreía,  “pregunten, que quieren saber “ decía con una tierna  sonrisa de niño,  “no solo he plantado un árbol, he plantado muchos por la vida”,  refiera  al cuestionársele sobre la  hermosa canción “Mi árbol y yo”  , más sonrisas  y la lluvia que parece, tarde más emotiva  no se podía tener.

Luego  de mucho esperar,  tres años para ser exactos cuando por causas de saludo Cortez no pudo estar en Durango,  la Plaza IV Centenario  se iluminó  primero con la hermosa luna de octubre,  esas que solo en este mes se pueden ver,  luego el calor de la gente que fue poblando uno a uno los asientos   preferentes y  gradas, algunos  de pie,  otros  sentados en el piso,  eso no importaba porque lo que estaba por ocurrir valía  mucho más que  eso,  los corazones se agitaban y el oído  comenzaba a reacomodar los órganos internos y de pronto todo eso se conjugo con la presencia de Alberto Cortez en el escenario, aplausos, suspiros, besos  y lágrimas.

“Ando medio tullido” las primeras palabras de Cortez en son de broma, por algunas causas de salud que padece, pero se ve fuerte, el escenario le rejuvenece, un cómodo sillón, un atril y pianista a su  lado son los elementos perfectos para comenzar la velada,  “Distancia”  fue el primer  tema que de entrada enamoró a los duranguenses en esa histórica noche.

Luego  “como quitarle al calendario las hojas que nos faltan todavía”…   y con destinario a las damas presentes, y con su piropo correspondiente  “Me he quedado atónito de tantas mujeres guapas que hay por acá”,   llegó en el sobre de su canto   “Te llegará una rosa”,  una de sus tantas canciones clásicas y muy queridas por el público universal.

“Que cosas tiene la vida, Mariana”  nos recordó que cuando más alto volamos,
nos duele más la caída, luego vino una lección de amor y de herencia con  “Mi árbol y yo”  Con esa que con el correr de los años Con los pantalones largos  nos  llegó la adolescencia  y  fue al sobra  de algún árbol  en una siesta de verano cuando muchos  perdieron  la inocencia, luego  vino la canción de “Lupita”  con esa elegante voz  que solo el maestro  tiene…de ahí su canto siguió con  “Te sigo queriendo como el primer día.. Con esta alegría con que voy viviendo más que en el relevo de las cosas idas”, esa hermosa canción que tiene como título  como  “El primer día”.

“Callejero”  no podía faltar, esta hermosa canción dedica a un perrito que tuvo y que describe sabiamente que   “era fiel a su destino y a su parecer  sin tener horario para hacer la siesta ni rendirle cuentas al amanecer”. Su admiración por José Alfredo Jiménez, se hizo presente  con un pequeño homenaje y una charla de cuando lo conoció  después las nota del piano ejecutadas  magistralmente por el pianista  Fernando Badía, anunciaban  “Ella” y con ese vozarrón del Cortez sin duda aunque ya estaba escrito seguro que la protagonista dela canción no se marcharía .

“La vida” y “Eran tres”  siguieron con la velada, esta última canción como un homenaje a los tres “Pablos” que fallecieron el mismo año (1973) Pablo Picasso, Pablo Neruda y Pablo Casals, Pintor, Escritor y Chelista respectivamente, “ luego vinieron temas “ Como la cigarra”, y un pequeño  “Medley”  continuaron la fiesta.

También se dio tiempo para recordar  a dos grandes,  con “Los ejes de mi carreta” a Atahualpa Yupanqui y “No soy de Aquí” de Facundo Cabral, su gran amigo el cual durante cuatro años lo acompaño en diversos escenarios  con el espectáculo “Lo Cortez no quita lo Cabral”.

El final de tan gloriosa noche  acechaba el final, el maestro se puso de píe despidiéndose de la concurrencia, los gritos de “otra, otra”  no lo dejaban avanzar rumbo a su camerino, que mejor ocasión para sentarse y cantar  “Cuando un amigo se va” y  que como bien  dice la letra   “Cuando un amigo se va queda un espacio vacío  que no lo puede llenar  la llegada de otro amigo”,  así se  fue Alberto , entre aplausos , porras, vivas, lágrimas y sonrisas, eso señores,  es celebrar la vida y Cortez con su canto…nos da vida.

*El cantautor Alberto Cortez falleció este jueves a los 79 años de edad, luego de permanecer internado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur en Madrid desde hace dos semanas, tras sufrir una hemorragia gástrica, Descanse en paz.

 

 

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