Notas beatleras

Los 4 Grandes de la Literatura Latinoamericana y Los Beatles

Los Cuatro Grandes del Boom Latinoamericano y su similitud su analogía con The Beatles.

Caminando en la bellísima Ciudad Amurallada de Cartagena en Colombia, es una tarde soleada y maravillosa, y yo después de mis actividades programadas, buscando al mítico Gabriel García Márquez (según la información de unos amigos Colombianos el inolvidable Gabo tiene una casa en esta ciudad), son los albores del siglo XXI y entusiasmado llego a la puerta de su casa y en mi cerebro se forma un remolino, y a mi mente llegan todas esas Novelas, Crónicas, Cuentos y Narraciones que nos convirtió a muchos en adictos a su escritura, a el Realismo Mágico.

Gabriel García Márquez, como sabemos es un escritor Colombiano de nacimiento, potente , claro, fuerte y con un estilo propio, influenciado por otros escritores (principalmente por el gran Juan Rulfo y aclarar que no solo a García Márquez ), por la magia de la cultura Latinoamericana de su natal Colombia y de la esquizofrénica cultura mexicana, su surrealismo desbordante irreverente y a veces difícil de comprender.

El Gabo y su obra mágica y maravillosa es un legado a la humanidad y es como meterse a un Viaje Mágico y Misterioso lleno de exuberancia, apenas entendible por la música de finales de los 60’s de The Beatles que en aquellos viajes con LSD nos dieron una visión psicodélica de la vida a través de su maravillosa música.

Comentar sobre sus cuentos y novelas, sus años como periodista, y su simpatía por los regímenes de izquierda, su amistad con Fidel Castro y su Premio Nobel, son temas de otros lugares (como Macondo) de muchas tazas de café con los amigos, o no sé quizá frente a un pelotón de fusilamiento.

Apenas acabamos de celebrar el 50 aniversario del “Sgt. Peppers” (1° de Junio de 2017 que se cumplieron 50 años de que una obra maestra salió al mercado),la obra maestra de música Pop muy probablemente del Siglo XX, pero también de aquel mítico “Cien Años de Soledad” otra obra maestra pero de las letras que con furia entraron con todo y en muchas partes del mundo.

El primero de mayo de 1967 se imprime la primera edición de la obra maestra del premio Nobel en Buenos Aires por la editorial Sudamericana. Y que también como el famoso álbum de los cuatro genios de Liverpool (lleno de psicodelia de una revolución muy de esos años sesenta) es una obra mítica. Se trata de un libro que ha sido traducido primero al francés luego al inglés y después a muchísimos idiomas, y se estima que son ya más de cien ediciones y 50 millones de ejemplares vendidos que ha tenido hasta ahora “Cien años de soledad“, de acuerdo con el especialista en la obra del Gabo, Nicolás Pernett.
Fue el pasado 30 de mayo del 2017, que se cumplió el aniversario de la primera impresión del libro y que salió a la venta la primera semana de junio de 1967. El Gabo vivía en México y aquí se quedó hasta su muerte (por cierto yo nunca lo encontré en su casa en Cartagena de Indias). Son mediados de los años 60’s y el autor no la está pasando bien, sus libros no se venden y tiene que compensar trabajando para revistas, periódicos y hasta pequeños trabajos en el cine mexicano. Pero a los grandes estas cosas no los intimidan al contrario se crecen y es así que esta obra realizada con el extraordinario apoyo de su esposa va a ser seleccionada por la agencia literaria de Carmen Balcells, de Barcelona, la que negoció que Sudamericana comprara sus libros y le publicara una nueva obra. Lo demás ya es historia, pero también una gran apuesta: la primera impresión fue de 8.000 ejemplares, que se vendieron en menos de un mes. (Vender 8,000 ejemplares de alguien que no vendía ni mil si que fue un éxito). La obra como el Sgt. Peppers tuvo que ser audaz, su traducción al inglés fue extraordinaria (inclusive El Gabo llegó a decir que era mejor a la versión en español), fue criticada, censurada, ultrajada, pero ha sobrevivido y seguirá vigente, para las cosas buenas el paso del tiempo es el mejor aliado.

“Lo que pasa es que García Márquez, como parte de la estrategia de la gente de Carmen Balcells, empezó a mandar capítulos a revistas, a periódicos, a escritores, le mandó pruebas a Carlos Fuentes, a Julio Cortázar, y eso empezó a crear un ruido alrededor de la novela”, explica Pernett. Como haya sido, el éxito de esta obra fue contundente.

1° de Junio de 1967, aparece el álbum número 8 de The Beatles que cambiará la música y la historia de la música Pop para siempre (coincidencia, puede ser, mismo mes y mismo año), y si al igual que el álbum inglés el libro mítico y mágico ha quedado para discusiones, debates pero sobretodo para el deleite de las futuras generaciones. Y como toda obra maestra, las primeras impresiones de la obra de García Márquez tienen un precio en el mercado exorbitante y más si viene autografiado por el autor que se convirtió en un Rock Star de las letras, no quiero ni imaginarme el costo que tendrá o tiene la edición del millón de ejemplares, mitificado y con miles o millones de seguidores.

Pero mis queridos lectores no piensen que esta conexión entre un destacado escritor latinoamericano como García Márquez y The Beatles es obra de mi mente trastornada por los libros o la música, a El Gabo no se le escapaba nada de lo que sucedía a su alrededor, el tendría unos 36 años, ya no era un jovencito ni mucho menos un adolescente cuando aparecen The Beatles con toda su juventud y su música pegajosa y que cautivaba a miles de jovencitas. Pero no solo no los ignoró sino que les dio su verdadera dimensión. Aunque parezca increíble la aparición de los Beatles separó al siglo XX en un antes y un después. Más que las dos guerras mundiales con sus grandes transformaciones y sus millones de víctimas.
Es muy interesante la agudeza y percepción del Gabo y como supo reconocer un hecho que cambió al mundo a pesar de que ni sus propios protagonistas, The Beatles, podían creerlo.

Tomado textualmente encontramos este articulo escrito por el gran Gabo:

“Así es . . . la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidare aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Ángel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.
Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; “Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Álvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un crítico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.
Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni que carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambio entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inicio la liberación del sexo y otras drogas para soñar.
Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo dialogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos”.
(Extractado de Notas de prensa 1980 – 1984)

Entonces, esa referencia de Gabo sobre otro grande, Carlos Fuentes y The Beatles nos conecta con el grupo de Liverpool y sus cuatro genios con los cuatro genios Latinoamericanos, en su amistad, en sus correrías, sus discusiones, y en sus peleas o rompimientos algunas veces irremediables.

Carlos Fuentes, el escritor, el diplomático, el erudito, hijo de padres mexicanos y nacido en Panamá a finales de los años 20 del siglo pasado. Hijo de padre diplomático, abogado ex-alumno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la máxima casa de estudios en México. Su primer novela “La región más transparente” se convertirá en su Santo Grial, una obra exitosa en México y en Latinoamérica y en muchas partes del mundo lo llevó a convertirse también en otro Super Star de la literatura Latinoamericana e internacional, obras como “La Muerte de Artemio Cruz” una obra poderosa que muestra la violencia muy y aún vigente de México en la época de la Revolución Mexicana, y “Aura” esa obra entre fantasía y realidad magistralmente escrita con un legado de innumerables obras literarias, entre ensayos, novelas, crónicas, fundador de revistas. Tampoco escapó a la influencia de la música y los momentos cumbre de los años 60’s.

Carlos se refugio en un lugar maravilloso y mágico para los amantes de la astronomía, Tonanzintla, un pueblito bellísimo, o más bien diríamos Santa María Tonantzintla un pequeño municipio de San Andrés Cholula, a 10 minutos de la capital del estado de Puebla, México. Aquí Carlos Fuentes escribió una de sus mejores novelas: Cambio de piel. Asistido por sus amigos el astrónomo Guillermo Haro, y su esposa Elena Poniatowska, que invitó al autor de La Región más Transparente a escribir y disfrutar del lugar.
Fuentes escribía en ese tiempo escuchando a los Beatles a todo volumen, un volumen tan alto que no escuchaba cuando la señora que hacía la comida en la casa Haro-Poniatowska le decía que si quería un cafecito o un tequilita. O que ya estaba lista la comida. Fuentes no tenía oídos para nada que no fueran los Beatles y su novela. Y así era todos los días. Igual que en su casa de San Ángel, cuando lo mismo escribía sobre el asesinato del líder campesino Rubén Jaramillo, que sobre la pintura de Juan Soriano. Siempre, inevitablemente, con los Beatles a todo volumen.
El escritor mexicano era un hombre inquieto hiperactivo. Se le puede ver bailando twist con su hijastra Julissa que, Glenfiddich en mano, conversaba con García Márquez y Cortázar sobre sus amoríos tempestuosos con Jean Seberg, actriz estadunidense de origen sueco que lo volvió loco de pasión como a muchos otros que tocó.
Cuentan —quienes lo vieron— que Fuentes de pronto se daba sus escapadas a Puebla y comía mole poblano con singular alegría, al tiempo que se metía a la catedral y al templo del Rosario con su inseparable Fernando Benítez.
De entre todos los escritores mexicanos, Carlos Fuentes fue siempre el más iconoclasta, el más culto, el que más idiomas leía y hablaba, el que más sabía de cine y de mujeres, el que más entendía de vino y de comida, el más elegante, el que en más países diferentes había vivido, el que mejor reía, el que fumaba con más clase, el que bailaba ritmos como el twist o el mambo como un profesional, el más querido, el más odiado…… ¿A cuál de los Beatles podría tener una semejanza, el gran e inolvidable Carlos Fuentes?

¿Y mi Mario Vargas Llosa? ¿Otro de los cuatro grandes? ¡Pero desde luego! El escritor nacido en Arequipa en su natal Perú en 1936 es otro Premio Nobel, que como sus “compañeros” se destacará por sus múltiples actividades literarias, periodísticas, políticas, autor multipremiado es junto a Márquez y Fuentes otro de nuestros Rock Stars de la Literatura Latinoamericana. Su obra “La ciudad y los perros” (1963), quedará como su obra de “punta de lanza” para muchas obras más pero que lo dará a conocer a nivel internacional, Mario Vargas Llosa quedó consagrado como una de las figuras fundamentales del «boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60.

Y pues rematamos con el enorme y fundamental Julio Cortázar, cercano al maestro Jorge Luis Borges, Julito Florencio Cortázar nace en Bruselas Bélgica en 1914, hijo también de un diplomático Argentino que por circunstancias del trabajo del padre nace en una convulsionada Europa por la 1a. Guerra Mundial, pero eso sí Argentino con todas las de la ley. Este profesor normalista, Cuentista, Poeta, y como sus compañeros hablaba perfectamente el francés y el inglés, su cuento “Casa tomada” publicado a mediados de los 40 del siglo pasado es la obra que lo da a conocer, esta publicación se realizará en un periódico literario (Anales de Buenos Aires) dirigido por el gran Jorge Luis Borges que decía “sentirse orgulloso de haber publicado una obra con él”, ya en los años 50’s aparecería otra extraordinaria obra “Bestiario” Julio estableció su residencia en París (por motivos políticos y personales) debido al excelente dominio del idioma galo, y es a principios de los 60’s que aparece la extraordinaria novela “Rayuela” quizá para muchos su novela cumbre (y como humilde opinión para mi también). Al igual que El Gabo Julio apoyó la revolución Cubana y tuvo una enorme cercanía con personajes como Salvador Allende el presidente Chileno, pero sus ideas políticas no vienen al caso.

Así tenemos reunidos a los cuatro grandes de la literatura latinoamericana los grandes del llamado Boom Latinoamericano de las letras.

Tenemos reunidos igual que The Beatles a cuatro personajes talentosos, reconocidos mundialmente, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez representan la parte fundamental de la literatura latinoamericana de su época, irreverentes, innovadores, taciturnos, hipocondriacos, politizados, criticados, atacados y amados muy al estilo de su época, muy al estilo de otros cuatro grandes muy similares y que marcaban el cambio en la música popular mundial, nos referimos a The Beatles.

Los caminos del cuarteto de Liverpool y de esos otros “cuatro fabulosos” (de la letra impresa) pueden considerarse paralelos, incluso en el inevitable rompimiento (la fractura de una amistad) y la obra en solitario.

Las obras máximas de estos cuatro escritores latinoamericanos serán tan sorprendentes como los mejores álbumes de los cuatro grandes de Liverpool.  En su momento los títulos ya mencionados como “Rayuela”, ” La muerte de Artemio Cruz”, “Aura”, “Cien Años de Soledad”, “La Ciudad y los Perros” representaron ante el mundo azorado y extasiado el equivalente la irreverencia y lo revolucionario de lo mejor de The Beatles.

Estos autores, profesores de carrera algunos de ellos, conferencistas, e incasables viajeros, formaron un cuarteto de narradores muy singular en los años sesentas, y setentas, por muchos años e inclusive hasta su muerte permanecieron unidos, y representando lo mejor de la innovación el Boom Latinoamericano, como estrellas de Rock presentándose en diferentes escenarios, los podemos ver en Paris, Madrid, alguna ciudad de los Estados Unidos o bien en el entonces Distrito federal ahora Ciudad de México, reuniones en diferentes lugares, en la casa de alguno de ellos, en los fabulosos cafés y restaurantes de esa época en la Zona Rosa o el centro de la Ciudad, lugares como el legendario Restaurante Bar La Opera, ese lugar ubicado en 5 de Mayo en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y que varias veces constatamos con su presencia disfrutando de la comida las leyendas y el ambiente del lugar, del fabuloso tequila o bien de un exquisito mezcal .

La poderosa Invasión Inglesa (musicalmente hablando) está en todo su apogeo, principios y mediados de los sesentas y como líderes y representantes están The Beatles, pues así de la misma forma la literatura va a tener sus influyentes invasores latinoamericanos, de México, Argentina, Colombia y Perú, para todo el mundo, la sociedad no será ya más la misma, los cambios están dados para quedarse.

 

Jaime Esteban

Nace en el DF era un pequeño cuando los Beatles se separan, este acontecimiento y la influencia de su padre marcaron su camino por el gusto de la música. Es ingeniero químico egresado de la UNAM. A la fecha ejerce su profesión, ha sido profesor de ciencias, aventurero y viajero incansable, lee con mucha regularidad y es un apasionado de la música, y desde luego The Beatles y el Rock.

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