Peter Gabriel y la World Music

 

 

Basado en la novela de Kazantzakis, en 1988 Martin Scorsese se aventó a realizar la película La Última Tentación de Cristo. Ambas obras bastante polémicas, describen la “constante lucha entre el espíritu y la carne” en el personaje de Jesús, interpretado por Willem Dafoe.  David Bowie protagonizó a  Pilatos y un gran reparto dio forma a este particular filme.  La música se destinó para Peter Gabriel. Esta maravilla musical oscura y envolvente, sería la primera participación de Gabriel en Real World Records, un esfuerzo que con el tiempo ha demostrado la riqueza musical que existe en el mundo, más allá de los sellos discográficos globales que nos recetan la misma dosis (la mayoría de las veces de música desechable y estandarizada).

 

La etiqueta de world music hoy tan en boga, le debe mucho a este sello de Gabriel; gracias a él comenzamos a conocer músicos de India, de África, de Cuba, de Marruecos, Pakistán y muchos países más. Aquí quiero destacar el impulso de Gabriel a la difusión del intérprete Ustad Nusrat Fateh Ali Khan, un grandioso cantante de Pakistán ya fallecido, quien es considerado como un dios del canto. Khan fue todo un personaje que usaba su cuerpo como un instrumento que alcanzaba notas inusitadas.

Precisamente Ali Khan sería convocado por Gabriel para su soundtrack. Gabriel juntó a músicos muy experimentados de todo el mundo, imagínense: David Rhodes –el guitarrista genial de toda la vida de Gabriel-, el violinista L. Shankar, quien aporta la nota dolorosa y enigmática con su doble violín; Youssou N´Dour el senegalés activista del exitazo de 1994 Seven Seconds-, Billy Cobham el baterista panameño de jazz (uno de mis preferidos), Djalma Correa, Manú Katché , David Sancious y muchos músicos asiáticos más.

Manifestantes contra el filme.

 

El soundtrack maneja pasajes muy intensos que evoca páramos, ventiscas desérticas y un pulsante sentimiento de incertidumbre que explota con tambores africanos de violencia controlada. Instrumentos de viento, coros, en algunas ocasiones la voz trepidante de Ali Khan y el teclado Prophet 5 que junto con la voz de Gabriel crean una obra majestuosa. Esta intensidad musical debía estar a la altura de un Cristo que sufre escuchando voces dentro de su cabeza, llegando al paroxismo y sufriendo en carne propia las tentaciones que padecemos los seres humanos comunes y corrientes, quienes, ante nuestra holgada moral y holgada fe, caemos rendidos ante los influjos de la carne, la traición y la envidia.

 

Siempre me ha parecido que Peter Gabriel tendió un puente con su cuarto disco de 1982 hasta llegar a esta obra magistral.

Se dice que Scorsese le pidió a Gabriel que al escuchar la música, el espectador debería transportarse a las épocas de Jesucristo.

Este disco cada vez que se escucha, abre un umbral que en efecto nos transporta a otras latitudes; y transmite el feeling de la película, la ansiedad de enfrentarnos a las tentaciones y a la culpabilidad inherente en la cultura judeo-cristiana. En materia de soundtracks, esta grabación es todo un hito: conjuntó músicos occidentales, asiáticos y de oriente para crear una obra que tiene vida propia.

 

 

El registro de voz de este hombre era excepcional.

 

 

Dedicado a Ali Khan, el dios del canto.

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Soy apasionado de la creatividad y el diseño. Me encanta leer, cocinar, pintar y escuchar música, sobre todo jazz; pero disfruto mucho la música del cuarteto de Liverpool, la cual siempre me ha acompañado.