La música prenatal

 

El ritmo es el primer contacto que el bebé experimenta dentro de su madre. El latido del corazón de mamá es una guía, un golpeteo constante que el producto en gestación percibe.

Esto ya lo sabían nuestras madres y hasta nuestras abuelas quienes amorosamente cantaban a los retoños que crecían en su interior. A los padres modernos nos encanta ponerles música de fondo esperando que la “sientan”, que la “escuchen”.

Recordemos que desde 1993, el “Efecto Mozart”-el efecto positivo de la música durante el embarazo- se puso de moda. Discos especializados con música para fetos con títulos como “Mozart para bebés”, o “Música para bebés durante el embarazo”.

 

 

Un estudio de la Universidad de Helsinki en 2014, establece que los niños expuestos a música dentro del útero, pueden dar indicios de recordarla a más de cuatro meses después de su nacimiento. La actividad cerebral de los bebés puede verse favorecida al escuchar música.

El estudio abarcó a dos grupos de madres: un grupo que le puso a su bebé en las estapas finales de la gestación la conocida canción infantil “Twinkle, twinkle little star”, y otro grupo que no le puso música con regularidad a sus bebés.

Los fetos que fueron expuestos 138 veces a “Twinkle, twinkle little star” durante su gestación, semanas después de su nacimiento registraron actividad cerebral intensa al escuchar la cancioncilla desde un reproductor. Este patrón no se presentó al exponer al mismo grupo a otras canciones. Los científicos creen que exponer a los fetos a sonidos “poco amigables”, como por ejemplo un ruidoso ambiente de trabajo, podría resultar en detrimento de sus capacidades auditivas. Los resultados de este estudio son muy interesantes, pero no prueban que la música mejore el desarrollo del cerebro del bebé, su memoria y sus aptitudes de escucha. Otros especialistas argumentan que este experimento no es significativo ya que la muestra fue pequeña (se realizó con 24 mujeres).

Recientemente Ball, Philip en su libro “El Instinto Musical. Escuchar, pensar y vivir la música”, (Editorial Turner, 2010, 516 pp.)  dice que ante sonidos que reciben del exterior, los bebés pueden abrir sus boca como respuesta a dichos estímulos. Los bebés inclusive pueden sacar la lengua como un ejercicio incipiente de vocalización.

 

 El gadget intravaginal: con la música por dentro. (Aunque usted… no lo crea).

El Instituto Marquéz de Barcelona ha lanzado al Mercado un dispositivo llamado Babypod; un “tampón musical” que es un aparato de audio intravaginal. Se trata de una microbocina que se introduce en las partes íntimas de la mamá, y se conecta al teléfono móvil con el propósito de que el “audio llegue con mayor calidad y nitidez al bebé”.

 

 

Esto parece el invento del “Profesor Chiflado”.

El Babypod, fue creado por investigadores españoles quienes ganaron el premio IG Nobel a lo más alocado de la ciencia en 2017. No confundir con el prestigiado premio Nobel de Ciencia de la Academia Sueca.

Otros investigadores sostienen que el gadget intravaginal aunque no representa riesgo alguno, no prueba científicamente que favorezca el neurodesarrollo del producto.

Se están abriendo nuevos mercados. Sin duda.

Lo único que le pido a la fortuna es que este aparatito caiga en buenas manos. No me imagino a un pequeño ser, escuchando dentro del vientre de mamá aquel rap de letras agresivas, narcocorridos o reguetón.

Al final del día El respeto a los oídos ajenos, es la paz”.

 

 

Soy apasionado de la creatividad y el diseño. Me encanta leer, cocinar, pintar y escuchar música, sobre todo jazz; pero disfruto mucho la música del cuarteto de Liverpool, la cual siempre me ha acompañado.

3 comentarios
  1. Davy Lop
    Davy Lop says:

    Será por simple imaginación mía el realizar este análisis, pero aunque al afirmarlo yo, tenga un alto porcentaje de broma y el resto de serio, sostengo que varias de las canciones del álbum de “The Crazy World of Arthur Brown”, las escuché desde mi estancia en el vientre materno. Esta sensación se me despertó cuando mi hermano mayor llevó a casa el Lp, porque un ya hoy finado amigo suyo se lo prestó, allá por 1986. A mí de por sí, desde muy chico me encantaba su clásica rola “Fire”, la que frustrantemente no había podido conseguir (hoy, hasta tengo el álbum hecho en Holanda, de Polydor; el gringo, de Track Record y el CD). Al escuchar el resto de tan épico álbum, me fui quedando como en éxtasis (necesité de más de 2 reproducciones para asimilarlo) con las demás tonadas, que me trasladaban a un pasado vivido por mí, sí y no directamente: me hicieron evocar un tiempo que recuerdo vagamente: el lugar donde tenían mis padres el negocio familiar, una terminal de camiones y los comerciantes vecinos. Tal álbum como exclusiva, debieron de haberlo tocado en aquel viejo programa de Radio 590 “La Pantera” llamado: “Rock sin Barreras” o “Proyección 590”, lo que explica por qué las otras rolas se me hicieron conocidas de siempre sin haberlas escuchado concretamente. Este grandioso disco salió pues (el álbum, más no el sencillo), justamente el olímpico 12 de octubre de 1968, tiempo en el que todavía me encontraba formando parte del último embarazo de mi finada madrecita y al cual le restaban todavía poco más de 3 meses para tenerme. La otra explicación es que siendo bebé, a mi hermano el mayor le haya tocado escucharlo a través de esos míticos y mencionados programas que patrocinaba Armando Blanco el del Hip 70, pero ya en 1969. Es una simple perspectiva este análisis que comparto. Saludos. https://www.youtube.com/watch?v=kEFDwsUXiEA

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    • Mau Castle
      Mau Castle says:

      Davy, muy interesante tu reflexión. De hecho sí existe una relación fuerte entre los estímulos auditivos exteriores y el producto en gestación. Pocas veces alguien cita a Arthur Brown, todo un maestro de la expresiónn artística y teatral. La rola de “Fire” y el video original son alucinantes. Música nada comercial y experimental. Me imagino en su época. No cabe duda que algunas personas llevan la música por dentro. Saludos de parte de ECB..

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      • Davy Lop
        Davy Lop says:

        Aunado también, que Arthur Brown ya pasada la época del estilo “undrerground”, como estudió psicología, exploró las terapias de tratar males con música y sonidos.

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