“En los últimos años del siglo XIX nadie habría imaginado que los asuntos humanos eran vigilados sutil y atentamente por inteligencias más desarrolladas que las del ser humano y, sin embargo, tan mortales como él”.
H.G. Wells. La Guerra de los Mundos.

En 1898, a un par de años para darle el saludo a un nuevo siglo, el XX, en plena era Victoriana y Revolución Industrial, se publicó una novela de corte fantástico titulada La Guerra de Los Mundos escrita por H.G Wells, la cual se volvió famosa en esa época y a través de los años se ha convertido en un clásico de la literatura de fantasía y de ciencia ficción.

La Guerra de Los Mundos trata acerca de una invasión extraterrestre, para ser más exactos seres de Marte quienes tienen como característica física una cabeza enorme y tentáculos. Un extraño cilindro cae sobre la campiña inglesa y de ahí saldrán los marcianos quienes llevan unas aterradoras naves, además de una avanzada maquinaría, las cuales arrojan un rayo calorífico y humos letales que aniquilan a las personas que sirven como alimento para los invasores al succionarles la sangre con unos extraños aparatos. El personaje principal, un escritor de un diario local, relatará sus peripecias al tratar de escapar de los monstruosos seres e ir en busca de su esposa a la cual dejó en el pueblo de Leatherhead con su familia; además alterna su historia con la de su hermano que también busca huir a toda costa y atestigua hechos terribles en contra de los seres humanos.

Herbert George Wells nació el 21 de septiembre de 1866 en el condado de Kent, Inglaterra y es conocido por ser autor de obras clásicas del género de la literatura fantástica como La Máquina del Tiempo, El Hombre Invisible, La Guerra de Los Mundos y La Isla del Doctor Moreau. Curiosamente todas ellas se convirtieron en exitosas películas. Pero sumado a esto, La Guerra de Los Mundos sirvió de base para la creación de un álbum conceptual el cual se lanzó en 1978. Una especie de radio drama mezclado con música, al puro estilo de opera rock, que va desde el género del rock sinfónico al rock progresivo, los que por momentos se mezclan con un beat de música disco muy de moda a finales de los setentas. El responsable de este musical se llama Jeff Wayne.

Jeff Wayne nació en Estados Unidos dentro de una familia que estaba involucrada en el medio de los espectáculos. Su padre, Jerry Wayne, fue un actor que luego de tener varios fracasos se trasladó, junto con su familia, a Londres debido a un papel que le ofrecieron para una obra teatral. A Jeff le interesaba la música por lo que decidió regresar a Norteamérica y estudiarla en una escuela. Trató de establecerse en aquel país pero sus proyectos no funcionaron y su padre le pidió que regresara a Inglaterra y lo ayudara con las melodías de una obra basada en Historia de Dos Ciudades, de Charles Dickens, a la que no le fue bien. Con el tiempo Jeff Wayne se volvió famoso, en el Reino Unido, por crear jingles para comerciales y su equipo de trabajo quedó conformado por el letrista Gary Osborne y los cantantes David Essex y Julie Covington.

En algún momento, a principios de los setentas, David Essex le mostró a Wayne una canción que había compuesto llamada Rock On, a este le gustó el tema y lo produjeron. Rock On se volvió un éxito en Inglaterra y se fueron de gira. En un artículo publicado en la revista británica Mojo en junio del 2005, Wayne explicó que recibió una llamada de su padre quien le recordó una promesa que había hecho el joven músico de que sería el responsable de una gran obra, por lo que decidió buscar ese propósito que le diera reconocimiento y fama. Leyó varias obras literarias famosas y al final se decidió por La Guerra de Los Mundos.

En 1975 comenzaron las gestiones para obtener los derechos de la obra de Wells. Obtenida la concesión del libro, Jeff Wayne´s Musical Version Of War Of The Worlds comenzó a gestarse en forma para 1976. Para ese momento Jerry Wayne, padre de Jeff, se volvió el productor ejecutivo del proyecto y su madrastra, Doreen, quien tenía experiencia como escritora, se encargó del guión hablado. De la música se haría cargo Jeff y como letrista para la parte musical llamó a su colaborador Gary Osborne. Buscaron el apoyo de un contrato discográfico con CBS, el ejecutivo Dick Asher no estaba muy convencido de que funcionara una obra como esta. Se les dio un presupuesto inicial de 35,500 libras el cual creció debido a todo lo que pedía Wayne para poder llevar a cabo su obra maestra, el presupuesto final ascendió a 160 mil libras, uno de los más caros en la historia de la música.

Para mayo de 1976 iniciaron las grabaciones de La Guerra de Los Mundos, por lo que Wayne llamó a destacados músicos de sesión entre los que estaban Jo Partridge y Chris Spedding en las guitarras, Barry Morgan en la batería, Herbie Flowers en el bajo; Ray Cooper, Barry de Souza y Roy Jones en las percusiones, de los sintetizadores se encargó Ken Freeman que aportó muchas innovaciones con sus teclados creados por él, también el mismo Wayne tocó algunos sintetizadores; además de llevar una orquesta de 56 elementos. Pero con un presupuesto que se iba por las nubes necesitaba tener a gente famosa dentro del proyecto, por lo que pensó en el actor Richard Burton para la voz y rol principal.

Richard Burton en el año de 1976 ya era un actor consagrado, entre sus películas se encontraban La Noche de la Iguana (Huston, 1964), ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (Nichols, 1966), Doctor Fausto (Burton, 1967) y Candy (Marquand, 1968) entre muchas otras. Cuando recibió el guión de La Guerra de Los Mundos se encontraba en Broadway en donde presentaba la obra Equus de Peter Shaffer (la cual un año después filmaría bajo la dirección de Sidney Lumet). Al actor le gustó lo que leyó (aparte la novela era una de sus favoritas) y luego de hablar con su representante aceptó grabar para convertirse en el narrador de la obra. El trato económico con el veterano histrión incluyó un porcentaje de las regalías por las ventas del disco. Jeff Wayne en una entrevista comentó que Burton tenía la fama de ser problemático debido a su alcoholismo, pero aclaró que en el estudio era una persona muy amable y carismática. Además agregó que rentaron por cuatro días un estudio en California para trabajar con el actor, pero este sólo se tardó un día para grabar su participación.

Con la colaboración de Richard Burton en el proyecto este comenzó a crecer. Wayne tenía una idea de cómo debería escucharse el famoso rayo calorífico que disparaban los marcianos. Un riff de guitarra tendría que emular ese sonido. En un principio pensó en Ted Nugent, pero CBS no aceptó y ellos le propusieron que buscara a Carlos Santana quien accedió y viajó a Londres para comenzar su aportación a la ambiciosa obra. Pero Jeff Wayne narra que dentro del estudio, mientras grababa a Santana, observó a través del cristal a su padre discutir con el manager del guitarrista, Bill Graham, quien también pedía, como parte del contrato, una suma por las regalías del disco, pero el productor ejecutivo no aceptó, lo que provocó el enojo de Graham quien interrumpió la sesión y se llevó al músico. Después de este incidente Wayne quiso buscar a Jeff Beck pero no lo consiguió. Finalmente Jo Partridge fue quien creó lo efectos del rayo calorífico con su guitarra.

Para las voces en las canciones Wayne llamó a sus compañeros de equipo David Essex en el rol del artillero y a Julie Covington como la esposa del ministro religioso de nombre Beth, personaje que en la obra original no existe. También invitó a Paul Rodgers, vocalista de Bad Company, pero no dio el ancho por lo que entró en su lugar Phil Lynott de Thin Lizzy, para interpretar el papel del Nathaniel, el pastor de la iglesia.

El productor también requirió a Justin Hayward vocalista de los Moody Blues y co autor del clásico Nights In White Satin del álbum Days Of The Future Passed (1967), para darle la voz cantada al personaje del escritor que narra la historia, Hayward tampoco estaba convencido del proyecto porque con toda su experiencia dentro del terreno musical aún no sabía a qué público iría dirigido el álbum. El cantante neozelandés Chris Thompson del grupo Manfred Mann´s Earth Band se encargó de hacer la voz de la humanidad, tipo un coro de teatro griego. Para el arte del disco Roger Dean, que había creado las portadas de Yes, les presentó una propuesta para los inserts del álbum, pero Wayne no aceptó. “Era como si el disco sólo fuera un acompañamiento para su trabajo”, por lo que le pidieron a un equipo conformado por Geoff Taylor, Peter Goodfellow y Micheal Trim que ilustrarán el álbum.

Con toda la incertidumbre por parte de la compañía disquera de que el álbum doble fuera un fracaso, Jeff Wayne´s Musical Version Of The War Of The Worlds se lanzó en 1978 y muy al contrario de lo que pensaron los directivos de CBS el álbum se convirtió en todo un éxito. En muchos países llegó a los primeros lugares de popularidad y tuvo una venta mundial de 13 millones de copias. En Reino Unido la obra permaneció por 235 semanas dentro de las listas de popularidad.

Debido al éxito que obtuvo el álbum se grabaron versiones al español, una para el mercado ibérico en donde la voz que sustituyó a la Richard Burton fue la del locutor Teófilo Martínez y para el mercado latinoamericano se eligió al actor Anthony Quinn para ser el narrador. Las versiones en español respetan la música original, sólo las voces habladas son las que cambian, incluso como dato curioso, el personaje de Beth la esposa del ministro es cambiado y en lugar de ser la conyugue es la hermana para que el público católico no se sorprendiera que un sacerdote tuviera esposa (recuerden que eran los setentas). Para 1980 salió una versión en alemán narrada por el actor Curd Jurgens.

The Eve of The War es la pieza que inicia el álbum con un rock sinfónico que tiene un beat discotequero y que se convertirá en un sonido leitmotiv que estará apareciendo a lo largo de la obra para darle ese efecto dramático combinado con la voz de Richard Burton que nos describe las escenas llenas de pánico y angustia que se vive por la invasión marciana. Horsell Common and The Heat Ray, The Artilleryman and the Fighting Machines, Forever Autumn y demás canciones que entran dentro del rock progresivo con un sonido que a veces coquetea con King Crimson, Genesis o Yes. Un álbum temerario que salió en pleno auge del rock punk que representaba la furia de los jóvenes de finales de los setentas y que estaban en contra de esta música muy elaborada a la que tachaban de aburrida.

La historia hecha para el álbum omite al personaje del hermano del escritor e inventa situaciones nuevas, pero las letras de Gary Osborne nunca pierden el hilo conductor y ubica la trama dentro de su época original, el siglo XIX. Nos describe escenas emotivas y llenas de terror como la batalla del barco de guerra Thunder Child ( en donde al final escuchamos al narrador decir: La tierra pertenece a los marcianos), la locura del ministro (The Spirit Of The Man, la cual se convirtió en sencillo) y del artillero (Brave New World) que saben que todo está perdido para la humanidad . Las guitarras de Jo Partrigde y Chris Spedding despuntan perfectamente con sus riffs y solos en cada tema como si hubieran surgido del instrumento de un Steve Howe, además de agregar el efecto del mortal rayo calorífico. Ken Freeman está a la altura de los grandes ejecutantes de sintetizadores del rock progresivo, así como los demás músicos de sesión. Los coros dan el grito de batalla de los marcianos, Ula, que podemos escuchar dentro de las canciones. Aunque originalmente en la novela el personaje principal escucha este grito casi hacia el final de la obra.

Jeff Wayne´s Musical Version Of The War Of The Worlds es una obra de culto, con música de calidad que también salió de gira en su momento y a lo largo de los años se ha presentado sobre los escenarios en diversos lugares. En una de esas puestas en escena el famoso actor Liam Neeson participó como el narrador, lo que generó una nueva versión a la que se le agregó la frase The New Generation y se lanzó un álbum en el 2012 con artistas como el mismo Neeson, Joss Stone, Gary Barlow del grupo Take That y Ricky Wilson de Kaiser Chiefs. La Guerra De Los Mundos en su versión musical es una pieza de colección (en todos sus idiomas e incluso la New Generation) que no debe faltar en la colección discográfica de los melómanos.

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.