John y Yoko, la entrevista de Playboy 2

Adquiere el libro con la entrevista original aquí: http://tinyurl.com/y59v8qr7
Traducción: Tere Chacón.PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Playboy: El álbum obviamente refleja las nuevas prioridades que ustedes tienen. ¿Cómo fueron las cosas una vez que tomaron esa decisión?

Lennon: Regresamos, decidimos que ésta era nuestra vida, que tener un bebé era importante para nosotros y que todo lo demás era subsidiario. Trabajamos duro para ese niño. Pasamos por el infierno tratando de tener un bebé, a través de varios abortos espontáneos y otros problemas. El es lo que se conoce como un hijo del amor. Los doctores nos decían que nunca podríamos tener un hijo. Casi nos dimos por vencidos. “Bueno, así son las cosas, no podemos tener uno…”. Se nos dijo que había problemas con mi esperma, que abusé de mi mismo demasiado en mi juventud y que no había posibilidades. Yoko tenía 43 años así que dijeron que no había manera. Ella había sufrido demasiados abortos espontáneos y embarazos sin concluir. Su estómago debió haber sido como los Jardines Kew de Londres. No había manera. Pero este acupunturista chino de San Francisco nos dijo: “Compórtense. No drogas, coman bien, no beban. Tendrán un hijo en 18 meses”. Y dijimos: “Pero los doctores ingleses dijeron…”. Y él contestó: “Olviden lo que dijeron. Tendrán un hijo”. Tuvimos a Sean y le mandamos al acupunturista una foto de él justo antes de que muriera. Dios lo tenga en su gloria.

Playboy: ¿Hubo problemas por la edad de Yoko?

Lennon: No por su edad sino por un error en el hospital y por el chingado precio de la fama. Alguien le hizo una transfusión del tipo de sangre incorrecto. Ahí fue donde sucedió. Yoko empezó a ponerse rígida y después a temblar del dolor y del trauma. Corrí con la enfermera y le dije: “¡Háblele al doctor!”. Estuve abrazando fuerte a Yoko mientras este tipo llegó. Entró, ni siquiera le prestó atención a Yoko que estaba convulsionándose, fue directo a mí, me sonrió, estrechó mi mano y me dijo: “Siempre he querido conocerlo, Sr. Lennon. Siempre he disfrutado su música” y yo le empecé a gritar: “¿Mi esposa se está muriendo y usted quiere hablar de música?”. ¡Por Dios!

Playboy: Ahora que Sean casi tiene cinco años, ¿está él consciente de que su papá fue un Beatle o lo has protegido de la fama?

Lennon: No le he dicho nada. Nunca le hemos mencionado a The Beatles. No ha existido una razón para mencionarlo. Nunca oímos los discos de The Beatles en la casa y esto difiere totalmente de la historia que circuló por ahí y que decía que me pasé los últimos cinco años poniendo discos de The Beatles, sentado en mi cocina y reviviendo mi pasado con un tipo de Howard Hughes. El vio Yellow Submarine en la casa de un amigo, así que tuve que explicarle por qué había una caricatura de mí en esa película._

Playboy: ¿Tiene él la consciencia de The Beatles?

Lennon: El no puede diferenciar entre The Beatles y Papá y Mamá. El piensa que Yoko también fue una Beatle. No tengo los discos de los Beatles en el tocadiscos de él. Ha tenido una mayor exposición al primer rock ‘n’ roll. Le gusta Hound Dog. Cree que la canción trata sobre una cacería. Sean no va a una escuela pública, por cierto. Creemos que puede aprender las tres R’s (lectura, escritura y aritmética) cuando quiera, o cuando la ley lo obligue, supongo. No voy a pelear contra eso. De otra manera, no hay razón para que aprende a sentarse derecho. No veo razones para eso. Sean ahora tiene muchos compañeros de su edad, algo que todo el mundo dice que es importante pero también está con adultos mucho tiempo. Está adaptado a ambos. La razón por la cual los niños están locos es porque nadie puede encarar la responsabilidad de criarlos. A todos les asusta estar con niños todo el tiempo así que los rechazamos y los mandamos lejos y los torturamos. Los que sobreviven son los conformistas, sus cuerpos están cortados a la talla de sus pantalones, los que etiquetamos bien. Los que no caben en los trajes son enviados a hospitales psiquiátricos o se vuelven artistas.

Playboy: Tu hijo, Julian, de tu primer matrimonio, debe de andar en la adolescencia. ¿Lo has visto en estos años?

Lennon: Bueno, Cyn se quedó en posesión de él o como se diga. Tengo derecho a verlo en las vacaciones y todo eso, por lo menos hay una línea abierta con él. No es la mejor relación entre un padre y un hijo, pero existe. El tiene 17 años. Julian y yo tendremos una relación más fuerte en el futuro. Con los años, el ha podido ver a través de la imagen Beatle y ver a través de la imagen que su madre le ha dado, de manera consciente o subconsciente. Le interesan las muchachas y las motos ahora. Yo soy como una figura en el cielo pero él está obligado a comunicarse conmigo aunque probablemente no lo desea.

Playboy: Estás siendo muy honesto en relación a tus sentimientos hacia el punto de decir que Sean es tu primer hijo. ¿Te preocupa lastimarlo?

Lennon: No le voy a mentir a Julian. Noventa por ciento de la gente en este planeta, especialmente en el occidente, nacieron de una botella de whisky en un sábado en la noche en donde no había intención de tener un hijo. Así que el noventa por ciento de nosotros, eso incluye a todos, fuimos un accidente. Julian está en la mayoría, como yo, y como todos los demás. Sean fue un hijo planeado y ahí está la diferencia. No amo a Julian menos como hijo. Aún así es mi hijo sin importar que haya venido de una botella de whisky o por que no habían píldoras en esos días. El está aquí, el me pertenece y siempre me pertenecerá.

Playboy: Yoko, tu relación con tu hija ha sido mas problemática.

Ono: Perdí a Kyoko cuando tenía cinco años. Yo fui una madre poco convencional pero teníamos mucha comunicación. No es que me encargara totalmente de ella pero siempre estaba conmigo, en el escenario en las galerías de arte, donde fuera. Cuando aún no tenía un año, la subía al escenario como si fuera un instrumento, un instrumento incontrolable. Mi comunicación con ella estaba al nivel de compartir una conversación y hacer cosas. Por eso, ella estaba más unida con mi ex esposo.

Playboy: ¿Qué sucedió cuando tenía cinco años?

Ono: John y yo decidimos andar y yo me separé de mi ex esposo (Tony Cox). El se llevó a Kyoko. Se convirtió en un caso de secuestro por parte de un padre y tratamos de recuperarla.

Lennon: Fue el clásico caso de un hombre macho. Se convirtió en un caso en el que yo y Allen Klein tratamos de dominar a Tony Cox. La actitud de Tony fue: “Tienes a mi mujer, pero no tendrás a mi hija”. En esta batalla, Yoko y la niña habían sido olvidadas. Me sentí mal por eso. Se convirtió en algo como un tiroteo en el Corral O.K.: Cox huyó hacia las colinas y se escondió y el sheriff y yo lo encontramos. Primero ganamos la custodia en la corte. Yoko no quería ir a la corte, pero los hombres, Klein y yo, lo hicimos de todas maneras.

Ono: Allen llamó un día diciendo que yo había ganado el caso en la corte. Me dio un papel. Le dije: “¿Qué es este papel? ¿Significa que gané? No tengo a la niña”. Sabía que llevarlos a la corte los asustaría y por supuesto, eso pasó. Así que Tony se desapareció. El era muy fuerte y pensaba que los capitalistas, con su dinero y abogados y detectives lo estaban persiguiendo. Lo hizo más fuerte.

Lennon: Lo perseguimos por todo el mundo. Sólo Dios sabe a dónde se fue. Así que si estás leyendo esto, Tony, maduremos sobre el tema. Ya no existe. No queremos perseguirte porque hemos hecho suficiente daño.

Ono: También tuvimos detectives privados buscando a Kyoko, lo que pensé que era un mal viaje, también. Un tipo vino a reportarnos: “¡Fue grandioso! Casi los teníamos. Íbamos tras de ellos en un coche, pero aceleraron y se perdieron”. Yo me puse histérica: “¿Qué quieres decir con casi los teníamos? ¡Estamos hablando de mi hija!”.

Lennon: Era como si persiguiéramos a un convicto prófugo.

Playboy: ¿Fueron tan persistentes porque pensaron que estarían mejor con Kyoko?

Lennon: Yoko se metió en viaje de culpa en el cual si no los atacaba con detectives y la policía y el FBI, entonces no sería una buena madre buscando a su bebé. Continuamente decía: “Déjenlos en paz, déjenlos en paz”, pero ellos le contestaron que no podían hacerlo.

Ono: Para mí fue como si hubieran desaparecido de mi vida. Parte de mí se fue con ellos.

Playboy: ¿Cuantos años tiene ella ahora?

Ono: Diecisiete, igual que el hijo de John.

Playboy: Tal vez, cuando sea mayor te busque.

Ono: Está totalmente asustada. Hubo un tiempo en España cuando un abogado y John pensaban que debíamos secuestrarla.

Lennon: (Suspira) Yo me iba a hacer el hara-kiri primero.

Ono: Y la secuestramos y fuimos a la corte. Y la corte hizo algo muy sensato: el juez se la llevó a un cuarto y le preguntó con cual de nosotros se quería quedar. Por supuesto que dijo que Tony. La asustamos a muerte. Así que ahora debe temer que si viene a verme nunca verá a su padre de nuevo.

Lennon: Cuando tenga veinte años entenderá que fuimos unos idiotas y que sabemos que nos portamos como idiotas. Tal vez nos de una oportunidad.

Ono: Probablemente yo hubiera perdido a Kyoko aún sin John. Si me hubiera separado de Tony, hubieran habido problemas.

Lennon: Entonces sólo me medio mataré.

Ono: (A John) Una parte de por qué las cosas se pusieron tan mal fue porque con Kyoko eras tú y Tony los que peleaban. Los hombres. Con tu hijo Julian, fueron las mujeres. Había más entendimiento entre yo y Cyn.

Playboy: ¿Me puedes explicar eso?

Ono: Por ejemplo, hubo una fiesta de cumpleaños para Kyoko y ambos fuimos invitados. Pero John se sintió incómodo y no fue. No quería lidiar con Tony. Pero fuimos invitados a la fiesta de Julian y ambos fuimos.

Lennon: Oh, Dios, está saliendo.

Ono: O como cuando yo fui invitada sola a la casa de Tony, no pude ir. Pero cuando John fue invitado a la casa de Cyn, sí fue.

Lennon: Una regla para los hombres, una para las mujeres.

Ono: Así que fue más fácil para Julian porque yo permití que sucediera.

Lennon: Pero he dicho un millón de ave marías. ¿Qué demonios puedo hacer más?

Playboy: Yoko, después de esta experiencia, ¿cómo te sientes en dejar que John se encargue de criar a Sean?

Ono: Mis emociones son muy claras en esta área. No me siento culpable. Lo estoy haciendo a mi manera. Podré ser diferente a las otras mamás, pero lo estoy haciendo de la manera en la que lo puedo hacer. En general, las mamás tienen resentimientos fuertes en relación a sus hijos, aunque exista esta adulación sobre la maternidad y qué piensan realmente las madres de sus hijos y cómo los aman realmente. Lo que quiero decir es que lo hacen, pero no es humanamente posible retener las emociones que las madres se supone que tienen dentro de esta sociedad. Las mujeres se ajustan a diferentes direcciones para retener esa emoción. Se les requiere que hagan demasiado, así que le dije a John…

Lennon: Soy su esposo favorito.

Ono: “Voy a cargar al bebé durante 9 meses y eso es suficiente, así que tu te encargas después”. Sonó como un comentario crudo, pero realmente pienso que los niños pertenecen a la sociedad. Si la madre carga al bebé dentro de ella y el padre lo cría, entonces la responsabilidad es compartida.

Playboy: ¿Tuviste resentimientos al tener que tomar una responsabilidad tan grande, John?

Lennon: Bueno, a veces ella venía a casa y decía: “Estoy tan cansada”. Y yo lo decía, sólo parcialmente en broma: “¿Y cómo chingados crees que estoy yo? ¡Estoy 24 horas con el bebé! ¿Crees que es fácil?”. Le decía: “Vas a tener que interesarte más en el niño”. No me importa si es un padre o una madre. Cuando estaba ocupado con el sarampión y los huesos y cuáles programas de televisión debe ver, le decía: “Escucha, esto es importante. ¡No quiero escuchar sobre tu negocio de 20 millones esta noche!”. (A Yoko) Me gustaría que ambos padres se encargaran de los niños, pero el cómo es un asunto diferente.

Ono: La sociedad debería apoyar y entender más.

Lennon: Es cierto. El dicho “Has recorrido un largo camino, bebé” aplica más a mí que a ella. Como dice Harry Nilsson: “Todo es lo opuesto de lo que es, ¿no es así?”. Son los hombres los que han recorrido un largo camino aún cuando contemplaron la idea de la igualdad. Pero aunque haya algo conocido como el movimiento de las mujeres, la sociedad sólo se tomó un laxante y se echó un gas. Todavía no tienen una buena mierda. La semilla fue plantada a final de los sesentas, ¿correcto? Pero los cambios reales están en camino. Yo soy el que ha recorrido un largo camino. Yo era un cerdo. Y es un alivio no ser un cerdo. Las presiones de ser un cerdo eran enormes. No necesito tener ilusiones sobre ser visto como un objeto sexual, un hombre varonil o un cantante de rock ‘n’ roll macho. Lo tuve hace mucho tiempo. Ni siquiera estoy interesado en proyectar esas imágenes. Así que me gustaría que fuera conocido que cuidé al bebé y que hice pan y que fui un amo de casa y que estoy orgulloso de eso. Esa es la tendencia del futuro y estoy orgulloso de estar al frente de eso, también.

Ono: Así que ambos aprendimos mucho sobre cómo los hombres y las mujeres sufren por la estructura social. Y la única forma de cambiarlo es estar consciente de eso. Suena simple, pero las cosas importantes son simples.

Playboy: John, ¿es necesario intercambiar roles con las mujeres para entenderlo?

Lennon: Lo fue para este hombre. Pero no olvides que yo soy el que se benefició al hacerlo. Ahora puedo ver para atrás y decir que Sean va a cumplir cinco años y que yo pude pasar sus primeros cinco años con él y que estoy muy orgulloso de eso. Y ahora que lo pienso, voy a cumplir cuarenta y la vida empieza a los cuarenta, eso dicen. Y lo creo yo también. Me siento bien y estoy muy emocionado. Es como llegar a los 21 años y decir: “¿Ahora que va a pasar?”. Sólo que esta vez estamos juntos.

Ono: Si dos están juntos, no hay nada que se pueda hacer.

Playboy: ¿Qué significa el título de su nuevo álbum, Double Fantasy?

Lennon: Es una flor, un tipo de fresia, pero lo que significa para nosotros es que dos personas proyectan la misma imagen al mismo tiempo, ese es el secreto. Pueden estar juntos pero proyectando dos imágenes diferentes y el que sea más fuerte conseguirá su fantasía o no conseguirás nada más que una mezcolanza.

Playboy: Viste la noticia que decía que estaban sacando sus fantasías sexuales en el álbum.

Lennon: Oh, sí. Es como el bed-in que hicimos en Toronto en 1969. Todos corrieron al cuarto para ver si estábamos cogiendo en la cama. Claro, sólo estábamos sentados haciendo el signo de la paz.

Playboy: ¿De qué se trató ese famoso bed-in?

Lennon: Nuestra vida es nuestro arte. Para eso son los bed-ins. Cuando nos casamos sabíamos que nuestra luna de miel iba a ser pública de todas maneras, así que decidimos usarla para hacer una declaración. Nos sentamos en la cama y hablamos con los reporteros durante siete días. Fue hilarante. En efecto, estábamos haciendo un comercial por la paz en las páginas frontales de los diarios en lugar de un comercial para la guerra.

Playboy: ¿Se quedaron en la cama y hablaron de la paz?

Lennon: Sí. Contestamos preguntas. Un tipo se mantuvo en el tema de Hitler: “¿Qué piensan de los fascistas? ¿cómo puede haber paz cuando tienen a Hitler?”. Yoko le dijo: “Yo me hubiera ido a la cama con él”. Dijo que sólo necesitaba diez días con él. A la gente le encantó eso.

Ono: Lo dije de una manera burlona. Pero el punto es, no vas a cambiar al mundo peleando, Tal vez fui ingenua sobre los diez días con Hitler. Después de todo, me tomó 13 años con John Lennon. (Se ríe).

Playboy: ¿Cuáles fueron los reportes sobre ustedes dos haciendo el amor en una bolsa?

Ono: Nunca hicimos el amor en una bolsa. La gente probablemente se imaginó que estábamos haciendo el amor. Sólo estábamos en la bolsa. El punto fue asociar el perfil de la bolsa, el movimiento de la bolsa, con cuanto vemos de una persona. Pero adentro puede estar sucediendo mucho. O tal vez nada.

Playboy: En breve. ¿qué hay de la declaración del nuevo álbum?

Lennon: Muy brevemente, es sobre cosas ordinarias entre dos personas. Las letras son directas. Simples y directas. Pasé por mi periodo Dylanesco hace mucho tiempo con canciones como I Am The Walrus: el truco de nunca decir lo que quieres decir pero dar la impresión de algo más. Lo que más o menos se pueda entender. Es un buen juego.

Playboy: ¿Cuáles son tus preferencias musicales en estos días?

Lennon: Bueno, me gusta toda la música, dependiendo de que hora del día es. No me gustan los estilos de música o las personas por sí. No puedo decir que no disfruto a The Pretenders, pero me gusta su disco. Disfruto a los B-52 porque suenan como Yoko. Son fantásticos. Si Yoko vuelve alguna vez a su sonido antiguo, la gente dirá: “Está copiando a los B-52”.

Ono: Hicimos mucho punk hace un tiempo.

Playboy: Lennon y Ono, los punks originales.

Ono: Tienes razón.

Playboy: John, ¿cuál es tu opinión de las nueva tendencias musicales?

Lennon: Me gusta todo lo punk. Es puro. Sin embargo, no me encanta la gente que le encanta destrozarse a sí misma.

Playboy: ¿No estás de acuerdo con la letra de Rust Never Sleeps de Neil Young: “Es mejor quemarse que desaparecerse…”?

Lennon: La odio. Es mejor desaparecerse como un soldado viejo que quemarse. No aprecio el culto a Sid Vicious muerto o a James Dean muerto o a John Wayne muerto. Es lo mismo. Hacer de Sid Vicious un héroe, Jim Morrison, eso es basura para mí. Le hago culto a la gente que sobrevivió. Gloria Swanson, Greta Garbo. Están diciendo que John Wayne conquistó al cáncer, que lo batió como un hombre. ¿Y sabes? siento que se haya muerto y todo eso, lo lamento por su familia, pero el no batió al cáncer. El cáncer lo batió a él. No quiero que Sean le haga culto a John Wayne o a Sid Vicious. ¿Qué te enseñan? Nada. La muerte. ¿Para qué murió Sid Vicious? ¿Para que siguiéramos rockeando? Digo, es basura. Si Neil Young admira tanto el sentimiento, ¿por qué no lo hace bien? Porque él se ha desaparecido y regresado muchas veces, como todos nosotros. No, gracias, me quedo con los vivos y los sanos.

Playboy: ¿Escuchan el radio?

Lennon: Muzak o música clásica. No compro discos. Disfruto escuchar cosas como música popular japonesa o música hindú. Mis gustos son muy amplios. Cuando fui una ama de casa, sólo tenía a Muzac de música de fondo porque te relaja.

Playboy: ¿Yoko?

Ono: No.

Playboy: ¿Salen y compran discos?

Ono: ¿O leemos los periódicos o revistas o vemos tele? No.

Playboy: La pregunta inevitable. John, ¿escuchas tus propios discos?

Lennon: Son los que menos escucho.

Playboy: ¿Ni aún tus clásicos?

Lennon: ¿Estás bromeando? Por placer nunca los escucharía. Cuando los escucho sólo pienso en la sesión, es como un actor viéndose a sí mismo en una película vieja. Cuando escucho una canción recuerdo el estudio de Abbey Road, la sesión, quién se peleó con quién, en donde estaba sentado, moviendo el pandero en una esquina…

Ono: De hecho, no disfrutamos tampoco escuchar el trabajo de otras personas. Analizamos todo lo que escuchamos.

Playboy: Yoko, ¿eras fan de The Beatles?

Ono: No. Ahora me doy cuenta de las canciones, por supuesto. En un restaurante, John señala y dice: “Ah, están tocando a George” o algo así.

Playboy: John, ¿nunca sales a escuchar música?

Lennon: No, no estoy interesado. No soy fan. Me podría gustar como canta Jerry Lee Lewis A Whole Lot A Shakin’ en el disco pero no me interesa escucharlo en vivo.

Playboy: Tus canciones son interpretadas más que las de los otros compositores. ¿Cómo te sientes al respecto?

Lennon: Siempre estoy orgulloso y complacido cuando la gente interpreta mis canciones. Me da gusto que lo intenten porque muchas de mis canciones no son fáciles. Voy a restaurantes y los grupos siempre tocan Yesterday. Hasta le firmé a un tipo un violín en España después de que tocó Yesterday para nosotros. No podía entender que yo no escribí la canción. Pero creo que no hubiera podido ir de mesa en mesa tocando I Am The Walrus.

Playboy: ¿Qué se siente haber influido en tanta gente?

Lennon: No fui realmente yo o nosotros. Fue la época. Me pasó a mí cuando escuché el rock ‘n’ roll de los cincuentas. No tenía idea de que la música podía ser un medio de vida hasta que el rock ‘n’ roll llegó a la mía.

Playboy: ¿Recuerdas específicamente que te influenció?

Lennon: Fue Rock Around The Clock, creo. Disfrutaba a Bill Haley pero no estaba loco por él. No fue sino hasta Heartbreak Hotel cuando realmente entré en esto.

Ono: Estoy segura existen personas cuyas vidas se ven afectadas porque escucharon música hindú o Mozart o Bach. Más que nada, fue el tiempo y el tipo de química. Es como si varias personas se reunieran en una mesa y apareciera un fantasma. Era ese tipo de comunicación. Eran como mediums de cierta manera. No era algo que se podía forzar. Era la gente, la época, su juventud y su entusiasmo.

Playboy: Para fines de presentar un argumento, diremos que no hay otro artista o grupo contemporáneo que ha movido gente de una manera tan profunda como The Beatles.

Lennon: ¿Pero qué movió a The Beatles?

Playboy: Tú dinos.

Lennon: Muy bien. Cualquier viento que estaba soplando en ese momento movió a The Beatles también. No estoy diciendo que no estábamos en la parte superior del barco, pero el barco entero se estaba moviendo. Tal vez The Beatles se encontraban en el puesto del vigía gritando: “¡Tierra a la vista!” o algo así, pero todos estábamos en el mismo maldito barco._

Ono: The Beatles, por sí mismos, fueron un fenómeno social que no estaba tan consciente de lo que estaban haciendo. En cierta forma….

Lennon: (Suspira) La plática de The Beatles me aburre profundamente.

Ono: Como dije, fueron como médiums. No estaban conscientes de todo lo que decían, pero pasaba a través de ellos.

Playboy: ¿Por qué?

Lennon: Sintonizamos un mensaje. Eso es todo. No quiero hacer de menos a The Beatles diciendo que fueron esto o que no fueron lo otro. Sólo estoy tratando de no exagerar su importancia como si estuvieran separados de la sociedad. Y no creo que The Beatles hayan sido más importantes que Glenn Miller o Woody Herman o Bessie Smith. Fue nuestra generación, es todo. Fue la música de los sesenta.

Playboy: ¿Qué le dices a aquellos que insisten en que todo el rock desde The Beatles ha sido lo de The Beatles pero rehecho?

Lennon: Toda la música está rehecha. Sólo hay unas pocas notas. Sólo son variaciones de un tema. Intenta decirle a los niños de los setenta que gritan cuando ven a los Bee Gees que la música de ellos sólo es la de The Beatles rehecha. No hay nada malo con los Bee Gees. Hacen muy buen trabajo. No había nada más entonces.

Playboy: ¿Qué no fue mucha de la música de The Beatles por lo menos más inteligente?

Lennon: The Beatles fueron más intelectuales así que se movieron en ese nivel también. Pero el atractivo básico de The Beatles no fue su inteligencia. Fue su música. Sólo fue sino hasta después de que un tipo del London Times dijo que habían cadencias eolianas en It Won’t Be Long que las clases medias empezaron a escucharla, sólo porque alguien la etiquetó.

Playboy: ¿Pusiste cadencias eolianas en It Won’t Be Long?

Lennon: Al día de hoy, no tengo idea donde están. Suenan como pájaros exóticos.

Playboy: ¿Cómo reaccionaste con las malas interpretaciones de tus canciones?

Lennon: ¿Por ejemplo?

Playboy: La más obvia es el fiasco de “Paul está muerto”. Ya explicaste la línea de Glass Onion, pero ¿qué hay de la línea de I Am The Walrus, “I buried Paul” (Enterré a Paul)?

Lennon: Dije “Cranberry sauce”. Eso es lo que dije. A algunas personas les gusta jugar ping-pong, a otras personas les gusta cavar sobre las tumbas. Algunas personas harán lo que sea en lugar de estar aquí ahora.

Playboy: ¿Y que hay del canto al final de la canción: “Smoke pot, smoke pot, everybody smoke pot” (Fumen mariguana, fumen mariguana, todos fumen mariguana)?

Lennon: No, no, no. Puse al coro a cantar “Everybody’s got one, everybody’s got one”. Pero cuando tienes 30 personas, hombres y mujeres, sobre 30 cellos y sobre la sección de ritmos de rock ‘n’ roll de The Beatles, no puedes escuchar lo que dicen.

Playboy: ¿Qué es lo que tienen todos?

Lennon: Cualquier cosa. La que digas. Un pene, una vagina, un culo, lo que digas.

Playboy: ¿Te causó problemas cuando la interpretación de tus canciones fue destructiva como fue cuando Charles Manson dijo que tus letras eran mensajes para él?

Lennon: No. No tiene nada que ver conmigo. Es como ese tipo, el Hijo de Sam, que estaba teniendo pláticas con el perro. Manson fue una versión extra de la gente que salió con el mito de “Paul está muerto” o que pensaron que las iniciales de Lucy In The Sky With Diamonds eran LSD y concluyeron que estaba escribiendo sobre el ácido.

Playboy: ¿De dónde vino Lucy In The Sky?

Lennon: Mi hijo Julian llegó un día con un dibujo que hizo sobre una amiga de la escuela llamada Lucy. Había dibujado algunas estrellas en el cielo y le llamó “Lucy In The Sky With Diamonds”, simple.

Playboy: ¿Las otras imágenes de la canción no fueron inspiradas por las drogas?

Lennon: Las imágenes fueron de “Alicia en el País de las Maravillas”. Fue Alicia en el bote. Está comprando un huevo y resulta ser Humpty Dumpty. La mujer que sirve en la tienda se convierte en un borrego y en el siguiente minuto está remando en un bote en algún lugar y yo visualicé eso. También hubo una imagen de una mujer que algún día vendría a salvarme, una niña con “ojos de caleidoscopio”, que saldría del cielo. Resultó ser Yoko sólo que aún no la conocía. Así que tal vez debió haber sido “Yoko en el Cielo con Diamantes”.

Playboy: ¿Tienes algún interés en que los historiadores de la música pop analicen a The Beatles como un fenómeno cultural?

Lennon: Es igualmente irrelevante. Lo mío es hacer y lo de otra gente es grabar, supongo. ¿Importaba cuantas drogas habían en el cuerpo de Elvis? Digo, la vida sexual de Brian Epstein harían un buen “Babilonia de Hollywood” algún día, pero es irrelevante.

Playboy: ¿Cómo iniciaron los rumores sobre tú y Brian Epstein?

Lennon: Me fui de vacaciones a España con Brian, lo que inició los rumores de que él y yo estábamos teniendo un romance. Bueno, fue casi un romance, pero no del todo. Nunca se consumó. Pero tuvimos una relación bastante intensa. Y fue mi primera experiencia con alguien que yo sabía que era homosexual. El me lo admitió. Nos fuimos de vacaciones juntos porque Cyn estaba embarazada y la dejamos con el bebé y nos fuimos a España. Muchas historias divertidas. No sentábamos en los cafés y Brian veía a todos los muchachos y yo le preguntaba: “¿Te gusta aquel?, ¿te gusta este otro?”. Sólo fue la combinación de nuestra cercanía y el viaje lo que inició los rumores.

Playboy: Es interesante escucharte hablar de tus viejas canciones como Lucy In The Sky With Diamonds y Glass Onion. ¿Me comentarías brevemente de algunas de tus favoritas?

Lennon: Sí.

Playboy: Empecemos con In My Life.

Lennon: Fue la primera canción que escribí consciente sobre mi vida. (Canta). “There are places I’ll remember/all my life though some have changed… “. Antes, sólo escribíamos canciones a la Everly Brothers, Buddy Holly, canciones pop que no tenían más intención que esa. Las palabras eran casi irrelevantes. In My Life empezó como un viaje en autobús desde mi casa en 250 Menlove Avenue hacia la ciudad, mencionando todos los lugares que pude recordar. La escribí y era aburrida. Así que la olvidé y me recosté y esa letra empezó a consolidarse dentro de mí sobre amigos y amantes del pasado. Paul me ayudó con el ocho intermedio.

Playboy: Yesterday.

Lennon: Bueno, todos sabemos sobre Yesterday. He recibido muchos elogios por Yesterday. Es una canción de Paul, por supuesto y es el bebé de Paul. Bien hecha. Hermosa… y nunca deseé haberla escrito.

Playboy: With A Little Help From My Friends.

Lennon: Esta es de Paul con un poco de ayuda mía. La parte que dice: “What do you see when you turn out the light/I can’t tell you, but I know it’s mine …” es mía.

Playboy: I Am The Walrus.

Lennon: La primera línea la escribí en un viaje ácido en un fin de semana. La segunda línea la escribí en el siguiente viaje ácido, el siguiente fin de semana. Y ya estaba terminada cuando conocí a Yoko. Parte de ella se dedica a tirarle a Hare Krishna. Había toda esta gente siguiente a Hare Krishna, en particular Allen Ginsberg. La referencia a “Element’ry penguin” es la actitud ingenua y elemental de ir cantando “Hare Krishna” o poniendo toda tu fe en cualquier ídolo. En esos días escribía yo de manera obscura, a la Dylan._

Playboy: La canción es muy complicada, musicalmente hablando.

Lennon: Se oía fantástica en estéreo, pero nunca la escuchas todas. Había demasiado para meterle. Fue una mezcla desastrosa. Un track fue de Radio BBC en vivo, Shakespeare o algo, sólo llené las líneas.

Playboy: ¿Y qué hay de la morsa?

Lennon: Es de “The Walrus And The Carpenter”. “Alicia en el País de las Maravillas”. Para mí era un hermoso poema. Nunca me di cuenta que Lewis Carroll estaba hablando de los sistemas capitalista y socialista. Nunca analicé lo que realmente quiso decir como lo hace ahora la gente con el trabajo de The Beatles. Después, regresé y la vi y me di cuenta que la morsa era el tipo malo de la historia y que el carpintero era el bueno. Pensé: “Mierda, escogí al tipo equivocado”. Debí haber dicho: “Soy el carpintero”. Pero no hubiera sido lo mismo, ¿verdad? (Canta). “I am the carpenter…”.

Playboy: ¿Qué hay de She Came In Through The Bathroom Window?

Lennon: Esa la escribió Paul cuando estábamos en Nueva York formando Apple y recién había conocido a Linda. Tal vez es ella la que entró por la ventana del baño. Debió haber sido ella. No se. Alguien entró por la ventana del baño.

Playboy: I Feel Fine.

Lennon: Ese soy yo, incluyendo la parte de la guitarra con la primera retroalimentación que fue grabada por primera vez. Desafío a cualquiera a encontrar un disco anterior, a menos que sea un disco de blues de los veinte, con retroalimentación en él.

Playboy: When I’m Sixty Four.

Lennon: Totalmente de Paul. Nunca hubiera soñado con escribir una canción como esa. Hay algunas áreas en las cuales nunca pienso y esa es una de ellas.

Playboy: A Day In The Life.

Lennon: Tal como suena. Estaba leyendo el periódico un día y vi dos noticias. Una fue que el heredero Guiness se había matado en un coche. Esa era la nota principal. Murió en Londres en un accidente automovilístico. En la siguiente página había una nota sobre 4 mil hoyos en Blackburn, Lancashire. En las calles, claro. Iban a rellenarlos todos. La contribución de Paul fue la maravillosa frase “I’d love to turn you on…”. Yo tenía la música y las letras pero el contribuyó con esa frase que había estado en su mente flotando y que no había podido usar en nada. Pensé que era un buen trabajo.

Playboy: ¿Podemos continuar con algunas que parecen más personales y vemos que reminiscencias inspiran?

Lennon: Reminiscencia fuera.

Playboy: Sin razón alguna, empecemos con I Wanna Be Your Man.

Lennon: Paul y yo terminamos esa para los Stones. Brian nos llevó a un club en Richmond, donde estaban tocando, para que los conociéramos. Ellos querían una canción y fuimos a ver que tipo de música hacían. Paul tenía un pedazo de canción y se la tocamos y dijeron: “Sí, Ok, ese es nuestro estilo”. Pero sólo era una pequeña parte así que Paul y yo nos fuimos a la esquina del cuarto y terminamos la canción mientras ellos estaban sentados, hablando. Regresamos y Mick y Keith dijeron: “Jesús, mira eso. Sólo se fueron un rato y la escribieron”. Enfrente de sus ojos. Fue un éxito. Ringo la cantó por nosotros y los Stones dieron su versión. Muestra cuánta importancia les dimos. No les íbamos a dar nada grandioso, ¿verdad? Ese fue el primer disco de los Stones. De todas maneras, Mick y Keith dijeron: “Si pueden escribir una canción tan fácilmente, deberíamos intentarlo nosotros”. Dijeron que eso los había inspirado a componer juntos.

Playboy: ¿Qué hay de Strawberry Fields Forever?

Lennon: Strawberry Fields es un lugar real. Después de vivir en Penny Lane me cambié con mi tía que vivía en los suburbios, en un lugar con un jardín pequeño y con vecinos que eran doctores y abogados. No era para nada la imagen del barrio pobre que ha sido proyectada en todas las historias de The Beatles. En un sistema de clases, era como media clase arriba comparado con los lugares en donde vivían Paul, George y Ringo, que vivían en casas subsidiadas por el gobierno. Nosotros éramos los dueños de la casa y teníamos un jardín. Ellos no tuvieron nada similar. Cerca de nuestra casa estaba Strawberry Fields, una casa cerca de un reformatorio para chicos en donde yo asistía a fiestas de jardines cuando era niño con mis amigos Nigel y Pete. Ibamos y vendíamos botellas de limonada por un penique. Siempre nos divertimos en Strawberry Fields. Así que es de ahí de donde saqué el nombre. Pero lo usé como una imagen. Campos de fresa para siempre.

Playboy: ¿Y la letra? Por ejemplo: “Living is easy…”

Lennon: (Cantando) “With eyes closed. Misunderstanding all you see” (“Con los ojos cerrados. Malinterpretando todo lo que ves). Todavía se aplica, ¿no? ¿No estoy diciendo exactamente lo mismo ahora? La consciencia que aparentemente trata de ser expresada es… digámoslo que de alguna manera yo siempre fui hiperactivo. Fui hiperactivo en el kindergarden. Fui diferente a los demás. Fui diferente toda mi vida. El segundo verso dice: “No one I think is in my tree” (“Creo que nadie está en mi árbol”). Bueno, fui demasiado tímido y con demasiadas dudas sobre mí mismo. Lo que yo estaba diciendo es que nadie era tan hiperactivo como yo. Por lo tanto, debo de estar loco o debo ser un genio… “I mean it must be high or low” (“Quiero decir debe estar alto o bajo”), la siguiente línea. Había algo mal conmigo, pensé, porque parecía ver cosas que las otras personas no veían. Como niño decía “¡Pero esto está sucediendo!” y todos me veían como si estuviera loco. Siempre fui tan psíquico o intuitivo o poético o como le quieras llamar, que siempre veía cosas de una forma alucinatoria. Fue aterrorizante como niño porque no habían nadie con quien identificarme. Ni mi tía ni mis amigos ni alguien más podía ver lo que yo veía. Fue muy asustante y el único contacto que yo tenía era leer sobre Oscar Wilde o Dylan Thomas o Vincent Van Gogh, todos esos libros sobre los cuales me había platicado mi tía que la gente sufría porque tenía visiones. Y debido a lo que vieron fueron torturados por la sociedad cuando trataron de expresar lo que eran. Vi soledad en ellos.

Playboy: ¿Pudiste compartir tus visiones con alguien más?

Lennon: Sólo con la gente muerta en los libros. Lewis Carroll, ciertas pinturas. El surrealismo tuvo un gran efecto en mí porque me di cuenta que mi imaginación y mi mente no estaban afectadas, y que si era locura entonces yo pertenecía a un club exclusivo que ve el mundo en esos términos. El surrealismo es para mí la realidad. La visión psíquica es para mí la realidad. Aún de niño. Cuando me veía en el espejo, cuando tenía 12 ó 13 años, literalmente entraba en trance en alfa. No sabía como se llamaba entonces. Supe años después que hay un nombre para esa condición. Pero me veía a mí mismo viendo imágenes alucinatorias de mi cara cambiando y volviéndose cósmica y completa. Esto hizo que yo siempre fuera un rebelde. Esto me dio un chip en el hombro pero, por otra parte, yo siempre quise ser amado y aceptado. Parte de mi hubiera querido que yo fuera aceptado por todos los niveles de la sociedad y no ser el músico lunático irreverente. Pero no puedo ser lo que no soy. Debido a mi actitud, los padres de otros chicos, incluyendo al padre de Paul, decían: “Mantente lejos de él”. Los padres de manera instintiva reconocían lo que yo era, que era un hacedor de problemas en el sentido que no me conformaba y que influiría en sus hijos, lo que finalmente hice. Hice lo mejor que pude para destrozar cada hogar de los amigos que tuve. En parte, tal vez, debido a la envidia que me daba el no tener un hogar. Pero en realidad si lo tuve. Tenía un tío y una tía y una linda casa en los suburbios, muchas gracias. Escúchalo bien, Tía. A ella le lastimó un comentario reciente de Paul en el cual declaró que la razón por la cual yo estoy en la casa con Sean ahora es porque nunca tuve una vida familiar. Y eso es absolutamente basura. Hubo cinco mujeres en mi familia. Cinco mujeres fuertes e inteligentes. Cinco hermanas. Una fue, por cierto, mi madre. Mi madre fue la más joven. Ella no podía lidiar con la vida. Tuvo un esposo que huyó al mar y había guerra y no pudo lidiar conmigo cuando yo tenía cuatro años y medio y terminé viviendo con su hermana mayor. Ahora, esas mujeres eran fantásticas. Algún día haré una especie de “Forsyte Saga” (2) sobre ellas. Esta fue mi primera educación feminista. De todas maneras, saber que yo no estaba con mis padres me hizo ver que los padres no son dioses. Y yo infiltraba eso en las mentes de los otros chicos. Los padres de Paul estaban aterrorizados conmigo y por mi influencia simplemente porque yo estaba libre del control de los míos. Eso fue un regalo que tuve por no tener padres. Lloré mucho por no tenerlos y fue una tortura pero ese hecho también me dio consciencia a una edad temprana. No era un huérfano, sin embargo. Mi madre estaba viva y vivía a una distancia de 15 minutos caminando toda mi vida. La veía de vez en cuando. Sólo que no vivía con ella.

Playboy: ¿Vive aún?

Lennon: No, la mató un policía fuera de servicio que estaba borracho después de que ella visitara la casa de mi tía, en donde yo vivía. Yo no estaba ahí en ese momento. Estaba en una parada de camión. Yo tenía 16 años. Esto fue un gran trauma para mí. La perdí dos veces, cuando tenía 5 años me fui a vivir con mi tía y después cuando ella murió físicamente. Eso me amargó. El chip en el hombro que tenía como joven creció mucho en ese momento. Estaba yo tratando de restablecer la relación con ella y la mataron.

Playboy: Su nombre era Julia, ¿no? ¿Es ella la Julia de tu canción de ese nombre del Album Blanco?

Lennon: La canción es para ella… y para Yoko.

Playboy: ¿Qué tipo de relación tenías con tu padre, que se fue al mar? ¿Lo volviste a ver de nuevo?

Lennon: Nunca lo vi hasta que hice mucho dinero y fue cuando regresó.

Playboy: ¿Cuántos años tenías?

Lennon: 24 ó 25. Abrí el periódico “Daily Express” y ahí estaba, lavando platos en un hotel pequeño o algo así, muy cerca de donde yo vivía en el área de Stockbroker, fuera de Londres. Me había estado escribiendo para tener contacto conmigo. No quería verlo. Estaba muy molesto por todo lo que me había hecho a mí y a mi mamá y de que regresara cuando yo era rico y famoso y por que no se había molestado en hacerlo antes. Así que no lo iba a ver pero me chantajeó en la prensa diciendo que era un hombre pobre que lavaba trastes mientras yo vivía rodeado de lujos. Caí en la trampa y lo vi y tuvimos cierta relación. Murió unos años después de cáncer. Pero a los 65 años se casó con una secretaria que había trabajado para The Beatles, de 22 años de edad, y tuvieron un hijo, lo cual pensé traería esperanza para un hombre que había vivido su vida como un borracho y casi como un vagabundo de Bowery.

Playboy: Nunca volveremos a escuchar Strawberry Fields Forever de la misma manera. ¿Qué memorias te trae la canción Help!?

Lennon: Cuando Help! salió en 1965 yo estaba de hecho pidiendo auxilio. La mayoría de las personas sólo piensan que es una canción rápida de rock ‘n’ roll. No me di cuenta en ese momento, sólo escribí la canción porque estaba encargado de escribirla para la película. Pero después supe que realmente estaba pidiendo auxilio. Fue mi periodo de Elvis gordo. Ves la película: El…. yo….. estaba muy gordo, muy inseguro, y se había perdido totalmente a sí mismo. Y yo estaba cantando sobre cuando era más joven y todo lo demás, viendo al pasado y qué fácil era. Ahora puedo ser muy positivo, sí, sí, pero también paso por depresiones profundas en las cuales me gustaría brincar por la ventana, ¿sabes? Es más fácil lidiar con ellas ahora que soy mayor. No se si aprendes a controlarte o, cuando creces, te calmas un poco. De todas maneras yo estaba gordo y deprimido y estaba pidiendo auxilio. En esos días, cuando The Beatles estábamos deprimidos, teníamos un canto. Yo gritaba: “¿Hacia dónde vamos, amigos?” y ellos contestaban: “Hacía el tope del pop, Johnny” con voces seudo-estadounidenses. Yo les decía: “¿Y dónde está eso, amigos?”. Y me contestaban de nuevo: “Hacía el tope más alto del pop más alto, Johnny”. Era una expresión tonta de una película mala, tipo “Blackboard Jungle”, sobre Liverpool. Johnny era el líder de la banda.

Playboy: ¿Estabas deprimido durante el periodo de Help!?

Lennon: El asunto de The Beatles se había ido más allá de la comprensión. Fumábamos mariguana en lugar de desayunar. Estábamos muy metidos en la mariguana y nadie se podía comunicar con nosotros porque sólo teníamos los ojos vidriosos y nos reíamos todo el tiempo. En nuestro propio mundo. Esa fue la canción “Help!”. Creo que todo lo que sale de una canción, aún de las canciones actuales de Paul, que aparentemente no tratan de nada, muestra algo de ti.

Playboy: ¿Fue I’m A Loser una declaración personal similar?

Lennon: Parte de mi sospecha que soy un perdedor y la otra parte piensa que soy Dios Todopoderoso.

Playboy: ¿Y qué hay de Cold Turkey?

Lennon: Esa canción es autoexplicatoria. La canción fue prohibida aunque es antidrogas. Son tan estúpidos en relación a las drogas. No están viendo las causas del problema de las drogas: ¿Por qué la gente usa drogas?, ¿para escapar de qué?, ¿es tan terrible la vida? ¿La situación en la que vivimos es tan terrible que no podemos hacer nada sin el refuerzo del alcohol y el tabaco? Aspirinas, píldoras para dormir, estimulantes, depresores, olvida la heroína y la cocaína, sólo son extras del Librium y de la velocidad.

Playboy: ¿Usas drogas ahora?

Lennon: No realmente. Si alguien me ofrece un carrujo podría fumarlo, pero no me metería en eso.

Playboy: ¿Cocaína?

Lennon: He usado cocaína pero no me gusta. The Beatles tuvieron mucha en su época pero es una droga tonta porque necesitas otra dosis 20 minutos después de la primera. Tu concentración completa se va en conseguir la siguiente dosis. En realidad, me es más fácil lidiar con la cafeína.

Playboy: ¿Acido?

Lennon: No en muchos años. Un poco de hongos o peyote no va más allá de lo mío, tal vez dos veces al año. Ya no se escucha pero la gente aún visita el cosmos. Debemos recordar siempre que le debemos el LSD a la CIA y al ejército. Eso es lo que la gente olvida. Todo es lo opuesto a lo que parece, ¿no, Harry? Así que saca la botella, muchacho y relájate. Inventaron el LSD para controlar a la gente y lo que nos dieron fue libertad. A veces funciona de manera misteriosa en la forma de interpretar. Si ves los reportes del gobierno sobre el ácido, los que brincaron por la ventana o se mataron por él, aún la hija de Art Linkletter, les sucedió años después. Así que encarémoslo, no estaba en el ácido cuando brincó por la ventana. Y nunca he conocido a nadie que tenga un flashback en el ácido. Nunca tuve un flashback en mi vida y he tenido millones de viajes a los sesenta.

Playboy: ¿Qué incluye su dieta además de sashimi y sushi, barras de chocolate Hershey y capuchinos?

Lennon: Casi somos macrobióticos aunque a veces llevo a la familia a comer pizza.

Ono: La intuición te dice qué comer. Es peligroso tratar de unificar las cosas. Cada quien tiene necesidades distintas. Pasamos por el vegetarianismo y lo macrobiótico, pero ahora, debido a que estamos en el estudio, comemos algo de comida chatarra. Estamos tratando de quedarnos en lo macrobiótico: pescado y arroz, granos enteros. Tú balanceas la comida y comes comida relacionada al área. El maíz es el grano de esta área.

Playboy: Y ambos fuman mucho.

Lennon: Los macrobióticos no creen en la gran C (Cáncer). Si lo tomas como racionalización o no, los macrobióticos no creen que fumar es malo para ti. Claro, si morimos es que estábamos equivocados.

Playboy: Regresemos con las memorias de las canciones. ¿Qué hay de la canción de Paul, Hey Jude?

Lennon: El dice que la escribió para Julian. El sabía que Cyn y yo nos estábamos separando y que yo estaba dejando a Julian. El fue en su coche a ver a Julian y a saludarlo. Había sido como un tío para él. Y compuso Hey Jude. Pero siempre escuche esa canción como una canción para mí. Ahora estoy sonando como esos fans que leen cosas entre líneas… Piénsalo: Yoko acababa de entrar a la escena. El está diciendo: “Hey Jude”, o sea “Hey John”. De manera subconsciente estaba diciendo: anda, déjame. De manera consciente, él no quería que siguiera adelante. El ángel en él decía “Dios te bendiga”. El diablo en él no lo quería porque iba a perder a su socio.

Playboy: ¿Y qué hay de Because?

Lennon: Estaba acostado en el sofá de nuestra casa, escuchando a Yoko tocar la “Sonata Luz de Luna” de Beethoven en el piano. De repente, le dije: “¿Puedes tocar esas cuerdas hacia atrás?”. Ella lo hizo y escribí Because alrededor de ellas. La canción suena como la sonata también. La letra es clara, sin mierda, sin imaginaciones, sin referencias obscuras.

Playboy: Give Peace A Chance.

Lennon: Todo lo que decimos es que le des a la paz un chance.

Playboy: ¿Fue realmente una composición de Lennon y McCartney?

Lennon: No, ni siquiera se por qué su nombre está ahí. Está ahí porque me sentí un poco culpable porque hice el sencillo de manera separada, el primero, y realmente estaba separándome de The Beatles.

Playboy: ¿Por qué las composiciones que hicieron tú y Paul de manera separada fueron atribuidas a Lennon y McCartney?

Lennon: Paul y yo hicimos un trato cuando teníamos 15 años. Nunca hubo un trato legal entre nosotros, sólo un trato que hicimos cuando decidimos componer juntos, que pondríamos nuestros nombres sin importar lo demás.

Playboy: ¿Y qué hay de Do You Want To Know A Secret?

Lennon: La idea vino de esta canción que mi madre me cantaba cuando yo tenía uno o dos años y ella todavía vivía conmigo. Fue de una película de Disney: ¿Quieres saber un secreto? Promete no decirlo / Estás parado junto al pozo de los deseos”. Así que, en mi cabeza, escribí la canción y se la di a George para que la cantara. Pensé que sería un buen vehículo para él porque sólo tenía tres notas y el no era el mejor cantante del mundo. Ha mejorado mucho desde entonces, pero en esos días, su habilidad para cantar era muy mala. Se la di sólo porque tuviera una pieza de la acción. Esta es otra razón por la cual me sentí lastimado con su libro. Aún me metí en la bronca de asegurarme que obtuviera el lado B de un sencillo de The Beatles porque no había tenido uno sino hasta Do You Want To Know A Secret?. Something fue la primera vez que obtuvo un lado A porque Paul y yo siempre escribíamos ambos lados. Esto no fue porque queríamos mantenerlo aparte sino porque su material no estaba a la altura. Me aseguré también que obtuviera el lado B de Something así que el obtuvo el efectivo. Estas pequeñas cosas él no las recuerda. Siempre me sentí mal de que George y Ringo no tuvieran su parte en la publicación. Cuando llegó la oportunidad de darles cinco por ciento a cada uno de Maclen, fue gracias a mí. No fue por Klein y no fue por Paul. Fue por mí. Cuando sugerí que debían obtenerlo, Paul dijo que no. Yo no obtengo nada de las canciones de George o de las canciones de Ringo. Nunca pedí nada por las contribuciones que le hice a la canción de George, Taxman. Ni siquiera su reconocimiento. Y esto es la razón por la que soné resentido sobre George y Ringo. Porque después de todas esas cosas surgió la actitud de “John nos ha abandonado” y “John nos está engañando”, lo cual no es cierto.

Playboy: Happiness Is A Warm Gun.

Lennon: No, no es sobre heroína. Una revista Gun estaba ahí con una pistola humeante en la portada y un artículo que nunca leí en su interior llamado “Happiness Is A Warm Gun”. Lo tomé de ahí. Lo tomé como una idea terrible de tener que matar a algún animal.

Playboy: ¿Y qué hay de la frase con implicación sexual: “Cuando sientas mi dedo en el gatillo”?

Lennon: Bueno, fue al principio de mi relación con Yoko y yo estaba muy orientado a lo sexual en ese momento. No estábamos en el estudio. Estábamos en la cama.

Playboy: ¿Y la alusión a “Mother Superior jumps the gun”?

Lennon: Le llamo a Yoko Madre o Madam, de cualquiera de las dos maneras. El resto no significa nada. Sólo son imágenes de ella.

Playboy: Across the Universe.

Lennon: The Beatles no hicieron un buen disco de Across The Universe. Creo que de manera subconsciente nosotros… creo que Paul de manera subconsciente trató de destrozar mis grandiosas canciones. Jugábamos juegos experimentales con grandes canciones como Strawberry Fields, la cual siempre pensé que estaba mal grabada. Funcionó, pero no fue lo que pudo haber sido. Lo permití, sin embargo. Estábamos durante horas haciendo limpieza detallada en las canciones de Paul pero cuando se trataba de las mías, especialmente una gran canción como Strawberry Fields o Across The Universe, de alguna manera se generaba una atmósfera de relajación o de experimentación.

Playboy: ¿Estás hablando de sabotaje?

Lennon: Sabotaje subconsciente. Yo me sentí muy lastimado… Paul lo negará porque tiene una cara blanda y dirá que esto no existió. Este es el tipo de cosa a la cual me refiero cuando digo que yo siempre veía lo que estaba sucediendo y empezaba a pensar: “Bueno, tal vez estoy paranoico”. Pero no lo estaba. Esta es la absoluta verdad. Lo mismo sucedió con Across The Universe. La canción nunca fue hecha de una manera apropiada. Afortunadamente, la letra es de calidad.

Playboy: Getting Better.

Lennon: Es una forma diaria de escribir. Todo eso de “Yo solía ser cruel con mi mujer, le pegaba y la mantenía lejos de las cosas que amaba”, eso fui yo. Solía ser cruel con mi mujer y físicamente… cualquier mujer. Le pegaba. Si no me podía expresar le pegaba. Peleé con hombres y les pegué a las mujeres. Por eso siempre estoy con la paz, ¿entiendes? La gente que va por el amor y la paz es la más violenta. Todo es lo opuesto. Pero creo sinceramente en el amor y en la paz. No soy el hombre violento que ha aprendido a no serlo y que se arrepiente de su violencia. Tengo que tener muchos años más para poder enfrentar en público el cómo traté a las mujeres cuando era más joven.

Playboy: Revolution.

Lennon: Grabamos la canción dos veces. The Beatles se estaban poniendo muy tensos entre sí. Yo hice la versión lenta y quería que fuera un sencillo: como la declaración de The Beatles sobre Vietnam y sobre la revolución. Durante años completos, en las giras de The Beatles, Epstein nos había prohibido decir nada sobre Vietnam o sobre la guerra. Y ni siquiera permitía preguntas al respecto. Pero en una gira, le dije: “Voy a contesta sobre la guerra. No podemos ignorarlo”. Absolutamente quería que The Beatles dijeran algo. La primera toma de Revolution… bueno, George y Paul estaban resentidos y dijeron que no era lo suficientemente rápida. Ahora, si entras en detalle sobre lo que es un hit y lo que no es, tal vez. Pero The Beatles se podían dar el lujo de poner una versión lenta y entendible de Revolution como sencillo. Hubiera ganado un disco de oro o de madera. Pero estaban molestos por el periodo de Yoko y por el hecho de que, de nuevo, yo estaba volviéndome creativo y dominante como lo había sido en los primeros días, después de estar con un perfil bajo durante un par de años, mi actitud molestó al carro de manzanas. Estaba despierto de nuevo y no podían soportarlo.

Playboy: ¿Fue inspiración de Yoko?

Lennon: Ella inspiró toda esta creación que salió de mí. No fue que ella me inspirara las canciones, ella me inspiraba a mí. La declaración en Revolution fue mía. La letra es aún actual. Todavía muestra lo que pienso sobre la política. Quiero ver el plan. Es lo que le decía a Abbie Hoffman (3) y Jerry Rubin. No me cuenten si es para violencia. No esperen verme en las barricadas a menos que sea con flores.

Playboy: ¿Qué opinas de que Hoffman se entregara?

Lennon: Bueno, consiguió lo que quería. Esto es, quería ser un héroe underground para cualquiera que todavía idolatre cualquier manifestación de lo underground. Yo no me siento así ya. Nixon, Hoffman, es lo mismo. Todos son del mismo periodo. Fue sorprendente ver a Abbie en la televisión pero también lo fue ver a Nixon ahí mismo. Tal vez la gente tiene este sentimiento cuando me ve a mí o a nosotros. ¿Qué hacen ahí? ¿Es un carrete viejo de noticias?

Playboy: En un álbum nuevo, cierras con Hard Times Are Over (For A While). ¿Por qué?

Lennon: No es un mensaje nuevo: Give Peace A Chance… no estamos siendo poco razonables, sólo pidiendo una posibilidad para la paz. Con Imagine estamos diciendo: “¿Puedes imaginar un mundo sin países o religiones?”. Es el mismo mensaje una y otra vez. Y es positivo.

Playboy: ¿Qué se siente tener a la gente esperando tu nuevo disco porque sienten que eres un profeta? Cuando regresaste al estudio a hacer Double Fantasy algunos de tus fans estaban diciendo cosas como “Tal como Lennon definió los sesenta y los setenta, va a definir los ochenta”.

Lennon: Es muy triste. De todas maneras no estamos diciendo nada nuevo. A, lo hemos dicho ya, y B, 100 millones de personas lo han dicho también.

Playboy: Pero tus canciones contienen mensajes.

Lennon: Todo lo que estamos diciendo es: “Esto es lo que nos está pasando a nosotros”. Estamos enviando postales. No permito que se convierta en: “Yo soy el iluminado y ustedes los borregos a los cuales el camino les será enseñado”. Ese es el peligro de cualquier cosa.

Playboy: Especialmente para ti.

Lennon: Mira, no hay nada malo en seguir ejemplos. Podemos tener cabezas y personas que admiramos pero no necesitamos líderes. “No sigas a los líderes, observa los parquímetros”.

Playboy: Estas citando a uno de tus colegas. ¿Te afecta que Dylan se haya convertido en un cristiano renacido?

Lennon: No me gusta comentar sobre eso. Cualquiera que sean sus razones, son personales para él y necesita llevarlas a cabo. Pero todo el asunto de la religión sufre un poco de la premisa “sigan adelante, soldados cristianos”. se habla mucho de los soldados y de la marcha y de convertirse. No estoy castigando al budismo porque no soy más budista que cristiano pero hay una cosa que sí admiro de la religión: no hay proselitismo.

Playboy: ¿Fuiste un fan de Dylan?

Lennon: No. Dejé de escuchar a Dylan con ambos oídos después de Highway 64 (sic) y Blonde on Blonde y aún entonces fue porque George me hizo sentar y escucharlos.

Playboy: Como Dylan, ¿no estabas tú buscando algún tipo de líder cuando tomaste la terapia de gritos primarios con Arthur Janov?

Ono: Creo que Janov fue un padre para John. Creo que tiene complejo de padre y siempre anda buscando uno.

Lennon: Tenía, querida. Yo tenía un complejo de padre.

Playboy: ¿Me explicarías eso?

Ono: Yo tuve un papá, un papá real, un papá grande y fuerte como un Billy Graham pero al crecer, vi su lado débil. Vi su hipocresía. Así que cuando veo algo que se supone que es grande y maravilloso, un gurú o un grito primitivo, me vuelvo cínica.

Lennon: Se peleó con Janov todo el tiempo. El no lo pudo soportar.

Ono: Yo no busco al gran padre. Busco algo más en los hombres, algo que sea tierno y débil y siento que quiero ayudar.

Lennon: ¡Y yo fui el lisiado afortunado que ella escogió!

Ono: Tengo este instinto materno. Pero no estaba en el asunto de encontrar un padre porque había tenido uno que me había desilusionado. John nunca tuvo el chance de desilusionarse con su padre ya que éste no se encontraba ahí así que nunca pensó en él como un gran hombre.

Playboy: ¿Estás de acuerdo con lo que dice, John?

Lennon: Muchos de nosotros buscamos padres. El mío no estuvo físicamente ahí. La mayoría no está ahí de manera mental y física ya que siempre está en la oficina u ocupado con otras cosas. Así que todos estos líderes, parquímetros, son un substituto de los padres, sean religiosos o políticos… como pasa al elegir un presidente. Escogemos nuestro propio papá de una perrera de papás. Este es el papá que se parece al papá de los comerciales. Tiene canas y los dientes correctos y la raya de su cabello está en el lado correcto, ¿ok? Este es el papá que escogemos. La perrera de papás, que es la arena política, nos da un presidente, entonces lo ponemos en una plataforma y lo empezamos a castigar y le empezamos a gritar porque Papá no puede hacer milagros. Papá no nos cura.

Playboy: Así que Janov fue un papá para ti. ¿Quién más?

Ono: Antes, el Maharishi.

Lennon: Maharishi fue una figura paterna. Elvis Presley podría haber sido una figura paterna. No lo se. Robert Mitchum. Cualquier imagen masculina es una imagen paterna. No hay nada de malo en eso hasta que les otorgas el derecho de dar la receta de tu vida. Lo que sucede es que llega alguien con un buen pedazo de verdad. Y en vez de ver la verdad, lo que se ve es la persona. El mensajero es idolatrado en lugar del mensaje. Esto aplica para el cristianismo, mohammedismo, budismo, confusionismo, marxismo, maoísmo, todo. Siempre es sobre la persona y nunca sobre lo que dice.

Ono: Todo lo que termine en “ismo” es un papá. Es triste que la sociedad esté estructurada de tal manera que la gente no se pueda abrir y necesite cierto teatro para ir a llorar o algo así.

Lennon: Bueno, tu fuiste a EST (4).

Ono: Sí, quería saber más de eso.

Lennon: Fuimos con Janov por la misma razón.

Ono: Pero la gente EST recibe un recordatorio…

Lennon: Si pero yo no quise ir y sentarme en un cuarto y no orinar.

Ono: Bueno, lo hiciste en la terapia de gritos primarios.

Lennon: Pero te tenía conmigo.

Ono: De todas maneras, cuando fui a EST vi a Werner Erhardt (sic), y era lo mismo. Es un showman y tiene montado un buen número. Sentí lo mismo cuando fui con Sai Baba en India. En India, tienes que ser un gurú en lugar de una estrella del pop.

Playboy: Los gurús son las estrellas del pop de la India y las estrellas del pop son los gurús aquí.

Lennon: Pero nadie es perfecto, etc., etc. Sea Janov o Erhardt (sic) o el Maharishi, o un Beatle. Eso no se sale de sus mensajes. Es como aprender a nadar. Nadar está bien pero olvídate de tu maestro de natación. Si The Beatles tenían un mensaje, ese fue. Con The Beatles, los discos son el punto, no The Beatles como individuos. No necesitas el paquete, así como no necesitas el paquete cristiano o el paquete marxista para captar el mensaje. La gente siempre tuvo la idea que yo soy anti-Cristo o antireligioso. No lo soy. Soy el tipo más religioso. Fui educado como cristiano y sólo ahora entiendo algunas de las cosas que Cristo decía en esas parábolas. Porque la gente se queda enganchada en el maestro y se pierden del mensaje.

Playboy: ¿Y The Beatles le enseñaban a la gente cómo nadar?

Lennon: Si The Beatles o los sesenta tenían un mensaje ese era el aprender a nadar. Punto. Y una vez que aprendiste a nadar, tienes que nadar. La gente que se quedó enganchada en The Beatles o en los sesenta se perdieron del punto completo cuando el sueño de The Beatles y los sesenta se convirtió en el punto. Cargar el sueño de The Beatles o de los sesenta durante toda tu vida es como cargar a la Segunda Guerra Mundial y a Glenn Miller todo el tiempo. No es esto decir que no debas disfrutar a Glenn Miller o a The Beatles pero vivir en ese sueño es una dimensión desconocida. No es vivir en el ahora. Es una ilusión.

Playboy: Yoko, el sencillo que tú y John lanzaron de su álbum parece ver hacia el futuro.

Ono: Sí, Starting Over es una canción que me puede hacer llorar. John ha hablado de los sesenta y de cómo nos dio una probada de libertad, sexual y de otros tipos. Fue como una orgía. Entonces, después de esa probada que tuvimos juntos, los hombres y las mujeres perdieron la realidad del otro y muchas familias y relaciones se deshicieron. Realmente creo que lo que pasó en los setenta puede compararse con lo que sucedió bajo el nazismo con las familias judías. Sólo que la fuerza que las separó vino de adentro, no de afuera. Tratamos de racionalizarlo como el precio que estamos pagando por nuestra libertad. Y lo que John está diciendo en su canción es algo así como: Ok, tuvimos la energía de los sesenta, en los setenta nos separamos, empecemos de nuevo en los ochenta. El está tratando de llegar a mí, la mujer. Llegar a mí después de todo lo que ha sucedido después de los campos de guerra de las familias muertas, es más difícil ahora. Del otro lado del disco está mi canción Kiss Kiss Kiss, que es el otro lado de la misma cuestión. Ahí está el sonido de una mujer llegando al clímax y está pidiendo ser tomada, ser tocada. Será controversial porque la gente sigue sintiendo que es menos natural escuchar los sonidos de una mujer haciendo el amor que, digamos, el sonido del Concorde, que está matando la atmósfera y contaminando la naturaleza. Juntos, ambos lados son una oración para cambiar los ochenta.

Playboy: ¿Cuál es tu sueño de los ochenta, John?

Lennon: Bueno, hacer tu propio sueño. Esa es la historia de The Beatles, ¿no? Esa es la historia de Yoko. Eso es lo que digo ahora. Produce tu propio sueño. Si quieres salvar al Perú, ve a salvar al Perú. Es muy posible hacer todo, pero no dependas de los líderes y de los parquímetros. No esperes que Jimmy Carter o Ronald Reagan o John Lennon o Yoko Ono o Bob Dylan o Jesucristo vengan y lo hagan por ti. Tienes que hacerlo tú mismo. Esto es los que los grandes maestros han venido diciendo desde el principio de los tiempos. Pueden señalar el camino, poner marcas en él y dejar pequeñas instrucciones en varios libros que ahora son llamados sagrados y son idolatrados por la cubierta en lugar de su contenido, pero las instrucciones están ahí para todos, siempre han estado y siempre estarán. No hay nada nuevo bajo el sol. Todos los caminos llevan a Roma. Y la gente no puede proporcionártelo. Yo no puedo despertarte. Sólo tú puedes despertarte. No puedo curarte. Tú puedes curarte a ti mismo.

Playboy: ¿Qué hace que la gente no acepte este mensaje?

Lennon: El miedo a lo desconocido. Lo desconocido es lo que es. Y tenerle miedo es lo que hace que la gente persiga sueños, ilusiones, guerras, paz, amor, odio, todo eso… es una ilusión. Lo desconocido es lo que es. Acepta que es desconocido y que es únicamente navegar. Todo es desconocido… sólo así estarás ganando el juego. Eso es lo que es, ¿o no?


(2) – The Forsyte Saga. Célebre programa de televisión británico que inició transmisiones en 1967. Se basó en la novela de John Galsworthy y constó de 26 episodios que relataban la vida de la aristocrática familia Forsyte de 1879 a 1936.

(3) – Abbie Hoffman, nacido en 1936 en Estados Unidos, fue un ícono contracultural de la década de los sesenta. Fue reconocido por su rechazo y sus parodias de la cultura corporativa estadounidense. Se suicidó en 1989.

(4) – Metodología desarrollada a principios de la década de los setenta por Werner Erhard que pugnaba por la noción de “transformación” y que al aplicarse a individuos y empresas contribuía al desarrollo de nuevos contextos, creativos e independientes.


COMPARTE
0Shares

Comenta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.