Grandes temas que impulsaron la sicodelia parte 2

En el anterior artículo sobre esta lista de canciones que impulsaron la sicodelia, mencionamos bandas tan prominentes y respetadas como The Beatles o The Byrds quienes realmente fueron hilos conductores para esta vertiente que explotó en plena segunda mitad sesentera.

Era el tiempo del LSD, los hongos alucinógenos y las drogas psicotrópicas que en determinado momento dieron rienda suelta a estados de la conciencia más profundos y pocas veces explorados y el resultado se marca en varios temas, entre ellos, los que a continuación expondremos.

1. California Dreamin – The Mamas and The Papas. Escrita en 1963 por Michelle y John Phillips a raíz de la nostalgia que la joven cantante sentía por la costa oeste y grabada en 1965 bajo la producción de Lou Adler para Dunhill Records, este tema es uno de los emblemas de la década sesentera. Se publicó entre noviembre y diciembre de 1965 y fue el primer gran éxito del grupo metiéndose en el número 4 de las listas y manteniéndose en ese sitio por 17 semanas consecutivas.

Primero fue grabada por los New Journeymen donde ambos cantantes participaban, pero su fama estaba escrita para inmortalizarse bajo el nombre de “The Mamas and The Papas”.

La fuerza vocal del cuarteto fue desde el primer momento una carga explosiva para el público que los acogió junto a este corte como uno de los referentes no sólo del  “Flower Power” sino de toda la historia musical y para muestra las múltiples versiones que se han realizado por diversos artistas entre ellos José Feliciano, The Beach Boys y ¿Por qué no? Hasta Mocedades, así mismo Los Tijuana Five y Los Juniors realizaron en México sus respectivas versiones dejando clara la influencia de “Los Papás y Las Mamás” por estos lares.

2. Good Vibrations – The Beach Boys. Para 1966 Brian Wilson escribió junto con su primo Mike Love esta canción que fue inspirada por su madre, quien le hablaba cuando era niño sobre las vibraciones que los perros perciben con las personas, llevando al genio musical a componer algo al respecto basándose también en la percepción sensorial y desde luego en su experiencia con el ácido lisérgico.

Aclamada por críticos y conocedores como una de las mejores canciones pop sicodélicas de todos los tiempos, “Good Vibrations” surgió durante las grabaciones del álbum “Pet Sounds” sin embargo no se incluyó aunque sí se contempló para ser parte de él y se lanzó en sencillo junto con “Let´s Go Away For Awhile” que sí venía en la placa. Se consideró para el proyecto truncado “Smile” y finalmente se registró para el Long Play “Smiley Smile” de 1967.

La popularidad de la letra y sus acordes cobran fuerza día con día posicionándose entre conteos especiales entre los primeros lugares de popularidad. Se grabó entre febrero y septiembre de 1966, lanzada el 10 de octubre y se posicionó en el primer lugar en Reino Unido el 17 de noviembre, para asumir el mismo puesto el 10 de diciembre en Estados Unidos. Fue interpretada magistralmente por Carl Wilson quien sustituyó a Dennis Wilson tras sufrir un cuadro de laringitis. Brian y Mike Love participan en los coros.

Aquí una versión un poco distinta a la dada conocer oficialmente.

Considerada por el publicista de la banda, Derek Taylor como “una sinfonía de bolsillo” por la gama de instrumentos inusuales que incluía, ha sido hasta ahora la canción más cara de la historia del rock ya que entre su creación y producción pasaron varios meses en los que Brian Wilson se involucró en ella. Ante esto el compositor ha indicado que el sonido del violonchelo en el estribillo fue influenciado por “Da Doo Ron Ron” de Phil Spector.

Capitol tuvo dudas de su lanzamiento por su clara influencia psicodélica pero Wilson se salió con la suya una vez más y reclutó a varios de los mejores músicos de sesión, en su mayoría los famosos “The Wrecking Crew” para que participaran en la grabación e incluso se permitió experimentar con instrumentos como arpa o clavecín, órgano Hammond, arpa de boca y violonchelo.

3. I’m a Man- Spencer Davies Group. Entre los temas que eran sumamente populares en la meca hippie se puede contar este blues-rock compuesto por el cantante y organista Steve Winwood y el productor Jimmy Miller.   

Su éxito fue inmediato, de hecho se cuenta que fue el último sencillo de gran fama del cuarteto antes de la partida de los hermanos Steve y Muff Winwood. Aunque no se define muy bien si su fecha de grabación fue a fines de 1966, mucho se apunta que se dio a conocer entre enero y marzo de 1967 bajo la etiqueta Fontana Records.

Su influencia continúa hasta nuestros días dando como resultado versiones de bandas como Chicago y en la cual se puede escuchar a Terry Kath en la voz principal durante el primer verso, esto en 1970.

4. The Word – The Beatles. Para cerrar esta segunda parte de temas que forjaron la etapa psicodélica sesentera aparecen de nuevo los melenudos de Liverpool con este tema aparecido en el álbum “Rubber Soul” y grabado el 10 de noviembre de 1965.

Aunque pocas veces es citado como un tema psicodélico su estructura con armonio (ejecutado por George Martin) y la letra hablando abstractamente sobre el amor darían la pauta a lo que muchos grupos realizarían en adelante ya que prácticamente el “peace and love” eran los principales ideales de la generación Acuario, así también el órgano predominaba en la mayoría de los temas representativos de esa época.

Fue escrita principalmente por John Lennon aunque hay ayuda de McCartney quien declararía que era de ese tipo de canciones que les gustaba componer a John y a él basado en un solo acorde. Es cantada principalmente por Lennon en las frases principales y es perfectamente acompañado en los coros por Paul y George.

De esos temas Beatle poco valorados quizá pero que sin duda es un entrañable viaje musical. Todo en su lugar, el rasgueo de George y el ritmo excelentemente acompasado por Paul y Ringo.

Con esto damos fin a esta segunda parte a un conteo que se vislumbra un poco extenso, pero interesante. Es posible que por ahí haya algunos temas que tal vez no son muy recordados, pero fueron parte relevante en el inicio, desarrollo y clímax de una de las vertientes más asombrosas y experimentales de todos los tiempos.

 

Soy melómana de corazón, básicamente fan de The Beatles y rocanrolera declarada, me apasiona la música de la época de los años 60. Me agrada leer literatura clásica y de fantasía y estudio Ciencias de la Comunicación.

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