Cada que una publicación especializada en música como Rolling Stone o NME (New Musical Express) presentan una lista que enumera lo mejor en cuanto a discos o canciones, por lo general se vuelve un referente automático. La metodología para realizar los listados es el pedirle a sus colaboradores de experiencia y a músicos famosos que elaboren una relación de álbumes o temas que ellos consideren lo “mejor”. Una vez recopilados los datos se realiza un conteo final con lo que queda elaborada la famosa lista. Obviamente muchas obras postuladas quedan fuera.

Generalmente en la mayoría de estas listas The Beatles siempre ocupan los primeros sitios, quizá en muchas de ellas no llegan al primer lugar pero ahí están ubicados en buenas posiciones. Pero en el listado de los 50 mejores álbumes grabados en vivo que presentó Rolling Stone los de Liverpool no aparecen en ningún sitio. No se puede recriminar la calidad de discos como Live At Leeds de The Who o el Alive! de Kiss, ni mucho menos el Live At The Apollo de James Brown, las cuales son grandes obras. Pero si es de extrañarse que el único álbum de The Beatles en concierto, At The Hollywood Bowl, no esté presente.

The Beatles At The Hollywood Bowl es un disco que no vio la luz en el periodo en el que el cuarteto estuvo activo durante la década de los sesenta. Su publicación se dio hasta mayo de 1977, cuando ellos estaban separados y ocupados en sus carreras solistas, a excepción de John Lennon que para ese momento ya había hecho un alto y se había recluido en su departamento en Nueva York. Después de la separación de la famosa banda, Capitol Records se encargó de publicar diversos álbumes recopilatorios del grupo, pero debido a que una empresa sacó a la venta una grabación en vivo que ofrecía una presentación de The Beatles en el famoso Star Club de Alemania, fue cuando los directivos de Capitol recordaron que ellos tenían enlatadas unas cintas en donde grabaron los conciertos que el grupo ofreció en el Hollywood Bowl durante los años de 1964 y 1965 y decidieron que ya era tiempo de volver a tratar de hacer algo con ellas.

Para la elaboración de la obra se tuvo que recurrir al viejo productor de The Beatles, George Martin, quien ya había estado involucrado en una de las grabaciones de los conciertos en el famoso recinto californiano. En el año de 1964 cuando estalló la beatlemanía en los Estados Unidos, se buscó realizar un álbum de la banda en concierto. Se cuenta que en un principio se pretendió registrar la actuación en el Carnegie Hall durante su primera visita en febrero de 1964, pero debido a problemas de permisos no les fue posible llevarlo a cabo. Así que una vez que se dio luz verde a la grabación se eligió el Hollywood Bowl que estaba dentro del itinerario de la gira por suelo norteamericano en ese año. El propio George Martin viajó hacia a América para trabajar, el 23 de agosto día del concierto, junto con el productor Voyle Gilmore y el ingeniero de sonido Hugh Davies . La primera problemática que tuvo Martin fue que las grabadoras eran de tres canales a diferencia de las utilizadas en Abbey Road que eran de cuatro. Además el sonido ensordecedor de los gritos de las más de 18 mil fans dificultó también el proceso de grabación.

Finalmente tras una decisión de George Martin quien aseguró que las cintas no tenían la calidad para comercializarse debido a su pobreza auditiva, estas se almacenaron y se decidió grabar al grupo en otro momento, el cual llegaría un año después durante la segunda gira norteamericana en 1965. Se eligió el mismo lugar para la grabación, Hollywood Bowl, en donde The Beatles se presentaron en dos fechas, 29 y 30 de agosto. El repertorio del grupo ya había sufrido algunos cambios y para registrar en audio los recitales se montaron las mismas grabadoras de tres canales que tantos problemas le causaron a Martin un año antes; la producción cayó nuevamente en manos de Voyle Gilmore quien llamó para operar la consola al ingeniero de audio Pete Abbot. Pero las cintas quedaron también guardadas y en esos momentos el proyecto de un disco en directo de The Beatles quedó pospuesto. Un año después, en 1966, el cuarteto decidió poner fin a las giras, con lo que ya no habría más posibilidades de hacer una grabación del grupo en concierto.

Cuando en 1970 la banda se separó, los directivos de Capitol buscaron sacar a la luz las grabaciones, se dice que en 1971 se ofreció la producción a Phil Spector, quien ya se había hecho cargo del álbum Let It Be, pero este declinó la oferta. Fue hasta mediado de los setentas cuando se contactó a Voyle Gilmore para producir el disco, pero él precisó que quería que se involucrara a George Martin para también trabajar en el álbum. Por lo que el director de la disquera Bhaskar Menon, entregó las cintas al ex productor de The Beatles para trabajar una vez más en ellas. Con la ayuda del ingeniero de sonido, Geoff Emerick, se pusieron a laborar en la creación del disco en enero de 1977.

Fue un esfuerzo titánico el limpiar el audio de las cintas grabadas en tres canales y pasarlas a 16 canales. Pero gracias a la habilidad de Martin y Emerick lograron sacar a flote unas grabaciones que ya se consideraban perdidas. Al final limpiaron más de 20 temas de los conciertos del 23 de agosto de 1964, del 30 de agosto de 1965 y algunos del 29 de agosto de ese año; se eligieron 13 canciones, en su mayoría las del 30 de agosto de 1965 y parte del 23 de agosto de 1964, que representaban perfectamente una actuación del grupo. The Beatles At The Hollywood Bowl se lanzó a principios de mayo de 1977 y llegó al primer lugar de las listas de popularidad en Inglaterra, mientras que en Estados Unidos ocupó el casillero dos en Billboard, nada mal para un grupo que ya tenía siete años de estar separado.

En su contraportada, en la edición de vinil, viene impreso un texto que George Martin redactó y en donde cuenta la problemática que les causó la producción del álbum. “Transferimos las cintas vintage de tres canales a los multicanales modernos; remezcladas, filtradas, ecualizadas y generalmente pulidas. Luego, mediante una edición cuidadosa de las dos actuaciones, producimos la interpretación que escuchan ahora, obviamente no ha habido sobregrabación. Todas las voces e instrumentos son la interpretación original (algunos de los saldos vocales, con tres cantantes en una pista son evidencia suficiente). Pero es una parte de la historia que no volverá a ocurrir”.

The Beatles At The Hollywood Bowl es el único documento oficial en audio de un concierto de The Beatles; pese a estar armado con una base de tres shows en dos años diferentes por lo menos, como lo menciona el propio Martin, nos da una idea de lo que eran las presentaciones en vivo del grupo. A lo largo de todo el larga duración escuchamos esos gritos que llegan a ser una constante en cada canción, gracias al trabajo de producción se reducen en buena medida, pero aun así nos acompañan en toda la obra. En 1964 y 1965 el grupo abría los shows con una versión corta de Twist and Shout y la segunda canción dependía del año, en 1964 era You Can´t Do That, en 1965 She´s a Woman, la cual se eligió  para quedar dentro del disco.

La manera en la que se seleccionó y organizó el orden de las canciones para el álbum fue la que el antiguo productor del cuarteto de Liverpool decidió con base a su experiencia y conocimiento de los conciertos de The Beatles. Si en un principio nadie nos dijera que se trata de dos diferentes shows ni siquiera lo notaríamos debido a la buena producción, aunque hay muchos analistas que han descubierto errores en la mezcla final de la obra. Aquí escuchamos la fuerza interpretativa del grupo en temas como Help, A Hard Day´s Night, She Loves You, Boys, Things We Said Today y Long Tall Sally. No importa si el orden no es el adecuado, podemos disfrutar de la música y del sonido que salían de las bocinas del escenario hacia el público, claro que en una versión mejorada. Aunque si le damos su justa dimensión a las cintas originales de 1964 y 1965, gracias a los discos piratas, podemos darnos cuenta que las grabaciones no son tan malas, quizá la de 1965 tiene un audio mucho más superior y quizá por esta razón sirvió de base para el álbum oficial.

Por muchos años The Beatles At The Hollywood Bowl sufrió el destino de muchos discos recopilatorios que publicó Capitol, quedó en el olvido cuando se decidió poner la discografía oficial inglesa de The Beatles en disco compacto. Diferentes versiones en compact disc del álbum nos llegaron a través de bootlegs. Pero fue en el año del 2016 cuando gracias al proyecto fílmico de Ron Howard, Eight Days a Week, se decidió volver a reeditarlo con un sonido más limpio. Giles Martin, hijo de George Martin, se encargó de la nueva mezcla y se volvió a editar con algunas canciones extras. Se decidió que para esta nueva edición al titulo se le colocara la palabra “live” y que quedar como Live At The Hollywood Bowl.

Quizá para muchos de los críticos de música  The Beatles At The Hollywood Bowl no merezca estar en sus listas, pero es un gran álbum que registra a The Beatles en concierto en ese periodo llamado beatlemanía. Y como el productor George Martin lo describe: “Aquellos de nosotros que tuvimos la suerte de estar presentes en un concierto de The Beatles en vivo, ya sea en Liverpool, Londres, Nueva York, Washigton, Los Angeles, Tokio, Sydney o donde sea, sabremos lo increíble, lo únicas que fueron esas actuaciones. No era sólo la voz de The Beatles: era la expresión de los jóvenes del mundo. Y para los demás que se preguntaron de qué demonios se trataba todo este alboroto, este álbum puede dar una pequeña pista. Puede ser un pobre sustituto de la realidad de aquellos tiempos, pero ahora es todo lo que hay”.

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.