Hablar del “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band” es redundar en un sinfín de documentos que se han escrito alrededor de 51 años de vida del álbum.

Pero este parteaguas de la música contemporánea está cumpliendo 51 años y con ello comienza su carrera al centenario. No podíamos dejar esta fecha sin conmemorar. Esta obra maestra ve la luz en 1967, el 26 de mayo en Inglaterra y el 2 de junio en Estados Unidos, alcanzó el primer lugar del Billboard 100 manteniéndose ahí durante 15 semanas consecutivas y 27 semanas en el UK Album Chart, es uno de los discos con más ventas en el mundo registrando un estimado de 32 millones de copias vendidas, obtuvo 4 premios grammy en 1968, en el 2003 la revista “Rolling Stones” lo colocó en el número uno de su lista “Los 500 álbumes más grandiosos de todos los tiempos” y en 2014 fue agregado al registro nacional de grabación de la “Biblioteca del Congreso de Estados Unidos” por su valor cultural e historico y por ser estéticamente significativo.

Personalmente este no es mi álbum favorito de The Beatles pero sí causó un gran impacto en mí y mis infantiles oídos cuando lo escuché la primera vez. Recuerdo también en mi adolescencia que mi padre había conseguido nuestro primer estéreo con reproductor de CD en el lejano 1988 y antes de comprarlo, él ya había adquirido el CD de esta obra magistral. El día que llegó nuestro flamante estéreo apagamos las luces y con sólo los foquitos que emanaban luces tenues en azul y verde nos sentamos enfrente de las bocinas y comenzamos el viaje con un sonido totalmente nuevo para mí, tanto por el cambio de acetato a CD como por el escuchar lo que The Beatles lograron con tan poca tecnología de aquellos días. Mi estupor fue tal que me mantuve casi sin repirar y con los ojos cerrados imaginando que estaba en los estudios de Abbey Road y ellos interpretaban de forma cercana y sublime esas melodías que me llevaron al cielo esa noche.

El álbum es un viaje asombroso en el cual nos recrea un concierto, lo primero que se escucha es a la gente esperando que empiece el espectáculo y de pronto, sin previo aviso, se escucha el primer riff de guitarra y con ello se da por iniciado el recital. La banda se presenta como la “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band” y presentan a su cantante principal, Ringo Starr bajo el mote de Billy Shears, y el resto de las canciones se combinan en un tiovivo de emociones, texturas, sonidos y temas tan variados como los personajes de la portada del disco. Escuchamos la dulce y enigmática “Lucy in the sky with diamonds” que muchos orates de la época pensaron que Lennon había compuesto bajo la influencia del LSD, por ser la abreviatura del título. Después tenemos a Paul McCartney en su máxima expresión con canciones como Getting Better, Fixing a Hole y She’s Leaving Home donde te cuenta primero que está mejorando todos los aspectos de su vida para pasar a arreglar los hoyos por donde se mete la lluvia como clara metáfora de su vida y nos da después un juego de orquesta donde nos regala la historia de muchos padres y adolescentes de esos tiempos donde abandonaban su casa a muy temprana edad para vivir la vida sólo para darse cuenta años después de lo equivocados que estaban esos adolescentes con sed de vivir erróneamente. Viene Lennon otra vez como anunciando el circo maravilloso del Señor Kite y nos cuenta todas las atracciones que podremos ver, esta melodía (lo mismo que Strawberry Fields Forever, y que es con esta y Penny Lane que comienza la aventura del Sargento) es un derroche de genialidad de Lennon donde conjuga el ingenio de Geaorge Martin y las ideas de Lennon para crear sonidos que nunca se habían escuchado y dando paso a un arrebato que nos deja sin aliento, con los ojos y la boca abierta. Se abre paso entonces el Beatle callado, nuestro dulce señor enseñándonos un poco de la música indú que tan lejos tenemos y que él nos acercó con canciones como esta, “Within You, Without You” y entramos entonces en un trance que nos deja levitando en el sillón o en la alfombra de la sala, como a mí me sucedió. Viene McCartney otra vez con la dulce visión futurista de su vejez que hoy por hoy ya pasó por más de una década, “When I’m Sixty-Four”. Canción que McCartney rescató de sus primeras composiciones en Liverpool y que hizo deleite de todos en esta toma de 1967, regresa con una hermosa canción dedicada a la Adorada Rita de quien se dice enamorado a pesar de ser quien pone las multas en los parquímetros. Nuevamente regresa Lennon contándonos la rutina matinal de la gente que trabaja y va a la escuela con “Good Mornig, Good Morning” y donde al final se escucha una serie de animales que van del más grande hasta el más chico o bien del animal mayor que se come al más pequeño. Nuevamente Lennon y su genio siendo artífices de la genialidad de The Beatles. Regresa la banda y se despide todos para dar paso a la última canción del recital y del álbum, sin duda otro derroche de genialidad de John Lennon, “A Day in the Life” donde nos cuenta las noticias del día y se burla de la censura de esos días agregando deliberadamente lo que sería un orgasmo orquestal después de la frase “I’d love to turn you on” haciendo esto dos veces en la canción y finalizando en el segundo con un golpe de piano a 5 manos donde se va desvaneciendo poco a poco y donde si pones mucha atención se escucha el banquillo de Ringo acomódandose después de permanecer quieto un rato. Además esta melodía tiene otra estrella más y es la batería. Ringo toca una serie de solos que probablemente sean los mejores que hizo con The Beatles y si no quitas el disco inmediatamente podrás escuchar al final lo que Lennon quería que fuera como un juego final. Sabía que el asombro de la gente al escuchar tal obra maestra los dejaría ahí sin respirar, sin moverse un ápice de su lugar, imaginó también que iban a escuchar el disco en su sala acompañados por su mascota, perro o gato, y por eso cuando crees que termina se escucha un leve zumbido que es un sonido que molesta a los oídos de los animales, esto para que saliera corriendo o asustado de tu lado y luego se aprecia la grabación al revés que hicieron donde si lo escuchas de atrás para adelante dice “We fuck you like Superman”.

Más allá de los detractores de los genios de Liverpool o de los chismes falsos que se han creado alrededor de esta obra (como cuando dicen que Tin Tan no quiso salir en el disco y que les mandó un árbol de la vida o que si el creador de los trajes fue un sastre mexicano o que si el LSD o lo que sea que se inventen) es indudablemente un trabajo hecho por genios musicales que ha influenciado a miles de artistas como Pink Floyd que en esa época iban a ver qué estaban grabando y que el mismo Roger Waters ha confirmado en entrevistas que ésta fue una de las obras que más los motivó para crear obras como The Wall o The Dark Side of the Moon.

No quise hablar de esta obra con tufos de intelectual musical (que no lo soy) pues de este disco ya se ha dicho todo y estaría de más hacerlo, por eso preferí rendirle un homenaje personal y transmitir con nuestros lectores la experiencia que me dejó personalmente esta obra maestra que seguirá trasendiendo incluso cuando cumpla otros 51 años más.

Nacido en la Ciudad de México el 29 de abril de 1975, siempre estuvo rodeado de libros y música desde antes de nacer gracias a su padre y la radio de esos días.
Hombre de letras y música, sobreviviente de Hodgkin, padre, hijo, amado por una mujer hermosa y única en el universo y apasionado de la vida y sus diferentes matices.