Rock en español Rock mexicano

El Largo y muy Sinuoso Camino del Rock en México

Septiembre de 1971,

La secundaria ubicada en la Calzada Vallejo de la Ciudad de México está en ebullición, los jóvenes no hablan de otra cosa que de un evento, algo relacionado a la música.

¨¿Que onda joy le llegaste? pregunta uno, nel carnal no hubo chance mis jefes no dieron permiso pero mi carnal el mayor ese si fue ya ves que es re macizo.

Un chico de apenas 11 años se acerca al grupo y pregunta ¿Qué está pasando? ¿de qué hablan? toda la banda sólo se voltea verlo y sueltan una sonora carcajada.

Qué onda aliviánate acuérdate que hoy tenemos que reunirnos en casa del “asesino” Gavaldon a terminar el trabajo, ahora si no hay pretextos, espero hayas pedido permiso en tu casa “niño” le respondió uno de los de su grupo de unos 13 o 14 años. Todos estos chicos vienen de colonias “rudas” La Progreso Nacional, La Prohogar, “Santa Rosa” y algunos de lugares como la “San Simón” “Unidad Tlatelolco” pero este chiquillo viene de una colonia cercana a Ciudad Satélite está perdido en medio de muchos cambios.

Los chicos hablan del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, un festival que se celebro en un pintoresco pueblito a una hora más o menos de la capital del Estado de México; es un lugar bellísimo lleno de árboles y bosques, pero la prensa mexicana ha sido muy cruel y despiadada con ese festival, se habla de drogas, desenfreno, sexo y la fotografía de una joven con el torso desnudo que apareció en las páginas de algunos periódicos es la comidilla de los estudiantes. Las jóvenes, las mujeres se muestran un tanto cuanto indiferentes, sólo las más audaces comparten sus comentarios con el resto de los muchachos.

El prefecto rompe la conversación forma dos filas una de mujeres otra de hombres, es un hombre duro y estricto, (apenas para controlar a los jóvenes provenientes de estas colonias dicen las mamás de los chicos). Inmediatamente se le une la prefecta .”Vamos a ver uno a uno va a ir pasando conmigo y el que no traiga el corte de cabello que se les exige se harán acreedores de un reporte si no viene firmado por sus padres no podrán ingresar y a la tercera falta quedan expulsados” ” Las niñas pasaran con la prefecta y se asegurará que traigan la falda tres dedos arriba de la rodilla de no cumplir con esta disposición también se harán acreedoras de un reporte” Uno a uno van pasando y algunos y algunas son apartados de la fila y se les entrega el reporte correspondiente.

México no puede ser indiferente a los acontecimientos sociales y culturales que se suceden en el mundo, los estudiantes viven polarizados por un lado el Rock algunos lo consideran producto del imperialismo del capitalismo, pero para otros es una fuente clara y cristalina de libertad. Los Beatles se han separado, su música se escucha únicamente en dos estaciones de radio, Radio Éxitos y La Pantera , existe otra estación que se llama Radio Capital aquí rar vez tocan a Los Beatles pero se escucha a los Creedence a los Doors y algunos otros grupos con una ligera tendencia al rock más norteamericano, Rock en español hay muy poca transmisión,casi no se escucha, hay una estación que se llama Radio Juventud y se puede escuchar a la Revolución de Emiliano Zapata o la División del Norte, ocasionalmente Three Souls in my mind, y algunos otros grupos en su mayoría mexicanos.

Todo esto se transmite en Amplitud Modulada (AM) no se han abierto otras ondas de comunicación por parte del gobierno.

El director se dirige a los alumnos después del recreo todos los grupos desde primero hasta tercero se forman en el patio y les dirige un mensaje en donde resalta el vandalismo, y el libertinaje en el que ha caído la juventud en México y no se permitirá ningún tipo de indisciplina como la vivida en el recién festival celebrado so pena de quedar expulsado de la escuela.

El dichoso festival no tenía nada que ver con el Rock, era una carrera de autos que se celebraba año con año, un grupo de jóvenes recién egresados de la universidad en su mayoría Iberoamericana, se les había encomendado la misión de organizar nuevamente la carrera de autos pero en la “tormenta de ideas” a uno de ellos se le ocurrió amenizarlo con grupos de rock mexicano y a otro se le ocurrió cambiar el formato y hacer un Festival de Rock y Ruedas.

Estos muchachos trabajaban para la prácticamente única empresa televisora importante del país, y lo que no contemplaron era que el movimiento del 68 estaba aún muy vigente, y hacía apenas unos meses antes el gobierno había reprimido con lujo de violencia nuevamente a los estudiantes en el llamado “Halconazo” los jóvenes mexicanos estaban ávidos de libertad de empoderarse y escuchar música a la que muy difícilmente se tenía acceso, y gritar su verdad. Se quiso hacer un evento similar al celebrado en la granja de Woodstock  de los Estados Unidos solo que aquí fue el pretexto idóneo, excelente para que el gobierno tomara el control total y de una buena vez sobre los eventos masivos donde se reunieran los jóvenes mexicanos, al final y según testimonios y crónicas de los mismos organizadores,  no hubo violencia, a pesar de los aguaceros los chavos se mantuvieron y además la tan marcada diferencia de clases del país en esos días y en ese lugar se diluyo. El tema de la marihuana y una chica que al calor del ambiente decidió quedar en topless se potencializó por la prensa también controlada por el gobierno, los grupos de Rock que habían participado tenían sus días contados.
Suena el timbre de la escuela anunciando el fin del día y además es viernes. “Vámonos apúrate niño” a gritos le increpan sus compañeros al más pequeño del grupo “Aliviánate joi tú siempre estás out” El grupo se reúne en casa de un amigo para terminar una maqueta que les dejo la maestra de Biología. La casa donde están haciendo el trabajo pertenece a los papás de uno de los compañeros, sus padres no están fueron a visitar una tía y la casa está sola, en eso se escucha una gran estruendo de voces, risas, son los hermanos y hermanas mayores y amigos todos son de años superiores, uno de ellos trae discos todos comprados en las mejores discotecas del DF “órale para irnos ambientando” estos chicos estudian en el recién formado Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM y otros en alguna vocacional, todos han participado en movimientos y paros en protesta por los acontecimientos, que son muy comunes en esos días, ellos traen el pelo largo, muy largo, pantalones de mezclilla a la cintura y grandes cinturones con sendas hebillas, ellas traen playeras, casi todas el pelo muy largo y suelto, usan algunas minúsculas faldas o pantalones entallados y a la cadera todos acampanados, algunas de ellas no traen sostén y predomina el color negro, las playeras son de colores chillantes o con algún estampado, los adornos en muñecas, collares, aretes todo con un toque Hippie.

Todos ayudan y cooperan con la tarea que ya quedo terminada.

“Vámonos” dice el líder del grupo, ” ¿Y este? señalando al más pequeño que aún porta el uniforme” Préstale algo y tráetelo, tenemos que llegar temprano. Casi todos fuman y comparten los cigarrillos la marca es “Baronet” y además hay impregnado en el ambiente un fuerte olor a pachuli y marihuana, todos salen con rumbo a la Calzada Vallejo, el destino es la Glorieta Cuitláhuac todos en tropel abordan un camión, el lugar está a 10 minutos, y al grito de “El de atrás paga” todos entran al autobús unas cuantas monedas le son entregadas al chofer que dice miles de improperios y palabras altisonantes, el mugriento camión parece parte de toda la sicodelia que se vive, en el camino aparecen compañeros y compañeras de la secundaria, ellas maquilladas y ellos sin el uniforme se ven bien diferentes,  todos portan los mismos atuendos que los compañeros más grandes.

El destino es un viejo cine que se encuentra a un lado de la glorieta, al arribar van llegando legiones, hordas de jóvenes de todas partes de la ciudad principalmente barrios de extracción humilde, hijos todos de obreros y empleados de baja categoría en la escala social mexicana, aparecen las playeras con estampados de los grupos de Rock Mexicano más importantes y sobrevivientes del afamado Avándaro. No hay vendedores ambulantes el momento es de jóvenes con ganas de divertirse y pasar un buen momento. La fila para la taquilla es larga pero se mueve con agilidad, el cachondeo de las chavas y los chavos es evidente, adentro está semi-obscuro la entrada del cine se ve pequeña para la cantidad de gente, sin ninguna medida de seguridad de las que ahora se piden para los espacios públicos. Lo primero que se siente es el calor y la mezcla de olores: sudor, patchuli, chemo (inhalantes) y mota (mariguana).  Aquello está lleno a reventar, pero se puede todavía caminar hasta acercarse al escenario.

¿Y quien toca? pregunta el pequeño ¡Ah! pues el Javier Batiz y la Baby Batiz su carnala, y parece que viene un valedor bien fino es amigo del Javier se llama Carlos y se apellida Santana, ¿no los conoces? Nnno dice el “niño” con cierto temor, ¿A poco nunca has escuchado a los Dug Dugs, Tinta Blanca, al Three Souls in My Mind, a la Revolución en serio ¿no? No nunca responde.

Ellos no lo saben todavía, pero están en algo que el escritor Parménides García Saldaña bautizó como “Los Hoyos Funkies” el Rock mexicano ha quedado reducido a esto.  Pisos de edificios vacíos, naves industriales en desuso, cines abandonados, antiguos salones de baile que cobraban vida los domingos por la tarde para atraer una turba multicolor que aceptaba los entrecruzamientos sociales (“fresas”, obreros, oficinistas, desempleados de ambos sexos) que compartían el sudor y los roces corporales: “¿Ya viste a esa morra?”

Han pasado ya 46 años de aquel concierto en Avándaro, la situación fue la mejor para cancelar este tipo de “desmanes” en donde las crónicas cuentan que los jóvenes empezaron a gritar “¡Tenemos el Poder!” Mientras el grupo Peace & Love tocaba, y sí lo tenían, en ese momento en Avándaro y después en ese viejo cine de nombre Azteca los jóvenes estaban unidos y entre el estruendo del Rock la marihuana al retumbar las paredes del lugar retumbaban también las estructuras del gobierno.

El estruendo es ensordecedor, y el pequeño estudiante no soporta más, siente que algo malo puede pasar y sale corriendo del lugar, sabe que va a enfrentar más tarde la burla de sus compañeros. Al otro día nuevamente los titulares de los periódicos, hablan de “desmanes” de “vandalismo” el Departamento del Distrito Federal ordena enérgicamente la demolición del inmueble (y efectivamente fue demolido) y junto con él al menos por más de una década se irá a refugiar lo que va a sobrevivir del Rock en México, aquel concierto en Avándaro representa el fin de una corriente de un movimiento más bien ingenuo y en busca de identidad, polarizado, politizado, despreciado aún por el propio pueblo que no entiende porque algunos cantan en inglés si son mexicanos y los mexicanos hablamos español.

Todo esto ahora lo recuerda con añoranza y nostalgia aquel niño que asistía a una secundaria en la Calzada Vallejo.

 

 

Jaime Esteban

Nace en el DF era un pequeño cuando los Beatles se separan, este acontecimiento y la influencia de su padre marcaron su camino por el gusto de la música. Es ingeniero químico egresado de la UNAM. A la fecha ejerce su profesión, ha sido profesor de ciencias, aventurero y viajero incansable, lee con mucha regularidad y es un apasionado de la música, y desde luego The Beatles y el Rock.

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