John Lennon

El asesinato de un Beatle

Las palabras del 8 de diciembre de 1980

John Lennon (a la fotógrafa Annie Leibovitz): Oye, se que quieren que sólo yo salga en la portada pero realmente quiero que Yoko salga conmigo. Es realmente importante.

Dave Sholin (RKO Radio): John quería hablar sobre los últimos años, sus puntos de vista sobre la vida, la política, el mundo así como de su relación con Sean. Exudaba entusiasmo con lo que estaba sucediendo en su vida.

Sam Ginsberg (ingeniero de sonido): Terminamos de mezclar Walking On Thin Ice y se fueron. Lo que se quedó en mi mente fue John diciendo: “Tengo hambre, ¿nos detenemos a cenar en Wolf’s?”.

Steve Spiro (oficial de la policía de NY): Agarré al tipo y lo puse contra la pared. Lo esposé y recibí una respuesta a una pregunta que jamás hice: “Actué solo”.

James Moran (oficial de la policía de NY): Intentaron meter a Yoko en la patrulla en donde llevaban a John pero ya no había espacio para ella.

Dr. Stephan Lynn (Director de Urgencia del Roosevelt Hospital): No sabíamos quien era. La policía no estaba totalmente seguro de quién era la víctima. No tenía presión arterial ni pulso ni respiración. Sin embargo, cuando vi a Yoko Ono intentando entrar, ya no tuve más dudas.

Alan Weiss (productor de la televisora ABC que había tenido un accidente vial y se encontraba en la sala de urgencias cuando llevaron a John): La puerta de entrada se abrió y entraron de 4 a 6 policías cargando una camilla. Al salir, uno de ellos dijo: “Dios, ¿lo puedes creer? ¡John Lennon!”.

Dr. Stephan Lynn: Tuvimos que hacer una toracotomía de emergencia. Hicimos una incisión en la parte izquierda de su pecho y separamos las costillas encontrando una gran cantidad de sangre. Descubrimos que la mayor parte de las arterias y venas del corazón estaba simplemente destruidas. No había manera de salvarlo.

James Moran (a Yoko): Los mejores doctores lo están atendiendo.

Alan Weiss: Me prestaron el teléfono de la recepción de urgencias. Le marqué al editor en turno de la televisora ABC, Neil Goldstein y le avisé que habían matado a Lennon. Goldstein se comunicó directamente con Howard Cosell, que estaba al aire narrando el partido entre Miami Dolphins y Patriots.

Bob Goodrich (productor de Monday Night Football): Howard, ya se confirmó. Es desafortunado pero necesitas decírselo al país.

Howard Cosell (interrumpiendo la transmisión del juego): Sí, tenemos que decirlo. Recuerden que éste sólo es un partido de football y no importa quién gana o quién pierde. Una tragedia atroz nos fue confirmada por ABC News en la Ciudad de Nueva York: John Lennon, afuera del edificio de su departamento en el West Side de Nueva York, el más famoso, tal vez, de todos los Beatles, recibió dos tiros en la espalda. Fue trasladado al Hospital Roosevelt y llegó muerto. Difícil será regresar a narrar el partido después de esta notica pero es algo que debemos hacer.

Jorge Berry (en narración del partido desde la Ciudad de México): Sí, pues esta tarde ahí en la Ciudad de Nueva York, John Lennon, el que fuera uno de los cuatro hombres que revolucionó la música con Los Beatles, fue balaceado, recibió dos tiros en la espalda y llegó muerto al hospital.

Alan Weiss: Aproximadamente a las 11:05 o 11:10 se escuchó All My Loving de The Beatles en la música ambiental de la sala de espera del área de urgencias. Fue una coincidencia extraña.

Dr. Stephan Lynn: La policía acordonó la salida de la Calle 58 para que la ambulancia que trasladaba el cuerpo de John a la morgue pudiera moverse libremente. Después se lo anuncié a los más de 200 reporteros que estaban en la sala de espera.

Paul Goresh: Al oír la noticia supe inmediatamente quién había sido. Marqué entonces al departamento de policía y les dije: “Tengo una foto de la persona que estuvo esperándolo todo el día y a quien le firmó su álbum aproximadamente a las 5 de la tarde”. Y me colgaron. Así que hablé al periódico Daily News y les di la foto.

Dr. Stephan Lynn: Estuve en el hospital hasta las 3 de la mañana aproximadamente. Antes de salir di la instrucción de no conservar nada, de no tomar fotografías y que todo lo que estuviera en contacto o relacionado con la atención de Lennon fuera destruido inmediatamente.

Mark David Chapman (en 2010): Mi vida ha cambiado debido a Jesucristo. El me puso en esto; todo lo demás es secundario.


Ese lunes…

En Nueva York, John inició su día un poco antes de las 7:30 a.m.

Desayunó en La Fortuna’s y después, a las 9:00 a.m., visitó a su peluquero. Regresó al Edificio Dakota a las 9:45 en donde, un poco antes de las 10:00 a.m., él y Yoko fueron entrevistados por Dave Sholin, Laurie Kaye, Ron Hummel y Bert Keana para un especial de RKO Radio.

Durante la entrevista dedicó su álbum Double Fantasy a: “La gente que creció conmigo. Les digo: Hola, aquí estoy ahora, ¿cómo están?, ¿cómo van sus relaciones?, ¿pudieron salir adelante? ¿no fueron los setentas un problema? Aquí estamos todos, pues bien, tratemos de hacer de los ochentas algo bueno porque sigue dependiendo de nosotros lo que pueda salir de ellos. No está fuera de nuestro control. Sigo creyendo en el amor, sigo creyendo en la paz, sigo creyendo en el pensamiento positivo”.

Después de la entrevista John y Yoko recibieron a la fotógrafa de la revista Rolling Stone, Annie Liebovitz. Ésta llegó al departamento para realizar una sesión de fotografías a las 2:00 p.m. Muchas de estas imágenes aparecieron en la edición del 22 de enero de 1981 de la revista cuya edición honraba la memoria de John. La última foto que le fue tomada a la pareja, en donde John está desnudo acostado junto a Yoko vestida, fue la seleccionada para la portada.

Aproximadamente a las 4:00 p.m., John, Yoko y el equipo de RKO Radio salieron del Dakota. Dado que la limusina que vendría para llevarlos a los Estudios Hit Factory no llegó a tiempo, los Lennon se fueron en el coche del equipo de RKO Radio. Antes de partir, el fotógrafo amateur Paul Goresh le tomó una foto a John mientras le firmaba una copia de Double Fantasy a Mark David Chapman.

Hacia a las 10:30 p.m. y después de cuatro horas de trabajo en la grabación de Yoko de “Walking On Thin Ice”, John volteó hacia el productor Jack Douglas: “Oye, ¿terminamos ya? Estoy agotado. Regresamos mañana. Yoko y yo queremos comer algo de regreso a casa”. Yoko recordaría después: “Aunque habíamos planeado pararnos y comer algo, decidimos no hacerlo y nos fuimos directo a casa. Íbamos a ver cómo estaba Sean y después salir a cenar”.

En una noche inusualmente cálida para ser diciembre, la calle afuera del Dakota estaba desierta. La entrada principal estaba obstruida por un coche por lo que la limusina dejó a la pareja unos metros adelante. John salió y, un par pasos adelante de Yoko, caminó hacia el arco de la entrada que da al patio grande del edificio Dakota. Ambos se sorprendieron ante un hombre parado en la sombra que gritó: “¡Mr. Lennon!”. El hombre tenía una pistola y haciendo una postura militar, le disparó cinco tiros a John con su pistola Charter Arms calibre 38. Eran las 10:52 p.m., tiempo de Nueva York, y las 3:52 a.m., tiempo de Londres.

John se tambaleó a lo largo de la entrada del Dakota y con dificultad subió los seis escalones que daban a la portería del edificio. Inmediatamente se desplomó. Yoko, que había entrado corriendo tras de él, puso su cabeza entre sus brazos. Mientras John susurraba: “¡Ayúdame, ayúdame!” ella empezó a gritar histéricamente: “¡Le dispararon, le dispararon, alguien venga rápido!”.

El portero del Dakota, Jay Hastings, pulsó la alarma policiaca. Se quitó la chamarra del uniforme azul que portaba y la colocó sobre el cuerpo de John. La sangre salía libremente de su boca.

Los primeros policías en reaccionar a la llamada de Hastings fueron los Oficiales Steve Spiro y Peter Cullen del departamento de policía de Nueva York que se encontraban en su patrulla en la esquina de Broadway y la calle 72.

Su acción inicial en la escena del crimen fue arrestar al sospechoso. Chapman se encontraba parado en el arco de la calle 72 Oeste leyendo el libro The Catcher In The Rye de J. D. Salinger. La pistola se encontraba cerca de los arbustos de la entrada junto con la copia de Double Fantasy que John le había firmado en la tarde.

El cateo a Chapman solo mostró varias llaves, la copia de The Catcher In The Rye y una cartera con $2,200 dólares en efectivo. Mientras los policías lo registraban, Chapman repetía sin cesar: “Tengo un hombre grande dentro de mí y tengo un hombre pequeño dentro de mí. El hombre pequeño es el que jaló el gatillo”.

Para este momento más patrullas habían llegado al lugar. Viendo que Spiro y Cullen tenían al sospechoso sometido, los policías Bill Gamble y James Moran ingresaron a la portería. En contra de los deseos de Yoko, Gamble volteó el cuerpo de John para determinar la seriedad de las lesiones. Le preguntó su nombre y escuchó un débil “Lennon”.

Sin esperar más, Moran cargó las piernas de John mientras Gamble lo sujetó de las axilas. Subieron a John a la patrulla y se enfilaron a 80 kilómetros por hora al hospital más cercano: el St. Luke’s Roosevelt, en la calle 59 Oeste, una distancia de 14 cuadras. Yoko fue conducida en otra unidad.

El Oficial Gamble fue el encargado de mantener despierto a John en el camino:

“¿Estás seguro de ser John Lennon?”

“Lo soy”, contestó John, cada vez más débil.

“¿Cómo te sientes?”.

“Estoy adolorido”.

Moran, mientras tanto, había solicitado por radio una camilla en la entrada de urgencias del hospital. Detrás de la patrulla venía otra manejada por el Oficial Anthony Palmer, en la cual venía Yoko que gritaba continuamente: “¡Díganme que no es verdad! Por favor, díganme que no es verdad”.

El cuerpo de John fue trasladado al quirófano de emergencias a su llegada al hospital. Entre los primeros doctores que lo trataron se encontraba el Dr. Stephan Lynn, director médico del área de urgencias. A pesar de sus intentos, a Yoko no se le permitió entrar y fue escoltada por Moran a un cuarto vacío en la misma área. Moran se mantuvo con ella hasta que el Dr. Lynn ingresó.

Con voz entrecortada y de manera gentil, Lynn le informó a Yoko que, a pesar de todos los intentos de salvar a John, que incluyeron transfusiones masivas de sangre y procedimientos quirúrgicos efectuados por el mismo Lynn así como por un equipo de doctores altamente capacitados, John había sido declarado muerto. “Nunca tuvo una posibilidad”, le dijo de compasivamente, “no pudimos hacer nada para revivir a tu esposo”.

“No, ¡no es cierto! Estás mintiendo, ¡no es verdad! No me estás diciendo la verdad, no puede estar muerto, ¡estaba vivo! Me estás mintiendo, ¡no!”, gritó mientras se tiró al piso llorando histéricamente. Cinco minutos después recobró la compostura: “Por favor, no lo anuncien ahorita. Retrasen el anuncio 20 minutos porque quiero ir a casa y asegurarme que mi hijo Sean no está viendo la televisión”.

John fue declarado oficialmente muerto a las 11:07 p.m.

A Yoko se lo dijeron a las 11:15 p.m.

Tere Chacon

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas... Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

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