Paul McCartney

El difícil arte de ser Paul McCartney

Esto empieza así: descubres la música de un grupo. Enseguida, empiezas a escucharla continuamente y a adquirir todo su catálogo.

Después quieres saber más y haces lo necesario para obtener bibliografía oficial, la cual terminas devorando en un tiempo récord. Y cuando te das cuenta que esto todavía no satisface tu interés por saber más, buscas la bibliografía no oficial, la escrita por quienes interactuaron de alguna manera con el objeto de tu interés. Después, te empapas de todas las entrevistas y declaraciones que dieron a la prensa y a los medios de comunicación. ¿El resultado? La admiración inicial se desvanece.

Inevitablemente, a través del tiempo, de ser un fan te conviertes en alguien que mientras más se informa, más entiende la naturaleza de las personas que integraron un grupo que hizo historia. Y, sin dejar de vibrar su música, lo inteligente a hacer es no juzgar cuando observas rasgos familiarmente humanos sino valorar aún más, y con conocimiento de causa, el increíble legado que nos dejaron.

Quienes se han adentrado un poco a la historia de The Beatles han descubierto que el muy talentoso Paul McCartney fue, dentro de su grupo, tanto un elemento muy valioso a nivel musical como una fuente de problemas y resentimientos para el resto de sus integrantes.

Consciente de su gran talento y sabiéndose merecedor de lo mejor, Sir Paul ha generado los mejores dividendos para sí mismo desde la década de los 60. El 1 de octubre de 1962, junto con John, firmó un contrato privado con NEMS Enterprises, la empresa de Brian Epstein, en el cual se estableció que, además de los ingresos que percibían por las presentaciones en vivo y por los discos que grabarían, los dos compositores del grupo compartirían el 50% de las regalías generadas por cada canción. A George y a Ringo no se les informó sobre el mismo y Paul declaró años después que él y John habían decidido no incluir a George, un compositor en ciernes en ese periodo. Lamentablemente para el mal llamado Beatle Tranquilo, con el paso del tiempo y con la inclusión de cada vez más composiciones suyas en los discos del grupo, el contrato no se modificó.

Siete años después y a sugerencia de su suegro Lee Eastman, Paul adquirió a espaldas de John 150 mil acciones de la compañía que manejaba su música, Northern Songs, con la idea de protegerse ante la reciente nominación de Allen Klein, el 3 de febrero de 1969, como representante de John, George y Ringo. La reacción de John al enterarse no sólo fue agresiva sino definitiva; su amistad con Paul terminó de enfriarse.

Los 1970s también dieron para más problemas. En medio de demandas legales internas, John atacó duramente a Paul por medio de la prensa y por medio de sus canciones por adelantarse a dar por terminado al grupo públicamente cuando él había sido el primero en querer irse. Paul, por su parte, contestó la agresión con música y con la pequeña ayuda de los medios de comunicación.

Desde su trinchera, George invitó a John a formar parte del Concierto por Bangladesh. A John, no a Yoko. Aceptando inicialmente la oferta y, después, rechazándola a partir de una fuerte pelea con su mujer, John empezó a ignorarlo, asestándole así el golpe que le que faltaba para que George apenas lo mencionara en su autobiografía I Me Mine, publicada en 1980.

Y después… después asesinaron a John.

El shock inicial dio para una tregua que incluyó colaboraciones musicales y más apoyo para impulsar la carrera de Ringo que, para esos momento, iba en franca picada.

Sin embargo, el romance duró poco. Las hostilidades volvieron a surgir a finales de 1985 cuando Yoko, George y Ringo descubrieron que, como parte de la negociación para regresar a la disquera Capitol en los Estados Unidos, Paul había conseguido para sí mismo un punto porcentual (1%) adicional sobre las regalías de las ventas de los discos de The Beatles, un porcentaje que los demás dejaron de percibir por casi tres años. Las indignadas llamadas telefónicas que se suscitaron entonces derivaron en una demanda conjunta en contra de Paul.

Dos años después, en los últimos meses de 1987, los tres Beatles y Yoko recibieron la noticia de que el grupo sería inducido al Salón de la Fama del Rock and Roll en enero del siguiente año.

Habiendo recibido miles de veces la pregunta “¿The Beatles se reunirán de nuevo?” y previendo que el público asistente a la ceremonia estaría ansioso por ver, después de más de 18 años, a los tres Beatles restantes reunidos en un solo escenario, Paul se comunicó con Yoko, Ringo y George. A los tres les solicitó lo mismo: que retiraran la demanda. Ninguno aceptó. A pesar de lo anterior, se confirmó la presencia de todos a la ceremonia.

El 20 de enero de 1988 un representante de Paul ingresó al área de prensa de uno de los salones del Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York unos minutos antes del inicio de la ceremonia de inducción. Sin decir palabra alguna, le entregó a cada periodista presente el siguiente texto:

Me hubiera gustado ir a la cena y recoger mi premio pero, después de 20 años, The Beatles siguen teniendo diferencias comerciales que yo esperaba se hubieran resuelto para este momento. Desafortunadamente, nada se ha solucionado así que me sentiría un completo hipócrita saludando y sonriendo junto a Harrison y a Starr en una reunión falsa.

Paul McCartney

A George, Ringo y Yoko les avisaron justo antes de subir al escenario junto con Sean y Julian Lennon. Ninguno pudo disimular del todo su enojo ante el micrófono:

Ringo: Éramos cuatro en esa banda y parece que ahora solo quedamos George y yo, Yoko, Sean y Julian.

George: Todos sabemos por qué John no está aquí… y todos solíamos amarlo mucho y todos solíamos amar a Paul mucho.

Yoko: John hubiera venido esta noche, ¿saben? Él hubiera venido.

La serie The Beatles Anthology, con la participación de los que en ese momento eran llamados The Threetles, salió al mercado a mediados de los 1990 en lo que resultó ser un acuerdo comercial que los benefició económicamente: confirmó la supremacía de Paul a nivel riqueza, permitió que George se recuperara de malos tratos comerciales realizados en los últimos años y le confirmó a Ringo una vejez sin sobresaltos.

George Harrison falleció en el 2001. Por su parte, Paul y Ringo siguen activos.

Y muy poco ha cambiado.


Tere Chacon

Titular de El Círculo Beatle.

Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas... Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

1 comentario

Click aquí para comentar

Comenta

Recibe las nuevas publicaciones en tu correo electrónico

Ingresa tu mail y recibirás notificaciones en tu correo cada vez que se publique una entrada nueva.

Derechos reservados

Todos los contenidos mostrados en www.elcirculobeatle.com están protegidos por la siguiente licencia:

Prohibida la reproducción, alteración o uso comercial de los contenidos de este sitio web.

Las tazas de ECB

Categorías de las publicaciones

ECB Sesión de fotos

¿Algo está mal?

Tenemos el mercado que te interesa para tu producto o servicio

¿Qué es la Semana Temática de ECB?

%d bloggers like this: