The Beatles

El concierto en el Shea Stadium, la masificación de los espectáculos musicales.

En la actualidad asistir a un concierto musical, sin importar el género, en una enorme arena o en un estadio es toda una experiencia que ya es muy común. Desde el pelearse por un boleto, si es que el grupo o solista son exageradamente famosos, hasta el llegar al recinto y comprar las playeras, posters y demás souvenirs que son puestos a la venta. Disfrutar grandes espectáculos a nivel música y tecnología que ofrecen artistas como Bruce Springsteen, U2, The Rolling Stones, Paul McCartney, Muse, Roger Waters, Coldplay, Metallica, Depeche Mode, The Who y Radiohead entre otros, es una sensación muchas veces indescriptible que nos llena de alegría y pasión.
Con la llegada de las nuevas plataformas para escuchar música, poco a poco, las jóvenes generaciones han dejado de adquirir formatos físicos (discos compactos por lo general, aunque existe un gran interés por los viniles que cada día toma más fuerza) para comprar la música de manera digital, lo cual ha hecho que el concepto de álbum se vaya devaluando. Ahora las ganancias de muchos músicos, tanto viejos como actuales, se basan en sus presentaciones en vivo, lo cual ha generado que aparezcan empresas como Live Nation que comprende y representa las giras de muchos de ellos por lo cual obtiene millones de dólares al año.

Sin temor a equivocarnos la génesis de los espectáculos en estadios se dio el día domingo 15 de agosto de 1965, cuando The Beatles iniciaron su gira por los Estados Unidos tocando en el Shea Stadium en la ciudad de Nueva York, ante un público aproximado de 55 mil personas. El grupo llegaba a la Unión Americana luego de haber realizado una serie de conciertos en Europa en lugares como París, Lyon, Milán, Madrid y Barcelona. Pero quizá ni ellos se imaginaban lo que estaba por venir, cuando el promotor Sid Bernstein (a quien ya conocían desde 1964 cuando los llevó a dar un par de recitales en el Carnegie Hall, durante su primera visita a Estados Unidos) rentó el inmueble ubicado en la calle 126 y la avenida Roosevelt en Queens para que ahí se presentaran.

Paul McCartney, en el libro de la Antología, explica que “ahora es muy normal que la gente toque en el Shea Stadium (Citi Field) o en estadios gigantescos y sitios enormes, pero aquello era la primera vez. Nos parecía muchísima gente, pero estábamos preparados. Obviamente pensaban que éramos los bastante famosos como para llenarlo. Cuando subes al escenario y sabes que has llenado un sitio de esas dimensiones es mágico”. El escenario para el evento de colocó en la zona de la segunda base (recordemos que es un estadio de baseball que alberga al equipo de los Mets) la cual quedaba muy lejos del público. Los precios de los boletos fueron desde los 4.50, el más barato, hasta el de 5.65 dólares, que fue el más caro, con lo que arrojó una ganancia cerca de 304 mil dólares, de los cuales 160 mil fueron para la banda.

El concierto se había programado para que fuera algo espectacular desde la llegada de The Beatles, la cual se planeó con un helicóptero que bajaría a la cancha de donde ellos saldrían para subir a la tarima. Pero las autoridades de la ciudad de Nueva York no lo permitieron, por lo que el transporte aéreo los dejó en la azotea del edificio de la Feria Mundial en Queens. De ahí fueron transportados en camionetas pertenecientes a la empresa Wells Fargo.

Cuando se llega a hablar de las giras del cuarteto de Liverpool, casi siempre se olvida mencionar a los otros grupos y cantantes que los acompañaban como teloneros. Para esta ocasión los artistas que salieron previos a ellos fueron la estrella de Motown Records, Brenda Holloway, King Curtis Band, Cannibal and Headhunters, Sounds Incorporated y los Young Rascals. George Harrison comentó, en algún momento, que tiempo después vio la película del Shea Stadium y se sorprendió al ver a King Curtis “¡Caramba! Qué grupo tan bueno. King Curtis viajaba en nuestro avión en la gira, pero nunca lo había visto tocar. Nunca veíamos a nadie porque siempre estábamos encerrados en el sótano de uno de los estadios”

Alrededor de las 9:15 pm, Ed Sullivan presentó a The Beatles, el grupo salió sorprendido de ver a tantas personas reunidas en el lugar para verlos. Vestidos de una chaqueta estilo militar color beige, en donde resaltaban las insignias de agentes de Wells Fargo que empleados de la compañía les dieron dentro de las furgonetas en que fueron llevados, abrieron el show con Twist and Shout, el repertorio siguió con She´s a Woman, I Feel Fine, Dizzy Miss Lizzy, Ticket to Ride, Everybody´s Trying to Be My Baby, Can´t Buy Me Love, Baby´s in Black, Act Naturally, A Hard Day´s Night, Help y I´m Down, en donde Ringo Starr recuerda que John Lennon se entusiasmó demasiado, “creo que John se trastocó en aquel concierto. Enloqueció, no mentalmente, pero se puso como loco. Tocó el piano con los codos y estuvo de los más raro”.

Al ser un lugar abierto y enorme, las dificultades técnicas no se hicieron esperar, el principal problema fue el sistema de audio que fue opacado por los gritos de miles de fans concentrados ahí. George Harrison asevera, en la Antología, que “el Shea Stadium era enorme. En aquella época la gente aun tocaba en el cine Astoria de Finsbury Park. Era la primera vez que un estadio así se usaba para un concierto de rock. Vox (la empresa fabricante de equipos musicales) hizo unos amplificadores especiales de 100 vatios, enormes para aquella gira. Pasamos de 30 a 100 y, era obvio que no bastaba. Sólo teníamos el sistema de megafonía del estadio”. Al ser insuficientes los cien watts que salían de los bafles que el grupo tenía en el escenario, se tuvo que echar mano del sistema de altavoces, marca Tannoy, del lugar, lo cual tampoco sirvió para que la música se pudiera apreciar.

El concierto se filmó para un especial de televisión de 50 minutos de duración que fue transmitido, a través de la BBC, el 1 de marzo de 1966, mientras que en Estados Unidos pudo ser visto, por la cadena ABC, el 10 de enero de 1967. Para tal fin las empresas asociadas Sullivan Productions y NEMS utilizaron ocho cámaras para filmar el evento. Como el problema fue el audio registrado, se tuvieron que regrabar varias de las canciones del concierto, para esto se citaron a The Beatles en los CTS (CineTele Sound) Studios en Kensington Gardens Square el 5 de enero de 1966.

La sesión inició con Paul haciendo un doblaje del bajo para las canciones Dizzy Miss Lizzy, Can´t Buy Me Love, Baby´s in Black y I´m Down, así como el órgano para este mismo tema. Por petición de George Martin, quien fue el productor del audio del concierto, se volvieron a grabar completas I Feel Fine y Help. Con el tema que cantó Ringo Starr, Act Naturally, se utilizó la versión de estudio, sólo que se editó para hacer que la voz coincidiera con el movimiento de los labios del baterista. Finalmente Martin quería que se grabara una nueva versión de Twist and Shout pero ya no se pudo, por lo que tuvo que utilizar el audio del concierto del 30 de agosto del Hollywood Bowl. La grabación del Hollywood Bowl sirvió también para incorporar los gritos del público a las dos nuevas canciones que se trabajaron ese día en el estudio.

A partir del concierto del Shea Stadium se pudo constatar el poder de convocatoria que tenían muchos grupos musicales. Toda la perspectiva cambió en ese momento, ya no eran los viejos conciertos que hacían artistas como Elvis Presley, Chuck Berry o Buddy Holly a mediados y finales de los cincuentas, los cuales tocaban en ferias estatales y teatros. A mediados de los sesentas las empresas de audio voltearon hacia este nuevo mercado, compañías como Clair Brothers, Henley Audio y Showco en Estados Unidos, mientras que Tasco y Electro Sound en Reino Unido comenzaron a crear nuevos métodos de audio para poder hacer que los grupos se escucharan bien en los grandes lugares en que se presentaban, además otras compañías se dedicaron a crear diseños para los escenarios y su equipamiento de luces, nacía la industria dedicada a suministrar las necesidades tecnológicas de los conciertos . Algo que The Beatles ya no pudieron comprobar porque, un año después del recital en el Shea, el 29 de agosto de 1966, aburridos de las giras, decidieron terminar con estas y dedicarse a experimentar dentro de los estudios. Por cierto ese mismo año de 1966, el 23 de agosto, el grupo regresó al enorme estadio neoyorkino, para este concierto se registró un audiencia de 44,600 personas, un poco menos que el de 1965.

Para el 14 de octubre del 2008 el Shea Stadium comenzó a demolerse y para el 31 de enero del 2009 muchos fans de los Mets fueron a despedir al histórico inmueble, el cual ahora está convertido en el Citi Field, un moderno estadio, en donde por cierto Paul McCartney ofreció dos conciertos, 17 y 18 de julio del 2009.

Finalmente John Lennon recordaba ese día 15 de agosto de 1965 como algo maravilloso, “En ninguna parte del mundo habíamos tocado para tanta gente. Nos dijeron que era la actuación en directo más grande que se había hecho. No nos enteramos de nada porque estábamos muy lejos, pero veíamos un montón de pancartas. Es lo de siempre, desde arriba con el micro, no te das cuenta de nada, te olvidas de quién eres”.

Arturo Espinosa

Originario de la Ciudad de México, estudió la carrera de periodismo en el Centro Universitario de Periodismo en Arte, Radio y Televisión(PART). Se describe a si mismo como beatlero de alma y rockero de corazón.

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