Cinco canciones mexicanas donde la muerte se hizo presente

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“Porque si lloras yo peno, en cambio si tú me cantas yo siempre vivo, yo nunca muero”: Andrés Henestrosa.

“No le temo a la muerte, más le temo a la vida; como cuesta morirse cuando el alma anda herida”: Tomás Méndez.

“Si me encuentro por ahí con la muerte a lo macho no le he de temer, si su amor lo perdí para siempre qué me importa la vida perder”: José Alfredo Jiménez.

En diversas culturas se la ha hecho homenaje a la muerte desde tiempos inmemoriales, en algunos países se le rinde culto con respeto y otros como en México se le asocia con festividad e incluso en vez de considerarlo como un fatal destino se le asocia en más de una vertiente artística como una especie de liberación para calmar el sufrimiento de diversos poetas y músicos.

Conocida con más de un mote, “La Catrina” forma parte de las tradiciones más ancladas de México y sus alrededores.

Aquí un conteo por cinco temas clásicos donde se hizo presente.

  1. Cuatro Cirios. En 1965 “El Rey del Bolero”, Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís, dio a conocer este tema de la autoría de Federico Baena en el Long Play “Payaso”. El tema se refiere al cruel destino que le espera a la mujer que mató su amor.

Federico Baena, nació en la Ciudad de México en marzo 1917 y fallecido en junio de 2006, su labor en el ámbito de la canción comenzó en 1942 cuando las Hermanas Águila grabaron su tema “Que te vaya bien”. Compuso diversos temas para un total de 30 películas y laboró tanto en la XEW como en la XEB.

“Como sombras vagarás y será tu maldición que nadie pueda quererte igual que te quise yo y tendrás que responder ante el tribunal de Dios; no se mata impunemente y tú mataste mi amor”

  1. Camino de Guanajuato. En 1955 José Alfredo Jiménez escribió uno de los máximos himnos de la música mexicana, en este tema realizó un bagaje cultural al recorrer todos los parajes que rodean a su tierra natal, sin embargo también se inclina por una profunda tristeza al mencionar: “No pases por Salamanca porque allí me hiere el recuerdo, vete rodeando veredas, no pases porque me muero”, esto en referencia a que su hermano Ignacio acababa de fallecer precisamente en esa región cuando laboraba en una refinería.

Como curiosidad se puede aducir que su hermano le había pedido tres días antes de fallecer que escribiera una canción sobre Guanajuato. Por otra parte se dice que comenzó la composición del tema durante el funeral.

“No vale nada la vida, la vida no vale nada, comienza siempre llorando y así llorando se acaba”

  1. El Jinete. Este huapango compuesto en los años cincuenta fue popularizado en primera instancia por Miguel Aceves Mejía y que más tarde inmortalizarían su autor,  José Alfredo Jiménez y también Jorge Negrete en su última cinta de nombre “El rapto” en 1953.

Es de esos temas que combinan amor, tragedia y leyenda en una historia que cuenta la historia de un jinete que busca la muerte tras la partida de su amada. Probablemente la canción más triste de todo el repertorio de José Alfredo Jiménez y que incluso tiene dejos de inspiración en géneros como el rock.

“Por la lejana montaña va cabalgando un jinete, vaga solito en el mundo y va deseando la muerte, lleva en su pecho su herida, va con su alma destrozada, quisiera perder la vida y reunirse con su amada”.

  1. Huapango Torero. Compuesto por Tomás Méndez, fue grabado por Lola Beltrán en 1956 acompañada por el Mariachi Vargas de Tecalitlán. Existen diversas versiones, pero sin duda la que realizó “Lola la Grande” es la más ovacionada.

Cuenta la historia de un niño que quiero capotear un toro y por lograrlo pone su vida por precio. Esta creación inspiró el pasodoble “Romance de Valentía” escrito por Quintero, León y Quiroga, estrenado en 1957 por Conchita Piquer.

“De pronto la noche hermosa ha visto algo y está llorando, palomas, palomas blancas vienen del cielo, vienen bajando; mentira sí son pañuelos, pañuelos blancos, llenos de llanto que caen como blanca escarcha sobre el chiquillo que ha agonizado”.

  1. El ahijado de la muerte. Escrita por Ernesto Cortázar y Manuel Esperón para el lucimiento de la voz de Jorge Negrete que en 1945 protagonizó el filme del mismo nombre bajo la dirección del cineasta inglés Norman Foster y cuya historia estaba basada en el famoso cuento de los Hermanos Grimm.

Fue dado a conocer en disco de 78 revoluciones en 1948, fue el lado A del tema No sé por qué lanzado por RCA.

“Soy ahijado de la muerte que respeta mi valor, la llorona me divierte con su canto de dolor”.

Soy melómana de corazón, básicamente fan de The Beatles y rocanrolera declarada, me apasiona la música de la época de los años 60. Me agrada leer literatura clásica y de fantasía y estudio Ciencias de la Comunicación.

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