Biografías The Beatles

Brian Epstein, el creador de The Beatles

Categorías de las publicaciones

Entradas populares

Derechos reservados

Todos los contenidos mostrados en www.elcirculobeatle.com están protegidos por la siguiente licencia:

Prohibida la reproducción, alteración o uso comercial de los contenidos de este sitio web.

Recibe las nuevas publicaciones

Ingresa tu mail y recibirás notificaciones cada vez que se publique una entrada nueva.

Nuestro talento

Arturo Espinosa

Geral Rosales

Tere Chacón

Patricia Infante

Mauricio Castillo

Jaime Esteban Hernández

Fernando Iván Hernández

Dulce González

Daniel del Moral García

Jaime Uribe

Gerardo Yong

Marco Antonio Brito

    Ayúdame. Estoy perdido. Ayúdame. Estoy perdido. Ayúdame si es que debo parar. Dame paz, descanso. Este mundo es demasiado grande para mí. Dios, te he hecho estas preguntas antes. ¿Dónde está la respuesta? ¿Por qué estoy aquí? Ayúdame. ¿Qué debo hacer? Oh Dios, dime dónde está mi fe. Guíame. Esto es el infierno. Un infierno de locura. B.

    Del diario personal de Brian Epstein, circa 1960.
    Brian

    Brian Samuel Epstein nació en una enfermería privada de Liverpool el 19 de septiembre de 1934. Su madre era Malka (fue conocida como “Queenie”), hija de un fabricante de muebles en Sheffield, y su padre era Harry Epstein, cuya familia poseía una tienda de muebles en Liverpool.

    A la edad de 18 años reveló a su familia que era homosexual conmocionando a su padre y a su hermano menor, Clive, pero recibiendo simpatía de Queenie. A los 24 años inició como administrador del departamento de discos de la nueva sucursal en Great Charlotte Street de NEMS (North End Music Stores), el negocio familiar. Tuvo tanto éxito que fue puesto a cargo de una sucursal más grande en White Chapel.

    A comienzos de julio de 1961 se le ofrecieron copias de la nueva publicación Mersey Beat que contenía noticias de la notable escena musical de Liverpool. En las primeras dos ediciones mencionaron a The Beatles y, en la segunda se ensalzaba los méritos del grupo y se exponía la convicción de que eran la banda número uno de los alrededores.

    Brian visitó The Cavern Club el 9 de noviembre de 1961 con el fin de conocer el grupo que tanto daba de qué hablar. Firmaron su primer contrato el 24 de enero de 1962 por un periodo de 5 años a partir de 1962. La comisión de Brian sería el 10 por ciento de cualquier entrada menor a 1,500 libras y 15 por ciento por encima de ese monto. Un año después la comisión de Brian incrementó a 25 por ciento.

    Era esencial para Brian asegurar al grupo un contrato de grabación. Inicialmente pensó que podría hacer un gran trato aprovechando su posición como un prominente vendedor de discos del noroeste de Inglaterra pero esto parecía no importar y fue rechazado por todas las compañías pop de EMI (Parlophone no aceptó escuchar a The Beatles en ese entonces porque George Martin estaba de vacaciones). Pye y otras compañías hicieron lo mismo y Brian se empezó a desesperar.

    Sus intentos iniciales de alterar la imagen de The Beatles se toparon con alguna resistencia de John Lennon y Pete Best, a quienes no les gustaba la idea de desechar sus vestimentas de piel a favor de elegantes trajes. La imagen de piel parecía popular: los jóvenes comenzaron a usar chamarras y sacos de cuero y a pesar de que el mismo Brian usaba esta ropa, insistió en que usaran trajes elegantes. Esta limpieza de la imagen del grupo incluyó no fumar en el escenario, no maldecir, no hacer payasadas, etc.

    Después de recibir un rechazo más en la disquera Decca y estando en Londres, Brian tuvo un golpe de suerte. Ya que se le habían terminado los demos acudió a la tienda HMV en Oxford Street con la cinta maestra para solicitar la transferencia del sonido a un disco. El ingeniero que lo ayudó pensó que el sonido era muy interesante y le preguntó quién era el grupo y por qué no tenían un contrato. Brian dijo, “No. He intentado en todas partes y con todo mundo.”

    El ingeniero lo presentó con Sid Coleman, publicista musical de EMI, quien le preguntó si había acudido a EMI. “He intentado en EMI y me dijeron que no.” Entonces Sid le preguntó a Brian si había ido con George Martin dentro de la misma compañía. Brian preguntó “¿Quién es él? Sid dijo, “Bueno, él está en Parlophone y está a cargo de la subdivisión de música clásica y comedia”.

    Brian y la demanda de Seltaeb

    “Mercadotenia”, como concepto, era algo desconocido a la mitad del siglo veinte en la Gran Bretaña. Brian visualizaba la venta de mercancías únicamente como un medio de las relaciones públicas que mantendría contentos a los seguidores de The Beatles.

    En diciembre de 1963, Brian se dio cuenta que no tenía ni el tiempo ni la voluntad de recibir a decenas de fabricantes de todos los artículos imaginables que podían llevar el nombre de The Beatles. Por lo mismo, le endosó la tarea a su abogado, David Jacobs. Jacobs, quien era famoso por su vida social, decidió no encargarse personalmente de la labor y, a su vez, se la endosó al gerente de su compañía, M. A. Jacobs, Ltd., el abogado Edward Marke.

    Este arreglo fue inconveniente. Marke estaba también muy ocupado así que Jacobs aconsejó a Brian que lo mejor sería buscar a alguien quien pudiera manejar una compañía específicamente creada para administrar las mercancías con el sello de The Beatles.

    El afortunado fue Nicky Byrne, un hombre que había conocido en alguna fiesta. Byrne de inicio no se entusiasmó con la propuesta que incluía la administración de las operaciones de mercancía en Europa y en el mundo. Finalmente aceptó y formó una compañía llamada Stramsact, anagrama de Smartacts, que llevaría la asignación de los derechos sobre productos de The Beatles. Una segunda empresa, llamada Selteab (Beatles al revés), se encargaría de los derechos en los Estados Unidos.

    Los socios eran 5, todos menores que Nicky Byrne y los 6 manejaban ambas empresas. Sus nombres eran John Fenton, Mark Warman, Simon Miller-Munday, de 20 y 22 años respectivamente, Lord Peregrine Eliot, heredero del Conde de St. Germans y Malcom Evans.

    El contrato entre Stramsact-Saltaeb fue redactado, aprobado y hasta firmado por David Jacobs en representación de Brian y The Beatles. Fue el mismo Jacobs, quien al preguntarle a Byrne qué porcentaje deseaba para sus compañías, aceptó sin rechistar recibir únicamente el 10% de cada sesión de derechos sobre los productos de The Beatles y dejarle a cinco desconocidos el 90% de las ganancias que la venta de éstos generarían.

    Para el 7 de febrero, día en que The Beatles llegaron a Estados Unidos por primera vez, Byrne ya tenía varios días en Nueva York con el fin de iniciar los contratos de manejo de productos representativos. Fue el mismo Byrne el responsable de la campaña permanente de publicidad con el fin de que The Beatles no pasaron desapercibidos en el país. Ofreció una camiseta gratis a cada adolescente que se presentara en el Aeropuerto Kennedy para ver The Beatles aterrizar por primera vez en los Estados Unidos.

    Brian se empezó a dar cuenta del error cometido al ver la enorme cantidad de mercancía Beatle que se estaba vendiendo durante esta gira. El Wall Street Journal estimó que las ventas de productos Beatles en 1964 en los Estados Unidos ascendieron a 50 millones de dólares.

    En agosto de 1964 el contrato original de Seltaeb-NEMS fue renegociado. Las regalías de NEMS ascendieron a 46% ante el disgusto de Byrne. Las relaciones entre ambas compañías se deterioraron aún más cuando los abogados de Byrne le informaron que las oficinas de NEMS en Londres estaban concediendo licencias para productores en EU y las cobraban directamente.

    La disputa duró tres años y causó pánico entre varios concesionarios de productos Beatles que dieron por concluídas sus relaciones laborales con Seltaelb. JC Penny y Woolworth cancelaron órdenes por 78 millones de dólares. Se calcula que la pérdida por esa demanda se aproximó a los 100 millones de dólares.

    La Suprema Corte de Justicia de Nueva York falló a favor de Selteab por 5 millones de dólares únicamente porque NEMS no había respondido a la demanda. Nat Weiss, el asociado de Brian en Estados Unidos, le recomendó contratar al abogado Louis Nizer. Nizer aceptó llevar el caso por 50 mil dólares que Brian pagó de su bolsillo.

    Le tomó 2 años a Nizer desenredar el caso y llegar a un arreglo en enero de 1967 con Seltaeb. Este fue únicamente por 10 mil dólares a favor de Nicky Byrne.

    Después de esto, The Beatles iniciaron una nueva compañía para manejar sus productos llamada Maximus Enterprises de la cual eran dueños del 90%. Pero era demasiado tarde, habían perdido 100 millones de dólares ya.

    Brian y Dizz Gillespie

    En la primavera de 1965, Brian conoció y se enamoró de un estadounidense, Dizz Gillespie, que vivía en Inglaterra. Dizz era un aspirante a actor/cantante que tenía veintitantos años y Brian inmediatamente hizo que pasara a formar parte de la fila de artistas de NEMS. Le compró un guardarropa nuevo e hizo que NEMS enviara a todos los periódicos su foto junto con un comunicado de prensa identificándolo como el nuevo descubrimiento de la compañía. Brian saldó sus deudas y le empezó a dar una mensualidad de su propio dinero. Todos sus amigos lo previnieron en contra de Dizz sin resultado alguno.

    Peleaban constante y apasionadamente porque Dizz era bisexual y no quería jugar el rol de homosexual. Inclusive metía mujeres al departamento de Brian para medir su resistencia. Dizz retó a Brian en todos los aspectos: le gritaba enfrente de sus padres, lo desobedecía e inclusive, una noche, cuando ya se habían golpeado, Brian lo corrió de la casa. Dizz corrió a la cocina, tomó un cuchillo y lo mantuvo pegado a la yugular de Brian mientras le extraía la cartera. Brian lo dejó de ver después de este incidente. Viajó a Francia para olvidarlo.

    De regreso a Londres, vendió el departamento de la Calle Wadham, en donde había vivido con Dizz. Compró una casa estilo georgiano en el número 24 de la Calle Chapel en el barrio de Belgravia.

    En agosto de 1965, durante la tercera gira en los Estados Unidos de The Beatles, Brian recibió una llamada de Dizz quien ahora se encontraba viviendo en ese país. Brian solicitó la ayuda de Nat Weiss. Nat estuvo de acuerdo en ayudarlo. Citó a Dizz y le dijo que no iba a permitir que volviera a aprovecharse de Brian. Dizz le dijo que amaba a Brian y que sólo quería verlo. Weiss le dijo que le parecía bien que sólo quisiera verlo porque no iba a conseguir nada más de él. Entonces Dizz le dijo que si Brian no iba a verlo entonces él necesitaría un coche para irse de la ciudad. Brian, al oír de Nat esto último insistió en darle 3 mil dólares para que se comprara un coche. Weiss no estuvo de acuerdo pero terminó aceptando la voluntad de Brian.

    Un año después, durante la última gira de The Beatles y previo al concierto final, en San Francisco, Brian recibió nuevamente una llamada de Dizz. En esta ocasión no permitió que Weiss opinara y se dejó llevar por el hecho de que Dizz había viajado a California sólo para verlo únicamente porque lo amaba. Se hospedaron en la casa que The Beatles habían rentado y que no ocupaban por su visita a San Diego.

    Al día siguiente, cuando Brian y Nat Weiss llegaron se dieron cuenta que sus portafolios no estaban. Dizz se los había llevado. Y aunque el portafolio de Weiss era de suma importancia por su contenido, principalmente contratos, el de Brian contenía objetos que, de ser conocidos por la prensa, podrían significar su fin profesional. En él, Brian tenía todas las píldoras a las cuales era adicto, fotos de sus conquistas y una bitácora de las mismas.

    Weiss insistió en llamara a la policía. Brian no se lo permitió. De esta manera, Brian se perdió el último concierto de The Beatles por estar sumergido en la depresión.

    A su regreso a Londres, Brian recibió una llamada de Nat Weiss. En ella éste le decía que había recibido una nota de parte de Gillespie en la cual éste le pedía 10 mil dólares en efectivo para regresar los contenidos de ambos portafolios. Nat no tenía intenciones de ceder pero Brian prácticamente le suplicó que le diera el dinero. Sin decírselo a Brian, Nat contrató a un detective privado que arregló el encuentro para pagar a Dizz. Dizz no se presentó a la cita sino mandó a un enviado que fue arrestado por la policía y que en las primeras indicó el lugar donde se encontraban los portafolios de Brian Epstein. Estos sólo tenían 12 mil dólares pero no las píldoras ni los documentos que incriminaban a Brian. Dizz había desparecido.

    Este hecho y la continua amenaza de que se hicieran públicos los documentos que guardaba en su portafolio, sumieron a Brian en una depresión de la cual ya no salió.

    El fin de las giras

    Cuando The Beatles dejaron de hacer giras, Brian sintió que su papel fue decayendo y eso le provocaba mucha tristeza. Además, Brian estaba seguro de que su contrato, que expiraba en septiembre de 1967, un mes después de su muerte, no iba a ser renovado.

    Brian estaba seguro de que el grupo no lo necesitaba ya y eso lo deprimió. Sin embargo, contempló la posibilidad de un futuro sin el grupo viajando a los Estados Unidos para dar conferencias o conducir algún programa de televisión.

    El amor por John

    La fascinación que Brian sentía por The Beatles era, de manera parcial, impulsada por su inclinación sexual. En The Love You Make, de Peter Brown, Alan Williams, el primer manager de The Beatles, describe cómo Brian se sonrojaba y sudaba cuando fue a preguntarle sobre el grupo que pensaba representar. De la misma manera, cuando la Tía Mimi le preguntó qué pasaría con el grupo si la representación de Brian fallara, Brian le contesto: “Mire, Sra. Smith, le prometo que John nunca sufrirá. El es el único importante. Los otros no importan. Siempre cuidará a John”.

    Al dirigirse a John, Brian volteaba la mirada hacia otro lado sin atreverse a mirarlo a los ojos por miedo a que se fuera a dar cuenta de la atracción que sentía por él. John, sádicamente, se aprovechaba de esta debilidad cada vez más.

    De la misma manera, cuando Brian conoció a Cynthia, estaba preparado mentalmente para odiarla. Para su sorpresa, la dulce Cynthia no sólo no le cayó mal sino que le pareció la pareja perfecta para John: alguien que no protestaría por las decisiones relacionadas con John y su imagen pública.

    Así, y sólo unos días después de haber dado a luz a Julian, el 8 de abril de 1963, Cynthia se enteró por el mismo John de que no podrían verse en las siguientes semanas ya que el 28 de abril John se iría de vacaciones a Torremolinos, España, con Brian. De lo que sucedió durante esas vacaciones nos quedan las palabras de John, citadas por Keith Badman: “Estuve con Brian de vacaciones en España y el rumor era que teníamos un romance. Bueno, casi fue un romance, pero no tanto. Nunca se consumó. Sin embargo, fue una relación intensa. Fue mi primera experiencia con un homosexual estando yo consciente de que era homosexual.” Siendo una declaración tan general, la única confirmación real que existe de un encuentro sexual entre ellos fue la de Pete Shotton, el amigo de la infancia de John, quien en su libro “John Lennon In My Life” escribió que John alguna vez le comentó que sólo en una ocasión había permitido que Brian lo tocara.

    Brian pagó cara su devoción por John. Siendo que no permitía burlas ni irreverencias de ninguno de sus empleados o representados, su fortaleza languidecía cuando John abría la boca. Así, Brian soportó comentarios tales como los que John alguna vez le hizo a Freda Kelly, la secretaria del club oficial de The Beatles en Liverpool, que Brian “estaba doblado” y que si estuviera en una isla abandonada con él, estaría más que segura”.

    Igual, Brian tuvo que tragarse su orgullo y quedarse callado cuando John sugirió que la biografía de Epstein se llamara “Queer Jew” (Judío Raro) al preguntar éste opiniones sobré cuál sería el título idóneo. Aún así y para rematar su comentario anterior, John todavía, y de la manera más irreverente, el título oficial del libro de Brian de “A Cellarful of Noise” a “A Cellarful of Boys”.

    Brian toleraba estos ataques de John porque consideraba que era el premio que tenía que pagar por apoyar a un genio, por el cual sentía una fascinación especial. Y si bien John le hacía pasar malos ratos, justo es decir que era el único Beatle que confiaba ciegamente en el manejo que Brian hacía de The Beatles, a diferencia de Paul, que siempre lo cuestionaba.

    Sin embargo, para 1965, justo cuando su más reciente adquisición, el Teatro Saville, estaba en su apogeo, Brian descubrió que el aburrimiento que sentía incluía su amor por John. Éste pasó a ser, junto con Paul, Ringo y George, uno de sus cuatros muchachos, por los cuales sentía únicamente amor paternal.

    Después del 27 de agosto de 1967

    En el mes de su muerte, Brian Epstein estimó su propia fortuna en casi 7 millones de libras. En los días, semanas, meses y años posteriores a su fallecimiento, NEMS se convirtió en un campo de batalla que llevó más caos a los negocios de The Beatles.

    El grupo señaló que no deseaba ser representado por nadie más. Paul declaró: “Nadie podría reemplazar a Brian” en lo que se convertiría en lo más cercano a una muestra pública de reconocimiento. The Beatles, cuyo contrato personal de representación con Epstein había sido descrito por él como “amistad y veinticinco por ciento”, decidieron administrarse ellos mismos.

    Aproximadamente 4 meses después de la muerte de Brian, el 8 de diciembre de 1967, Robert Stigwood y David Shaw renunciaron a la dirección de NEMS, y el último día de ese año, las acciones propiedad de Brian fueron transferidas a posesión de su madre, Queenie. En febrero de 1968, la compañía cambió su nombre a Nemperor Holdings, y el 24 de abril de 1969, Clive y Queenie vendieron sus acciones a Triumph Investment Trust, la cual ya tenía a dos directores, Leonard Richenberg y Gabriel Whyte. Una junta general extraordinaria efectuada el 24 de Octubre de 1975 decretó que Triumph sería disuelta, y que las vastas regalías serían pagadas a la compañía por EMI y otros.

    Mientras tanto, The Beatles se dirigían inevitablemente a su fin.

    Hasta la fecha, The Beatles difícilmente han mencionado el nombre de Brian Epstein. En los 40 años que han pasado desde su muerte, nunca han tenido un justo o adecuado reconocimiento a la importancia de su papel, de su incansable energía que los proyectó fuera de Liverpool. Salvo en el concepto de la Antología, ya sea individualmente o como grupo, han dado escaso reconocimiento al hombre que dedicó seis años de su vida a sus carreras, a su libertad creativa, a su felicidad personal.

    Las menciones del nombre Epstein en sus canciones fueron obtusas y lejos del alcance del público. Los únicos dos intentos fueron curiosamente indirectos.

    George Harrison en su canción de 1970, The Art Of Dying, inicialmente escribió: “There’ll come a time when all of us must leave here, then nothing Mr. Epstein can do will keep me here with you.” El nombre de Brian fue reemplazado por “Sister Mary”.

    Por su parte John, el viernes 19 de julio de 1968, mientras preparaba la canción Sexie Sadie, una sátira sobre el gurú de meditación de The Beatles, el Maharishi Mahesh Yogi, creó una canción con líneas en las cuales se mencionaba a Brian y a su hermano Clive, finalizando con la línea: “Queenie’s the queen of them all”.

    ¿El título? Brian Epstein Blues. Incluso después de la muerte de Brian parecía que John no podía dejar de burlarse de él.


    La música favorita de Brian Epstein

    Concierto de Brandenburgo

    Quartette Tres Bien – Bossa Tres Bien

    Flamenco 1 – Carmen Amaya

    The Beatles – All My Loving


    Tere Chacon

    Titular de El Círculo Beatle.

    Beatlera, podcastera, desarrolladora web, locutora, autora y otras maravillas… Embajadora global de la Beatlemanía por The Beatles Story.

    2 comentarios

    Click aquí para comentar

    Comenta

    • Gran relato, pensé que había una canción dedicada a Brian escrita por The Beatles (John) aunque en la letra no se menciona su nombre.
      Ahora que leo tu excelente artículo y echando a volar mi imaginación, el único lugar en donde yo había visto escrita la palabra Queenie era en una canción relativamente reciente de Paul, el video está lleno de celebridades de chicas guapas y a la canción no le entendía nada pero así nada. Por ahí sale Paul dando una explicación hablando de esta canción y diciendo que se inspiro en un juego de cuando era niño que así se llamaba y tenía que ver con una pelota (X).
      Pero después de leer bien tu articulo recordé haber publicado una fotografía con la lápida de Brian en su aniversario luctuoso (igual a la que tu publicaste) y leí la palabra Queenie, era el nombre de la mamá de Brian o según tu texto así le decían, pero en mi mente no pasó nada, hasta que leí tu articulo ahora sí la letra de la canción de Paul (y aclaro echando a volar mi imaginación) tiene sentido, ya le entendí (bueno al Sgt. Pepper tarde años en digerirlo), la canción está salpicada de toda la Beatlemania y toma elementos del juego de pelota pero dentro de un contexto de los años 60’s de la época que tu acabas de describir.
      Queenie eye Queenie eye who’s got the ball I haven’t got it, it isn´t in my pocket …OUT spells out, that’s out.

      Pasando a otra cosa (tu tienes la culpa por escribir cosas buenas), para muchos la ingratitud equivale a una traición y es difícil entender la omisión de los cuatro Beatles de la persona que los encumbró,.

      Por otro lado Brian hizo una fortuna, con The Beatles y seguramente pudo haber hecho más, con mucho trabajo dedicación y sacrificios pero desde luego. Sin embargo deja mucho que desear su capacidad visionaria en lo que a los aspectos legales y financieros se refiere, Brian despertó una bestia que no pudo controlar, y no dudo que además de sus pasiones, el momento de entregar cuentas a los muchachos sería muy dolorosa, en sus manos tenía un coctel depresivo fuertísimo.

      Yo de todas formas me quedo con el hombre que vivía bien que tenía dinero y un futuro cómodamente asegurado, pero creyó en esos muchachos que tocaban en lugares de bajo perfil (y de mala muerte), sintió la atracción en su música, en el sexo o lo que haya sido pero que nadie los quería contratar, y tuvo la osadía de enfrentar cosas y acuñar conceptos que ni siquiera aparecían en un diccionario, fue un pionero y un valiente.
      Gracias Tere