Dice Cioran que “los seres humanos nunca se suicidan por causas exteriores, sino a causa de un desequilibrio interno, orgánico”. El monstruo corrompe los ánimos de los humanos y, como ofrenda, le dan a éste su vida. Los artistas no son ajenos al suicidio, al contrario, sea por su sensibilidad o por sus obsesiones, encuentran en este acto una respuesta que difícilmente, los que nos quedamos, podremos comprender.

Por ejemplo, para Andrés Caicedo, escritor y crítico colombiano, vivir más allá de los veinticinco años era un desperdicio, motivo de vergüenza. “Nací con la muerte adentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo”, escribió antes de ingerir sesenta pastillas de secobarbital.

Los motivos, la manera y los suicidas, por supuesto,  podrían formar un país, rico en puentes, sogas, boticas, desamores, desengaños, locuras y hombres y mujeres perseguidos por demonios que sólo ellos pueden ver y sólo en sus manos está la posibilidad de derrotarlos.

Sin embargo, el suicidio como motivo de representación artística ha seducido también al artista. Contrario a lo que pudiera esperarse, como un momento oscuro, solitario y depresivo, la canción “Viernes 3 AM” de Serú Girán, perteneciente a La grasa de las capitales (1979), es en buena medida luminosa, apacible y hasta reconfortante.

La pieza inicia con coros y una melodía al piano muy delicada; la imagen que se evoca, en medio de un fin de semana aparentemente tranquilo, es de destrucción. “Un alguien” ha tomado la decisión de acabar con su vida.

Desde luego que la canción fue censurada, era impensable que se hablara y por esos años se difundiera un mensaje como el suicidio.  Es la época de la dictadura y lo que menos se quiere, aunque sea inevitable en medio del terror, es la mala publicidad.  Davide Vitella comenta que “En tal contexto de atrocidades que los militares estaban perpetrando por todo el país, algunos cayeron en depresión y una de las consecuencias más obvias fue precisamente el acto trágico del suicidio”.

La pieza es, como muchas otras en las que Charly García está detrás, una verdadera obra de arte.
Sobre las primeras notas del piano, se suman el conteo de un reloj, las cuerdas y las percusiones que, en conjunto, acompañan las imágenes que median entre la belleza y el espanto:

Y llevas el caño a tu sien apretando bien las mueles, y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera, ¡bang bang bag! hojas muertas que caen

Del suicidio, Charly García extrae las dudas, el tiempo, para poetizarlo. García no compone temas destinados al éxito inmediato, aunque lo sean, para luego ser desechados. Las obras de Charly García, como cualquier manifestación artística con calidad, no sólo perduran y vencen al tiempo, sino que lo enriquecen. No es extraño que en una entrevista hecha por Carlos Polimeni, cuando éste le pregunto al maestro Luis Alberto Spinetta, “¿Qué tema de Charly te hubiera gustado componer, Luis?”, éste le respondiera: “Viernes…Bueno, creo que hasta a Lennon y a McCartney les hubiera gustado componer ‘Viernes 3 AM’”. Y probablemente no se equivoque.


Referencias:
Cioran, Las cimas de la desesperación.

https://www.radionacional.co/linea-tiempo-paz/se-suicida-escritor-andres-caicedo

Davide Vitella, Resistencia, cambio y memoria: los desafíos de la música argentina durante la última dictadura militar (1976-1983)

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-5821-2012-03-01.html